martes, 6 de diciembre de 2016

LOS OJOS DE DIOS

"BLOG DE RELATOS", "DAVID RUBIO SANCHEZ", "FISICA CUANTICA", "LEYES DEL UNIVERSO", "EINSTEIN", "OTROS UNIVERSOS", "LA CREACION", "ORIGEN DEL COSMOS", "MUNDO CUANTICO"


El universo no sólo es más extraño de lo que pensamos,
sino más extraño incluso de lo que somos capaces de pensar.
(Werner Heisenberg)

LOS OJOS DE DIOS 


   Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro. Ha sido justo en el momento en el que usted, querido lector, ha puesto sus ojos en ella. Puede que por curiosidad o por casualidad, ello es indiferente.

  No me pregunte desde cuándo vivo aquí, esa sería una tarea harto complicada que requeriría ponernos de acuerdo y ajustar nuestros relojes: el suyo y el mío. Solo puedo decirle que soy uno más entre los que aquí habitan. Su número es incierto. A veces, apenas lo habitamos un pequeño grupo; en otras ocasiones, cientos, tal vez miles.

  Y, de tanto en tanto, solo uno. En todo caso nunca demasiados para el tamaño de la isla, puesto que hasta sus dimensiones son difusas. Ahora, desde este montículo sobre el que le hablo, puedo ver el otro extremo; pero, ayer, sus tierras y vegetación se perdían más allá del horizonte.

  Alargo el brazo. Sobre la mesita de noche se encuentra un vaso de leche. Me lo llevo a los labios. Me gusta su sabor, aunque nunca pueda estar seguro de cuál puede ser. También miro al cielo estrellado mientras desciendo por el talud de húmeda tierra, sintiendo el acogedor calor de la manta que me cubre en la cama. No han entendido mal. Esa capacidad es una de las maravillas que se suceden aquí. Estoy en dos sitios a la vez y, en ocasiones, yo soy todo el lugar. 

  Me siento sobre la arena de la playa, noto un pequeño escalofrío, como cuando comienzas a mojarte en la ducha de buena mañana. A mi izquierda aparece una figura. Es mi yo joven; a su lado, mi yo niño; y, junto a él, una presencia sin forma: la potencia de lo que podría ser antes de ser concebido. Sus pensamientos se entremezclan con los míos. Ideas olvidadas y deseos recurrentes confluyen en una única consciencia: la mía. Sin embargo, siento algo más. Me produce vértigo, desconcierto. Miro a mi derecha y percibo el instante de mi propia muerte, el momento en el que dejo mi cuerpo. Y esa imagen convive con un beso de mi madre cuando cumplí un año.

  Ha salido el sol. Me pongo en pie y me dirijo al pueblo. Dejo a mis otros yo en la playa o, según se mire, desaparezco de su lado, que ambas afirmaciones son lo mismo aunque parezca que no. En el camino, observo un manzano. De una de sus ramas, comienza a nacer una manzana. Madura ante mis ojos hasta que el tallo del que pende se rompe. Pero no cae. Permanece suspendida en el aire mientras el árbol desaparece. De la fruta comienzan a salir filamentos que buscan el cobijo del suelo y, una vez lo han penetrado, se enrollan entre sí formando un tronco. De él emergen nuevas ramas. Todo en un suspiro, o tal vez no.

  No me he olvidado de usted, lector. Sé que sigue ahí, observándome, a la espera de que le revele la naturaleza del milagro sucedido. Será pronto, pero antes permita que me levante de la cama y atraviese la pared de mi casa. Siento los átomos que la conforman cruzar los míos. Y también tropiezo con una raíz. Caigo y me hago un corte en la mano. Sangro mientras voy camino del pueblo. Sangro una vez he salido de casa. Sangro en los dos lugares.

  Ya estoy únicamente en el pueblo. Las casas aparecen y desaparecen. Lo hacen tan rápido como un parpadeo de sus ojos. Por favor, apreciado observador, intente no hacerlo. Puede que eso no le parezca importante. Pero cada vez que aparta su vista de mí, todo cambia. Las pequeñas casas de adobe y tejas se convierten en rascacielos; con otro parpadeo, en cuevas. Ahora son castillos dentro de una bola de cristal. Atravieso sus paredes transparentes y me dirijo a una sala de espejos. Siempre me ha gustado encarar unos con otros y ver mi propio reflejo perderse en el infinito. Creo que es el mejor lugar para desaparecer.

  Siento que pronto dejará de mirarme, y, por tanto, dejaré de existir. Ese es el milagro que usted mismo ha realizado. Sin su mirada, yo y la isla, volveremos a esa nube de incertidumbre de lo que podría ser. Pero no se sienta culpable. Lo hemos disfrutado plenamente.

  Si usted es el Creador le estoy agradecido. Pero si vive en su propia isla, bajo la mirada de otro observador, solo puedo desearle que su estancia sea agradable.

  Me hubiera gustado conocerla. 


Post Scriptum: 

Quise titular a este relato Los dados de Dios, en referencia a la frase de Einstein con la que mostraba su convencimiento de que debía existir una Teoría unificada capaz de explicar tanto las leyes del mundo macroscópico como las del mundo cuántico. Al final no vi la manera de insertarlo nítidamente en el relato. No obstante, no puedo resistirme a insertar uno de los cruces de palabras más famosos de la Física:

Albert Einstein: Dios no juega a los dados con el Universo.
Niels Bohr: Deje de decirle a Dios lo que tiene que hacer.
Stephen Hawking: Dios no sólo juega a los dados con el Universo; sino que a veces los arroja donde no podemos verlos. 

©David Rubio Sánchez. Texto e ilustración.

28 comentarios:

  1. Menudo relato, David. En ocasiones me he sentido como si yo mismo fuera Dios, y al segundo siguiente no soy más que una hormiga observada por el gran jugador de dados.
    Un saludo, amigo.

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    1. Gracias, Bruno. Como apuntas, el texto es más un juego con el lector que un relato. He intentado mostrar cómo sería un universo que estuviera regido por los principios de la Física Cuántica, en los que conceptos como tiempo, existencia y causalidad no tienen sentido. Un saludo de vuelta!

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  2. No sé si compartimos la misma isla o yo habito en otra, en todo caso muy parecida pues he sentido como propias lass experiencias que relatas o, por lo menos, me he sentido muy compenetrado con ese devenir en el espacio y en el tiempo.
    Un abrazo.

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    1. Hola Josep! Me alegro de que te haya gustado este ejercicio de imaginación en el que el tiempo y la causalidad desaparecen.
      Un abrazo!

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  3. Interesante relato David, las vivencias de ese Dios, se reflejan en las nuestras. Si traspasamos la barrera del tiempo nos encontraremos de cara con nuestro pasado como dices en tu relato.
    Un abrazo
    Puri

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    1. Gracias, Puri. Es más un ejercicio de imaginación que un relato. En física cuántica, por ejemplo, las partículas permanecen indefinidas hasta que un Observador las mira. Es en ese momento que dejan la incertidumbre. En este texto he intentado que el lector tenga esa sensación de estar creando un universo nuevo.
      Un fuerte abrazo!

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  4. Se me antoja pensar que has establecido el "milagro" entre el lector-observador y el escritor-David Rubio, ambos cómplices y cocreadores de este universo donde también está tu isla o este blog, donde habitas y temporalmente habitamos cruzando las avenidas del océano por el que "navegamos" todos.
    Lógicamente escuchamos tu voz desde el montículo de páginas virtuales y atravesamos en este viaje las paredes transparentes para vernos reflejados también en la sala de los espejos desapareciendo al abandonar esta isla.

    Me ha gustado mucho, David, como has ido desarrollando este monólogo lleno de metáforas y guiños cómplices, con un estupendo mensaje.

    Un abrazo.

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    1. Gracias, Estrella. Es como apuntas. He intentado extrapolar principios de la física cuántica a un universo macroscópico. El efecto túnel, el entrelazamiento, el principio de incertidumbre, la falta del principio de causalidad... Me alegra que hayas percibido esa relación lector-observador. He intentado que el observador tenga esa sensación de estar creando un nuevo universo solo con su lectura.
      Un abrazo!!!

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  5. Maravilloso relato David, me he sentido flotando es ese mundo que relativamente has extrapolado a la física cuántica. A veces veía y desaparecia mi esencia y sabia que era un juego muy bien llevado a confundir y a crear de nuevo un universo. Un abrazo

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    1. Gracias, Carmen. Me alegra te hayas sentido participe de las imágenes de este texto. Un fuerte abrazo

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  6. Confieso que durante la lectura en algunos momentos me sentía perdida, y ello hacía que me aferrara más fuerte para así lograr comprender tus letras (demasiado terrenal, supongo).

    Un mundo (nosotros) que va y viene, que crea y desaparece y aún así gracias a toda su magia logra perdurar en esencia.

    Me ha encantado David, :)
    Un fuerte abrazo, visionario!

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    1. Gracias, Irene. Tienes razón, este es uno de los textos más extraños que he escrito. No lo considero un relato, sino una sucesión de imágenes incomprensibles desde nuestra realidad. Un fuerte abrazo y gracias por acompañarme en esta aventura.

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  7. Hola David...sin duda me he convertido en una atenta observadora de tu isla de palabras, quien sabe si uno de esos David...esta leyendo justo el comentario, mientras se encuentra en la cola de una panadería! Quien sabe? Todo es relativo!!??...Y es ahí donde la ciencia y la esencia mágica de todo lo virtual o real, se conectan...vivimos en Matrix!
    Un abrazo!

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    1. Es una posibilidad, ¿quién sabe si somos como esas muñecas matrioshka partícipes de infinitos universos incomunicados pero a la vez conectados? Me encanta tu apunte final. Tanto la ciencia como la magia parten del deseo de trascendencia del ser humano, de su ansia por conocer la verdad que se esconde detrás de nuestra realidad. Un fuerte abrazo Gema

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  8. Formidable metarrelato, David, son mis preferidos, me encanta practicarlos y leerlos sobre todo si están escritos con tanto acierto como el tuyo. Las frases son únicas, transmites sentimiento a la vez que perspectiva y esto es lo realmente difícil: que se sienta.

    Solo puedo reiterarte mi ENHORABUENA así, CON MAYÚSCULAS.

    Y las frases muy acertadas y oportunas al texto. ;)

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    1. Gracias, Manoli. Este relato nació en Literautas, el taller exigía la primera frase, por aquella época estaba leyendo un libro de física cuántica y sus misterios me tenían cautivado, solo los he extrapolado a un mundo macroscópico. Un fuerte abrazo!

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  9. Uy David!! Me dejó agradablemente impactada, me gusta lo que escribes y cómo lo construyes pero este es definitivamente mi preferido.
    Me encantó viajar, ser mil y uno, revisar en mí la posibilidad de estar ahora, en el momento de la muerte y en el ayer a través de tus imágenes...
    !Excelente texto!
    Abrazos!!

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    1. Gracias, Diana. Este es uno de los relatos más alejados a lo que suelo escribir. No suelo dejarme llevar por imágenes o fantasías, pero en esta ocasión dejé a un lado el inicio-nudo-desenlace. Me alegro de que te haya gustado de esa manera. Un fuerte abrazo!

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  10. Bueno, es un poco el juego que se traen los escritores al plasmar sus historias. El mundo creado no existe sin la colaboración del lector, es él quien da vida a ese mundo. El cine aporta datos inviolables al servirse de las imágenes, en la literatura es mucho más mágico ya que cada lector aporta un poco de lo suyo al mundo creado por el escritor, cada cual imagina de manera distinta.

    Me ha encantado el surrealismo de hoy, David.

    Un abrazo.

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    1. Gracias, Jonh. Este es un relato bastante extraño en mi estilo, suelo ser bastante ortodoxo en cuanto a contar historias. Pero me apetecía elucubrar en un mundo con otras leyes físicas. Abrazo!!

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  11. ¡Ay, yo quiero escribir algo así también! Me gustó muchísimo y me hizo acordar a alguno de los personajes del Mundodisco de Pratchett diciendo que, en realidad, todos los seres del universo tienen forma de zanahoria (son pasado, presente y futuro a la vez). El diálogo final, armado con las frases de Einstein, Bohr y Hawking me hizo reír.
    Lo disfruté mucho.
    ¡Saludos!

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    1. Gracias, Cyn. Este es un texto muy alejado a lo que normalmente escribo. La ciencia, la reflexión acerca de lo que significa la realidad a la vista de los nuevos descubrimientos creo que ofrecen unos conceptos fascinantes para intentar llevarlos al terreno de la ficción. No conocía esa obra de Pratchett pero algo parecido lo trató Alan Moore en su obra maestra del comic Wachtmen, en concreto en un personaje que me fascina: el dr. Manhattan

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  12. Un relato muy bueno, David. Juegas con el tiempo, con los dioses y con los hombres.
    Nunca me gustó esa frase de Einstein de que Dios no juega a los dados con el Universo. Tal vez porque la idea de Dios se me resiste desde los dieciséis años. Einstein fue un genio al que admiro profundamente, pero se equivocó en varias cosas. Ahora sabemos que el Universo es finito y tiene principio y tendrá final.
    Pero bueno si empiezo con esos tema, que me fascinan, me lanzo y no acabo. Aquí lo importante es tu relato que es genial.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. ¡Puedes lanzarte con estos temas todo lo que quieras! Es un placer poder divagar acerca de nuestra existencia y nuestro lugar en el universo.
      A Einstein le gusta utilizar a Dios no como un ente superior y creador, sino más como la ecuación matemática que da origen y racionalidad a todo cuanto existe. Cuando dijo esa frase se refería a la zozobra que le producía que hubiera leyes para explicar el mundo macroscópico y otras para explicar el mundo cuántico. Y que ambas sean incompatibles. Con la Teoría de la relatividad no se pueden explicar los fenómenos cuánticos, es más estos parecen contradecirla. Eso le costó, según dicen, que desperdiciara buena parte de su vida intentando encontrar la teoría que unificara ambas: la teoría del Todo. No podía concebir que la realidad funcionara de manera parcheada, no es elegante, ni puede ser esa la manera de funcionar del universo. Por eso decía que Dios no jugaba a los dados para referirse que no podía ser que el universo funcionara con ecuaciones parceladas e incompatibles entre sí. Últimamente se habla de la Teoría de cuerdas, la de branas... En fin, seguramente jamás lleguemos a comprender qué pasó un millonésima de segundo antes del Big Bang pero la búsqueda de esa respuesta es el motor de toda nuestra ciencia y la razón de los maravillosos hallazgos que conoceremos en el futuro.
      En este relato simplemente he extrapolado los fenómenos cuánticos a una realidad macroscópica, un universo creado por el observador y que desaparece justo cuando se deja de mirar, como las partículas cuánticas.
      Ya ves que también pongo el turbo con estos temas. Así que por mí encantado de que te explayes todo lo que desees.
      Un beso!

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  13. Siempre he creído, que el mayor insulto que alguien me pueda decir es: "para mí desde hoy no existes"
    Nunca entendí porque una frase así, más o con menos letras me pueda doler, y no una simple mentada de madre jajaja que sólo provoca enojo y alguna respuesta, según la ocasión, pero leyendo el texto lo veo con más claridad. Después de todo ser lo que somos da razón a nuestra existencia, y si no es así, es como morir o desaparecer de ese mundo tan nuestro que nos motiva a seguir.
    Así que mi buen amigo, te leo, y te leeré, para que no desaparezca de mi vida a la que le haces tanto bien...
    ¡Excelente amigo! Un día te envío mi último reflejo...creo que te gustará. Besos

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    1. Gracias, querida amiga. Tus comentarios son un tesoro para mi y por supuesto que espero ese reflejo como agua de mayo. En España existe un refrán: NO HAY MAYOR DESPRECIO QUE EL NO HACER APRECIO. La indiferencia es el mayor menosprecio que se le puede hacer a alguien, algo así como decirle vales tan poco que ni me enfada lo que me digas.
      Un fuerte abrazo, Eva!

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  14. Hola David!! Yo tengo mi nube donde imagino y doy creatividad a todo cuanto llama mi atención, que a lo largo del día son muchas cosas. Desde mi nube puedo ver cosas increíbles que muy pocos perciben, porque pocos somos los privilegiados, así que somos afortunados de tener esta gran capacidad. He disfrutado mucho de tu relato, te felicito. Un abrazo!!

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    1. Gracias, Rosana. Pienso que la teoría del Todo nace de esa "impertinencia" que supone que existan dos tipo de leyes físicas para explicar el universo. Para los físicos, con esa concepción racional, matemática, ese Universo elegante que pueda ser explicado mediante fórmulas que puedan explicar su origen y su futuro, es como el Santo Grial. Me alegra que te haya gustado esta fantasía. Un abrazo!

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