sábado, 11 de noviembre de 2017

SÉ BUENA, PRINCESITA

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    La policía que patrulla nuestras ciudades por la noche nunca puede saber lo que se esconde tras un aviso de emergencia. La mayoría de las veces puede tratarse de una simple disputa vecinal, o hasta un molesto robo. Pero en ocasiones, ese aviso puede significar que sus vidas cambien para siempre.

   O tal vez no.

SÉ BUENA, PRINCESITA


    El agente Jack Cooper siempre odió los ruiditos que emitía su compañero, el gordo Steve, cuando devoraba donuts en el coche patrulla.

    Esa noche no fue distinto.

    —Los mejores son los clásicos, sin rellenos ni confites. ¿Qué opinas, Jack?

   —¿Qué opino? —El agente Jack respondió sin apartar la mirada de la ventanilla. Comenzaba a llover—. No opino nada, solo espero que después limpies el volante.

    —Tienes que relajarte y disfrutar de los pequeños placeres. ¿Con qué disfrutas tú?

     «Unidad 437», emitió la radio.

    —Aquí unidad 437 —contestó Jack con premura.

    —Hemos recibido una llamada, vayan al ciento veinticinco de la calle siete.

    —¿De qué se trata?

    —Estaba aterrado. Solo repetía que en su casa suceden cosas raras.

    —¿Cosas raras? —apuntilló con displicencia—. Pasaremos cuando podamos.

    —Negativo. Deben acudir inmediatamente. El hombre que nos ha llamado es el padre de Laura Flint.

    —¿La chica desaparecida? —intervino el gordo Steve.

    —Afirmativo. Imagino que son conscientes de la cera que nos está dando la prensa con este caso y la facilidad con la que el señor Flint aparece en los medios. El jefe no quiere verlo mañana en televisión acusándonos de que tampoco atendemos sus llamadas.

    —Está bien, nos pasaremos y le cantaremos una nana —dijo Jack cortando la comunicación.

    —¿Pero qué te pasa, Jack? —recriminó Steve mientras guardaba las envolturas de los donuts en su caja de cartón—. Imagínate el infierno que está viviendo esa familia.

   —Entiendo que merezcan apoyo. Solo digo que para eso el número que deben marcar es el del psicólogo.

     Steve frunció los labios mientras giraba la llave de contacto. El motor del coche patrulla comenzó a rugir coincidiendo con los primeros truenos de la tormenta. Las gotas de lluvia percutían sobre el parabrisas distorsionando la imagen de la plácida noche urbana.

      —Yo creo que haría lo mismo —dijo Steve mientras aceleraba.

      —¿El qué? —preguntó Jack.

    —Utilizar a la prensa. Es la única manera de que los del Departamento se lo tomen en serio y atrapen a ese asesino.

     —¿Asesino? Que yo sepa todavía se trata de una desaparición.

    —Vamos, Jack. Han pasado tres semanas. Todos sabemos que a esa chica la han matado. Me han soplado que mañana empiezan a fondear el río —dijo el gordo Steve mientras conectaba el limpiaparabrisas.

     El vehículo policial se detuvo frente al portal de la familia Flint. Aparcaron en doble fila. La lluvia arreciaba, pero los chubasqueros se encontraban en el maletero. Suspiraron con desagrado antes de salir y recorrer, encorvados, los escasos metros que les separaban del cobijo de los balcones. Pulsaron el interfono, el sonido que indicaba la apertura de la puerta no tardó en producirse. Mientras esperaban al ascensor, observaron con cierta vergüenza el rastro de agua que habían dejado sus pisadas en el vestíbulo.

      —Te juro que daría mi sueldo solo por atrapar a ese pervertido.

     —¿Y entonces qué harías? ¿Qué castigo se merece un pervertido que asesina a una niña de doce años? —dijo Jack mientras se sacudía con la mano su uniforme mojado.

      —No lo sé, Jack. No lo sé.

     El señor Flint los recibió en el rellano de la planta. Vestía un pijama de cuadros marrón. También una cara de cansancio, sudor y miedo.

     —Gracias por venir con tanta rapidez —dijo ofreciendo su mano a los agentes.

     —Es lo menos que podemos hacer —dijo el gordo Steve con amabilidad—. ¿Qué sucede?

     —Ahora todo está… tranquilo pero…—El señor Flint bajó la cabeza y se quedó ensimismado.

    Los agentes se miraron desconcertados hasta que, finalmente, decidieron entrar. Les recibió un silencio que embotaba los oídos pero, sobre todo, sintieron un frío que les pareció capaz de cogelar los tuétanos. Recorrieron el pasillo. Observaron que la cocina quedaba a la izquierda; al fondo se encontraba el cuarto de baño y al lado una habitación en cuya puerta colgaba una cartulina con un texto escrito. El comedor se encontraba a la derecha.  Los armarios, los sofás y la mesa habían sido apartados para dejar espacio a tres colchones que dispuestos en el suelo. Sobre ellos, la señora Flint abrigada con un batín rosa, permanecía en silencio, abrazada a sus dos hijos pequeños. 

     —Es solo para pasar la noche —apuntó tímidamente el señor Flint acercándose por detrás—. Los niños se sienten más tranquilos así, durmiendo todos juntos.

    —Ya —musitó Steve entrando en la estancia. Observó en uno de los estantes una vela encendida. Junto a ella una foto de una sonriente Laura—. Señor Flint, ¿a qué se refería con «suceden cosas raras»?

   —Es esta maldita casa —respondió dirigiéndose a su mujer—. Le he dicho mil veces que nos marchemos pero ella prefiere quedarse aquí, sufriendo las locuras de esos demonios.

     —¡No hables así de tu hija! —replicó la señora Flint abrazada a sus pequeños.

    Steve dirigió una mirada a Jack que permanecía perplejo en la entrada del comedor. Después se volvió hacia la mujer.

     —¿Su hija? ¿Va todo bien, señora?

     —Mi pequeña, mi pequeña... —La señora Flint prorrumpió a llorar. Los niños escondían la cabeza en su regazo—. Mamá está aquí, mamá está aquí...

    El gordo Steve no supo encontrar una palabra de consuelo para responder a los balbuceos de la mujer. Se giró hacia la estantería donde la vela encendida alumbraba la foto de Laura. Se acercó. Una niña dulce, de ojos azules y sonrisa deliciosa.
     
   —Escuche, señora Flint, le aseguro que todo el Departamento de policía está trabajando para encontrarla y no lo digo por decir, ¿verdad, agente Cooper? —Steve se giró hacia Jack.

     Jack Cooper se decidió a entrar en el comedor. El señor Flint se había sentado a la mesa con la mirada perdida. Se acercó a su compañero y observó la imagen de Laura. Sintió como si la sonrisa de la joven fuera dirigida a él. Deseó acariciar a ese ángel. Pasar los dedos entre sus cabellos dorados de esa princesita.

      Entonces, la vela se apagó.
     
    Unos gritos desgarrados retumbaron en toda la casa. La señora Flint comenzó a vociferar: «Mi niña. Mamá está aquí. ¡Mamá está aquí!». Intentó levantarse pero los niños, con los ojos tan abiertos que parecían que fueran a escapar de sus cuencas, la agarraban del batín. El rostro del señor Flint parecía petrificado, con la boca abierta, agarrando su ralo cabello mientras los lamentos envolvían de locura cada recodo del piso. Los agentes, de manera inconsciente, llevaron su mano a la cartuchera.

     —¿Hay alguien más, señor Flint? —preguntó Jack intentando que su voz solapara los gritos.

    El señor Flint no respondió. Los agentes se miraron con las cejas arqueadas. El gordo Steve hizo un gesto con la cabeza para indicarle a Jack que fueran al pasillo. Al cruzar por delante del padre este les dijo:

    —Vienen de la habitación de Laura. Ya empieza otra vez.

   Los agentes sintieron como si los tímpanos pudieran estallar en cualquier momento bajo esos alaridos que parecían recrear los chillidos de los cerdos el día de la matanza. Al llegar a la puerta observaron la cartulina pegada sobre ella. Decorada con purpurina y escrito con letras multicolores leyeron: "El mundo de Laura". Desabrocharon el botón de la cartuchera. Steve esperó a que Jack asintiera con la cabeza antes de comenzar a girar la manija. Sintió las manos sudorosas al contacto con el metal.

     Estaba cerrada. Steve decidió entonces aporrearla.

    —Policía, ¡abra!

    Los gritos cesaron.

    —Cúbreme, Jack. Voy a entrar.

    El agente Cooper desenfundó mientras el gordo Steve daba dos pasos atrás para tomar impulso. En ese momento, un enorme estruendo les sobresaltó. Los policías volvieron atropelladamente al comedor a tiempo de observar cómo los cajones y puertas del armario se abrían y cerraban con frenesí, los cuadros se precipitaban contra el suelo y la lámpara se balanceaba enloquecida. Un horror de luces y sombras que perduró hasta que las bombillas comenzaron a estallar una a una, provocando una lluvia de chispas macabra. Y en medio de todo ello la familia Flint permanecía abrazada, escondiendo sus cabezas entre sí, formando un imaginario caparazón que los protegiera.

   —¡Dios Santo! ¿Qué locura es esta? —Jack retrocedió hasta apoyar la espalda en la pared—¡Vámonos, Steve!

     El orondo agente dio un paso hacia la penumbra en la que había quedado el comedor.

     —Señores Flint, salgan del piso —dijo intentando mostrar serenidad y firmeza.

     —¡Yo no me voy! ¡Es mi hija! ¡Laura! ¡Mamá está aquí! ¡Aquí!

    Los niños, llorando, comenzaron a suplicar a sus padres que querían irse con los señores policías. El señor Flint se incorporó intentando tirar de su mujer.

     —¡No quiero! ¡Déjame!

   —Señora, al menos por sus hijos —dijo Steve que acudió para ayudar a su marido a levantarla. Pero ella se resistía. Steve miró hacia la entrada del comedor—. ¡Joder, Jack! ¡Ayúdanos!

      Jack permanecía aferrado a su pistola, con la vista fija en el estante donde se encontraba la foto de Laura que, a pesar de la oscuridad, se mostraba como si una luz de otro mundo la iluminara. Una luz que parecía transformar su dulce mirada de inocente felicidad en algo distinto. Diabólico. 

     —¡Jack!

   Ante el segundo reclamo de su compañero, el agente Cooper decidió entrar. Se hizo hueco entre Steve y el señor Flint para agarrar a la mujer por la cintura. Entre los tres consiguieron levantarla y atravesar la estancia bajo el vaivén del armario que amenazaba con precipitarse sobre ellos. Los niños comenzaron a correr una vez llegaron al pasillo.

   Los agentes escoltaron al matrimonio a la salida, con la vista puesta en el interior del piso. Alertas. En silencio. Notando cómo el sudor pegaba el uniforme a su cuerpo como una segunda piel. Fue entonces que la luz del pasillo, la única que iluminaba la casa en ese momento, se apagó. Aceleraron el paso hasta llegar al recibidor. Los niños habían salido del piso y se les escuchaba bajar las escaleras a la carrera. Antes de salir, Steve observó que la puerta de la habitación de Laura se abrió mostrando luz en su interior.

   —Jack, mira.

   El agente Cooper dejó de empujar al matrimonio que avanzaba ya con una inercia resignada. Se situó tras Steve, sobrecogido al observar una sombra proyectándose en el suelo.

   —¡Por el amor de Dios, Steve! Vámonos.

   Un fuerte golpe les hizo volverse hacia la entrada del piso. La puerta se había cerrado. Intentaron abrirla pero la manija no giraba.

     Jack apuntó contra ella su pistola.

     —¡Apártate!

     Disparó tres veces hasta reventar la cerradura. Pero la puerta permaneció cerrada.

     —¡No quiere que salgamos! ¡Nos quiere aquí! —gritó Steve entre el ruido que aquella fuerza del infierno provocaba al mover el mobiliario.

   De repente, las luces del pasillo regresaron. El silencio, también. Los policías, aferrados a sus pistolas, se dirigieron a la habitación de Laura, con la mirada fija en aquella sombra que salía de ella. Cada uno escuchaba la sonora y acelerada respiración del otro; sintiendo sus latidos aporreándoles la sien. 

     Al pasar a la altura del comedor comenzaron a sentir un olor a podrido. Se llevaron la mano a la nariz.

     —¿Crees que viene de esa habitación? —preguntó Steve.

    Jack no pudo contestar. Apenas podía retener el vómito en su boca. 

   Steve se detuvo al llegar a la altura del dormitorio de la joven. El nauseabundo olor casi le hacía llorar. Se giró hacia su compañero, su rostro pálido y sudoroso le conmovió.

    —A la de tres, entramos. ¿Entendido? 

  Un osito de peluche descansaba sobre la cama. Sonriente y plácido. Había un escritorio perfectamente ordenado y sobre él unas estanterías en las que había libros y unas figuras infantiles. En las paredes de azul celeste observaron unos pósteres de cantantes adolescentes. 

    Pero ni rastro de aquello que hubiera podido provocar la sombra.

   Steve fue a mirar en los armarios de la ropa cuando la luz comenzó a parpadear. Jack le tocó en el brazo y señaló hacia el cabezal de la cama. Perplejos, observaron unos trazos de color carmesí que se deslizaban sobre la pared como serpientes. Poco a poco. Hasta formar tres palabras:

     «Sé buena, princesita»

   —Dios mío, Jack. ¿Qué...?

   Antes de que el gordo Steve pudiera terminar la pregunta, Jack había salido de la habitación. De nuevo atronaron los ruidos. Regresó al pasillo cuyas luces titilaban furiosas. Observó a su compañero paralizado frente a la cocina. Al llegar a su altura contempló el mismo aquelarre de antes en el comedor. Una locura en la que los platos volaban cruzándose con los cubiertos, que salían en tropel de los cajones.

    De repente, un cuchillo se lanzó contra ellos, clavándose con furia en el pecho de Steve. El agente cayó de bruces.

    —¡Steve!

   Jack se agachó para girar el cuerpo de su compañero. La sangre manaba a borbotones por la herida, pero no fue eso lo que le aterró. Fue su cara de tonos azulados y marcas de putrefacción. Como las de un cadáver descomponiéndose en las aguas de un río.


   —¡Steve! ¡Steve! —continuó gritando mientras le abofeteaba en la mejilla.

   Y Steve abrió los ojos.

   Pero ya no era Steve.

   Se abalanzó sobre Jack, aferrándole por el cuello. Apretando con una fuerza a la que Jack no supo dar respuesta. Impotente, trataba de zafarse de la presa que lo ahogaba, sintiendo el aliento de la boca de ese ser, que ya no era su compañero, acercándose a su oreja.

     —Sé buena, princesita —le susurró con una voz dulce, inocente.

    Los ojos del agente Cooper se desorbitaron al reconocer aquella voz de niña. Casi al borde del desmayo observó su pistola en el suelo. Consiguió alcanzarla y dispararle en la sien. Logró quitarse el cuerpo de encima. Vomitó. Durante unos segundos todo quedó en silencio. Tranquilo. Hasta que, pese a su cabeza deshecha, aquel engendro volvió a ponerse en pie. Le disparó de nuevo. Pero las balas le atravesaban como si fuera un muñeco de paja.

   Jack huyó por el pasillo hasta encontrar refugio en el cuarto de baño. Cerró la puerta y apoyó la espalda contra ella. Agarró la pistola y comenzó a llorar.

    Durante lo que le pareció una eternidad solo escuchó su propia respiración. 

    Y unos pasos arrastrándose hacía allí.

    Toc, toc, toc.

    —No temas, soy policía —dijo aquella voz al otro lado de la puerta—. Eres muy guapa para andar sola por este lugar.

     Jack sintió el calor húmedo de la orina empapando la pernera de su pantalón.

     —¡Vete! Por favor. Lo... lo siento —contestó balbuceando.

     Toc, toc, toc.

     —Princesita, sé buena. Verás que bien nos lo pasaremos.

     El policía clavó el cañón de la pistola entre sus ojos.

     Toc, toc, toc.

     —Princesita… voy a entrar.



©David Rubio Sánchez. Texto y dibujo

75 comentarios:

  1. No estoy seguro, pero creo que hacia el final hay una segunda da lectura. Sea como sea, creaste un buen clímax, extenso y aterrador. Buen ritmo. ¡Parabienes, David!

    Saludos salados.

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    1. Gracias, Julio David. Se dice que cuando una historia se escribe y se publica las intenciones del autor dejan de ser importantes, es el lector el que decide o interpreta. Un fuerte abrazo!!

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  2. Wow, me quedé helada. Pobre niña. Y pobre el gordo Steve, que murió por culpa de todo ese lío. No pudo haber mejor final, aunque la familia nunca sabrá la verdad de lo que ocurrió.
    Escalofriante mezcla de policial y terror. Me gustó mucho.
    ¡Saludos!

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    1. Gracias, Cyn. Me alegra haber conseguido hacerte pasar un "mal rato". Es un relato sin más pretensión que la de entretener. La verdad es que es una pena el lío en el que se vio envuelto el pobre Steve, estuvo en el momento y con el compañero equivocado. Un abrazo!

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  3. Hola David, en primer lugar felicitarte por el grafismo de portada en general y por el dibujo en particular, incluso me he fijado en el detalle de las gafas del policía, buen detalle.

    Genial la mezcla de suspense y terror que has ido trenzando según avanzaba el relato. Gran tensión emocional y una lectura que invitaba a ir devorándola para saber qué es lo que realmente estaba suceciendo en esa casa infernal.

    El final, directo, conciso y desgarrador. Hay que ponerse en el lugar de las personas para comprender sus actos y la situación creada era muy límite.

    David un relato que se va directo a tu top de entre los mejores. Sobresaliente. Un gran abrazo.

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    1. Gracias, Miguel. Bien visto el detalle de las gafas. La verdad es que los dibujos son un quebradero de cabeza en alguna ocasión, tengo que conjugar la imagen con lo que puedo dibujar. No soy un profesional ni tengo demasiado tiempo para ensayar y errar. En esta ocasión la idea inicial era la del policía apoyado contra la puerta con la pistola cerca de la frente. Pensé que desvelaba demasiado.
      En cuanto a la historia, si soy sincero, es de las que más duda me ha causado desde que la escribí. De hecho la he reescrito antes de publicarla para retardar un poco los acontecimientos. El suspense se cuece lento y la versión que tenía de hace un par de años se desarrollaba como un Fórmula 1, demasiado rápida. Por lo demás, los efectos paranormales son un poco clichés en homenaje al género. ¿Ves? En ocasiones quien escribe tiene distintas percepciones de su relato. Un abrazo!

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  4. Me ha encantado el relato. Felicidades.
    Un abrazo.

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  5. Miedo, terror y suspense, magnifico, esto de madrugar y leer algo así, y el miedo especialmente no es algo que me guste, pero tiene un no se que , que atrapa tú relato. Felicidades. Un abrazo. TERESA.

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    1. Gracias, Teresa. Creo que al ser tan visual la lectura se hace muy ágil, si te fijas apenas existen pensamientos o descripciones que no se ciñan a lo que ven los protagonistas. Un abrazo!

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  6. Con los mimbres del terror y el suspense has elaborado un magnífico cesto. Has dibujado a los personajes y descrito las escena con un realismo escalofriante David,... me lo he bebido de un solo trago! enhorabuena y feliz domingo!

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    1. Gracias, Norte. Como he comentado antes este relato siempre me hecho dudar. No tiene más pretensión que entretener. Me alegra que te haya atrapado. Pienso que cuanto más visual sean estas historias más se facilita esa magia de la ficción. Un abrazo!

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  7. 👏👏👏👏👏 David, un relato de diez, como acostumbras. Ha habido un momento en que he pasado miedo (cosa muy rara en mí) y durante toda la lectura he tenido la tensión por las nubes.
    Un final sorpresivo, aunque vas abriendo camino en la imaginación, y muy bien contado.
    Enhorabuena.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. Comenté en una entrada sobre el miedo que una de las cosas que hacen que trate poco este género es que hay poco que me provoque miedo en la ficción. Este relato nació cuando en un programa de Iker Jimenez escuché el testimonio de una familia que se reunía en el comedor para dormir, dado que en su casa ocurrían fenómenos paranormales. Esa imagen me impactó. Luego se unieron otras, entre ellas un pequeño homenaje a la serie Twin Peaks, agente Cooper, Laura Palmer... Te agradezco el comentario porque siempre he tenido dudas de la calidad de este relato. Un abrazo!

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  8. Terroor a manos llenas David.
    Te aseguro que es de día, pero si lo leo de noche no duermo.
    Dejas la puerta abierta, continuara con un final apacible, supongo.
    Un abrazo.
    Ambar

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    1. Gracias, Ambar. Nunca he continuado mis relatos. Este finaliza aquí aunque me temo que lo que vendrá después del punto final será de todo menos apacible para el agente Cooper. Un abrazo!

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  9. ¡¡¡¡¡ Escalofriante relato David!!! me lo leí de un tirón,conseguiste un clima aterrador.
    Te felicito,este tipo de relatos los bordas.
    Besos y buen Domingo.
    Puri

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    1. Gracias, Puri. Creo que este es de los dos o tres relatos en los que he utilizado fenómenos paranormales. Tengo el problema de que me cuesta sentir miedo en ficción, y si no lo sientes difícilmente lo podré transmitir. Prefiero el suspense, jugar con la bendita pregunta de ¿y ahora qué va a pasar? Un abrazo!

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  10. Mi más sincera enhorabuena por éste relato. Nos introduces poco a poco a los lectores en una investigación policial, poco a poco todo se transforma en un episodio paranormal. Me intrigó en todo momento, hasta llegar al climax narrativo final. Me encantan tus relatos, eres gran escritor que sabes manejar el suspense. Un abrazo literario.

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    1. Gracias, Lola. Este es un relato que escribí hace tres años, al menos en una primera versión de 750 palabras, en ese espacio la acción era demasiado rápida. He ido revisándolo y ampliando los pequeños detalles como ese de la foto y la vela, siguiendo las cosas que leí sobre el miedo y que compartí en la entrada del mes pasado. Un abrazo!

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  11. Bufff, me has tenido con el corazón de bote en bote. Y ese final... menuda vuelta de tuerca.
    Te felicito porque es un gran relato. Yo de mayor quiero escribir como tú.

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    1. Gracias, Jean. Este relato nació precisamente en Literautas. En ese taller de hará unos tres años se proponía que escribiéramos una escena de acción. La verdad es que en Literatura las escenas de acción me resultan personalmente muy aburridas. Así que ideé esta historia en la que la acción fuera paranormal. Desde entonces lo he revisado cada cierto tiempo, ampliándolo con elementos visuales que retardaran un tanto el ritmo. Por lo demás no tiene otra intención que la de entretener.
      Aunque te agradezco ese comentario final, te aseguro que hay millones de escritores que te servirán mejor como referentes. Pero sobre todo uno: tú mismo. Un abrazo!

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  12. ¡Madre mía qué tensión! Genial relato David, creo haber sacado las conclusiones correctas y lo he releído para que no se me escape ningún detalle.
    Cuando la policía dice que nunca sabe lo que va a encontrar seguro que no está pensando en fenómenos paranormales. Especialmente Jack, que ni se imaginaba hasta dónde podía llegar esta historia. Si creía que todo había acabado, se equivocaba.
    La pobre madre, que creo que empieza a ser consciente de lo que ocurre, se resigna a abandonar a su hija.
    La pena es que Steve haya muerto, es la otra víctima de la historia.
    Me ha gustado muchísimo, hay mucha tensión en el desarrollo ¡y un finalazo! Un besote, y feliz domingo :)

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    1. Gracias, María. Exactamente es así. He intentado ocultar la relación de Jack, aun dando pistas como esa pregunta inicial de ¿con qué disfrutas tú? O cuando se acerca a la foto y siente el deseo de acariciar a esa princesa. O en el ascensor cuando le pregunta a Steve sobre el castigo que merecería el pervertido. También en su actitud pasiva respecto a la familia. Me alegra que hayas disfrutado de la historia porque tenía muchas dudas sobre ella. Un abrazo

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  13. ¡Qué pedazo de final! ¿Cómo se te pueden ocurrir estas historias terroríficas?
    No es que sea una experta en este tipo de relatos, para nada, pero desde luego, el tono está logrado y resulta muy fácil “escuchar” y “ver” a la pareja de polis en el coche patrulla… hasta nos haces ver el paisaje urbano distorsionado por la lluvia (y eso es de escritor)
    Otra cosa…qué buena frase la del “silencio que embotaba los oídos” aunque a priori pueda parecer una contradicción.
    El clima de la casa es angustioso, lo dice el lloro de los niños, sus ojos extremadamente abiertos, lo avalan los colchones junto en la sala para permanecer unidos ante… lo que sea.
    Y ya luego el climax, la locura, la casa enloquecida, el terror, el giro de tuerca final que justifica sobradamente el título.
    Oye David, mira que mi vecino es poli, a ver si va a resultar que...



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    1. Gracias, Isabel. Yo no le quitaría el ojo de encima por si acaso, je,je,je... La idea de esta historia nació de mezclar varias ideas sueltas. Primero fue un programa del Iker Jimenez en el que mencionaban a una familia que dormía junta en el comedor porque en su casa sucedían fenómenos paranormales. En el taller de Literautas para el que lo escribí exigían una escena de acción. Por esa época había chicas desaparecidas en las noticias. Por supuesto el recuerdo de Twin Peaks, por eso se llama agente Cooper y ella Laura. El final me vino de inico, imaginé el miedo de alguien escondido en una habitación cerrada mientras el monstruo se acerca y toca la puerta. Bueno, esas cosas raras que se nos ocurre cuando nos ponemos. Un abrazo!

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  14. ¡Vaya David! Los relatos de terror me petrifican. Prefiero la novela policíaca porque si el texto está bien escrito, como es el caso, la que moja lo pantalones soy yo. Felicidades. Has conseguido que tus letras me asusten.
    Un gran abrazo

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    1. Gracias, Macarena. Dado que se trata de una historia de terror desde luego no puedo recibir mejor comentario. Entre nosotros, apenas he escrito historias de terror, prefiero el suspense más mundano y las policíacas. Un fuerte abrazo!

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  15. hola David, acabo de conocerte, y me alegro, un muy buen relato, genial! ;)

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    1. Gracias, Maite. Bienvenida, precisamente me pasé el otro día por tu blog de relatos de género negro. Tengo pendiente pasarme con tiempo dado que los que curioseé eran extensos. Un abrazo

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  16. Gran trabajo narrativo manejando la técnica literaria para fomentar esa emoción del miedo, a partir de una amenaza real y concreta, como ese ambiente de aquelarre con los objetos volando, las luces apagándose y encendiéndose o las bombillas explotando sin lógica alguna, por nombrar algunos de estos elementos imprescindibles para crear en el lector esa básica o instintiva emoción, que supone el miedo.
    También se produce una sucesiva y constante cadena de cambios físicos, respiraciones y latidos del corazón que se aceleran en estos personajes, que poco a poco nos van contagiando de esa tensión o de su sudor frío, contemplando además como cambian sus expresiones faciales, los ojos tan abiertos que parecían escaparse de sus cuencas... Surge un cierto parálisis físico, ante esa extraña presencia, sus alaridos o sus lamentos, de ahí que los humanos protagonistas se sientan desconcetados y solo piensen en huir lo antes posible. La madre no quiere dejar abandonada al espíritu desgraciado de su hija "Laura"... Y llegados a este punto álgido, o sea, la presencia de lo desconocido dentro de un espacio limitado, al lector no le queda otra salida que permanecer en estado de alerta, como si ese peligro que corren los protagonistas también lo estuviera sufriendo y debiera protegerse.

    El inteligente doble giro de tuerca que lo reservas para este apoteósico final, con un ser infernal que se ha apoderado de la casa y del espíritu viviente de "Laura" en primer lugar y luego de "Steve", no tiene suficiente y pretende adueñarse del superviviente, que es el agente Jack, o más bien todo un super agente o un héroe.

    Mi enhorabuena, David, porque has puesto en práctica genialmente, los requisitos imprescindibles para realizar un interesante relato de terror y suspense.

    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Estrella. La verdad es que me he servido de la psicología y de lo que extraje de ella sobre el miedo en una entrada del mes pasado. Es una historia que no tiene más objetivo que la de entretener. Aunque, como se dice, la historia que se muestra ya pertenece al lector, me parece que ese agente Cooper era de todo menos un héroe. Un fuerte abrazo!

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  17. Buff David me has aterrado, qué tensión y qué miedo he pasado. Felicidades por los diálogos totalmente creíbles y por el clímax que has sabido crear en el que a cada momento temías lo que pasaría, vamos como si estuviera viendo una película de miedo solo que en este caso lo leía, felicidades por el trabajo realizado.
    Muy interesante y terrorífico relato.
    Saludos y feliz semana

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    1. Gracias, Conxita. He intentado un relato visual casi al 100% dado que uno de los personajes tenía una historia oculta he intentado mostrar únicamente los actos externos y detenerme en elementos que visualmente fueran relevantes. Muchos de los fenómenos son un tanto cliché, pero he intentado darle ese giro final para que no fuera una mera sucesión de cosas raras. Un abrazo!

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  18. Uffff, qué nervios y qué bueno, desde luego este género es lo tuyo con mayúsculas.
    Con tu libro voy despacio(vaya semana, con derrama en el portal de 3000€ incluida)pero voy, y disfrutando.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Gemma. ¡Madre mía! Esa derrama de 3000 euros si que es una historia para no dormir. Espero habértela hecho olvidar con este relato. Un fuerte abrazo. ¡Ah! y gracias por la lectura de mi libro, espero que te haya merecido la pena. Un abrazo

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    2. De la derrama ni hablo que me dan los 7 males pero el libro merece la pena y mucho.

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    3. Bueno, espero que te sirva de evasión al menos. Un fuerte abrazo!

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  19. Genial relato! Me has aterrado, pero reconozco que estaba deseando que el policía tuviera el final "poético" que se merecía. Me pregunto si el espíritu de la niña podría descansar en paz después de vengarse...🤔
    Por cierto, el dibujo está genial, con el detalle del reflejo de las gafas.
    Un abrazo!😊

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    1. Gracias, Noemí. Bueno, en cuanto a los dibujos ya sabes que te debo a ti que me comentaras aquello de los vectores. Antes de eso los dibujaba, rotulaba y coloreaba a mano y después los escaneaba pero no quedaban tan bien. La verdad es que el tipejo de ese policía tuvo el final que se mereció, esa recreación de su fechoría pero esta vez siendo él la víctima. Un abrazo!

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  20. Un relato genial, David. Has creado un clima perfecto de expectación entre la intriga del género negro y el terror más efectivo. La verdad es que podía visualizar con claridad las imágenes que nos ibas describiendo y que he llegado a sentir miedo. Espero que a partir de ahora todos, familia y víctima, puedan descansar en paz. ¡Un gran aplauso para tu relato!

    Un abrazo y feliz comienzo de semana.

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    1. Gracias, Julia. Es un relato sin más pretensión que la de entretener y es por eso que he intentado mostrar todos los sucesos y ambiente de la manera más visual posible. Creo que es la única manera de que funcionen estas historias. Siempre me gusta mezclar géneros, ya lo viste en EL CASO DEL HOMBRE DESMONTADO donde metí un extraterrestre en una historia típica de género criminal. Un abrazo!

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  21. Describes las escenas de tal modo que he podido visualizar desde el donuts de Steve hasta esa madre de Laura, cobijando a sus hijos en el colchón.
    Por el título, no presagiaba que se tratase de un relato de terror, aunque sí un ligero tono a chantaje.
    Todo fantásticamente recreado, David.
    Un beso.

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    1. Gracias, Chelo. El título me vino casi al principio, cuando apenas tenía claro más allá que la historia de una niña abusada por un policía que regresa en forma fantasmal. Es una frase ambivalente que puede ser dulce o cruel. Un abrazo!

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  22. Jobar (aquí iba otro vocablo más sonoro pero que no me he atrevido a poner cambiando "ba" por "de"). He estado en vilo desde que los dos policías entran en la casa pero al final me he encogido y todo en la silla esperándome lo peor.
    Genial, David. No sé si me he puesto paranoica con el ambiente que tan bien has descrito pero yo he percibido una connotación subliminal en ese "Sé buena, princesita", especialmente cuando aparece la frase sobre el cabecero de la cama. Sea como fuere me ha parecido un relato estupendo.
    Según leía he mirado varias veces a mi espalda por si se acercaba alguien, algo que suelo hacer cuando me entra miedo, no te digo más.
    Un abrazo y enhorabuena.

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    1. Gracias, Kirke. Siempre es bueno mirar de reojo... de hecho hay un tipo extraño dirigiéndose a ti que habría que evitar, je, je,je. Bueno, ese "Sé buena, princesita" creo que tiene la interpretación que le das, aunque de una manera asquerosa y depravada al ser lo que el policía le dijera a la pobre niña antes de matarla. Es una frase que según el contexto puede ser dulce o cruel. Un abrazo!

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  23. Donuts y confesiones policiales ante un caso sin resolver. El resplandor, La niña del exorcista, El muñeco diabólico, y Resident evil. Cruzas los fenómenos paranormales con la aparente cotidianidad de dos polis atendiendo a una inoportuna llamada. La tormenta tampoco podía faltar. No le falta detalle cinematográfico a tu relato, David. Me quedo con “Las gotas de lluvia percutían sobre el parabrisas distorsionando la plácida noche urbana.” Porque así, como quien no quiere la cosa, todo se transforma en tu narración. Enhorabuena por esta dosis extra de cine negro salpicado de sangre, sudor y vómitos ;) Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Eva. Se nota tu análisis de escritora, he intentado usar distintos elementos para crear ese ambiente in crescendo en el que la cotidianidad da paso a lo macabro. Ese detalle de la lluvia es el punto de inflexión de una rutinaria noche a algo excepcional. Un viaje desde el ruido al comerse unos donuts a estar encerrado en un baño con un monstruo picando a la puerta. Me gusta mezclar géneros, aunque en este relato creo que hay bastantes clichés. Un abrazo!

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  24. También me vinieron a la mente todas las películas de terror, de posesiones satánicas, fenómenos paranormales que vi -y dejé de ver- porque no es mi género favorito.
    Me gustó mucho como fuiste dosificando el suspenso hasta la explosión final. Me encantó la fluidez de los diálogos, especialmente entre los polis, a través de ellos el lector va descubriendo sus rasgos más salientes.
    ¡Muy buen trabajo, David!
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Mirella. El terror paranormal no es algo sobre lo que suela escribir. No me suele dar miedo y creo que es un género un tanto agotado en sus formas. Si reconozco que adoro el suspense, intentar que al terminar la línea el lector necesite leer la siguiente para ver cómo termina la historia. Un abrazo!

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  25. Lo he leído sin poder parar. Qué buenísimo relato. Cómo has sabido combinar el suspense y el terror sin que perdamos el interés. Se lee de un tirón con esas frases geniales que dibujan cada escena. Genial. Enhorabuena y un abrazo muy grande

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    1. Gracias, Ana. Creo que es un relato muy visual. Dado que uno de los polis tenía un secreto no podía andarme con pensamientos. Además, creo que el efecto de este tipo de relatos es mayor describiendo detalles concretos sacados de contexto, como que la familia saque los colchones al comedor. Un abrazo

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  26. Qué buen relato. Me he ido imaginando cada escena. Los pelos se me han puesto de punta.
    Besos!

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    1. Gracias, Éowyn. Lamento que tengas que ir a la peluquería después de leerlo, je, je, je. Un fuerte abrazo, te agradezco mucho tus palabras.

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    2. Gracias a tí. Sí, fuí a que me cortaran el pelo, jaja.
      Siempre es un placer leerte y saborear tus entradas. Me alegro de haber aterrizado en tu maravillos espacio virtual.
      Abrazos!

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  27. La venganza de Laura Flint, que regresa del más allá para darle su merecido al policía. Buen final, inesperado como son los finales bien hechos. El manejo de la tensión narrativa y la intriga están muy bien conseguidos a todo lo largo del relato, con una narrativa veloz que nos precipita hacia el desenlace. Un saludo David.

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    1. Gracias, Jorge. Precisamente reducir esa velocidad de la narración es lo que he intentado con la revisión de este relato. Tendrías que leer el primer redactado de hace dos años, ni la velocidad de la luz! Este es de esos relatos que comienzan por el final. Te imaginas esa imagen del policía aterrado, de alguien golpeando la puerta y comienzas a tirar para atrás. Un abrazo

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  28. Hola David, magnífico relato. El narrador omnisciente pone en mente de Jack el sustantivo "princesita", cuando ve la foto de la chica ( que en un guiño también pones en la foto de portada). A partir de ahí me desconcierta la deriva del relato. Queda confusa la relación de Jack con Laura, tal vez por la agilidad del relato. Si J. Cooper es el responsable de la desaparición de la niña, el lector se merece algún detalle más ¿no?. �� Ya te digo qu quedé encantado con tu forma de escribir. Se disfruta leyendo. Un abrazo

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    1. Gracias, Don. Este relato nació precisamente en Literautas hará un par de años. En cuanto a la relación confusa de Jack con Laura no sé qué decir. La línea entre lo que se explica y lo que se deja entre líneas es lo más complicado de conseguir. Ante la duda suelo tirar más a lo segundo, aun a riesgo de que pueda resultar confuso. En este caso he intentado explicar lo que hizo el policía en el final, cuando el monstruo se dirige a él en los términos que el policía se dirigió a la niña Laura cuando abusó de ella. Te agradezco mucho tu comentario para posteriores revisiones. Un fuerte abrazo!

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    2. Gracias a ti, maestro;-). Sin que pretenda corregir nada, creo que merece la pena dar un par de vueltas a este párrafo :
      "Jack Cooper se decidió a entrar en el comedor. El señor Flint se había sentado a la mesa con la mirada perdida. Se acercó a su compañero y observó la imagen de Laura. Sintió como si la sonrisa de la joven fuera dirigida a él. Deseó acariciar a ese ángel. Pasar los dedos entre sus cabellos dorados de esa princesita.".
      Es donde hay un cambio brusco desde el narrador testigo más o menos limitado que el autor utiliza, a un narrador omnisciente, que lee en la mente de Cooper y se identifica con él hasta el punto de utilizar la "frase clave".
      Es como si el lector montado sobre brioso corcel, sufre una parada de burro. Y después galopada de nuevo, sin tiempo para digerir.
      Por lo que leí en tu libro y en los textos que te sigo como el último del accidente, seguro que "tu" autor lo puede hacer sin cambio de narrador.
      En fin, es un placer como digo poder compartir dudas y saberes.
      Un abrazo

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    3. ¡Muy buen comentario, Don! De verdad, magnífico. Tienes toda la razón el narrador predominante del relato es el narrador cámara. Sin embargo, en ese párrafo y en otro anterior referido a Steve, el narrador escarba demasiado en la mente de Cooper. Es un error técnico evidente y que te agradezco mucho que me lo hayas advertido. Además, esa incursión en la mente de Jack puede resultar confusa para la comprensión de la historia. Desde luego, los añadidos de última hora nunca son buenos. Buscaré una solución a eso. A bote pronto se me ocurre que un simple diálogo entre uno y otro tipo: Es preciosa, ¿verdad? Sí, toda una princesa. Resolvería ese error.
      Muchas gracias, Don. Sé que en ocasiones nos cuesta exponer algo que nos chirría en los comentarios. Es más fácil decir que está perfecto, aunque haya errores como el que mencionas. Por eso te agradezco doblemente tu extraordinario apunte. En esto no hay maestros, como mucho alumnos aplicados. Un fuerte abrazo y no dudes en hacerme notar aquellas cosas que te chirríen.

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  29. Enhorabuena David. Un relato fantastico,la mezcla de suspense y terror me ha encantado.Un abrazo.

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    1. Gracias, Vicenta. Me alegra que te haya gustado. Saludos

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  30. Menudo trabajo el de contestar a tantos comentarios en menos de dos días, jajaja
    Vi este nuevo relato publicado ayer pero, dada su longitud y el escasísimo tiempo de que disponía para leerlo, preferí dejarlo para hoy. Conociendo cómo escribes debía leerlo con calma, para saborear todos y cada uno de los párrafos.
    Se me han adelantado tantos lectores y comentaristas que poco más puedo añadir a todas sus alabanzas, que suscribo totalmente.
    Ya empieza la narración con ese aire de intriga: la llamada nocturna requiriendo a esa patrulla que se persona urgentemente en el domicilio de una familia que ha perdido (asesinada o secuestrada) a una hija. Lo primero que llama la atención es la pasividad de Jack, sin ninguna prisa para acudir al lugar donde parece que están ocurriendo "cosas raras". Después ya sospechas que este agente tiene algo que ocultar. Significativo es el hecho de que las velas que acompañan la fotografía de la niña se apaguen ante su mirada.
    Has ido desgranando la historia con ese buen hacer propio de quien sabe mantener el suspense y va, progresivamente, elevando el tono y el interés del lector.
    Mientras lo leía, me parecía ver la escena, como si estuviera viendo una película de terror.
    Y el final nos desvela el terrible secreto. Y como uno espera, la venganza se acerca (lástima que paguen justos por pecadores), aunque presumo que el agente acaba con su vida antes de que la "criatura" lleve a cabo esa venganza personal.
    Y todo sazonado con unos diálogos perfectos.
    Mi enhorabuena y un abrazo, David, maestro del suspense.

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    1. Gracias, Josep. La verdad es que respondo encantado aunque siempre me gusta hacerlo uno o dos días después, al menos en los primeros. De esa manera observo las distintas interpretaciones o reacciones de los compañeros sin que mis comentarios puedan influir en la comprensión de la historia. Este es un relato que voy ampliando cada cierto tiempo. La foto y las velas se me ocurrió la semana pasada mientras lo reescribía y me alegra que te hayas fijado en el detalle de la vela. También creo que la criatura no tendrá que terminar el trabajo, je, je, je... Un fuerte abrazo, Josep.

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  31. ¡Hola David! Espléndido relato. Como tú dices es muy visual y eso le da facilidad a la lectura. Los diálogos son excelentes. Me gustó mucho la trama, muy elaborada. Con los agregados que dices que le has hecho la historia gana mucho contenido, los detalles incrementan el interés. Creo que la intriga es el fuerte de este cuento que te ha salido magnífico. Lo he disfrutado muchísimo, parece que lo hubiese escrito de un tirón.
    Un abrazo.
    Ariel

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    1. Gracias, R. Ariel. Digamos que es un cuento que va reescribiéndose de tanto en tanto. Me alegra haberte atrapado con ese carrusel de imágenes y acciones terroríficas. Un abrazo!

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  32. ¡Dios! Me has tenido con el corazón en un puño toda la lectura.
    A medida que leía las secuencias se han ido dibujando en mi retina, que miedo por favor y comprensión porque cuando llegas al final, (que es para que uno le de un ataque) se comprende la venganza. Ahora si que podrá descansar en paz.
    Maravilloso relato, ¡bravo!
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Irene. La verdad es que sí, el policía ha recibido la respuesta adecuada a su infamia. Me alegra que hayas pasado un poquito de miedo. Ya he comentado que en Literatura nunca he conseguido esa sensación, por eso no me prodigo demasiado en este género. Un abrazo!

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  33. ¡Hola David! Un relato de terror tremendamente visual que no da tiempo a nada, salvo a morderse las uñas mientras lees lo que está pasando. Muy cinematográfico, como han dicho algunos comentaristas en el que podemos ver muchas y variadas influencias. En definitiva, un relato que se lee en un suspiro, repleto de estupendos diálogos y un giro al final que tiene su complejidad.
    Felicidades, David.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Ziortza. Es un relato sin pretensiones, intentando que la visualización del mismo consiga transmitir al menos esa inquietud por preguntarse qué va a pasar. Un fuerte abrazo!

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  34. Hacia tiempo que no podía pararme a leer algo. Y por suerte hoy he podido y estoy encantada con tu historia. Me encanta el terror. ^-^

    Gracias por tu relato. Siempre estupendo.

    Un beso!

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    1. Gracias, Mia. Me alegra haberte atrapado durante unos minutos. Un abrazo!

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  35. Sin palabras, me has dejado sin palabras.
    Magnífico relato. Yo no entiendo de técnica de escritura, ni de narrativa, por lo que mi comentario se limita a: me ha encantado, de corazón. Me has tenido enganchada desde el primer momento y ese giro final, bueno... genial, de verdad.
    Mil gracias por compartir con nosotros tus relatos.
    Besicos

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    1. Gracias, Mary. De eso se trata, de que se produzca esa magia en la que no puedas apartar la vista del relato. Me alegra haberte convencido. Un fuerte abrazo!!

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