martes, 20 de diciembre de 2016

EL REGALO

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   Apaño las flores del centro de mesa y doy un paso atrás para contemplar la decoración. Estoy satisfecho. El mantel, en perfecta combinación con las velas y los pétalos de rosa; los cubiertos de plata, bien alineados junto a los platos de porcelana y las copas. Todo está en su sitio. Sin duda, ella se sorprenderá cuando compruebe hasta qué punto he cambiado.

  Miro el reloj de pared. Ya debe haber recibido mi regalo.

  Y pronto volverá a cenar en casa, otra vez.

  Me dirijo a la cocina. Compruebo que el secreto ibérico ya está en su punto y apago el horno. De primero, cenaremos mousse de foie y una ensalada de vieiras con frutas. Pero eso será después, primero brindaremos con champán y tomaremos fresas rellenas de gelatina de menta. Será mi manera de decirle que estoy dispuesto a darle, a partir de ahora, todos los matices con los que ella quiere pintar su vida.

  No, no puedo recriminarle que me dejara. Me lo merecía. Permití que la rutina y la apatía apagaran nuestro amor. Poco a poco, me convertí en un mero compañero de sofá. Ella me lo había avisado desde hacía tiempo con sus enfados y reprimendas, con esas discusiones en las que yo agachaba la cabeza y callaba. Tuvo que pedirme el divorcio para que me diera cuenta de que no eran numeritos de una histérica, sino lamentos de desamor.

  Me pongo el delantal y comienzo a quitar el corazón de las fresas para rellenarlas con la gelatina. Después las caramelizaré con azúcar moreno.

  Lo último que me dijo, con esa forma de hablar tan literaria y tan suya, fue: «Eres un hombre de sustantivos y yo quiero adjetivos en mi vida». Y ella los buscó en los brazos de otro hombre. Jamás me lo contó. Tuve que enterarme de mala manera hace apenas una semana, pero ni eso puedo reprocharle. Tendría que haberlo sospechado desde que sus quejas dieran paso a silencios condescendientes. Más o menos cuando volvió a fumar. 

  Al principio, solo eran un par de cigarrillos diarios a escondidas. Pero los últimos meses, hasta su mismo perfume olía a nicotina. Sé que debí preguntarle: «¿por qué has vuelto a fumar?». Pero nunca me atreví. Temía más el circo que pudiera montar que saber de su inquietud o ansiedad.

  Termino de preparar las fresas y dejo el mandil sobre el espaldar de una silla.

  No puedo negar que, cuando me enteré de que tenía un amante, me dolió. Me dolió hasta darme cuenta de que no podía vivir sin ella.

  Pero todo eso ya es pasado. Junto con el regalo que le he enviado hoy, iba una carta de amor. Al leerla, habrá comprobado cuánto deseo comenzar de nuevo, desde esta misma noche.

  Salgo al comedor. Vierto un poco de perfume en mi mano y lo esparzo por la estancia con los dedos, después cojo el bote que contiene los pétalos de rosa y me dirijo al dormitorio.

  Mientras compongo un corazón con ellos, imagino el momento en el que ella se vuelva a acostar en esta cama. Será después de la cena. Primero bailaremos, despacito, muy pegados, al son de su canción favorita. Después recorreré su cuello con los labios y arremangaré, poco a poco, su vestido. Notará mi miembro tan duro como la primera vez. La llevaré por el pasillo entre besos y chupetones. No esperaré a llegar a la cama para penetrarla. Jadeará como nunca la haya hecho jadear su amante.

   De vuelta al salón, me sirvo un whisky y me siento en el sofá, a esperar su llegada. Cuando abra la puerta iré a su encuentro, en silencio, y le daré un beso en los labios. Después le pediré su abrigo y le ofreceré las fresas. Y jamás volveremos a mencionar a su amante.

  Eso es lo que pasará.

  Porque cuando haya quitado el envoltorio de mi regalo, y abierto la caja de cartón, habrá visto el corazón todavía sangrante del hombre por el que me dejó. Habrá sentido asco, es posible que hasta haya vomitado, y seguro que habrá llorado.

  Pero después de todo eso, tras leer mi carta, habrá comprendido por qué lo hice y la llama del amor que sintió por mí habrá prendido de nuevo.

  Vendrá a la cena feliz, porque el hombre con el que se casó, aquel que estaba dispuesto a matar por ella, ha vuelto.

  Para siempre. 


©David Rubio Sánchez. Texto e ilustración.

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28 comentarios:

  1. ¡Guauu David! Qué manera de manejar el suspense... Algo nos olíamos con ese regalo y esa seguridad tan aplastante en lo que iba a pasar que tenía el protagonista, muy habitual en las personalidades enfermizas. Y del final qué decir. Magnífico, de verdad.

    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Ziortza. Te agradezco tu amable comentario para este relato. Un fuerte abrazo.

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  2. Sin palabras, excelente David!

    Todo el concepto de la reconquista y no anclarse en una relación monótona y aburrida iba muy bien, la verdad. Hasta el regalo, no sé que decir, ¿tenebroso? :O
    Me ha encantado!

    Un abrazo.
    ¡Felices Fiestas! ;)

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    1. Gracias, Irene. Sin duda es una retorcida manera de iniciar la reconquista pero también muy decidida, je,je,je ¡Feliz Navidad!

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  3. He estado en vilo esperando a descubrir en qué consistía ese regalo y desde luego, ha sido un regalo muy especial. Dicen (o al menos lo digo yo) que de un regalo se puede saber cómo es quien lo ha hecho. Si es detallista, observador, delicado, etc.
    Tu protagonista deja ver bien claro el tipo de hombre que es. Es de suponer que su ex no acudirá a la cita si no es en compañía de la policía.
    Un muy bien relato.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Josep. Una de las pocas verdades absolutas es aquella que dice que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. El protagonista se "esmeró" demasiado en su reconquista. ¡Feliz Navidad!

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  4. Hola David, creo recordar que este relato ya lo leí en tu anterior blog, y sigo sorprendiéndome cada vez que lo leo. Da terror imaginar la abertura de esa caja.
    Interesante todo el relato, el final es sorprendente.
    Aprovecho el estar por aquí para desearte una felices fiestas y todo lo mejor para estos días y para los que vendrán.
    Un abrazo David
    Puri

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    1. Gracias, Puri. Te deseo unas navidades maravillosas y un extraordinario 2017. Un fuerte abrazo!

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  5. Espeluznante, David, al más puro estilo Hannibal Lecter.
    Espero no recibir nunca un regalo como ese; habrá que esforzarse en no dar motivos, je, je, je.
    Un abrazo, amigo.

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    1. Ja, ja, ja... Esperemos que no. Un fuerte abrado, Bruno. Mis mejores deseos de felicidad.

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  6. Muy bueno David,... esa frialdad y meticulosidad de un malvado... estupendo relato lleno de suspense. Felices viestas!

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    1. Gracias, Norte. Te agradezco tus palabras amables. Mis mejores deseos para el año que comienza y que sigas viajando, y haciéndonos viajar contigo en tu blog. Un abrazo!

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  7. Al terminar este relato (y también un poco mientras lo leía porque algo me olía) no he podido evitar recordar la película ''Seven''. Una confesión de un hombre plenamente enamorado... y loco. Cuanto estas dos cosas se juntan en una sola persona, se convierte en uno de las armas más peligrosas del mundo. Una historia lena de tensión, ya que conforme vamos leyendo, vamos imaginando lo que podría suceder. La forma de contar los hechos del protagonista es tranquila, parece que sin rencor, pero en el fondo se denota algo más oscuro, algo contenido, y al llegar al final, reafirmamos este hecho.
    Muy buena narración, David.
    Un saludo.

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    1. Gracias, Ricardo. A su manera, el personaje no siente lo que ha cometido como algo malo, sobre todo si lo compara con lo que verdaderamente desea que es recuperar a su esposa. ¡Feliz Año!

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  8. Buenísimo. Me queda el mensaje de desconfiar de cualquier hombre con la suficiente determinación como para rellenar fresas con gelatina.
    Saludos.

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    1. Ja, ja, ja... Espero todos los que preparen ese postre no sean psicópatas. Gracias por comentar. Un abrazo, Cyn.

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  9. Muy bueno David, me ha encantado. Aunque ya imaginaba algo "sustancioso" desde el principio, creo que el relato atrapa, te engulle hasta un final que en ningún momento deja de sorprender. Vaya peazo de conquista la de tu psicótico protagonista, perdón por la redundancia. Me da pena el pobre diablo que se enamoró de su mujer y opino que seguramente, a la cena asistirá la policía bien armada. Feliz año nuevo y un abrazo! ; )

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    1. Gracias, Ramón. Es curioso por que acabo de ver tu comentario mientras terminaba de comentar tu estupendo inicio del relato NATIVITY. Te deseo un fructífero y dichoso año 2017 un abrazo!

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  10. Oh!! Me encantó, bien llevado desde el principio, pronto me olí que este hombre tenía algo un tanto enfermo con su forma de arreglar la mesa y su "solución" premeditada a todo, eso me hizo precipitarme con ansiedad letra por letra hasta el final del cuento.
    Gran texto David, lo he disfrutado!!
    Feliz 2017!!
    Abrazos!

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    1. Gracias, Diana. Es un honor contar con tu compañía en esta aventura literaria. Un fuerte abrazo y mis mejores deseos para ti en este año que comienza. Abrazos!

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  11. Hola David, es la primera vez que vengo a tu blog y me encuentro con este relato magnífico. De veras que el personaje tiene una forma de imaginar lo que va suceder muy particular y lo "cuenta" sereno y seguro. Se muestra en el relato el oficio de escritor que hay detrás. Excelente la forma en que desarrollas el argumento, el modo de contar, la presentación y el desenlace. Este, tu sitio, es un muy buen lugar para quedarse a aprender. He disfrutado mucho leyendo tu historia. Un gran saludo.
    Ariel

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    1. Gracias, R. Ariel. Cualquier blog es un excelente lugar para aprender. Quien dedica su tiempo y esfuerzo a aportar contenido siempre tiene algo que ofrecer y de lo que aprender. En breve me paso por el tuyo. Saludos!

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  12. Jajaja, queda claro lo que es perder los papeles por un amor perdido. Buenísimo como siempre, David, dejame que te diga que te lo has currado a fondo con el menú de la cena, esos detalles que a veces creemos insignificantes también forman parte del tinglado. Muy bueno: "eres un hombre de sustantivos...", para definir lo que ella espera de él en la relación, otro detalle a resaltar en el relato, a mí, que tanto me gustan los textos con personalidad, me ha parecido muy ingenioso.

    Pobre mujer. Por dios,señor abogado ¡la has dejado sin amante!

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    1. Gracias, John. El relato necesitaba que su único protagonista hiciera cosas que ayudaran a su visualización mientras discurría. Como de cena se trataba busqué en Google "Cómo preparar una cena romántica" Y ese postre me llamó la atención: Rojo, dulce y gelatinoso. Con un punto sofisticado. Lo de los adjetivos es un guiño para el taller de LITERAUTAS, en él se proponía la opción de escribir sin usar adjetivos y dado que contiene bastantes se me ocurrió esa frase. Un abrazo, querido John.

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  13. Que gran relato y que impactante. He estado en suspense en todo momento. No me imaginaba el regalo para nada, sino otro final y me ha sorprendido muchísimo! Me ha encantado de principio a fin. Un beso

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    1. Gracias, María. En este relato intenté darle una vuelta de tuerca al crimen pasional, intentar mostrar el razonamiento, aunque sea enfermizo, que pueda llevar a alguien a cometer un asesinato con las mejores intenciones. Un abrazo!

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  14. ¡Imprevisible! lo definiría así, en éste relato corto de David Rubio, nos adentra en la psique humana, en los recovecos oscuros de la mente. El corazón tiene a veces, razones que la mente no entiende. Algo tan primario como los celos, preludian el final. Lo resumiría en ·"Nada es lo que parece". ¡Muchas gracias por compartir éste relato en tertuliadeescritores.blogspot,com

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    1. Gracias, Lola. Normalmente siempre me quedo un tanto disconforme con mis relatos, pero este es quizá uno de los que más contento he quedado, de los pocos que cuando releo no acabo de encontrar cosas a corregir. Por eso no dudé en pasártelo para tu blog, siempre hay que ir de visita con lo mejor de uno. Un abrazo y gracias a ti por tus palabras y consideración para publicarlo. Un abrazo!

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