miércoles, 11 de octubre de 2017

SELECCIÓN DE PERSONAL



   Algunos dicen que lo que nos empuja hacia adelante es el amor; otros, las ilusiones. Pero quizá todo sea más sencillo. Quizá todo se reduzca a nuestro instinto más primario: la supervivencia. Normalmente odiamos a todo aquello que la amenace, pero ¿cuánto tiempo necesitamos para llegar a odiar a alguien? ¿Años, meses, semanas? De hecho, `puede que solo hagan falta unos pocos minutos si se dan las circunstancias adecuadas.

    Pasen y lean...



SELECCIÓN DE PERSONAL

  Te preguntas si se puede asesinar a quien solo has conocido media hora antes. Lo haces cuando aún tienes las manos entumecidas, observando al tipo que yace en el suelo del ascensor con los ojos todavía abiertos. Escuchas la voz administrativa que informa, a través del intercomunicador, que se ha resuelto la incidencia y el servicio se reanuda.

   Resoplas. 

  Sientes un sudor frío. Miras hacia el espejo y sueltas un poco el nudo de tu corbata. Consultas el indicador de planta. Marca el número once. El ascensor se había detenido faltando veinte pisos para alcanzar las oficinas donde te harían la última entrevista. Hacía años que no lograbas llegar tan lejos en unas pruebas de selección de personal. Has ensayado mil veces el apretón de manos inicial y la pose segura pero cercana. Necesitas este trabajo, pero vuelves a mirar hacia el suelo. ¿Por qué tuviste que aguantar la puerta a ese imbécil? Ya habías marcado la planta. Hubiera bastado con mirar el móvil y el ascensor se habría cerrado. Pero no, tuviste que escucharlo, verlo correr y poner la mano para evitar el cierre. Sí, eso hiciste. Y también lo estrangulaste.

   Planta 15. ¿Habrá cámaras? No lo crees. La voz que anunció la reanudación del servicio sonaba normal. Nadie te ha visto hacerlo. Al llegar, podrías salir y dirigirte con la cabeza bien alta a la entrevista, sin más.

   ¡Estúpido! El portero os vio y seguro que en el vestíbulo sí que hay cámaras de seguridad. Cuando descubran el cadáver revisarán las imágenes y saldrá tu cara de perdedor mientras impides que la puerta se cierre. Podrías decir que se murió de súbito. ¿Tal vez un ataque al corazón? El hombre estaba nervioso por haberse quedado encerrado y eso puede pasar. Eso podrías de decir, gritando, asustado. Pero te arrodillas junto al tipo. Corres el nudo de su corbata y le desabrochas el botón de la camisa. Observas la marca morada que rodea su cuello. Cualquier forense confirmaría que fue estrangulado. Te condenarán. Por más que les expliques que la culpa no es tuya, sino de la empresa que había decidido citar a la misma hora a los dos aspirantes al puesto.

  Planta 25. Quizá fue el ascensor. Intentas convencerte de que si se hubiera parado solo un cuarto de hora no habría sucedido nada. Fantaseas con la idea de que, tal vez, el ascensor quería que lo mataras. Esperó sádicamente a que lo odiaras lo suficiente. Y ese arrogante se lo merecía. Si hubiera estado callado seguiría paseando su condescendencia por las calles. Pero no, tuvo que decir que este trabajo, del que depende el futuro de tus hijos, no era para él nada más que algo transitorio, mientras estuviera en la ciudad. Te restregó su preparación, te mostró con sutileza que no tenías ninguna opción. Si hubiera sabido que el banco iba a desahuciarte a lo mejor habría sido más discreto. Pero no lo sabía. Y ahora está muerto.

  Intentas justificarte. Piensas que eres víctima de una traición del destino, aunque ese cliché no te servirá ante la policía. Ni ante el juez. El diccionario tiene una palabra para definir en lo que te has convertido: asesino. Irás a la cárcel. Tu mujer tendrá que explicar a los niños por qué su papá ya no vive con ellos. Debes huir. Quizá no haya nadie cuando arribes a la planta 30. Podrías marcharte por las escaleras. ¿Quién podría negar que él seguía vivo al bajarte? Hay mucho loco por ahí. Tal vez tuvo la mala suerte de encontrarse con uno.

  Al detenerse el ascensor llenas los pulmones de aire mientras las hojas se deslizan lateralmente. Y entonces ves al hombre trajeado y sonriente que está esperando en el vestíbulo. Sientes alfileres danzando en tu estómago. 

  Te mira a los ojos.

  Te habla, sin perder la sonrisa

  —El señor Sánchez, ¿verdad?

  Su tono es cordial. Piensas en cómo es posible que no te pregunte por el cadáver.

  —Sí, soy yo —respondes intentando mostrar la misma naturalidad.

  —Buenos días, soy el adjunto a Dirección. Le estábamos esperando.

  Estás seguro de que ha mirado adentro. ¿Por qué no muestra un mínimo signo de asombro? 

  —Disculpe mi tardanza. Nos hemos parado en la planta 10… —dices.

  —No se preocupe, conocíamos la incidencia —te responde indicando con la cabeza que lo sigas.

  Lo haces hasta llegar al despacho de Dirección. Te abre la puerta. Tras una mesa, la persona que decidirá tu futuro te sonríe mientras dobla un periódico deportivo.

   —Siéntese, por favor.

  Tomas asiento, el tipo que te acompañó permanece de pie, apoyado en la puerta. El director te acerca un documento con un bolígrafo encima.

   —Bienvenido. Este es su contrato.

   —Pe… pero ¿así? ¿Sin entrevista?

   —No hace falta, ya ha demostrado tener lo necesario para este trabajo. —El director mira detrás de ti, dirigiéndose a su adjunto—. ¿Se ha solucionado ya la incidencia del ascensor?

   —Sí, señor. El personal de mantenimiento se está encargando de ello.

   Se te pasan muchas cosas por la cabeza, pero ya no son importantes.

   Tienes el trabajo.


©David Rubio Sánchez. Texto y dibujo

82 comentarios:

  1. ¡Pobre señor Sánchez, dónde se ha metido! Me suena a una empresa tipo mafioso o de asesinatos por encargo. Cómo no va a conseguir el puesto si mató sin pensarlo a un competidor... prueba superada.
    Muy bien estructurado, David, preciso, sin una palabra de más y con un final en el que no se dice nada, pero por el que flota un tufillo de horror. Un relato estupendo.
    Un gran abrazo.

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    1. Gracias, Mirella. La verdad es que no sé a qué se dedicaría la empresa, creo que tampoco es importante el relato gira más en torno a la respuesta que podemos llegar a dar cuando nos sentimos acorralados e intentamos simplemente sobrevivir. Como podemos retorcer nuestros pensamientos para justificar lo injustificable. Un abrazo!!

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  2. Hola David, según leía veía otras posibilidades de cómo terminaría el asunto. En ningún momento adiviné nada de nada. Imaginaba diferentes posibilidades, pero logras una vez más sorprenderme con el giro de los acontecimientos, que son un sello personal en tus relatos (en los que he leído).

    Un gran abrazo literario.

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    1. Gracias, Lola. Los finales sorprendentes me gustan, pero es verdad que limitan un tanto y que cuando se acostumbra el lector a ellos, la lectura del relato se convierte en un "a ver por dónde me sale". Pero sin duda me alegra haberte sorprendido. Un abrazo!!!

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  3. El caso es que le han dado el trabajo. No se puede andar ahora que lo ha conseguido con estrecheces de conciencia.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Macondo. Exacto, así somos los humanos cuando nos encontramos con el agua al cuello no paramos de intentar justificarnos, pero cuando logramos salir del agujero tenemos una enorme capacidad de olvidar si el fin ha sido conseguido. Un abrazo!

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  4. Vaya intriga. Me ha gustado mucho. Deja mucho a la imaginación y mucho para pensar. Además está muy bien escrito.
    Muy bueno David.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. Me alegra que te haya llevado a la reflexión. Intento no hacer florituras con la sintaxis ni el vocabulario, siempre considero que prima la historia por encima del estilo del autor. Un abrazo!

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  5. Hola David, has conseguido que sintiera la angustia del hombre que necesitaba ese trabajo, casi que se entendiera que era necesario y entonces le das una vuelta y resulta que ese va a ser su trabajo. Muy bien llevado el relato, mantiene la intriga hasta el final.
    Pobre Sánchez, eso no ha hecho más qué empezar.
    Un saludo

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    1. Gracias, Conxita. La verdad es que no sé si ese será su trabajo, je, je, je... Aunque es cierto que el mismo es ideal para alguien capaz de hacer cualquier cosa por sobrevivir. Un abrazo!

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  6. Es un buen relato cargado de suspenso y angustia. Tanta agonía que pasó el señor Sánchez para encontrarse con semejante sorpresa. Esas agallas que impresionaron al empleador debe conservarlas muy bien, ya que ese lugar no parece tan seguro.
    Abrazo!

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    1. Gracias, Yessy. Desde luego es una empresa que sabe lo que quiere y no apta para gente con demasiados problemas con su conciencia. Un abrazo!

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  7. El ascensor realmente ha sido el mejor vehículo para un contrato de prácticas. Me ha gustado la narración desde el punto de vista del perplejo protagonista. Paso a modo cine y mi referencia cinematográfica en el día de hoy, pasaría por la película española de hace unos años, llamada El método, que es una adaptación teatral sobre relaciones laborales y la lucha encarnizada en una curiosa selección de personal. Muy recomendable y por casualidad, la citaré en mi próxima reseña a colación con un nuevo estreno. Felicitaciones David por tu relato y por la imaginación puesta para su creación. Un gran abrazo.

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    1. Gracias, Miguel. Tienes toda la razón que el planteamiento de ambas historias es muy parecido. En ocasiones vivimos en una jungla en la que prima la consecución del objetivo por encima de los medios. En aquella película la empresa utilizó un método de una manera consciente. En esta historia quizá se encontró a su candidato por sorpresa. En ambas sin duda buscaban alguien con pocos escrúpulos. Un abrazo!!

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  8. Me ha gustado mucho este suspense y él relato me ha dado pena él protagonista pero muy buen argumento. Besos guapa

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    1. Gracias, Silvia. Me alegra que te haya gustado. ¡Caramba! Reconozco que en alguna ocasión algún alma caritativa me ha llamado "guapo" pero nunca guapa, je, je, je... Saludos

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  9. Vivimos en una selva de cemento, donde la piraña grande se come a la piraña chica. Este texto refleja el espíritu de nuestros tiempos.

    Excelente, David.

    Saludos salados.

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    1. Gracias, Julio David. Exactamente tal y como comentas. Un abrazo!

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  10. ¡Hola! Eso es llevar literal, literal 'hacer cualquier cosa por el trabajo'. Mira que menuda prueba le han ido a poner y menudo jefe que tiene ahora. Si así nomás es la entrevista, no quiero imaginarme los futuros encargos que tendrá. Eso sí, con las deudas pagadas al menos.

    Te ha quedado genial.

    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Roxana. Pues la verdad es que no sé a qué se dedicará la empresa pero desde luego el perfil que buscaban era el de alguien capaz de cualquier cosa por el trabajo. Un abrazo!

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  11. Qué bueno, al final tuvo él trabajo, lo importante es conseguir el propósito, y es que tienes razón, nos mueve en esta vida no solo el amor, también la ilusión, es muy importante también.

    Un relato de lo mejor, amigo David, te felicito.

    Besos.

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    1. Gracias, María. La verdad es que la ilusión es un motor maravilloso, pero pienso que el instinto de supervivencia nos pone las pilas como ninguna otra cosa. Basta que nos llegue el agua al cuello para empezar a discurrir. Un abrazo!!

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  12. ¡Qué bueno David! Es una parodia en toda regla de esta sociedad laboral altamente competitiva
    El ritmo adecuado, atrapando al lector, y no se cómo lo has conseguido que a medida que avanzaba el relato le imprimías velocidad y vértigo...bueno, sí que lo se, que me he fijado mucho (el ascensor, los pisos enumerados, los pensamientos de frases cortas y angustiadas)
    Los diálogos escuetos, como corresponde a una entrevista laboral.
    Y el giro final de tuerca completamente inesperado, con el “todo vale” como garantía de “apto para el trabajo”
    Deberías presentarlo para el TINTERO DE ORO (no sé si conoces esta iniciativa de David Rubio jeje), porque… ¿qué regla prohíbe participar al artífice del concurso?
    Enhorabuena señor escritor de finales sorprendentes.

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    1. Gracias, Tara. La cuenta atrás, las frases cortas son cositas que vienen muy bien para generar expectativa. Cuando escribí este relato, la primera versión fue en primera persona y en presente. No me gustó. Al ser el narrador el propio personaje siempre me chirrían un tanto frases tipo "Me agacho y descorro el nudo de su corbata" Nadie va informándose de lo que hace "me llevo la cuchara a la boca", por ejemplo. Entonces pensé en la segunda persona. No suelo utilizarla pero en este caso me sirve. Muchas personas que viven una situación traumática dicen que en esos momentos parecen desdoblarse, por un lado la que actúa y por el otro la que piensa. Creo que la segunda persona cumple eso en este relato. Separa al personaje, que intenta justificarse de sí mismo, se desdobla. Y hace que chirríe menos cuando se describen sus acciones.
      Pues la verdad es que en las bases ese autor no se excluye, pero te aseguro que no lo disfrutaría tanto. Siempre hay que guardar las formas y pienso que quien organiza un concurso jamás debe participar en él. Te aseguro que así lo disfruto más. ¡Ah! Acuérdate de que el domingo se celebra en el blog la I Gala de premios de EL TINTERO DE ORO. Un abrazo!

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  13. Me encanta David,
    Ya no es la historia, sorprendente en sí misma y con un final inesperado como habitualmente nos tienes acostumbrados, sino por la cantidad de pensamientos que pasan por la mente humana en un momento de incertidumbre. Es que... poniéndome en el papel del "entrevistado" me han venido a la cabeza tantas y tantas situaciones de la vida en la que en mi cabeza han rondado excusas, actitudes de valentía, mentiras,... ¿Qué hago? ¿Qué digo? Y... cuando no ha pasado nada... la incertidumbre en la mente es aún mayor.
    Excelente, David. Me encanta leerte.

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    1. Gracias, Macarena. Has dado en el clavo. El ser humano es experto en buscar excusas que lo exculpen. Salvar el cuello, buscar otros culpables, lamentarse al Destino. Cualquier cosa salvo reconocer nuestro responsabilidad, salvo que ya no tengamos otra opción. Eso es lo que hace el protagonista intentar elucubrar escenarios, aunque sean absurdos, en los que pueda salir de esa de rositas.
      Para su sorpresa la jugada le salió bien, aunque visto el perfil que requiere la empresa ya veremos que le sucede en el futuro. Un abrazo!

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  14. Ufff!! madre mía... me has tenido en vilo hasta el último momento. Solo tengo que decir: por cosillas como estas, no me entusiasma Recursos Humanos, jajaja.
    Magnífico relato.
    Besicos.

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    1. Ja, ja, ja... Los de recursos humanos siempre son tipos bajo sospecha. Un abrazo, Mary

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  15. Así es, David, un relato excelente. Es una historia contada con la dinámica y los detalles justos para que el lector se vaya adecuando a la macabra tarea de esta empresa tan particular. Y ¿quién no ha pensado alguna vez al modo del protagonista? Un saludo grande!
    Ariel

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    1. Gracias, Raúl. En realidad cuando nos equivocamos, reconocer nuestra culpa no suele ser nunca la primera opción. No creo que sea importante el trabajo. El relato es más una alegoría de algo tan humano como es sobrevivir a cualquier coste. Un abrazo!!

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  16. Buen manejo del suspense, velocidad e intriga a partes iguales. Mediante una situación con cierto grado de surrealismo nos traes una alegoría de hasta que punto ha llegado la competitividad descarnada en nuestra sociedad. Buen y sorpresivo giro final. Un saludo david.

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    1. Gracias, Jorge. Has captado la idea al punto. Aunque nos cueste reconocerlo, la vida en la ciudad no deja de ser una jungla en la que nos llevamos bien hasta que llega alguna situación en la que nuestros intereses sean incompatibles. Saludos!

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  17. jajaja bueno, esto es llegar dónde haga falta por un trabajo y lo demás son tonterías. Si es que en el mundo laboral hay una competencia que para qué quieres enemigos...
    Muy buen relato, y la ilustración tuya,no? :)
    Un besito! me ha encantado :)

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    1. Gracias, María. Exactamente así. El dibujo es mío aunque la verdad es que en esta ocasión no estoy demasiado contento con él, si te fijas en el cadáver tiene una perspectiva extraña. Pero bueno, salió así, tampoco ando muy sobrado para segundas oportunidades. Un abrazo!!

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  18. ¡Impactante relato, David! Parece que el señor Sánchez ha superado una difícil prueba que desconocía estaba realizando. Me alegro de que haya conseguido el trabajo al fin, lo necesitaba, pero me planteo si su nuevo puesto no acarreará demasiadas "responsabilidades"... Está claro que sus nuevos jefes son personas con pocos escrúpulos y totalmente amorales.

    Como siempre describes a la perfección esa tensión creciente que se apodera del prota, en este caso planta a planta en el ascenso del elevador. La llegada arriba trae consigo un desenlace del todo inesperado y brillante. ¡Me ha encantado!

    Un abrazo y feliz tarde.

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    1. Gracias, Julia. Desde luego, encontraron el perfil que buscaban, aunque no me he planteado si plantearon la prueba así o se la encontraron por azar. Siempre hay que dejar cosas a la imaginación del lector. Un abrazo!!

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  19. Genial, David. Que hayas narrado el post como si fuera la vocecilla del particular "Pepito Grillo" del Señor Sánchez me ha gustado mucho, incluída esa fina ironía en "hay mucho loco por ahí. Tal vez tuvo la mala suerte de encontrarse con uno!", pues por más falta que le hiciese el trabajo fue una "locura" deshacerse de su rival. Pero, por lo visto, de eso va el trabajo.
    ¡Ah! y la introducción engancha totalmente.
    Un beso

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    1. Gracias, Chelo. Esa frase es desde luego irónica y cuando me salió no te niego que me reí. Siempre me gusta introducir los relatos, un poco a lo Hitchcock. Un abrazo!!

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  20. Ufff, en vilo hasta el final ¡todo preparado desde el principio! Parece una empresa muy oscura. Me ha encantado el relato.

    Abrazos.

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    1. Gracias, Conchi. Celebro haber conseguido que te hayas estado en vilo. Un abrazo!!

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  21. ¡Qué curiosa la forma de encontrar trabajo! Y, menuda tarea tiene que desempeñar.
    Un besito.

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    1. Gracias, Éowyn. Tienes razón, esa empresa tiene las cosas muy claras. Un abrazo!!

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  22. Para considerar redondo este relato te ha faltado dar un dato: el nombre de la empresa a la que se ha ido a trabajar Sánchez. Resulta que después de mi Tesis Doctoral estoy desempleada y ando haciendo entrevistas, me has metido el miedo en el cuerpo.
    De momento, y por si las moscas, no me subiré a ningún ascensor, utilizaré las escaleras.
    Estupendo giro final, David, ha sido un relato muy inquietante.
    Un abrazo, genio.

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    1. Gracias, Paloma. Quizá bastaría con que no le aguantes la puerta a nadie cuando vayas a la entrevista. También existen accidentes en los que alguien se cae por las escaleras con un mal paso. Bueno, el relato no deja de ser algo en la línea de "Al enemigo, ni agua" con algún toque alegoría sobre la competitividad y nuestra humana costumbre de buscar la manera de salvar el cuello. Un fuerte abrazo!

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  23. Genial, hace unos meses casi, pensé en lo mismo. Éramos tres para la entrevista. Un no llegó, y si la segunda... y si no hubiera venido entonces, le habrá pasado algo también. Llevaba cuatro años sin trabajo (aún los llevo) sí claro, es que llegó, qué mala suerte. La entrevista, creía, pero no. Si que la hubiera estrangulado o empujado por la escalera jaja, lo que hace los malos pensamientos. Qué bueno, ese "crecento en altura", ese ritmo que te envuelve y te seduce en el pensamiento, en cada piso que sube el ascensor, qué ha pasado, qué pasará. Genial. Gracias. Un abrazo

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    1. Gracias, Eme. Y yo que pensaba que me había salido un relato un tanto fantasioso, recuerda decirme a partir de ahora dónde tienes la entrevista no vaya a ser que el destino nos tenga una gracia reservada, je, je, je. Un abrazo!!!

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  24. Dear David
    Me gusta leerte .Me meto en tus palabras que van tomando vida mientras largas lo que piensas
    Yo no sé escribir así como vos. Mi textos son cortos como mis pensamientos.
    Voy al grano de las cosas. Sera por eso que me deleito leyéndote muchacho!!!!!
    Kiss
    Mucha

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    1. Caramba, que comentario tan bonito. Gracias, Recomenzar, espero que las futuras historias mantengan esa percepción. Un abrazo!

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  25. Hola David uufff me he quedado de piedra genial en que relatas, viajé con el protagonista y lo viví , muy bueno un saludo desde mi brillo del mar

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    1. Gracias, Beatriz. Bienvenida al blog, te agradezco tus palabras. Un abrazo!

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  26. Hola, David, muy bueno el realto. Mantienes la tensión mientras sube el ascensor de una forma genial. La duda es ¿lo ocurrido solo está en su imaginación? o ¿ha sucedido de verdad? Que cada lector piense lo que quiera, me gusta ese final abierto. Yo me decanto por que todo ha ocurrido tal cual.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Javier. En mis relatos todo ocurre tal cual, no me gusta nada el recurso del sueño o de un protagonista fantaseando. Sí, el tipo se quedó en el ascensor hasta que acudiera el servicio de mantenimiento, je, je, je. Un abrazo!

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  27. ¡Hola David! Tu relato me ha recordado mucho al libro Recursos Inhumanos de Lemaitre en el que el aspirante al puesto hace de todo para lograr el trabajo. Me ha gustado mucho la estructura del relato, con un inicio en el que ya conocemos al asesino y casi al momento el escenario. Después todas las elucubraciones del pobre para al final entender que ha hecho "bien", en un gran giro.
    Magnífico David.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Ziortza. Lo tengo pendiente! Pero sí, este es una alegoría de la sociedad vista como una jungla en la que en el fondo todos nos llevamos bien hasta que nuestros intereses se tornan incompatibles. El tipo actuó adecuadamente a sus intereses, aunque moralmente sea discutible su corrección. Un abrazo!!!

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  28. Me ha encantado, David, yo no creo que a lo que se dedica la empresa sea algo más o menos macabro que otra cualquiera, simplemente la prueba final de admisión es más "real" que en las demás... es decir, un candidato siempre acaba asesinando mentalmente a su contendiente, sobre todo si está tan desesperado por conseguir el puesto como tu protagonista, digamos que solo ha hecho literalmente lo que pasaba por su cabeza en esos momentos en el ascensor, como cualquiera en su lugar... Bromas aparte, te doy la enhorabuena, un buen relato, negro, negro de los que creo que nos gustan a ambos. Un abrazo y feliz fin de semana ;)

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    1. Gracias, Eva. Has dado en el clavo. No tengo ni idea a qué se puede dedicar la empresa, no creo que sea importante para el relato. Y creo que coincidimos con nuestro gusto negro, negro, negro... Un abrazo!!

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  29. De verdad que imaginación, felicidades. Me has tenido intrigada de principio a fin, y ese final tan sorprendente, pero desde luego debía ser una empresa dedicada a la delincuencia o algo así si no no tiene sentido. Espero con ganas otro relato tuyo. un abrazo. TERESA.

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    1. Gracias, Teresa. En realidad no es importante a qué se dedica la empresa. Digamos que el protagonista cumple con el perfil que buscan, eso es lo único que les interesa sin dar demasiadas vueltas sobre cuestiones morales secundarias. Un abrazo!!

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  30. Plas, plas, plass, son aplausos David, que buen texto acabas de brindarnos, que bueno, que bueno.
    Yo estaba desconcertada,en ningún momento pensé en que lo hubiera matado de verdad, pensé que todo era fruto de su imaginación y mira por donde al final si que lo hizo y ese era su futuro trabajo.
    Genial , genial David, te felicito.
    Un abrazo
    Puri

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    1. Gracias, Puri. En mis historias intento que todo sea real, no me gusta jugar con el lector con sueños o fantasías. No sé si será su futuro trabajo pero desde luego da el perfil, je, je,je Un abrazo!!

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  31. ¡Hola amigo David!
    Buen relato de tinte psicológico, donde la introspección va marcando el ritmo de la trama, junto a la descripción de las mútiples y contradictorias emociones y pensamientos que vagan en la mente del protagonista.
    Otro dato importante es dejar abierta la puerta de la imaginación al lector y que él mismo sea quien determine si hubo o no culpable del crimen.

    Un abrazo fuerte.

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    1. Gracias, Consciencia y Vida Magazine. El ser humano tiende a buscar justificaciones que aminoren su culpa y quizá todos somos capaces de cualquier cosa siempre que se den las circunstancias adecuadas. Un abrazo!

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  32. No sé si conoces la obra de teatro El método Grönholm que a su vez dio origen a una estupenda película de Marcelo Piñeyro sobre ese grupo de aspirantes a un puesto de trabajo que se van aniquilando hasta quedar el último. Tu estupendo relato refleja bien ese mundo depredador del capitalismo neoliberal.
    Felicidades también con ese potente uso de la segunda persona que he usado en algunas ocasiones porque le da mucha fuerza y poder a los relatos.
    Un abrazo

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    1. Gracias, doctor. Desde luego el tema es el mismo que esa estupenda película. No suelo utilizar la segunda persona, pero en este relato creo que ayuda a esa sensación de desdoblamiento de la persona cuando se enfrenta a situaciones especialmente traumáticas. Un abrazo!!

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  33. Mientras hay ilusión, existe la esperanza, al final consiguió el trabajo. El suspense me gusta en la dosis adecuada. Soy poeta mi prosa sigue siendo escasa por eso disfruto mucho de tus relatos, mis felicitaciones David. Un abrazo!!

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    1. Gracias, Rosana. Cada uno tenemos nuestro estilo, la verdad es que yo me tengo más por narrador que por escritor. Me falta la preparación adecuada para crear efectos con el mero lenguaje, así que intento conseguir interés con la historia. Un abrazo!

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  34. Hola David!, estupendo relato que pone de evidencia hasta donde nos puede arrastrar la desesperanza por el fracaso...en un mundo competitivo. Y ellos lo saben...

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    1. Gracias, Norte. Se dice que el enemigo más peligroso es aquel que no tiene nada que perder, la desesperación nos empuja a cosas que se escapan de nuestros corsés morales. Un abrazo!!

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  35. Trabajo para las cualidades de cada uno, haberlas hay... ahora solo quedará repetir experiencias de ascensor. Pero si miramos la parte buena, un problema económico menos, jeje
    Muy bueno David, mantienes la tensión del protagonista hasta el final y luego hasta te alegras por él.
    Un beso.

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    1. Gracias, Irene. La verdad es que no sé si alegrarme por él, je, je, je... Desde luego trabajar en una empresa que busca esos perfiles no debe ser algo demasiado tranquilizador. Un abrazo!

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  36. Estupendo relato, David, has ido filtrando el suspense poco a poco hasta llegar a intuir que consiguió el trabajo precisamente porque buscaban a alguien que con el miedo, no tuviera escrúpulos para el puesto que sin saberlo él, era el perfecto para el cargo.

    Por cierto, el primer párrafo que hablas sobre el amor y las ilusiones, también me ha gustado mucho. El ser humano, parece que aún sigue viviendo en el primer escalón. El de la supervivencia.

    Muy grato entrar y leerte.
    Un cordial saludo.

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    1. Gracias, Mila. Acostumbro a introducir esa entradilla a modo de presentación, un poco al estilo de Alfred Hitchcock en aquella antigua serie de episodios autoconclusivos. Es cierto, el ser humano todavía dista bastante de que sus instintos básicos sean más elevados. Un abrazo!!

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  37. Muy buen relato David. La verdad es que en los tiempos que corren uno tiene que aguantar lo suyo por conseguir un trabajo. Un saludo y feliz fin de semana

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    1. Gracias, Vicenta. Pues sí. La verdad es que la vida en una sociedad competitiva tiende a invitarnos a guardar nuestros escrúpulos en un armario. Un abrazo!!!

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  38. ¡Qué impresión! He sufrido por el pobre asesino. Casi que lo he entendido y he deseado que pudiera escaparse mientras subía por el ascensor. Luego, cuando bajó y lo trataron con tanta tranquilidad, entendí. Me has hecho acordar a algunos procesos de selección de personal en los que te hacen discutir con los demás y uno se encuentra con cada loco que hace o dice cualquier cosa, que la situación es impredecible. No sé quién diseña esas pruebas, pero debe ser gente muy sádica. Mejor para nosotros, que podemos leer relatos inspirados como este.
    Muy bueno.
    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Cyn. Me alegra que hayas empatizado con el protagonista. Hechos horribles y trágicos de primeras suelen responder a lógicas extrañas que al conocerlas llegamos a comprender. Otra cosa es que ello sea reprobable. Un abrazo!

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  39. Me ha encantado David! Lleva tu sello total, jeje. Creo que todos hemos pensado algo similar en entrevistas de trabajo, sobre todo cuando nos damos cuenta de que hay candidatos mejor preparados que nosotros. Aunque la empresa de tu relato tiene un criterio bastante salvaje –por decirlo de algún modo– me parece una metáfora perfecta de la sociedad actual. En cuanto al protagonista, a pesar de que ha cometido un acto atroz, te hace empatizar con él por la desesperada situación que padece. ¿Cuantas familias hay actualmente en esa situación? Por desgracia muchas, algo que debería de cambiar y a poder ser, ya mismo. ¡Un fuerte abrazo! ; )

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    1. Gracias, Ramón. Pese a que en nuestra sociedad se tiene como un valor positivo el de la solidaridad, creo que esta puede comprometerse cuando se enfrentan intereses incompatibles. En este caso, ambos pugnaban por el puesto. Se lo llevó quien tuvo mayor necesidad, quien se enfrentaba a una cuestión de supervivencia. Un abrazo!!

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  40. Hola David, todo el relato me ha mantenido expectante, esperando que estallara en una perdida del control y que la situación se desbordara, pero has conseguido que la tensión subiera hasta el piso 30 y nosotros, los lectores, siguiéramos metidos en esa espiral de pensamientos contradictorios. Mejor no podías retratar "la supervivencia", esa lucha puesta al máximo, me ha encantado!! y el desenlace ¡Chapeau!!.
    Un abrazo David y feliz semana.

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    1. Gracias, Xus. ¿Quién no ha cometido un acto reprobable? ¿Cuántas excusas nos damos a nosotros mismos y a los demás para justificarlo? En este caso, para el candidato era una cuestión de supervivencia como dices. Mató al otro por desesperación, después su mente buscó la manera de escapar. Sin remordimientos, sin sentimiento de culpa. Lo que esa empresa precisaba. Un abrazo!!

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