domingo, 27 de mayo de 2018

PELÁEZ Y EL PARQUE DE LOS DIEZ MILLONES DE EUROS




  Un relato dedicado a todos aquellos seres humanos que renunciando a cualquier interés particular y a una más que segura y exitosa (dada su demostrada capacidad) carrera profesional deciden dedicarse a servir a sus conciudadanos de manera abnegada y responsable. A esos hombres y mujeres que, sin importar sus izquierdísimas o derechísimas ideas, anteponen el Bien común al interés de unos pocos. A esos altos intelectuales que no solo conocen la Verdad, sino que tienen la generosidad de compartirla con nosotros.

   En definitiva, a esas mentes preclaras que tantos problemas nos ahorran a los ciudadanos. 

  A los políticos, con toda mi admiración...

PELÁEZ Y EL PARQUE DE LOS DIEZ MILLONES DE EUROS


  Bajo el escenario instalado para la inauguración del nuevo parque municipal, Fulgencio Peláez, flamante secretario adjunto a la alcaldía, observaba embelesado al gentío allí reunido. 

   —Peláez, el periódico —le pidió el alcalde tapando con la mano el micrófono. 

   Fulgencio permaneció absorto, con la sonrisa boba de alguien al que la vida le sonreía sin saber por qué. 

   —Peláez…, ¡coño! 

  Fue entonces cuando reaccionó pues, aunque tiraba a sordo, había palabras que podía escuchar con inusitada agudeza. Rebuscó con presteza dentro de la abultada cartera de piel marrón que descansaba a sus pies y extrajo el diario. A continuación, subió los dos escalones para acercárselo al mandatario quien se lo arrancó de las manos. 

   —Permitidme que os lea lo que decían algunos —dijo el regidor mostrando, brazo en alto, la portada a la concurrencia—: «El incompetente alcalde jamás cumplirá su promesa de construir un nuevo parque». ¿Y qué es lo que veis ahora a vuestro alrededor? 

  La gente congregada miró a un lado; después al otro; luego, entre sí y, finalmente, volvieron la vista al estrado. 

   —¡Eso es! ¡Un parque que será el orgullo de nuestra ciudad! —exclamó extendiendo los brazos. 

  Unos estruendosos aplausos atronaron en la megafonía. A Fulgencio, pese a ser duro de oído, le sonaron un tanto desafinados, lo que suponía una prueba empírica de que los CD sí se deterioran con el uso. 

  El alcalde palmeó al aire indicando silencio antes de añadir: 

  —Ha sido difícil. Hemos tenido que hacer enormes sacrificios para reunir los diez millones de euros. Pero al fin tenéis lo que os prometí. 

   Fulgencio observaba embobado a aquel hombre que ahora, iluminado por los flashes de la prensa, levantaba los brazos formando con los dedos el signo de la victoria. Lo adoraba. La mala vida lo había llevado a mendigar comida en casas de caridad. Fue en una de ellas donde el alcalde lo conoció y le dijo: «Quiero en mi gobierno a gente como tú». Le consiguió una casa, coche y un cargo del que tardó una semana en aprenderse el nombre. ¿Qué había visto en él para hacerle merecedor de tantas consideraciones? No podía comprenderlo, aunque no le preocupaba en demasía, pues nunca fue persona de entender las cosas con facilidad. 

  Tras cinco minutos en los que el alcalde agradeció el esfuerzo y dedicación a ingenieros, constructoras, arquitectos, entidades financieras y demás instituciones, Fulgencio agarró la abultada cartera de piel marrón e hizo un guiño al fotógrafo oficial. Esperaron a que el alcalde bajara del escenario para seguirlo en su paseo entre la ciudadanía. 

  Enseguida les rodearon un grupo de vecinos. Un anciano fue el primero en dirigirse al mandatario: 

  —Ilustrísima —dijo dubitativamente, como si no estuviera seguro del tratamiento—, muchísimas gracias por el parque, pero ¿me permitiría una sugerencia? 

   —¡Cómo no! ¡Para un servidor del pueblo como yo no hay mayor gozo que escuchar sus demandas! 

  —Es que… nada, que digo que, con lo grande que es el parque, ¿no podrían haber construido un lago? Con patitos y eso. 

   —¿Un lago? ¡Pues claro que pensamos en un lago! ¡Secretario Adjunto, los informes! 

   Peláez levantó la pierna a la manera de los flamencos (las aves, se entiende) y apoyó la cartera sobre el muslo. Sacó la carpeta de color rojo que el alcalde recogió con premura. 

  —Escuche, —dijo abriendo la carpeta para, a continuación, leer—: «Los riesgos de los culícidos, vulgarmente llamados mosquitos, como transmisores de enfermedades». Estimado ciudadano, ya sabe que donde hay lago, hay mosquitos. Y donde hay mosquitos, hay picaduras. Mientras sea su alcalde, jamás permitiré crear un nido de infecciones para mi pueblo. 

   —¡Caramba! —exclamó el anciano—. Pues no había pensado en eso… pero al menos, no sé, alguna fuente. Una de esas con una estatua rodeada de caños. Es muy agradable escuchar el sonido de los chorros de agua. 

   —Secretario Adjunto, el informe de la concejalía de medioambiente. —Peláez le entregó solícito una carpeta de color verde—. Oiga esto, querido vecino: «La crisis hidráulica mundial: soluciones de futuro». —El alcalde buscó una página de la que asomaba un post-it y leyó—: «Las únicas medidas efectivas para el ahorro de agua deben tomarse de abajo a arriba; desde los particulares, hasta las grandes organizaciones estatales, pasando por los municipios…». ¡Le aseguro que no instalar una fuente es una lección de compromiso con el medio ambiente que le ofrecemos al mundo! 

   Mientras el mandatario seguía atendiendo a los ciudadanos, Fulgencio notó una vibración en el bolsillo de su pantalón. Ya dijimos que era un poco sordo y por eso llevaba ahí su teléfono móvil. Era la mujer del concejal de urbanismo y hermana del contable del Ayuntamiento: 

   —Peláez, tengo a la policía en mi casa y no consigo localizar a mi marido. ¡Están hurgando hasta en las bolsas de basura! 

  —No se preocupe, señora, avisaré al alcalde. Seguro que él sabrá qué hacer —respondió Fulgencio. 

  Peláez, del que ya sabemos que no tenía grandes entendederas, tenía muy desarrollado el instinto para detectar cuándo había problemas serios. Se acercó al alcalde y le estiró de la manga. 

  —Peláez, ¿no ves que estoy departiendo con nuestro pueblo? —Le respondió de forma desairada para dirigirse de inmediato a un joven con los brazos tatuados—. ¡Claro que pensamos en plantar césped! Pero eso convertiría el parque en un hogar de haraganes y calenturientos y yo quiero gente activa. ¡Deportistas! 

   —¿Es por eso que tampoco hay bancos? —preguntó una señora con la permanente recién sacada de la peluquería. 

   —¡Exacto! Es un orgullo ser alcalde de ciudadanos tan inteligentes. 

   Fulgencio notó de nuevo la vibración en su bolsillo. Esta vez era el contable del Ayuntamiento que al parecer se había montado en un avión rumbo a Islas Caimán, con su cuñado, el concejal de urbanismo. Le pidió que le dijera a su hermana que cuando la llamara el juez a declarar lo negara todo. 

   Volvió a estirar de la manga al alcalde, pero esta vez acompañó la acción con un: «Señor, es muy urgente». 

  —¡Joder, ahora te atiendo, Peláez! Pero antes sácame el informe sobre la prevención de la siniestralidad de los niños. —Fulgencio sacó una carpetilla de color amarillo y se la dio—. Fíjese señora: «El 2% de los accidentes que sufren los menores se producen en toboganes y columpios». Que no haya una zona de juegos infantiles es un ejercicio de responsabilidad de este gobernante para proteger a nuestros pequeños, futuro de nuestra comunidad. 

   —Pero, ilustrísima, —volvió a inquirir el anciano que antes preguntó por el lago—, fíjese que en esta ciudad el Sol calienta todo el día y quizás no hubieran estado de más algunos árboles que dieran buena sombra. 

    —Enseguida le respondo buen hombre… A ver, Peláez, ¿qué es tan urgente? 

    Fulgencio se acercó al oído del alcalde y le puso al tanto de las llamadas. El mandatario se quedó pálido. 

   —El maletín está en el maletero del Audi, ¿verdad? —preguntó el alcalde levantando la vista hacia donde estaba aparcado el coche oficial. 

   —Ahí está el pequeño, los otros siguen en… 

  —Calla, calla… —El alcalde se llevó el índice al labio y se giró hacia el anciano que ahora preguntaba por los árboles—. ¿Cómo íbamos a tapar la belleza y elegancia de un espacio tan diáfano como este? Sepa que se ha diseñado según las más vanguardistas tendencias minimalistas de la ingeniería urbanística. Además, así se realza el hermoso pino que preside el parque. 

    En ese instante, Fulgencio observó la llegada de varios coches de policía y volvió a tirar de la manga del alcalde. 

    —Ya los veo, Peláez… 

   Varios agentes de policía salieron de los coches y se dirigieron hacia donde se encontraban Fulgencio y el alcalde. 

  —Señor alcalde, pero por qué no se han instalado farolas —preguntó un matrimonio vestido de domingo. 

  —¿Farolas? —El alcalde dirigía sus pasos en dirección opuesta a los de los policías—. Queridos vecinos, ¿para qué queremos farolas? Jamás me perdonaría privar a esta ciudad de la maravillosa luz de la bóveda celeste. Y ahora si me disculpan… 

   El alcalde se zafó del brazo de Fulgencio, que lo agarraba como si de un niño buscando la protección de su padre se tratara. Al trote, subió de nuevo al escenario y agarró el micrófono. 

  —¡Ciudadanos! Estoy desolado. Acabo de ser informado de que mis más fieles colaboradores han cometido unas irregularidades que no puedo tolerar. Es más, he conocido que incluso mi Secretario Adjunto, a quien tanto he dado, ha distraído fondos públicos y los ha ocultado en el maletero del coche oficial. Prometo que no descansaré hasta llevar a todos los culpables ante la justicia. 

   Fulgencio, aunque no entendía demasiadas cosas, comprendió al fin para qué le confió el alcalde ese cargo.


©David Rubio Sánchez. Relato y dibujo.

56 comentarios:

  1. Ay David,
    Por desgracia, estamos viendo esta narración, más de lo que cualquiera deseamos, en todos los informativos diarios.
    No sé por qué, pero "la ambientación" me ha recordado mucho a la inversión que Donald Trump hizo en un parque de Nueva York para el que no había posibilidad de invertir fondos públicos.
    Y aunque tu relato sea un relato "de pura ficción", estoy segura de que hay cargos públicos contratados en exclusiva con el encargo que se le encomendó a Fulgencio.
    Me ha encantado tu dedicatoria y me encanta leerte.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Macarena. Reconozco que en los últimos años mi animadversión hacia los políticos ha crecido exponencialmente. Realmente, no sirven para nada. Es más, diría que cuando más tranquilos estamos es precisamente cuando no hay gobierno o no está formado el Congreso o el Parlament en Cataluña. Este relato habla de corrupción, pero también de ese arte de vender humo y manipular por perpetuarse en el poder. Y que conste que me da igual que sean de izquierdas, de derechas, nacionalistas o estupendistas, todos son lo mismo. Un fuerte abrazo

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  2. Es buenísimo, David. Ese parque desolado quee se nos va prenentando como una gran explanada de hormigón. Ese pobre Fulgencio que no entiende nada y terminará entendiendo lo justo y suficiente. Y sobre todo, ese quedar impune echando balones fuera, utilizando el ataque como la mejor defensa..., vamos, eso que llevamos tres días viendo hacer a nuestros dirigentes pillados sin remedio y con sentencia firme.
    Me ha encantado.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. Me alegra que te haya gustado este "solar con un pino" de diez millones de euros. Es lo que tiene la clase política, que menos trabajar por el Bien Común se le ocurre cualquier cosa. Fíjate si les tengo tirria, que últimamente me vengo preguntado si no sería mejor un congreso de tecnócratas, formado por las personalidades destacadas en sus respectivas ramas en el país. Un fuerte abrazo!!

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  3. Genial relato, David. Me ha gustado mucho cómo el alcalde va dando la vuelta a la historia cada vez que un ciudadano echa en falta algún elemento típico de un parque. No sólo es capaz de dar la vuelta sino que además se muestra ligera y falsamente ofendido porque "él jamás sería capaz de..." "¿Cómo pueden pensar eso de él?" Has creado a un personaje puramente manipulador.
    A mí también me ha recordado a Trump, no sé si te habrás basado o no, pero por la ilustración en la cabecera parece que sí. O sea, que el dibujo del alcalde se parece a Trump jajaja
    Me ha gustado mucho la idea del parque desolado, y del alcalde manipulador capaz de invertir la historia.
    Un relato genial!
    Besitooos!!! :)

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    1. Gracias, María. La verdad es que este relato se escribió antes de Trump, pero para el dibujo del alcalde me he basado en una foto de él. Vives como yo en Cataluña, así que somos expertos en escuchar a los políticos manipulando sin cortarse un pelo. Lo que me sorprende es que todavía haya personas que crean en ellos, que vean a su líder político como una especie de mesías. En fin, me pregunto lo vacía que debe ser la vida de quien los ve así. Un fuerte abrazo!!

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  4. Contado con sentido del humor, pero real como la vida misma.
    Muy bueno.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Macondo. Lamentablemente, así es. Un abrazo!!

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  5. Por desgracia, la realidad supera a la ficción y encima no te deja con tan buen sabor en los labios como tu relato. El alcalde se parecerá a Trump, pero Peláez es único e irrepetible y yo creo que más listo de lo que parece. Genial, me ha encantado. Un beso y enhorabuena

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    1. Gracias, Ana. La verdad es que el personaje de Peláez me ganó y tengo por ahí un relato a medias que continúa a este. A ver si le llega su turno. Un fuerte abrazo!!

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  6. No sé si estás oyendo ahora mismo unos aplausos, ¡son míos!
    Genial, David. Esa ironía es estupenda para reflejar en qué consiste nuestra clase política. Quiero pensar que algún político habrá al que le mueva el bien común, pero queda eclipsado por tanto corrupto y ladrón.
    Fulgencio es un claro exponente de cómo se aprovechan los políticos de los faltos de entendederas, pero hay muchos Fulgencios de los que echar mano y no solo con cargos "regalados". A mí me preocupan más los Fulgencios que siguen votando a los que les arruinan y les hacen pagar los platos rotos.
    En fin, no sigo porque me enciendo.
    Enhorabuena por este texto tan lleno de ironía y de denuncia.
    Un beso.

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    1. Gracias, Paloma. Bueno, puede que tengas razón y existan al menos dos o tres que se dediquen a la política solo por el deseo de hacer un servicio a la sociedad, je, je, je...
      La verdad es que mis expectativas respecto a la clase política son tan bajas que me conformo simplemente con que no molesten. Pero es que son tan necios y trepas que no solo no sirven para nada, sino que encima contaminan y ponen palos a una sociedad que perfectamente podría vivir sin ellos.
      Y como dices, paro por respeto a los lectores. Un fuerte abrazo!!

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  7. Mas realista imposible, en tú relato se impone lo que estamos viviendo estos días, en fin así son por desgracia es esta política en la cuál una cree cada vez menos y eso es la desgracia que perdamos la ilusión por la política y es una pena pero así es.
    Quiero creer que en política hay gente honrada pero por desgracia conocemos mas la corrupción que tienen los partidos políticos que la gente honrada.
    Un abrazo y enhorabuena por un relato tan bueno. TERE

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    1. Gracias, Tere. Como he comentado a Paloma, es verdad, a lo mejor existen dos o tres que sean honrados. La lacra de la clase política actual no solo se manifiesta en forma de corrupción, sino en que se han convertido en verdaderos propagandistas que usan al ciudadano corriente para lograr su chiringuito de poder. No les importa un bledo soltar barbaridades, encender los ánimos de la gente solo por conseguir sus votos que les permitan llenar sus bolsillos o comprarse chalés. Un fuerte abrazo!

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  8. Jajajaj David!!!!!!! La dedicatoria “A los políticos con toda mi admiración” para desternillarse Y triste a la vez, porque es real, me acuerdo ahora de un ex acalde de Marbella que su nombre empieza por Gi y termina por L.
    Tu relato está de plena actualidad, hoy la fiscalía ha solicitado prisión sin fianza para… bueno, no los quiero nombrar, para tooooda esa caterva /trop, multitud, pelotón cuadrilla de chorizos)
    A por tu cuento no tan cuento: derrama ironía por todos lados, desde el CD de los aplausos desafinados, hasta el ¡Peláez… coño! Con el ¡se sienten coño!, coño a lo Tejero, pero en vez de en los escaños, pues en los bancos inexistente del parque (bueno, ni bancos, ni lago, ni fuentes, ni columpios, ni vergüenza)
    Hay, además, un montón de gestos visuales, como la postura flamenca del pobre Pelaez y la cara que se le tuvo que quedar cuando lo agarró la policía.
    Muy bueno David, esperpéntico y real.

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    1. Gracias, Isabel. Pues sí, al final en se construyó un precioso solar con un pino en medio por solo diez millones de euros, je, je, je... A veces, la ironía es un arma mucho más punzante que todo un artículo de quejas y lamentos. Al menos, nos lo pasamos mejor. Desde luego, ese alcalde que mencionas bien podría haber interpretado a este. Un fuerte abrazo!

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  9. Lo que se llama un hombre de paja. Pero aquí en España hay un grupo de políticos que tiene tal soberbia y sensación de impunidad que ni siquiera se preocupa en guardarse las espaldas. Como vimos la semana pasada, la policía no se llevó a un pobre Peláez cualquiera, sino a todo un exministro. Entre la risa y la indignación, como los pobres vecinos de tu relato que asisten a la inauguración de un parque vacío.
    Muy bien traído este relato, David. Aunque la realidad supera siempre a la ficción.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Gerardo. La verdad es que, como esos vecinos, la sociedad tiene una paciencia infinita con nuestros "servidores" públicos. Respecto a la casta política reconozco que me he radicalizado con los años y creo que los políticos roban, los que pueden, y no los que quieren.
      Pero es casi va en la profesión. Si uno quiere ayudar al prójimo puede apuntarse a una ONG, colaborar en comedores sociales, mostrarse como voluntario a determinados actos... pero de forma anónima. Haciendo el bien sin esperar nada. Pero quien aspira al poder, nada bueno podemos esperar de él. Un abrazo!!

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  10. Me parto, aquí en mi pueblo el antiguo alcalde se rodeaba de un montón de Pelaez, Peleles y Chupapoias para así controlar todas las áreas municipales, ni te cuento la cantidad de viajes a islas, continentes y paraísos fiscales, llegó a divorciarse para quedarse con solo una moto a su nombre, así no le podían embargar nada, eso sí se volvió a casar con su ex-esposa de nuevo al rito orental, ni te imaginas lo que robó ese buen señor, te hablo de la época gil-gil, por suerte cambió la cartera de políticos de mi ayuntamiento y ahora ya despedidos ingeniero y arquitecto que hacían de las suyas en el urbanismo, llevan 8 años arreglando el pueblo, todo lo inagurado se ha tenido que arreglar y levantar el pueblo para tener una infraestructura de saneamiento acorde con la salubridad, todo lo que te cuente es poco. Así va España, así. Tu relato refleja de forma irónica lo bien que fluyeb los politic-ladrons en nuestro país, y ellos dirán "que me quiten lo bailao" ni hay vergüenza, ni dignidad, y sobre todo, consideración y respeto por el dinero ajeno, uf, ni sigo que me pierdo. Un abrazo compañero, estupendo.

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    1. he leído el comentario, el rito es oriental, jeje y fluyeb, (puede que mas de un vuelo, se cogía privado) yo me refería a fluyen, jeje y es que no se puede correr tanto escribiendo, ya sabes, como soy botónica jaja

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    2. Gracias, Eme. ¡Madre mía! ¡A qué esperas para mostrarnos en un relato esa historia! Desde luego que ese alcalde supera al de este relato, je, je, je... Siempre digo que para que pueda creerme a los políticos tendrían que suceder tres cosas: la eliminación de los paraísos fiscales, el fin de la llamada "carrera política" y la supresión del dinero efectivo. Creo que de esta forma sentaríamos las bases de una sociedad limpia. Un fuerte abrazo!!

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  11. Benavente en Zamora, bucólico parque y un señor de barba se sube a un banco: "es el vecino el que elige a Fulgencio y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde".
    "
    Vallecas en Madrid, un señor con coleta declara: "¿Entregarías la política económica del país a quien se gasta 600.000€ en un ático de lujo?

    Mis cariños, afectos, y saludos a la clase política también querido David.

    Si a Trump se le puede considerar también de nuestra especie, que los cariños se hagan extensivos.

    Por cierto, no había caído en porque en tantos lugares de España, existente tantos parques diáfanos, inmensos, y con todos los elementos que deberían componer un parque, a excepción del parque ja,ja,ja.

    Peláez y el parque de los 10 millones de euros. -David Rubio.

    Nota: 10/10.

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    1. Gracias, Miguel. ¡Caramba un 10/10! Creo que mejor será no publicar más relatos, je, je, je... Pues sí, es lo que tenemos y fíjate que últimamente, siendo asquerosa la corrupción, nuestros servidores públicos han tomado el gusto a otra práctica que me parece no ya asquerosa, sino peligrosa. No soporto ese tono mesiánico, ese llenarse la boca con la palabra "pueblo", ese importarle un pimiento la fractura social que pueda causar la manera de calentarnos la cabeza. Me río mucho cuando hablan de diálogo, cuando a renglón seguido afirman que jamás se van a sentar a la mesa con este, aquel y el otro. Están desbocados, y no se cortan un pelo en utilizar al ciudadano como escudo para tapar sus miserias o asegurarse su paraíso económico.
      Pero es lo que hay, ¿a qué se dedicaban toda esta banda antes de meterse en política? ¿qué méritos profesionales han logrado para ser válidos como gestores de la cosa pública? Ninguno. Son mediocres para los que la política es el único medio con el que llenarse el bolsillo. Y eso provoca la situación que vivimos. Y no sigo que al final me van a secuestrar la entrada, je, je, je... Un fuerte abrazo!!

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  12. Real como la vida misma, David, aunque seguro que tu inspiración no tiene nada que ver con los telediarios y la prensa de cada día, ¿verdad? jajajaja. Me ha encantado el ingenio del alcalde para justificar la falta de "prestaciones" en el parque. ¿Diez millones de euros? Ya nos imaginamos dónde fueron a parar, a buen seguro, más de la mitad de ellos :((

    Divertido, alegórico, mordaz, ingenioso y una fantástica crítica, compañero. Al final cargará con los trastos rotos quien menos culpa tiene, pero siempre ha habido "listos" en todas las profesiones... ¡Muy bueno!

    Un abrazo.

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    1. Gracias, Julia. Pues fíjate que este relato lo escribí hará cosa de tres años, aunque no lo parezca. Como decía Julio Iglesias, la vida sigue igual, o tirando a peor en según qué temas. Un fuerte abrazo!!

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  13. Muy bueno David. Me recuerda una frase que repiten mucho por acá en época de elecciones: "se ve la obra". La mayoría de las veces esa "obra" es, precisamente, un espacio vacío. Al ayudante, aquí lo llamamos "soplapote" y este parece recortado del periódico de hoy. El final es muy acertado. Algunos políticos son como los gatos: tienen muchas vidas y siempre caen de pie.
    PD,
    No sé, me pareció detectar algo de ironía en esa introducción... pero solo un poco. ;-)

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    1. Gracias, Ricardo. ¿Ironía? ¿Pero cómo puedes decir eso? Te aseguro que siento mucho respeto por estos abnegados servidores del pueblo que renuncian a su éxito profesional a cambio de un sueldo miserable y una vida de desvelos para que podamos vivir mejor. De hecho, hoy mismo voy a presentar una recogida de firmas en Charge.org para que se instaure el Día del político, je, je, je... Un fuerte abrazo, Ricardo. Me encantó ese término de "soplapote".

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  14. ¿Qué sería de esos alcaldes sin nosotros, sus "inteligentes ciudadanos"? Es que la historia tiene miga, porque es el pez que se muerde la cola.
    Como siempre, contado de maravilla y tu peculiar sentido del humor.

    Un beso, David.

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    1. Gracias, Chelo. Pues sí, a veces pienso si en realidad los políticos son solo un reflejo de la sociedad y que en el fondo tenemos lo que nos merecemos. En fin... Un fuerte abrazo!!

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  15. Excelente, David. Creo que ya te había leído este relato en algún lugar, pero lo mismo me ha gustado leerlo de nuevo. Los personajes están genialmente retratados :)

    Un abrazo

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    1. Gracias, Manoli. Pues sí, lo publiqué en el número 1 de la revista Valencia Escribe. Aunque parece que el tema es eterno. Estoy aprovechando para darles un lavado de cara. Un fuerte abrazo!!

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  16. Hola.
    Qué bueno David, desde la dedicatoria hasta ese parque desolado, la historia...me ha encantado.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Gemma. Pues sí, un solar y un pino. Eso sí, ¡menudo pino! Un fuerte abrazo!

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  17. Has puesto, de una forma hilarante y magistral, el dedo en la llaga. Las respuestas del señor alcalde a los intrigados ciudadanos son de lo más lógico. ¿Para qué gastar dinero público en beneficiarles cuando hay tantos bolsillos esperando su turno? Lo importante es tener siempre la respuesta oportuna en el momento oportuno. Es imposible optar a un puesto político sin experiencia en la improvisación y el engaño, jeje. Y si la cosas vienen mal dadas, echar la culpa al primero que se ponga por delante.
    He disfrutado de lo lindo con esta parodia de la realidad, esa que dicen que supera la ficción.
    Un fuerte abrazo, David.

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    1. Gracias, Josep. A veces creo que soy injusto con los políticos. Con el trabajo y las horas que dedican a inventarse problemas, coartadas, campañas de lavado de imagen, manipulación de los medios de comunicación afines, atando los cabos sueltos de sus negocios... ¿Cómo puedo exigirles que además sean eficaces y honestos? Un fuerte abrazo!!

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  18. Bonito y entretenido relato David y real como la vida misma. La verdad es que no paramos de ver a diario en los medios de comuicacion Fulgencios y alcaldes como los de esta historia. Un abrazo

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    1. Gracias, Vicenta. La verdad es que si publicara el relato en algún periódico es muy posible que se confundiera con una noticia. Así es de triste. Un abrazo!!

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  19. Me iba sonriendo a medida que el alcalde justificaba, con fuentes sacadas de no sé dónde, las razones que lo llevaron construir un parque sin árboles, juegos, césped, fuentes, etc. ¡Por favor, un parque sin árboles jaja! Y diez millones en su supuesta construcción... El alcalde será el rey del engaño, pero de alguna manera es tan pintoresco que me cayó bien (solo porque es ficción, en la vida real lo lapidaría).
    Te dejo un abrazo, David.

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    1. Gracias, Julio David. La verdad es que reconozco a los políticos su capacidad para resultar encantadores. Cualquier otro que actuara igual en el sector privado sería poco menos que lapidado como dices, pero aun pillados in fraganti son capaces de encontrar seguidores que los defienden. Imagino que son cosas del llamado sesgo de confirmación. Un abrazo!!

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  20. La dedicatoria me ha llegado al alma jajaja y te aseguro que he empezado el relato soltando una carcajada. Me ha encantado, y es que pobrecitos políticos que nos lo dan todo y no sabemos apreciarlo. Una excelente muestra de ironía usando esos ejemplos que por desgracia vemos día a día y lo peor es la claca que los sigue aplaudiendo o lo que es lo mismo votando. Pero no quiero ser injusta y quiero creer que hay gente honrada, esa que nunca sale en las direcciones políticas ni lleva móvil ni coche público, ni va a restaurantes caros ni baratos que no se pague de su bolsillo y sigue creyendo que es un servidor público y que está únicamente al servicio de los ciudadanos.
    Un abrazo David

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    1. Gracias, Conxita. Es verdad, quizá haya dos o tres que sean honrados y paguen por los pecados de los otros, ¿cien mil? Humm, habría que realizar algún censo para conocer cuantos se dedican a chupar del b... ejem, a la política. Un fuerte abrazo!!

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  21. Empiezo por el final. Que buen final! la última frase lo resume todo en un relato donde cada escena está pensada hasta el milímetro. La esperpéntica inauguración del parque nos va mostrando cada vez con mayor fuerza una foto de los engaños con los que nos embaucan nuestros mandamases y las excusas huecas con las que tratan de tapar sus vergüenzas. En tu relato están llevadas hasta la parodia, pero siguen una línea paralela a la realidad que podemos ver todos los días en los telediarios. Y lo curioso, lo triste y lo que de verdad da miedo, es que sus tretas a veces infantiles surten el efecto deseado. Excelente relato David. Si lo presentases al Tintero de Oro sería un serio candidato a la victoria. Un abrazo!

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    1. Gracias, Jorge. Te agradezco tu comentario, pero el relato ya no podría participar por superar ampliamente las 1.000 palabras. Y sí, la política es el arte de vender humo y de tener una respuesta para todo aquel que con dos dedos de frente se haga preguntas.
      Siempre me he preguntado por qué, siendo tan demócratas todos ellos, no recibimos cada año una edición de los presupuestos del Estado o autonómicos, algo accesible para que conozcamos en qué se gastan nuestro dinero. Que eso no lo haya propuesto nadie, nos indica lo "discretos" que son manejando nuestro dinero.
      Estoy convencido que con una gestión honrada y eficaz seguro que podríamos ahorrarnos mucho dinero, pero claro, ¿cómo se pagarían sus chales, entonces?

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  22. Real como la vida misma, aunque creo que en este caso te has quedado hasta corto.
    Magnífico relato aunque, por desgracia, la realidad supere a la ficción.
    Gracias por estas perlitas que nos regalas.
    Un saludo

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    1. Gracias, Mary. Siempre me voy a quedar corto con según qué temas. Pero bueno, espero que no lo secuestren, je, je, je... Un fuerte abrazo!!

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  23. Un texto que podría llegar hasta la parodia en principio, pero visto lo visto, o este país es una parodia políticamente hablando, o realmente la vida política es así. Me da que es esto último Y fíjate que hago este comentario en este viernes tan convulso en cuanto a cambios políticos y follones varios. Lo que más me ha gustado es esa "cualidad" tan desarrollada en los "actores" políticos de echar la mierda al de al lado y lavarse las manos y sobre todo simplificar la situación hasta extremos increíbles.

    Me ha gustado mucho, David.

    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Ziortza. Tal y como están las cosas en España, me parece que este relato me ha quedado hasta serio, comparado con los espectáculos que vemos a diario en el Congreso. Si no nos costara tanto mantenerlos, casi diría que los políticos cumplen el papel de animador social y proveedor de tertulias de bar. En dura competencia con Sálvame, por supuesto. Un abrazo!!

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  24. Pues yo creo que, a pesar de de los muchos casos que cada día leemmos en los diarios sobre corrupción de todo tipo y de todos los colores, es injusto juzgar a todo el mundo por el mismo patrón. Y hablo de los muchos, muchísimos políticos que hacen una labor digna al frente de los diferentes organismos que presiden. He tenido la desgracia de conocer a algunos desaprensivos de los que tan bien retratas en tu relato y también a muchas personas que merecen mi respeto más absoluto y llevan su cargo con un sentido total de servicio público. Por contraste me gustaría poner encima de la mesa aquellas otras personas que gritan enfurecidas reclamando justicia cuando son los primeros en pedir una factura sin iva, los que piden favores a un amigo de la administración, los que mienten en los currículums (y no me refiero a los políticos), los que no declaran todos sus ingresos a la hacienda pública,... en el fondo se creen que las esculeas, hospitales, carreteras, se hacen con los impuestos de los demás. Sí, lo se, son microfaltas comparadas con los "atracos" que mencionas, ... pero al fin y al cabo, tristemente la clase política que tenemos es una muestra alícuota de la sociedad en la que vivimos,... y por ello, en cierta medida, todos somos culpables.

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    1. Gracias, Norte. Con tu comentario has metido el dedo en la llaga. En el fondo, ¿no son los políticos el espejo de la sociedad? Es decir, si nuestra sociedad es honesta y solidaria, los políticos deberían tener esos mismos valores. Salvo que para serlo, hubiera que pasar por una máquina diabólica que transformara al honrado en corrupto.
      Un conocido siempre me dice que en este país no roba quien quiere, sino quien puede. Y estoy de acuerdo. Muchas veces buscamos en los políticos la excusa perfecta para justificar esa factura pagada en negro, esa multa, esa deuda que no pagamos, ese dinero que escondemos, ese fraude a la aseguradora, esa paga que cobramos de nuestro jubilado fallecido... Estoy contigo que si queremos una sociedad honrada y justa a quien primero tenemos que pedir cuentas es a nosotros mismos. ¡Chapeau! Un abrazo!!

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  25. Jajaja, muy bueno,David y me río por no llorar, porque razones no faltan. Estoy contigo en todo y es cierto, "cada país tiene los gobernantes que se merece..." En lugar de tanta crítica estaría bien un poco más de reflexión personal. Un fuerte abrazo

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    1. Gracias, Ana. Siempre es mejor reír que llorar, en ambos casos no suele solucionarse nada, pero al menos unas carcajadas siempre son más edificantes. Y coincido contigo que todos los cambios siempre se inician a título individual. Nuestras acciones son las únicas de las que podemos responsabilizarnos. Un fuerte abrazo!!

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  26. Hola David,
    Qué buen relato e imagen has creado de la triste realidad en la que vivimos.
    Ese parque desolado, en el que tantos fondos; se supone (está claro que, no) se invirtieron, no es más que un fiel reflejo de la actualidad en la que nos encontramos.
    La palabrería por desgracia abre demasiadas puertas y deberían ser otro tipo de valores los que se fomentaran para un bien común.
    Me ha encantado, un placer leerte de nuevo.
    Un beso.

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    1. Gracias, Irene. ¡Qué alegría volver a leerte! Te agradezco tus palabras y espero que el período de puerta cerrada te haya resultado productivo. Un fuerte abrazo!!

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  27. Hola David
    A menudo los políticos y líderes llevan a cabo sus planes más destructivos y macabros de manera sutil, halagando y prometiendo para ganar la confianza de todos aquellos que caen en su trampa psicológica como la que les dio el alcalde. Me encanto, me divirtió la chispa de humor en tu narración.
    Abrazo!

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  28. ¡Qué bueno, David!
    Me ha gustado esa fina ironía, ja ja. No sé por qué, me hacía una idea de por dónde iban los tiros (si es que, cuando hablamos de políticos), pero me ha encantado ese final, la guinda del pastel, con el pobre cabeza de turco ignorante de su verdadero papel. ¡Que triste, la verdad!, Que tu relato sea como la vida misma. Ah, y genial lo del parque, ja ja... Es como tantas otras, se sabe lo que es por el cartel de la constructora, ja jaa
    Un fuerte abrazo, compañero

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    1. Gracias, Isidoro. Pues sí, menudo parque, o solar, más caro, je, je, je... No soy muy dado al humor, pero cuando hablamos de políticos me sale solo. Un fuerte abrazo!!

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