¡ESTO ES PARA PEQUEÑOS!



    
    Período de la vida humana, que se extiende desde el nacimiento a la pubertad. Desde luego, la RAE no se ha complicado la vida definiendo lo que es la niñez. Reconozcamos que frente a los niños, los adultos estamos en inferioridad de condiciones. Su lucidez, su mente absorbente, capaz de aceptar como posible lo imposible, su visión del mundo tan mágica como llena de sentido común...
    Comienza esta serie de seis relatos independientes sobre las distintas etapas de una vida. Y lo hacemos con un tema tan trascendente (y que hemos "padecido" estos días) como es escoger el regalo para nuestros pequeños.

¡ESTO ES PARA PEQUEÑOS!

    Daniel controlaba todo lo que en ese momento sucedía en casa, sin que ello le impidiera completar los niveles del videojuego. Sus padres cuchicheaban en la cocina y Javi, su hermano de cinco años, jugaba en la habitación con sus Transformers. Recién completada la última misión, vio a papá salir al comedor.
    —Daniel, ¿no va siendo hora de que dejes de jugar? —le preguntó mecánicamente mientras se dirigía al pasillo.
    —Pero si acabo de empezar —contestó con el mismo tono rutinario.
    Notó que papá se detenía frente a la habitación de su hermano y aguzó el oído. «Javi, ¿ya sabes lo que te vas a pedir para tu cumpleaños?», le escuchó decir. «Quiero un Robotconstructor», respondió Javi. «¿Un… qué?», siguió papá. «Un Robotconstructor», insistió su hermano pequeño.
   Daniel sonrió mientras recogía los premios virtuales por haber cumplido la misión. Papá regresó al comedor, se le acercó y le preguntó en voz baja:
   —¿Tú sabes qué es ese juguete que quiere tu hermano?
  —Ya le he dicho que es para mayores —respondió—. Es un robot que hay que montar. Hasta lleva incorporado un motor eléctrico y un programa de inteligencia artificial.
   Papá soltó un bufido y volvió a internarse en el pasillo. «Javi, ese juguete es muy complicado para ti. ¿Qué tal un tren o uno de esos muñecos de superhéroes?», sugirió. «¡Que no, papá!, que eso es para pequeños. Yo quiero un Robotconstructor», insistió Javi.
   Daniel observó que papá cruzaba el comedor con gesto torcido, dirigiéndose a la cocina donde estaba mamá. Dejó el mando de la consola sobre la mesita de centro y le siguió.
   —En realidad, a él no le gusta ese robot —comentó a sus padres mientras cogía un botellín de agua de la nevera—. Lo que pasa es que el otro día, cuando íbamos a piscina, mis amigos se rieron de él. Le llamaron bebé cuando dijo que le gustaba un peluche verde, de grandes ojos, sonrisa graciosa y largos brazos. ¿No te acuerdas, mamá? Fue en la juguetería de la esquina.
    —¡Ah! ¿Por eso estuvo enfadado toda la tarde? —dijo su madre mientras se acercaba una taza de café con leche a los labios.
    —Daniel, tienes ya once años. No me gusta que os metáis con él. —intervino el padre—. ¿Te gustaría que los adultos se rieran de ti por las cosas que te gustan?
    —¡Yo no me reí! Fueron mis amigos.
    —Está bien. ¿Crees que le gustaría ese peluche?
    —¡Claro que sí! Además, sale en una serie de dibujos animados que siempre ve. ¡Eso es lo que quiere de verdad! Pero ya sabéis lo cabezón que es.
    El día del cumpleaños, Daniel ayudó a colocar los regalos en el sofá, mientras su hermano permanecía, impaciente, en la habitación. Cuando todo estuvo preparado, el cumpleañero corrió por el pasillo como un toro en un encierro, directo a por los regalos. Primero, cogió el paquete más grande. Al romper el papel de regalo, su rostro se enojó.
    —¿Esto qué es? —preguntó desencantado al ver el peluche verde.
    —Es el peluche que te gustaba tanto, Javi —se adelantó a decir Daniel.
    —¡A mí no me gusta! ¡Esto es para pequeños! ¡Yo quiero el Robotconstructor!
    —Pero si es muy bonito —intervino mamá intentando conciliar.
    —¡Quiero el Robotconstructor!
    —Bueno, mira ¡hay más regalos! —comentó papá intentando enderezar la situación.
   Pero el resto de regalos no sacaron del enfado a Javi. Finalmente, harto de su actitud, el padre le amenazó:
    —Pues si tú no lo quieres se lo quedará tu hermano.
    —¡Pues que se lo quede!
    —¿Esas tenemos? Muy bien. Daniel, llévate el peluche a tu habitación.
    Daniel cumplió de inmediato la orden mientras mamá, intentando animar al pequeño, sacaba la tarta de cumpleaños y un bote de las gominolas que tanto le gustaban.
   El azúcar y la promesa de que los Reyes Magos, tal vez, le trajeran el Robotconstructor salvaron la celebración. Al llegar la hora de dormir, Daniel esperaba en la cama a que papá le diera un beso de buenas noches. El peluche se encontraba en el suelo, junto a la cama.
    —Sé que este peluche te estorba aquí —le dijo papá—, pero es solo mientras tu hermano recapacita. Lo comprendes, ¿verdad?
     —Papá, te prometo que a mí me dijo que era lo que más le gustaba.
     —No te preocupes —le respondió mientras apagaba la luz—. Los pequeños son así.
   Al cerrar la puerta, Daniel recogió el peluche del suelo, lo acostó a su lado y lo abrazó.
   Su plan había funcionado a las mil maravillas.

    FIN

    En el próximo capítulo llegaremos a esa tremebunda etapa, para padres e hijos, como es la adolescencia. Daniel intentará aprovechar un ejercicio de poesía que le han mandado en el instituto para... bueno, ¿para qué sirve en el fondo la poesía?

©Texto y dibujo: David Rubio Sánchez

Comentarios

  1. Hola, David
    Tu texto me ha hecho reflexionar. Y me ha hecho volver a mi infancia. Yo, soy la menor de 4 hermanos y uno de ellos, hacía lo que estos dos hermanos.

    ¡Feliz 2019! Que este año sea tan productivo comó el año pasado. Espero con muchas ganas, más entradas.
    Un beso.

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  2. Que bonito este cuento, me has hecho recordar cuando mis hijos eran pequeños. Siempre se conformaban con lo que les regalábamos. Un abrazo.

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  3. Bueno, David, mientras leía el cuento yo me iba adelantando al final con mi perversa mente adulta. Pensé que quien realmente quería el Roboconstructor era Daniel, que esperaba "heredarlo" cuando su hermano no lo pudiera usar por ser muy pequeño.
    Me encantó que fuera al revés y que se preservara el gusto por lo inocente entre tanto videojuego.
    Estos seis relatos suenan muy interesantes y el primero arrancó estupendamente.
    Un gran abrazo.

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  4. Ja,ja,ja, la verdad es que la RAE no se ha mojado ni un poquito, creo que un niño hubiera definido y concretado mejor que es eso de la niñez. La verdad es que con tu relato me ha venido la reflexión de a cuantos engaños se someten a los niños a cuenta de ratones dentistas, Reyes majos y demás historietas que suponen luego los primeros chascos de sus vidas. Creo que Javi, de mayor tendrá uno o más "Robotconstructores", miedo me da la adolescencia, ja,ja,ja. Abrazos David y felicidades por tu vuelta a la carga con los relatos.

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  5. ¡¡Menudo nota está hecho el David!! jaja. Cuando yo era un poco más mayor que David, me encantaban unas bailarinas negras con una flor que había en una zapatería por la que pasaba todos los días al ir al colegio. Si iba sola, me paraba a verlas, pero si iba acompañada, ni se me ocurría. Así hasta que cambiaron el escaparate. Entre mi grupo de amigas, aquellas bailarinas eran el no va más de lo cursi. Nosotras éramos "progres" y llevábamos chirucas o zapatones.
    Un beso.

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  6. Qué puñetero, el Dani! Como se la ha colado a sus padres!
    Puede que tenga gustos de juguetes para niños pequeños, pero también tuvo la sagacidad propia de un adulto.
    Bonito y original inicio de una serie que se presenta interesante.
    Besos.

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  7. Si no porque se les quiere tanto, se les ahogaría. Los niños son unos cabrones.
    Un abrazo.

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  8. Ni me imagino lo que será el Noel y los Magos para los papás hoy en día. La historia es muy entretenida y tiene al menos ese punto del peluche del Dani, menos mal que no quería un móvil nuevo, o un vídeo juego de última generación que todo es tan real como una película. Lo del hermano es más lógico en los días que corren, ahora que lo pienso ¿la era de la robótica traerá amigos nuevos que serán robots? Un beso

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  9. Leyendo tu texto he disfrutado mucho, la verdad que de niños vivimos en un mundo lleno de fantasía, descubrimientos, pero sobre todo diversión. Una estupenda entrada David, aprovecho la ocasión para felicitarte el año 2019, por cierto tus dibujos son de lujo, estás hecho un artista. Abrazos:))

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  10. Genial, David. Me ha encantado el tono del relato y la serie promete 😉

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  11. Me gusta mucho la presentación que haces antes del relato. Creo que encaja perfectamente con la gran madurez que demuestra Javi. El pequeño al que nadie parece escuchar, sólo por el hecho de ser el benjamín de la casa. Muy bueno ese giro final.

    Un abrazo.

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  12. ¡Pues clarooooo! Has reflejado a la perfección las relaciones entre hermanos jajajajajaja ¡Me encanta!

    Mi hermano y yo somos muy próximos en edad y nos hacíamos jugarretas de ese tipo, sobre todo, cuando éramos un poco más mayores. Pero, de pequeños, era común lo de "pídete eso, pídete eso". Era la época en la que era común la diferenciación entre sexos, pero a nosotros nos encantaba jugar con "lo del otro". Así que influir en la decisión ajena era crucial en nuestra estrategia. Jejejejejeje

    Jo, David, me has transportado hasta la niñez. Muchas gracias.

    Un fuerte abrazo!!!! Quedo a la espera de la adolescencia.

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  13. Bueno, como muy bien has reflejado en este relato, el empecinamieto y la picardía no tienen límite en los críos. Un poco retorcido sí que es Daniel, pues obtuvo lo que quería a costa de fastidiar a su hermano pequeño, jeje.
    Ay, los niños, cuantos quebraderos de cabeza dan a los pobres padres que intentan satisfacer los deseos y caprichos de sus hijos, jajaja.
    Una historia para sonreir y recapacitar.
    Un abrazo.

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  14. Espero que al final los Reyes se portaran y le trajeran a Javier el Robotconstructor, je, je. Te felicito, David. No es nada fácil escribir un relato con niños por medio sin que suenen artificiales. Me ha encantado.
    Un abrazo muy fuerte

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  15. Me ha gustado mucho el final, parece que la presión social hace crecer a los niños antes de tiempo, pero a ellos en el fondo les gustaría seguir siendo niños y no dejar de lado lo que les gusta. Mi hijo me ha dicho más de una vez que no quiere hacerse mayor, ¡que verá y entenderán del mundo de los adultos para llegar a esta drástica decisión!
    Un abrazo.

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  16. Jajajaja, pues ocn 11 años se las sabe todas. Yo era al revés con mi hermana, prefería renunciar a cualquier cosa para que se las quedase ella, menos mal qu eno era goísta, jejeje.
    Me ha encantado pero miedo me da lo de la adolescencia ciando esa infancia.
    Feliz finde.

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  17. Me has hecho reír David, anda que no saben nada los niños. He recordado eso de para pequeños y mayores , lo que unos quieren para hacerse más mayores y otros para no parecerle menos. Recuerdo que una amiga que cumplía años en enero siempre era de los mayores y nos daba una envidia... hasta que todos nos hicimos mayores y eso de ser la primera en estrenar dejó de ser fantástico.
    Impaciente por ver la continuación de la serie.
    Un abrazo y muy buen finde

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  18. Sí que promete esta serie David,... y este primero creo que nos ha rememorado a todos la magia de los regalos en la noche de los Reyes Magos, de Navidad, de un cumpleaños,... esperanza siempre, desilusión a veces, ... y una pizquita de pillería como en este caso. Enhorabuena David, un abrazo!

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  19. Bonita historia, David. Me ha pasado algo parecido a lo que dice Mirella, que creí adivinar que la intención de Daniel era que le regalaran a él ese robot. La sorpresa de saber que su deseo real era tener ese monstruito verde me ha parecido muy tierna, a pesar de la jugarreta que supone para el hermano. La adolescencia es la edad mas complicada, especialmente por el rechazo que a veces se siente por uno mismo y las contradicciones con las que uno se encuentra. Se desea ser mayor, pero a la vez el niño que aún somos aflora exigiendo la atención que todavía merece. Pinta bien esta serie. La poesía creo que la va a aprovechar para abrir su corazón a algún ser que anhela... Ya veremos si he acertado. Un fuerte abrazo.

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  20. Este relato tuyo, que esta muy bien, me ha recordado cuando mi hermana, que tiene cuatro años menos que yo, se empeñaba todos los días en que quería una muñeca,y mi madre tenía que aguantar la pobre, sus llantos, rabietas y pataletas hasta casa, y cuadno llegaba le ponia el culo bien, ya sabes como un tomate, jejej, pero mi hermana era muy cabezona, y todos los días lo mismo, hasta que llego un día que se canso y dejo de pedir la muñeca pero así se tiro veinte largos días, era un suplicio aguantar todos los dias sus rabietas calle Castaños abajo jejee, todavía me acuerdo, podría llenar un blog con anecdotas similares de ella.
    Me ha encantado tu relato y el reflejo de la infancia. Espero con impaciencia poder leer el siguiente de la adolescencia.
    Un abrazo y feliz 2019.

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    Respuestas
    1. Me has deleitado llevándome a mis tiempos cuando mis chicos eran chicos...
      Nunca tuve problemas
      todas las etapas fueron mágicas...ahora de grandes sigue igual
      Felicitaciones por tus letras

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  21. Me ha encantado el relato, refleja a la perfeccion la convivencia entre hermanos. Lo que ocurre a estos me parece que es maás comun de lo que parece. Quedo a la espera de la siguiente entrega. Un beso y feliz finde

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  22. La inteligencia de los niños no está al alcance de cualquiera, y tu protagonista tiene todas las papeletas para llevarse el premio al mas inteligente de la casa. Como dice la canción de Serrat " Esos locos bajitos " son encantadores,esto último es cosa mía.
    Esperaremos a que crezca y veremos como evoluciona a la adolescencia.
    Un abrazo David.
    Puri

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  23. Hermoso y muy interesante la historia de este Daniel el Travieso Siglo XXI. Es una visión certera de esos atentados contra la infancia que se perpetúan ante todos y en los que casi nunca reparamos. Conozco niñas que llevaban sus muñecas escondidas en sus mochilas para que sus compañeras no se rieran de ellas por considerarlas infantiles.
    Estaré atento a nuevas historias.
    Gracias y un abrazo David

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  24. Me has dejado con la sonrisa.
    Un abrazo.

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  25. Creo que lo que dejas en claro en este cuento es el impacto que logra la inocencia en los lectores. Es un sentimiento que cuando crecemos, nuestra consciencia se empeña en descartar porque no es deseable, ya que nos puede traer consecuencias dañinas. Fuimos niños inocentes y somos adultos prevenidos. La literatura es una de las actividades humanas en las cuales podemos disfrutar de esa emoción que reprimimos pero que, evidentemente, no podemos ni queremos olvidar.
    Excelente cuento, David!!
    Ariel

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  26. ¡Pero qué grande Daniel! Ja, ja, ja, ja. Fijate que hasta me recuerda a cierta personita...
    Los niños pueden llegar a ser muy listos, ¡incluso llegar a dar hasta miedo! A esas edades sus mentes son auténticas esponjas uqe muchas veces los hacen decir cosas de las que no conocen el significado, ¿o quizá sí...? Esa es mi eterna pregunta. Nos observan casi las 24 horas, conocen todos nuestros movimientos y conocen perfectamente, desde bebés, nuestrasexpresiones faciales. ¡Son autenticos espías! Realmente creo que a esa edad se dejan llevar más por las emociones, como si ellos tuvieran una especie de empatía con los demas que con el paso de los años perdemos, pero muchas veces, una gran inteligencia también está detrás de todo. La manera en la que tu protagonista ha manejado la situación es de un auténtico profesional, sabe muy bien lo que quiere y eso que su gran ambición era solo un peluche, y veo super normal que, con lo atontados que nos dejan las nuevas tecnologías, alguien 10 años mayor no hubiera ni llegado a concebir un plan tan "malvado".
    ¡Es todo un gustazo volver a tenerte por aquí, David! Espero que en tus meses de ausencia hayas sido capaz de darle un buen empujón a tu libro. ¡Un abrazote!

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  27. Hola David,
    Que entretenido y divertido relato. Qué astuto para mentir! Y se salió con la suya. Muy inesperado el final, me encanto.
    De una vez quiero dejarte saber que ya te compre los dos libros por amazon: los demonios exteriores y ahora que nadie nos oye. Ya llegaron y estoy ansiosa por leerlos!
    Que tengas un feliz dia!
    Abrazo

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