jueves, 26 de octubre de 2017

¿CONOCES EL MIEDO?


 
   Hace unos meses os hablé de la importancia de dotarnos de una PALETA DE EMOCIONES lo más amplia posible con la que dar vida a nuestros personajes. En ese artículo os comenté cuales eran las emociones básicas. Una de ellas es el MIEDO. Así que aprovechando que pronto será el DÍA DE DIFUNTOS, para unos, o HALLOWEEN para otros, he pensado que quizá sería interesante hablar del miedo y de su aplicación en narrativa.

¿Conocemos el miedo?


“A veces nos da alas en los pies y a veces nos los inmoviliza y traba" Montaigne

ESA EMOCIÓN QUE PUEDE PARALIZARNOS O ACTIVARNOS

     Una emoción es una reacción repentina de nuestro cuerpo ante un suceso determinado. Imaginaos sentados tranquilamente en vuestro sofá, en ese momento nos llaman por teléfono para comunicarnos el grave accidente de un familiar, o por el contrario vemos en las noticias que el número ganador de la lotería es el nuestro… o escuchamos una puerta que se cierra en nuestra casa, estando solos. Dependiendo del hecho externo, nuestro cuerpo experimentará unos cambios fisiológicos que lo prepararan para dar una respuesta u otra. En el caso del miedo lo sentiremos cuando detectemos una amenaza real y concreta, ese ruido en nuestra casa, la aparición de un terrorista armado, o la visita de un inspector de Hacienda, por ejemplo.

    Como una emoción básica que es, el miedo no depende de factores culturales o sociales. Da igual que pertenezcamos a una tribu del Amazonas, a un inuit, a un americano, a un europeo o a un africano. Todo ser humano manifiesta los mismos efectos físicos cuando siente miedo. 

 ¿CÓMO MANIFESTAMOS EL MIEDO?

   Los cambios fisiológicos que provoca una emoción deben ser breves en el tiempo, si se prolongan por días o semanas entonces hablaríamos de humor o sentimiento, algo más relacionado con el carácter de la persona, o incluso de enfermedad psicológica. En el caso del miedo dejaría de ser una emoción si se convirtiera en  fobias, estrés o angustia.


    Cambios físicos
  • La respiración y el ritmo cardíaco se acelera.
  • Los músculos se contraen, se tensan.
  • Las manos comienzan a temblar y enfriarse.
  • El vello se eriza, la llamada “piel de gallina”.
  • Sudamos.
  • Los riñones pueden descompensarse y que se produzca una fuga de orina. En los varones, los testículos se elevan.
  • Se activa el sistema nervioso simpático y sus dos neurotransmisores adrenalina y noradrenalina.
  • El rostro del miedo. 
      • Los ojos y la boca se abren.
      • Las cejas se arquean.
      • Las pupilas se dilatan.
      • Palidecemos.

    Cambios psicológicos

  Nuestras divagaciones, planes, preocupaciones o cualquier otra cosa que nos ronde habitualmente por la cabeza desaparecen cuando algo nos provoca miedo. En ese instante, nuestro cerebro se desboca en pensamientos inconexos pero centrados exclusivamente en la amenaza y en cómo actuar para salir bien parado. Se produce el EFECTO TÚNEL, aquel en el que nuestra vista solo se centra en aquello que nos permita la huida o la superación de la amenaza. Algunos supervivientes de accidentes o tragedias naturales lo corroboran. Son testimonios duros en los que hablan de que solo se fijaban en la salida, sin pensar en quién pisaban, abstrayéndose de las imágenes de los fallecidos o de cualquier sentimiento de culpa o de queja por su mala suerte. Todos sus actos se encaminaban a un objetivo: escapar.


   Todos estos cambios, tanto físicos como psicológicos, nos preparan para HUIR, ATACAR o PARALIZARNOS. Los músculos se tensan para prepararnos para la acción, sudamos porque el cuerpo se regula mejor, las pupilas se dilatan para abarcar más campo visual de acción, el vello se eriza para aumentar la apariencia de fortaleza. Imaginad que estáis en el vagón de un tren. Un espacio cerrado. En ese momento, un terrorista, uno solo en un vagón con cincuenta pasajeros, saca un arma. Cada uno de los pasajeros valorará la amenaza y decidirá cómo actuar. Lo más lógico es que todos fueran contra el terrorista, seguro que cincuenta personas lo reducirían. Pero algunos de ellos también morirían. ¿Quién estaría dispuesto a sacrificarse por el grupo? Unos se encogerán en el asiento para pasar desapercibidos. Si ese vagón tuviera una puerta abierta, es posible que alguien intentara escapar por ella. O si, en ese momento, un marine de cien kilos sale del baño y se encontrara al terrorista de espaldas seguro que su primera reacción sería atacarlo con esa ventaja del factor sorpresa.


¿QUÉ NOS DA MIEDO?

  Como especie con unos cuantos ciento de miles de años de evolución, o millones según partamos del Sapiens o el Erectus, existen ciertos miedos que hemos interiorizado en nuestros genes. Miedos naturales, herencia de cuando nuestro entorno era el correspondiente al de grupos de cazadores. Como por ejemplo:
  • Animales. Tanto depredadores, por razones obvias, como reptiles por aquello de que las serpientes que nos podían sorprender cuando todavía dormíamos en árboles.
  • Alturas. El riesgo de despeñarnos.
  • Sangre. La sangre es un elemento que anuncia heridas o muerte.
  • Espacios cerrados. Lugares sin escapatoria.
  • Agua. Miedo a un entorno en el que somos vulnerables.
  • Tormentas. Miedo a los fenómenos naturales, incontrolables.
  • Desconocidos. El miembro de una tribu o un clan distinto al nuestro y por tanto enemigo.



 Todas esas situaciones nos generan un estado de alerta, las percibimos como algo que puede resultarnos peligroso según el contexto. Un desconocido en un centro comercial, no; pero un desconocido, en nuestra casa… Un perrito es adorable, pero si vemos que comienza a lanzar espuma por la boca… Una terraza con vistas al mar, pero si le faltan las barandillas...

    Aparte de estos miedos de fábrica, nos encontramos con miedos culturales y sociales. Aquellos que fluctúan según las épocas. Son inquietudes psicológicas, un temor a un supuesto y no mostrado peligro pero que tenemos ahí, en nuestra mente social como algo de lo que tenemos que estar alerta. Cumple una función pedagógica. Por ejemplo: Fin del mundo, brujas, espectros, psicópatas, enfermedades infecciosas, invasiones, alienígenas, vértigo ante el avance de la ciencia, el deterioro ecológico de nuestro planeta.

  Estos miedos culturales cumplen una función moralizadora o de regulación social que podría relacionarse con las bedtime stories, esas historias infantiles que contamos a nuestros pequeños antes de ir a dormir y cuya intención es advertirles de los peligros o actitudes a evitar. No hables con extraños, no desobedezcas a tus padres, no robes…

   Creo que fue Borges quien dijo algo así como que lo que diferenciaba a Poe de Lovecraft, es que el primero ahondaba en los miedos humanos; mientras que el segundo solo mostraba monstruos. Pienso como Borges. Para infundir miedo en la ficción no basta con crear un bicho atacando a inocentes víctimas. Con ello podemos conseguir crear el horror, pero no el miedo. Para que sudemos de verdad, para que una obra de ficción nos provoque que al acostarnos miremos debajo de nuestra cama, el monstruo o la amenaza debe que conectar con nuestros miedos más profundos, tanto individuales como sociales. Ello conseguirá que nuestra creación transcienda. ¿Queréis una prueba? Fijaos:

Vampiros

 
Son todo un clásico del género que permanece en nuestra iconografía del miedo año tras año. Y su figura no pierde fuerza con el paso de las generaciones. ¿Por qué? Porque alude a nuestro miedo a ser meras presas de los depredadores. Nos recuerda nuestra debilidad física. Por supuesto, el mito se ha llevado por derroteros eróticos, románticos y adolescentes. Pero creo que la esencia es esa.




Hombre lobo


 Otro clásico que pervive en nuestro imaginario colectivo. ¿Por qué? Nos recuerda que pese a nuestra razón, somos animales. En cualquier momento podemos convertirnos en fieras, depredadores sin alma, seres irracionales. Salvajes. Es el miedo a perder nuestra capacidad racional.

Zombies

    Un clásico peculiar. En sus inicios eran simples muertos vivientes. Su fuerza radicaba en el miedo a perder nuestra individualidad y conciencia. Permanecer en un estado entre la vida y la muerte. Pero lo curioso es que este icono se ha reinventado. Los muertos que salían de sus tumbas convocados por un brujo dieron paso a seres infectados por un virus artificial, entroncando con el miedo al desarrollo científico descontrolado. Además de, por supuesto, al miedo de que nuestra civilización se destruya reduciéndose a meras hordas de seres asesinos, es el miedo al caos social.

Hombre invisible


   Quizá esta figura entronque más con la ciencia ficción, como también podría ser el caso del Dr. Jeckill y Mr. Hyde o Frankenstein. Pero el miedo que pueda despertar es el de la amenaza invisible,  aquello que nos puede hacer daño sin que ni siquiera seamos capaces de ver.

Frankenstein

    Sin duda, el miedo a que la ciencia pueda llegar a perder el control sobre las consecuencias de sus avances. ¿Cuántas películas o novelas se basan en este miedo?

Fantasma


El clásico número uno del género de terror. Representa el mayor miedo de todos: el miedo a la muerte. Pero además, el miedo a que tras la muerte suframos una condena por nuestros pecados. ¿Qué significan si no las cadenas?



Las brujas o el Demonio

  El miedo a las fuerzas sobrenaturales, a los conocimientos ocultos, incontrolables. La existencia de una realidad más allá de la nuestra ante la que nos encontramos expuestos, débiles, desprotegidos.

Payasos y muñecos diabólicos

  Quizá es una figura reciente, a partir del It de Stephen King y que puede llegar a convertirse en un icono como los anteriores. Nos muestra el miedo a la pérdida de la inocencia, a que detrás de cualquier acción o persona de apariencia bondadosa pueda encontrarse el Mal.


LOS GRADOS DEL MIEDO

   El miedo, como emoción, presenta diversos grados de intensidad dependiendo del nivel de amenaza que percibamos, y por ello las distintas manifestaciones físicas se mostraran en mayor o menor medida.

   Para visualizarlo mejor imaginaos que estamos en nuestra cama (cada uno en la suya, claro). En ese momento nos entran ganas de orinar. Nos levantamos y vamos a tientas hasta el lavabo. Al encender la luz vemos un gusano de unos cinco centímetros, regordete y velludo.

Susto o sobresalto

   Esa será nuestra primera reacción. Una impresión repentina que nos acelera el pulso e incluso nos provoca un respingo. Tras jurar en hebreo, valoramos la amenaza como ridícula y es posible que, eso sí con cierto asco, espachurremos al gusano con nuestra zapatilla.

Preocupación

  Tras ese encuentro volvemos a dormir y suena la alarma del despertador. La apagamos. Nos levantamos y al llegar al lavabo ¡zas! Otro peludo y regordete gusano. El susto que nos provoque y nuestra reacción con la zapatilla será la misma de antes. Pero tras ese segundo encuentro algo nos acompañará el resto del día. Comenzaremos a preguntarnos: ¿De dónde salen? ¿Tendremos un nido en alguna parte de nuestra casa? ¿Tal vez del váter?

Ansiedad o temor

   Con esa preocupación regresamos a casa después del trabajo. Seguramente, lo primero que haremos sea ir al lavabo para comprobar que no haya ningún gusano y quedarnos tranquilos. Pero, no. ¡Vemos no uno sino dos gusanos asquerosos! Es posible que los pisemos con rabia pero las palpitaciones ya no desaparecerán de inmediato. A partir de ese momento, nuestros pensamientos se centrarán en la posibilidad de que aparezcan más. Cogeremos el fregasuelos, la lejía y buscaremos tras el váter, tras los muebles. No encontramos nada. Pero eso no nos tranquiliza del todo. Mientras vemos la televisión en nuestro sofá, no será raro que cada cierto tiempo vayamos al lavabo para ver si sale alguno más.

Miedo

  Tras comprobar por decimoquinta vez que no hay más gusanos, nos acostamos. Tras dar veinte vueltas en la cama encendemos la luz. Y observamos que diez gusanos están saliendo del lavabo, entrando en nuestro dormitorio. Sufriremos palpitaciones, sudaremos, tal vez intentemos salir corriendo, pero antes miraremos el suelo y bajo las sábanas. No sabemos qué hacer. Contemplamos la hilera de bichos con los ojos y la boca abiertos. Paralizados.

Pánico


    Aparecen cada vez más, y ¡comienzan a subir por nuestra cama! Se  meten bajo las sábanas. Miramos el suelo y comprobamos que está totalmente cubierto de esos cuerpos regordetes y peludos. Nos mareamos, nos cuesta respirar, intentamos incorporarnos, pero con torpeza. Tal vez optemos por salir corriendo, sin importarnos pisar a esos seres y sentir como se aplastan en nuestros pies desnudos. Pero resbalamos. Y al hacerlo, permitirnos que esos seres asquerosos comiencen a reptar por nuestra piel, dejando surcos de baba en ella. Mientras que se acercan a nuestra boca…

  Bueno, a lo tonto nos ha salido una historia de terror.



LOS PARIENTES DEL MIEDO

   Sentiremos la emoción del miedo ante un hecho concreto y real. Cuando la amenaza es imaginaria o vaga sentiremos otras emociones, cercanas al miedo, pero no miedo.  En la historia anterior podríamos no volver a ver gusanos tras fregar el suelo con lejía. Pero en algunas personas esa experiencia podría generar un estado de ansiedad o, en casos extremos, paranoia al imaginar extrañas invasiones o visiones en las que al despertar nos encontráramos rodeados de gusanos. En estos casos hablaríamos de enfermedades, no emociones.


Las fobias

   Son enfermedades psicológicas que nos provocan miedos muy intensos ligados a situaciones que no son consideradas como graves por la mayoría de personas. Por ejemplo, la fobia al vacío, a la oscuridad, a la gravedad, a los espacios abiertos. También las relacionadas con nuestra relación con la sociedad: fobia a hacer el ridículo, hablar en público, desconocidos. La verdad es que la lista de fobias crece cada día, algunas pueden parecernos tan ridículas como estas:

Mageirocofobia: Miedo a cocinar.
Sarmasofobia: Miedo a los juegos amorosos.
Xantofobia: Miedo al amarillo.
Deipnofobia: Miedo a las cenas.

  Si sentís curiosidad os dejo este enlace FOBIAS.NET desde luego es sorprendente comprobar a cuantas cosas inofensivas se puede llegar a tener miedo.

Angustia


  Estado permanente de alerta ante situaciones que imaginamos como peligrosas. No existe una amenaza concreta, ni gusanos ni hombres con un hacha, es el miedo a que nos suceda algo malo. Puede estar provocada por un hecho traumático que se nos enquista pensando en qué nos podría haber pasado, que revivimos una y otra vez, pero puede que no. 


MIEDO
ANGUSTIA
FOBIA
Amenaza
Real, concreta
Imaginario
Desproporcionada
Duración
Breve
Crónica
Crónica
Objeto
Preciso
Vago
Preciso
Efectos
Tensión, temblores
Preocupación, inquietud
Tensión, temblores
Consecuencias
Derivar en fobias
Paranoia
 Aislamiento


El horror

   Es, sobre todo, un sentimiento de repulsión. La emoción con la que se entronca es el asco, no tanto el miedo. Observar las consecuencias del incendio, los cuerpos calcinados o descuartizados. Por eso las películas gore no suelen ser terroríficas sino asquerosas.


IDEAS PARA UTILIZAR EN NARRATIVA

   Pienso que leer libros de psicología es algo básico para conocer cómo funcionamos, al menos para poner cierto orden a lo que percibimos de manera intuitiva. Nos proveen de herramientas para construir nuestros relatos e intentar que den, en este caso, miedo. Qué utilizar y cómo es algo que corresponde a cada uno. A mí se me ocurre lo siguiente por si os resulta útil.

La estructura de la historia

   Volvemos a nuestros amigos los gusanos. Nos han ayudado a comprender los grados del miedo. Por supuesto, estos pueden sucederse escalonadamente o de manera súbita, imaginad que al despertar en vuestra cama lo primero que vemos es a un payaso mirándonos. Pero conocer esos grados nos puede servir como base para la estructura de nuestro relato, un in crescendo que consiga llevar a nuestra historia del susto al pánico.

  Si el relato comienza con nuestro protagonista totalmente atemorizado por la presencia de un fantasma ¿qué vamos a contar después? Apenas hemos dado tiempo al lector para que empatice con el protagonista. El miedo, mejor si se cocina a fuego lento, de menos a más.

Mostrar el miedo

   Conocer los cambios fisiológicos o psicológicos que experimentamos al sentir miedo nos servirá para mostrárselo al lector. Por supuesto, de manera verosímil. Decir algo así como: “Entonces sentí cómo se dilataban mis pupilas” no creo que sea demasiado adecuado. Pero sí conseguir, por ejemplo, centrar nuestra descripción en la amenaza: "Escuché un ruido. Casi imperceptible. Venía de la puerta. El manubrio giraba. Lentamente".
  Para los pensamientos acelerados, inconexos, podemos utilizar el monólogo interior. Creo que con ello podemos llegar a transmitir ansiedad a nuestro lector: "La hoja de su hacha gotea sangre. ¡Dios mío, Mónica! No, no, no. La puerta está abierta. Solo haría falta que diera un paso a la derecha. Ríe. ¡Por qué no habla! Cerdo. Soy rápido. Solo un paso a la derecha. Mónica. Mi vida. El jarrón. Tal vez si se lo tiro. ¡Deja de reír!"

Que nuestra amenaza entronque con algún miedo consistente

   Hay miedos ancestrales y otros que dependen de la sociedad y la época, lo hemos visto. Aquellos monstruos que han pasado a la posteridad suelen estar basados en un miedo reconocible y percibido por todos. Cuanto más profundo sea ese miedo, más potente será nuestro relato.No es lo mismo el miedo a la muerte, que el miedo a que se me acabe la espuma de afeitar mientras me afeito.

  El mundo de las fobias también puede ser un buen disparador creativo. Os recomiendo ese enlace, FOBIAS.NET, en el que aparecen un montón por orden alfabético. Puede que nos sirva para una historia de miedo o no. Por ejemplo, ¿os imagináis la vida de alguien que padezca una fobia a la gravedad? ¿Y qué me decís de alguien que padezca esa fobia a las cenas y esté invitado a una para conocer a los padres de su novia? ¿Irá o no? ¿Qué excusas pondrá? Partiendo ese miedo tan peculiar puede salirnos de todo. 

   Algo que nos puede ayudar a identificar miedos comunes son las leyendas urbanas. Existen libros muy buenos sobre ellas. Como los de Jan Harold Brunvand. Son todo un catálogo de miedos de la sociedad actual.

Reducción progresiva del perímetro de seguridad

   La amenaza debe acechar a nuestros personajes como la carcoma. Mostrarse de inicio como una mera posibilidad lejana para el protagonista hasta alcanzar el clímax al final del relato. Poco a poco, como los pasos escuchados en el pasillo cuya resonancia aumenta hasta plantarse en el otro lado de la puerta. Hay que dar tiempo al lector para que empatice con el protagonista, pero al mismo tiempo hacerle notar la amenaza.

   Por otra parte, para que la amenaza sea más intensa debe invadir nuestro espacio de seguridad. Gradualmente. Por ejemplo, asomarse a la ventana y ver a un tipo con un hacha caminando por la calle nos puede asustar. Pero él está fuera y nosotros dentro de nuestro hogar, protegidos en nuestra casa, tras las puertas. Ahora imaginad que ese hombre armado con un hacha se gira y nos mira a los ojos. Cada uno sigue en su sitio. Pero algo sucede, el monstruo nos mira. No sé quién dijo algo así como que el miedo no es ver a un fantasma, es que el fantasma nos mire. Pero subamos el nivel. Ahora estamos en el balcón, observando las estrellas. Entonces nos volvemos hacia la ventana de nuestra habitación y observamos que el tipo del hacha está dentro, mirándonos.


    Así que la estructura de un relato de miedo creo que debería ir de menor a mayor intensidad y que la amenaza de menor a mayor proximidad. En la historia de los gusanos, ¿era lo mismo cuando estaban en el baño a cuando subían por la cama?


Utiliza la cámara subjetiva. Representa al ser humano como presa

    Este es un recurso cinematográfico. ¿Recordáis Tiburón? La tensión crece cuando de repente la cámara adopta el punto de vista del selacimorfo. Vemos a los pobres bañistas, riendo, jugando, inconscientes de lo que les espera. Nosotros conocemos la amenaza, ellos no. En narrativa este efecto podríamos utilizarlo cambiando el punto de vista del narrador. Por ejemplo, en vez de mostrar la escena de una plácida cena familiar desde dentro, mostrarla desde la ventana, desde el punto de vista del monstruo o psicópata, describiendo al padre entusiasmado en una conversación con su mujer, a los niños riendo, todo ello desde la perspectiva de ese ser que les observa desde la ventana mientras busca la manera de entrar en la casa.

Reducir la información sobre la capacidad de la amenaza.

  Volvemos al cine. En  Alien, el monstruo sale realmente en contadas escenas. El ambiente es claustrofóbico, la amenaza constante, pero la información acerca de lo que puede hacer el extraterrestre se nos facilita poco a poco. En El exorcista, la niña no muestra de inicio toda su capacidad demoníaca. Algo en las sombras, pero presente, siempre es mucho más amenazador que si se muestra. De hecho, en las películas con monstruo el miedo suele desaparecer cuando este aparece con todo su poder al final en esa lucha contra el protagonista. El miedo es sustituido por el suspense por lo que pueda pasar.

   Así que retrasemos los fuegos artificiales hasta el final.

Intencionalidad agresiva

    Es un poco de Perogrullo. Pero evidentemente el monstruo o la amenaza siempre debe tener muy malas intenciones.

Heridas atroces

    El horror tiene que ver con el asco y la repugnancia. Si nuestro relato es una sucesión de escenas dantescas no conseguiremos la zozobra o la angustia del lector. Al contrario, no solo le aburrirá sino que la historia puede quedar en segundo plano. Pero desde luego, si se describen con brevedad y bien dosificadas, estas escenas en las que se detalla el acto de la agresión o asesinato pueden resultar muy útiles para generar tensión, para perturbarnos durante el resto de la trama, sabiendo hasta dónde pueden llegar a sufrir los protagonistas.

Frase musical angustiosa

    Otro recurso pillado del cine. En Tiburón, en Psicósis, en Halloween... En toda película de terror aparecen unas notas repetitivas y perturbadoras que anuncian la inminente aparición de la amenaza. En narrativa la música la compone la sintaxis, las frases. Y es con ellas con las que podemos conseguir esa sensación. Por ejemplo, una risita al comienzo de una escena puede indicar al lector lo que va a venir a continuación. Unas luces que titilan, una repentina ausencia de viento, una televisión cuya imagen se queda congelada. Elementos que puedan repetirse y que en el contexto adecuado puedan activar el estado de alerta del lector.


   Bueno, y así acabamos. Os agradecería cualquier corrección o aporte de algún truco que conozcáis para dar miedo. Pero, sobre todo, tened cuidado con el tipo que os ha estado mirando mientras leías esta entrada en el móvil. O si estáis en vuestra casa, frente al ordenador, mirad hacia el suelo. Me pareció ver un gusano.

   ¡Saludos tinteros!

David Rubio Sánchez. Texto y dibujo

62 comentarios:

  1. Qué gran entrada David,
    Si bien es cierto que "destripar" el miedo debe ser interesante para desvelar los secretos que pueden planteársele a un escritor porque en algún momento querrá emplearlo -o no- en sus textos; para los que somos profanos en la materia es revelador que alguien ponga de manifiesto todos los extremos del miedo y sus efectos en la mente humana; por no hablar de la gradación del mismo y diversos matices que has expresado y que resultan interesantes del todo.
    Me ha gustado mucho mucho esta entrada, sobre todo porque a partir de hoy, podré utilizar cada una de las acepciones en su justo término.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Macarena. La verdad es que cada vez leo más libros de lenguaje no verbal, emociones y psicología en general. Te ayudan mucho tanto en la elaboración de personajes, como en la descripción de las acciones sin tener que explicar lo que sienten.
      Personalmente jamás he sentido miedo leyendo. Creo que es una emoción demasiado intensa y que necesita de ciertas ayudas sonoras o de imagen. Pero conocer esta emoción desde luego nos puede servir para los usos que he propuesto y para otros muchos que otros puedan imaginar.
      Un fuerte abrazo!!
      P.D. ¿CUÁNDO VUELVES HA PUBLICAR EN TU BLOG? Venga di que pronto...

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    2. Exhaustivo y completo análisis de una emoción tan primaria, y que nos ayuda a sobrevivir, como es el miedo. Porque... ¿Qué sería de nosotros, pobres infelices, si no sintiésemos miedo a nada? Las consecuencias podían ser catastróficas, comenzando por nuestra integridad física.

      Has dicho que nunca has sentido miedo leyendo... ¿Ni siquiera una gran inquietud leyendo a Stephen King? o a James Peterson? Tal vez a Patricia Smith en sus relatos de psicópatas? Yo sí he sentido un poquito...

      Excelente artículo, David. Un gran abrazo.

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    3. Gracias, Manoli. Como dices no sentir emociones nos llevaría a una vida, corta, dado que no habría emociones negativas que nos advirtieran de los peligros o nos hicieran pedir ayuda; y además sería una vida monótona, dado que no habría momentos inolvidables al no contar con las emociones positivas.
      Pues la verdad es que no he tenido esa suerte, la de sentir miedo leyendo. Como máximo ese atrapamiento cuando no puedes dejar de leer. La verdad, salvo con EL EXORCISTA cuando la vi con catorce años, no he necesitado mirar debajo de la cama. En fin... Un fuerte abrazo!

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  2. Hola David, una excelente, documentada y reflexiva entrada sobre el miedo y todo lo que gira alrededor de este concepto. Y enhorabuena por perder el miedo y dar ejemplo, ante el asqueroso y anticultural tópico, de que no se pueden hacer entradas relativamente largas en Internet porque la gente no las lee. Al que le gusta la lectura, la enseñanza y el aprendizaje, le va a encantar este ensayo sobre el miedo. Haces muy acertadas referencias cinematográficas sobre como se pude crear miedo y la música en mi opinión es una de las claves. Por cierto, siendo un género que me gusta, me cuesta muchísimo encontrar películas con un argumento medio atractivo para acudir al cine, da la impresión que Sitges es una isla que clama en el desierto. Por cierto, sin ser una saga que aprecie demasiado, varias personas del mundo cine hablan muy bien de Tiburón, tendré que recapacitarla.
    Un fuerte abrazo y gracias de verdad por un escrito pedagógico, a la vez que humilde en saber explicar sin parecer soberbio, es una enorme virtud.

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    1. Gracias, Miguel. Cuando leo libros de narrativa o psicología siempre lo hago con un cuaderno al lado para hacer esquemas y resúmenes. Con entradas como esta pretendo algo así como una conversación tipo "esto es lo que he entendido, bien o mal, leyendo esos libros". Al transportar eso a estas entradas me ayuda a asimilarlo y comprobar, a través de los comentarios si es correcto o no. No tengo la preparación necesaria para otra cosa.
      Coincido contigo en lo de la extensión. El contenido de esta entrada podría dar para cuatro publicaciones cortas. Pero ello me obligaría a realizar cuatro dibujos y se perdería la unidad de acto de lectura. No sé, te aseguro que es algo que siempre me planteo cuando me salen casi 3000 palabras como en este caso. Pero también me digo que si interesa se leerá, y si no, pues no.
      Pienso que Tiburón ha envejecido mal, pero en su momento fue un bombazo y creo que marcó la forma de hacer cine de terror en lo sucesivo. A veces hasta llevarlo al cliché, seguramente. Un fuerte abrazo!!!

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    2. Hola a los dos :)) Habéis comentado un tema en el que he estado pensando estos días. Yo también creía que si publicaba entradas demasido extensas la gente se podría cansar. Pero recibí un comentario en una entrada diciendo justamente lo contrario, así que ahora, al ver que opináis igual veo que tampoco es una regla básica (por llamarlo de alguna manera). Quiero decir que tenéis razón, que si el texto te gusta, la extensión no es un problema, pero bueno, tenía la idea metida en la cabeza. Más que nada porque es lo que mucha gente aconseja. A mí a veces me quedan historias muy largas, y las voy dosificando. Estos días pensaba en dejar de hacerlo y subir las historias al blog de una vez, y como dices, David, que lo lea quien de verdad quiera hacerlo. Y mira, me habéis acabado de convencer :))
      Segundo tema, con tiburón, ya lo he comentado abajo, yo sí pasé miedo en su época jajaj fue un trauma, al menos la playa nunca ha vuelto a ser lo mismo, y creo que no soy la única a la que le pasa (sé que suena "exagerao" jajaja), pero ya no me fio de lo que haya bajo el mar.
      Y respecto a Sitges, tendrás que ir el año que viene Miguel!! Hay películas interesantes, aunque yo también he visto alguna basurilla jejej Si te animas coincideremos! Sólo hay que preparárselo para que no se escapen las buenas :))
      Un besito a los dos, por fin viernes!! :))

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    3. Hola, María! Decía Poe, creo, que los relatos debían tener en cuenta que pudieran ser leídos en un único acto de lectura, así es cómo se disfruta la lectura. Hay entradas cortas que se me hacen eternas y publicaciones largas que leo en un suspiro. Otra cosa es que lleguemos a ellas con falta de tiempo, muy bien siempre se pueden guardar en el Evernote, o en el Getpocket para leerlas cuando se pueda.
      Por cierto, ¿te he contado que una vez vi un Tiburón en la playa de Badalona?

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    4. Sí??? Pues ya no me baño más!! Jajaja Supongo que sería el año que hubo tintoreras. Lo dicho, no me fío!! :))

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  3. Me has hecho recordar, amigo David, que hay dos canciones que me encantan en el panorama musical en castellano con el título de "Miedo". En ambas encontramos versos que merecen mucho la pena:
    "Miedo a que me tengas miedo", en la canción de M Clan.
    "Miedo a pensar que tú mañana sentirás miedo", en la canción de Jorge Marazu.
    Creo que estas frases podrían servir como reflexiones en torno a completar la personalidad de algún personaje literario. O quizá me haya pasado de frenada y este comentario esté de más aquí...
    En todo caso, me ha servido como excusa para pasar a saludar.
    Un fuerte abrazo.
    Patxi.

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    1. Gracias, Patxi. Ningún comentario está de más. Y la aportación de esos versos es enriquecedora. Algo que te agradezco y mucho. Un fuerte abrazo!!

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  4. Menuda entrada David! Que bien documentada y todo explicado de una forma muy interesante. El miedo es algo que nunca sabes cómo te hará reaccionar, como has dicho, o bien te paraliza o te activa. De las películas que has mencionado, Tiburón fue la que más miedo me dio, quizás la que me generó un poco de paranoia. Y con una novela...bueno, no fue precisamente miedo pero sí sensación de angustia o claustrofobia. Leí 1Q84, de Murakami y en un par de capítulos pensé que me hubiera puesto muy nerviosa si me ocurre lo mismo.
    Has descrito tan bien el miedo, con las diferencias entre conceptos tan detalladas, que sirve para la construcción de personajes, como bien has dicho en un comentario.
    Un besito, una entrada de 10!

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    1. Gracias, María. En mi caso, palabrita del niño Jesús, la película que me dejo absolutamente traspuesto fue EL EXORCISTA. La vi en el colegio, en el Sant Gabriel, en una clase de religión, tendría catorce años. Bueno, vivía a cien metros. Te aseguro que caminé ese trecho mirando para todos lados. Por la noche, dormí con la cabeza tapada y procurando que mis manos y pies no salieran por los bordes del colchón, no fuera a ser que una mano me los tocara... Me alegra que te haya gustado, aunque el merito es de los autores de los libros que he leído. Un fuerte abrazo!!

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  5. ¡Qué buenísima entrada! Tengo que releerla con más calma porque me ha gustado mucho y siento que la he leído demasiado deprisa.
    Un abrazo y feliz finde.

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    1. Gracias, Gema. ¡Aquí estará mientras dure internet! Un abrazo

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  6. Buenos días, David
    Esta entrada me ha gustado mucho. Yo de pequeña tenía miedo al agua. Tardé unos años en poder acercarme al mar. La verdad es que es impresionante cómo enfocamos el miedo y lo que nos hace a nuestro cuerpo. Estoy viendo la serie "Mindhunter" y en uno de los personajes se nota su miedo aunque su mirada y forma de expresarse diga otra cosa. Te aconsejo que la veas.
    Un beso y fieliz finde.

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    1. Gracias, Éowyn, tanto por la recomendación como por el comentario. El miedo al agua es un clásico. Cuando nos enseñaban a nadar en el colegio tenía pavor. Un abrazo!

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  7. Otra de tus impagables lecciones magistrales. El miedo, el terror, hay que saberlo plasmar y traspasar al lector y eso no es fácil. Es curiosos cómo el estilo narrativo, con frases muy cortas, telegráficas, incrementan el suspense y la angustia: "Un crujido en el entarimado me alertó. Pasos casi imperceptibles. Algo se acercaba. Todo estaba oscuro. Abrí la luz. No había nadie. Sin embargo noté una presencia. ¿Sería ella, que venía a por mí? Si dijéramos. en cambio: "Un crujido en el entarimado me alertó y oí unos pasos que me indicaban que algo se acercaba y, como estaba oscuro, abrí la luz, pero, aunque notaba una presencia, no había nadie...", no suena igual, ¿verdad?, jeje.

    De niño (y ahora también) me encantaban las historias de terror, aun a sabiendas que luego no podría conciliar el sueño y que tendría pesadillas. Es curioso que a algunos nos guste pasar miedo. Debe ser, como apuntas, que de este modo luego, al volver a la realidad, nos sentimos aliviados y felices sabiendo que todo era mentira y que estamos seguros.
    Y estoy totalmente de acuerdo en que, como en las escenas eróticas de las películas, es mucho mejor sugerir que enseñar. Imaginar o ver parcialmente al monstruo da más miedo que verlo al completo. El caso de Alien es un magnífico ejemplo. Una vez has visto al monstruo repetidamente ya se le pierde el respeto, jajaja.
    Claro que el miedo es muy subjetivo. He visto a espectadoras (generalmente mujeres) gritando de pavor por una escena que a mí me ha parecido casi ridícula. Quizá el susto que produce la manida escena del gato negro saltando inesperadamente al abrir una puerta sea mayor si uno tiene miedo a los gatos negros. O bien se asusta por cualquier cosa. Lo mismo ocurre con el asco. Cuando vi por primera vez la escena del exorcista, en la que la niña vomita a la cara del sacerdote esa papilla verde, tuve que reprimir una carcajada. Quizá soy rarito.

    Estupenda reseña, David.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Josep. ¡Qué gran ejemplo has puesto! Sin duda se nota la diferencia... y mucho. Las frases cortas producen un ritmo que te mantiene en tensión como has demostrado.
      Esta entrada en su mayoría es un mero resumen de cosas que he leído, los maestros son los autores de esos libros.
      ¿Cómo pudiste reír con eso? Yo la vi con catorce años y te aseguro que jamás pasé tanto miedo, sobre todo al irme a la cama. En el cine es fácil generar sustos, incluso cuando te los esperes. Como esa escena típica de la chica frente al espejo del cuarto de baño. En ese momento la cámara gira. Sabemos que cuando vuelva a enfocar el espejo habrá alguna cosa rara, pero aun así la música y el susto no te lo quita nadie. Un abrazo!!!

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  8. Muy buena entrada, donde el miedo se siente en cada letra. A tema personal te diré como soy tan expresiva siento 100% todo con una gran intensidad, así que disfruto exteriorizando mis sentimiento, ya que el miedo en una más. Las películas que van cargadas de gore, verdaderamente son algo más difíciles de aguantar, si están bien hecho los efectos especiales. Mi abrazo y felicitaciones David.

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    1. Gracias, Rosa. Quienes sabéis escribir poesía sois maestros en mostrar emociones a través de las palabras, de las imágenes que dibujan vuestros versos. En narrativa tenemos que dar muchas más vueltas a la historia para poder conseguirlo, o al menos intentarlo. Un abrazo!!

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  9. Estupenda entrada, David. Son recursos muy a tener en cuenta. Coincido contigo respecto a la lectura de obras de psicología, especialmente las que describen casos clínicos. Recuerdo el famoso libro de Oliver Sacks, "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero". Aunque no son de terror propiamente dichos si son inquietantes, porque introducen el tema de la percepción, la pérdida de la memoria y del control sobre nuestro propio cuerpo. En muchas pelis ("Memento" o "Mulholland drive") juegan con esto y resultan inquietantes. A esos miedos ancestrales y culturales, añado otro. A mis hijos les suelo contar el cuento de "Juan sin miedo". Al protagonista no le asusta nada, hasta que se enamora, entonces cuando su mujer cae enferma siente lo que es el verdadero miedo: la posibilidad de perder a un ser queridos.
    En cuanto al debate de la extensión del post, influye también el contenido. Si tiene interés se relativiza esa cuestión. Aunque en mi caso leer en pantalla me cansa mucho, pero he seguido el post sin problemas. Dependerá de cada cual, supongo.
    Bueno, la guardo para futuras consultas.
    Saludos.

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    1. Gracias, Gerardo. Se suele decir que el enemigo más duro es aquel que no tiene nada que perder. Me encanta que hayas mencionado a JUAN SIN MIEDO porque en el último momento he borrado de la entrada una parte dedicada a las personas que no sienten miedo, como es el caso de los psicópatas y los buscadores de sensaciones, esos que necesitan experiencias al límite.
      Me pasa como a ti, me cuesta leer en pantalla y más de una de vez me he decidido por imprimir el artículo para poder concentrarme en él. Un fuerte abrazo!!

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  10. Muy buena la entrada, David, como ya es costumbre. Yo no soy miedosa y puedo ver una película de miedo sola en casa y luego recorrer habitaciones y pasillos con las luces apagadas... siempre que no lo piense mucho.Lo que sí soy, es asustadiza. Si alguien entra en la habitación en la que estoy y me sorprende puedo pegar un grito terrible. Lo que más me asusta en cine son esas escenas que te hacen saltar de la butaca y pegar un grito. No las valoro. Creo que es un recurso fácil de malos directores. Una película que me causa verdadero terror es "El replandor" el niño con el triciclo y las dos pavisosas de las hermanas fantasmas, vestidas de azul, en medio del pasillo, es algo que me aterra.
    "Carrie", la primera versión, la de los años setenta, es de lo más terrorífico que conozco.
    Creo que todo lo que me asusta tiene que ver con la muerte. Es mi talón de Aquiles.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. Nada inquieta más que un niño fuera de contexto y desde luego EL RESPLANDOR provoca ansiedad, el niño con la bici recorriendo esos pasillos vacíos... Algo que es muy efectivo. Una casa abandonada inquieta, pero un lugar público vacío acongoja. Muy buena observación entre ser miedosa y ser asustadiza. El susto en el cine es muy sencillo de conseguir: sonido inquietante, aparición sorpresiva... sirve para generar sensaciones, pero si no hay una historia detrás se queda en un simple pasaje del terror. Y por supuesto la Muerte es el top de los top de los miedos. Un besazo!

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  11. El miedo es una de las emociones a la que le tengo más miedo, valga la redundancia.
    Nunca me gustaron y evité las películas de terror. Alien fue la última que vi y me tuve que ir antes de que terminara porque no soportaba su atmósfera inquietante, opresiva. No me ocurre lo mismo con la literatura de ese género que, aunque no es mi favorito, puedo leer historias de horror y no tener pesadillas.
    Tu entrada es muy completa e inteligente y da un montón de pistas y recursos para usar con un personaje. En vez de decir llanamente "tiene miedo" se puede apelar a los cambios físicos que produce una situación de temor (palideció y la frente se le cubrió de gotitas de sudor).
    También coincido que hay que saber un poco de psicología para desarrollar mejor los estados de ánimo de los personajes.
    Te felicito por el excelente trabajo que hiciste.
    Un gran abrazo, David.

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    1. Gracias, Mirella. Casi te diría que sacaremos más ideas de esos libros de psicología que de los de teoría narrativa. Por supuesto, la vida nos enseña a conocer al ser humano, pero a veces de manera intuitiva. Esos libros ponen palabras a esa percepción y lo que va genial es el lenguaje no verbal para entrenarnos el ojo y poder plasmar los gestos y actitudes en el papel. Un fuerte abrazo!!

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  12. Muy buena entrada como acostumbras David, perfectamente documentada.Sobre la extensión de las entradas es algo a lo que en mi última publicación me he preguntado, nunca acabas acertando. Y esa colección de gusanos que has presentado me ha acabado dando asquito, asquito jajaja, me has hecho verlos por todas partes.

    Sobre el miedo, soy muy miedosa con las películas de miedo y quizás un poco menos con los libros y sobre todo, depende de aquello que veo más probable. Seguramente un zombie o un monstruo tipo alien me asustan por el sobresalto pero en cambio ese terror más psicológico me da mucho más pavor.

    Recuerdo que de jovencita leí todas las historias de Alfred Hitchcock y me encantaban, igual que King y como dice Rosa, recuerdo a esa Carrie terrorífica.

    Un beso

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    1. Gracias, Conxita. Como he comentado antes solo he sentido miedo por una película: El exorcista. La vi con catorce años y esa noche me costó dormir. A mis 45 tacos ya no encuentro historias que me puedan asustar. Como mucho inquietar o mantenerme en suspense, pero ese miedo que provoca que mire de reojo... A veces pienso que este género ha tocado techo. Hace tiempo que no aparecen personajes icónicos del terror, es como si todas las historias de este género se repitieran una y otra vez. Un besazo!

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  13. Hay un recurso narrativo usado hasta la saciedad por los escritores (me incluyo) y es que, a falta de ser más originales o a falta de no haber leído a los clásicos para inspirarse mejor, crean historias donde alguien muere (o está muerto) y lo dejan como elemento sorpresa, al final, en un supuesto giro “inesperado”. Por ejemplo, voy caminando y conversando con mi mejor amigo por la calle y de pronto un camión pierde la dirección y se precipita hacia nosotros, pero mi amigo me empuja y me salva. Llego a casa y no le comento esto a nadie, capaz que me obliguen a ir al psiquiatra ¡ya que mi mejor amigo murió hace años!

    Me atrevería a afirmar que (casi) todas las historias de terror usan y abusan de este cliché, donde se nos revela que quien creíamos vivo, en verdad es un alma en pena. No es novedad. Lo único novedoso sería en cómo presentamos la historia, en cómo estructuramos la trama. Es difícil renovar el género del terror, porque caer en los lugares comunes nos asegura un relativo éxito y una salida fácil al desenlace de una historia. Y te lo digo yo, que tengo un doctorado en este cliché jaja

    Saludos salados, David!

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    1. Gracias, Julio David. Que levanté la mano quien no haya utilizado esa "sorpresa" en alguna ocasión, je, je, je... El debate sobre la originalidad y los espacios comunes me martirizó mucho tiempo. Te prometo que cuando tenía una idea sobre un relato, buscaba en Google algo así como "historias en las que alguien vuelve de..." o "relojes que cambian el tiempo" por si encontraba alguna que remotamente se pareciera.
      Hasta que llegué a la conclusión de que pretender una historia cuyo punto de partida no se hubiera escrito nunca significaría dejar de escribir. Con los millones de libros, series, comics o películas que existen en cada género es imposible conseguir algo original 100%.
      Lo importante es ser honesto y si tu relato va de un muerto descubierto al final, conseguir, al menos intentarlo, construir una historia en el que ese final encaje de forma natural que la historia sea buena desde el principio, no basarla únicamente en esa sorpresa final.
      En el terror hay mucho espacio común, físico: casas encantadas, casas rurales, hoteles solitarios, pisos claustrofóbicos... Lo importante es que ello tenga sentido. Un abrazo

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  14. Arggg! Un gusano...fobia a los gusano, arañas, cucarachas y todo tipo de bichos, y sí, tienes razón, son miedos culturales, porque una gamba también es un gusano con patas, y unas angulas son gusanos y mira al precio que están.
    ¡Vaya entrada compañero! Un tratamiento a fondo sobre el miedo, paranoias, fobias, inquietudes y demás.
    A mi lo que me da miedo son las enfermedades de todo tipo, especialmente las mentales, y sobre todo a perder la identidad, la memoria, el paso de nuestra vida, los recuerdos... lo viví en primera persona con mi abuela y es horrible.
    Bueno, una manera de espantar el miedo es escribir sobre él.
    Admiro David tu capacidad de compartir conocimientos y entradas como estas, además de la labor de unión y contacto que estás haciendo mediante el TINTERO DE ORO.
    Un fuerte abrazo agradecido compañero.

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    1. Gracias, Tara. El miedo a perder la cordura es algo muy potente. Dudar de la realidad que nos rodea, perder nuestra conciencia creo que es lo más parecido a morir. Lamento esa experiencia con tu abuela que desgraciadamente padecen tantas y tantas personas. Un fuerte abrazo para ti y agradecido de contar contigo como compañera de letras.

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  15. Quién diría que incluso para mostrar el miedo a nivel literario o cinematográfico es necesario conocerlo tan a fondo. Sin duda es una emoción compleja y difícil de descifrar, aunque es verdad que para ti no tanto, como bien has demostrado en esta entrada, David.
    Un tratado imprescindible para este Halloween que se acerca.
    Un fuerte abrazo!

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    1. Gracias, Sofía. La verdad es que para la narrativa todo puede ser utilizado. Pienso que leer de todo es la mejor manera de ampliar conocimientos y conseguir convertirlos luego en historias.
      Por lo demás, todo esto son cosillas que podemos utilizar en algún momento aunque sea como disparadores creativos. Un fuerte abrazo!

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  16. Este tipo de entradas me parecen magníficas, quizás por la metodología que empleas: definiciones, clasificaciones, ejemplos...De estos últimos, me ha parecido muy visual el del tren con 50 personas y donde aparece un hombre armado.
    Ahora bien, el que me parece impagable es el de los gusanos...Te confieso que he hecho como esos niños que se tapan los ojos para no ver algo en el cine pero que a la vez no se lo quieren perder.
    Lo cierto es que no soy miedosa sino asustadiza y creo que el miedo dosificado sirve para que mantengamos nuestros sentidos en alerta (sivemos una sombra,o escuchamos un ruido extraño, o tocamos algo que no reconocemos, etc).

    En fin, un post muy apropiado para estos días que se acercan. Me quedo con lo de que "el miedo no es ver a un fantasma, es que el fantasma nos mire". Desde luego, ese cruce de miradas debe ser lo más.

    ¡Un beso, David!

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    1. Gracias, Chelo. Esa frase final que comentas se la escuché a un director de cine español, no recuerdo quien. Al redactar la entrada busqué en Google pero no pude encontrar aquella entrevista.
      Me encanta esa sensación que has sentido por los gusanos. En el primer borrador del post solamente definía cada grado y me pareció muy aburrido. Creo que con este relatillo es más divertido... o asquerosamente visual. Un fuerte abrazo!!

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  17. El Miedo????lo conozco pero prefiero olvidarme de el

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    1. Gracias, Recomenzar. El miedo como emoción es necesario, el problema es que se convierta en algo obsesivo. Un abrazo!

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  18. Como ya es habitual en ti, David, tus publicaciones son auténticos ensayos. Podría comentar un montón de cosas pues son muchas los temas que analizas alrededor del miedo. Intentaré centrarme en lo que más me ha llamado la atención y ser breve.
    Cuando comentas que los cambios físicos experimentados con el miedo nos preparan para huir, atacar o paralizarnos, yo añadiría uno más: avisar o pedir ayuda, y ¿cómo se hace eso? Pues gritando, porque es lo que hago yo cuando me asusta algo, desde alguien que aparece en mi campo visual y que no esperaba hasta una polilla (de esas grandotas peludas y que pertenecen a mis fobias particulares). Cuando me asusto, chillo y supongo que es para que alguien se fije y venga a ayudarme (no lo tengo muy claro, la verdad).
    Los gusanos, la sangre y algunas escenas típicas de ciertas películas de terror (hachazos, carnicerías varias) a mí más que miedo me dan asco. Me resultan repulsivos, algo que no es agradable en cualquier caso.
    El miedo es un mecanismo de supervivencia y a mí me dan miedo bastantes cosas, desde las bacterias o las sustancias nocivas que son perjudiciales para la salud hasta todo aquello que es intangible, que no se ve y que la imaginación se encarga de agrandar y magnificar.
    En fin, que dejo de dar más la brasa, pero tu publicación es sumamente interesante y daría para una buena tertulia.
    Gracias por tan magnífico análisis del miedo en sus diferentes vertientes.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Paloma. La verdad es que esperaba tu aportación dada tu preparación como bióloga. Me ha encantado que hayas añadido esa otra función, la solicitud de auxilio. También nos has mostrado tus miedos que, curiosamente, unidos a los de los demás compañeros que han comentado parecen coincidir con los que se recogen como comunes en los libros que he leído.
      Jamás das la brasa y si se te ocurren más cosas no dudes en comentarlas. Un abrazo muy fuerte!

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  19. Una entrada muy interesante David, todo un tratado sobre el miedo con la que podemos aprender mucho. Las emociones son lo que mueve el mundo y lo que nos mueve a hacer o dejar de hacer cosas, y el miedo es una de ella, cuya potencia no es despreciable. Veo que cada compañero ha procurado dar su propia visión del miedo y apelar a aquellos miedos que les producen más pavor. Para no ser repetitivo me gustaría comentar un aspecto del miedo que se da cada vez con mayor frecuencia en nuestras sociedades modernas, y es el potencial del miedo como elemento manipulador tanto a nivel individual como a nivel de masas.
    El miedo al más allá por ejemplo sirve de gancho para prometer una eternidad plácida a cambio del sometimiento en el más acá, y por el contrario el no cumplimiento de los preceptos que nos imponen supone una amenaza con todo tipo de castigos eternos para el que va por libre. En nuestras sociedades podemos ver también el miedo a la pérdida del empleo que nos lleva a veces a transigir con condiciones laborales propias de otros siglos, o el miedo a perder un status social casi siempre ligado a la capacidad económica. Más recientemente la cierta amenaza terrorista con la que se han visto golpeadas nuestras sociedades se ha utilizado también como excusa para justificar intervenciones armadas con otros intereses o promover recortes de libertades. Es un tema complejo con muchas ramificaciones, pero sin duda el manejo del miedo puede ser un arma de consecuencias inquietantes.
    Un saludo y felicidades por la entrada.

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    1. Gracias, Jorge. ¡Desde luego abordas un tema potente! El miedo como elemento de movilización social. Totalmente de acuerdo. Cuando se acercan unas elecciones, todos los partidos, de uno y otro bando, apelan al miedo a la pérdida de derechos, el miedo a la pérdida de calidad de vida, de las pensiones, del trabajo... Y si hablamos de los terroristas, son maestros en provocar escenarios en los que la gente se quede paralizada. Los gobiernos, las religiones, los nacionalismos... todos apelan sobre todo al miedo al otro, al miedo a transgredir las normas del grupo. Y sobre todo en occidente que es dónde queramos reconocerlo o no es donde existe el mayor nivel de desarrollo social y económico. Y por tanto al ser los que más tenemos, también somos los que más miedo tenemos a perder.
      Desde luego el tema da para más.
      Un abrazo y gracias por regalarme tu argumentado comentario.

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  20. Muy interesante la entrada. No me importa leer textos extensos, los prefiero a los de I,II, III, parte.

    Gracias por todas las explicaciones sobre el MIEDO, lo he leído y disfrutado. En particular, los miedos a lo desconocido (terrenal o del inframundo) son dignos de analizar.

    Un abrazo literario.

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    1. Gracias, Lola. Yo también los prefiero. Cuando un relato se extiende en partes me cuesta recordar lo anterior. Creo que en internet es mejor que lo que se tenga que decir se diga en un momento, sea largo o corto. La verdad es que pienso que leer sobre psicología es algo muy inspirador, conocer la mente tanto para atrapar al lector como para construir personajes. Un fuerte abrazo!

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  21. ¡Hola David!
    Por fin ya me he podido enterar mejor de este artículo tan prlífico en cuanto a la documentación tan importante que mencionas y abarcas en distintos campos del arte o la expresión artística, referente a esta temática fundamental que supone hablar del MIEDO.

    Afirmo que también a mi me ha dado cierto reparo, más que miedo en si, el publicar un relato largo, de hecho suelo dejarlos sin publicar, porque pienso que es necesario no acortarlos, o distribuirlos en capítulos (entradas) dicho texto, lo cual bajo mi punto de vista es un error, porque se pierde la comprensión general o digamos, que el lector no llega a ordenar en su mente la idea completa, siempre se le quedan detalles por el camino... Sin embargo ¿qué es lo que habitualmente nos sucede a la mayoría de los escritores?: pues que vamos con el tiempo justo y temblando a la hora de centrarnos y emitir esa crítica correcta o válida para quien se tomó la molestia de escribir dicha lectura. En una palabra, preferimos "lo breve" pero de calidad. Bueno y a todo esto, considerando que quien lo lee no entra en "el juego de lo políticamente correcto", limitándose a leer otros comentarios para no dar la sensación de que no lo ha leído con interés, sino por compromiso, o peor aún ni siquiera lo ha leído.
    Digamos que no acabo de verlo tan claro como algunos afirmais, porque el hecho de leer un artículo de este calibre, es decir, que aporta conocimiento para los escritores en general, no significa que también los lectores estén siempre dispuestos a leerse relatos particulares, donde ya no está tan claro si les conviene o no dicha lectura, para ampliar sus horizontes dentro de este arte literario.

    Coincido en la idea de que el MIEDO, no es fácil de hacérselo sentir al lector, porque requiere buenas técnicas y un amplio conocimiento del tema literario, como se aprecia con nitidez en este gran artículo.

    Prefiero no extenderme más, ya que todo lo que puedo decir, no llega ni a la mitad de lo que aporta esta publicación, que sin lugar a dudas, me ha dejado asombrada.

    Un abrazo muy fuerte y GRACIASSSS MILESSS por ser tan trabajador y altruista con nosotros.

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    1. Gracias, Estrella!! Me encanta tu punto de vista acerca de la extensión de las entradas. Sobre todo en lo referente a leer o comentar por compromiso... y desde luego comentar sin haber leído me parece cuando menos curioso. Creo que cuando se sigue a un autor es porque ese autor le resulta interesante. Por supuesto habrá relatos mejores y peores, todos los tenemos. En mi caso, la extensión solo implica el soporte. Cuando es un texto de 2000 palabras suelo imprimirlo para leerlo tranquilamente en el metro y comentarlo en el PC.
      En cuanto a un relato por partes creo que siempre se pierde algo. Por mucho que intentemos recordar el momento de lectura único que afirmaba Poe se pierde. Ya no te digo lo de las novelas por capítulos. El otro día en la red vi a un compañero que compartía "la primera parte del segundo capítulo de la segunda parte de...". Así, tal cual. ¿Cómo puede alguien ir a leerlo sabiendo todo lo que tiene por leer antes de ponerse al día?
      Un fuerte abrazo y por supuesto te puedes extender todo lo que quieras.

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  22. Una vez más hay que quitarse el sombrero al leer tu entrada, David. De forma clara, pedagógica, conviencente y bien fundada expones los ingredientes necesarios para provocar el miedo en nuestros relatos y cómo usarlos. Por si fuera poco nos regalas una serie de ejemplos de tu cosecha que valen su peso en oro. Lo de los gusanos me ha puesto bastante mal cuerpo, que lo sepas jajajajaja. Es mi fobia particular, los animales de cualquier tipo y tamaño.

    Muchas gracias, compañero. De nuevo me guardo tu post para consultas posteriores. A lo mejor deberías recopilarlas todas en un libro, ¿no? Yo lo compraría gustosa ;)

    ¡Un abrazo y buen lunes!

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    1. Gracias, Julia! Te agradezco el comentario pero no creo que fuera honesto, no tengo ni la preparación ni la dedicación profesional necesario, publicarlo ni venderlo. Quizás las agrupe de alguna manera pero siempre de manera gratuita.
      Estas son ideas que se me han ocurrido por si son de utilidad a alguien. Un fuerte abrazo!!

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  23. ¡¡Por Dios David!! tengo ahora mismo tanto miedo que no he pasado de la mitad mas o menos leyendo ¡cualquiera se va a dormir esta noche tranquila, si hasta las fotos me dan pavor!.

    Un abrazo.

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    1. Gracias, Conchi. Pues no sigas porque cuando llegues a la parte de los gusanos... Un abrazo

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  24. Grandiosa entrada David, mil gracias.
    Nos has dado un montón de ideas y mostrado como desarrollarlas, y encima lo haces tan fácil que a uno no le da miedo arriesgar y escribir sobre un género que no es el suyo. También opino como Borges, los miedos humanos y todo aquel que arraigue en la emoción superará con creces cualquier monstruo.
    P.D. menos la parte de los gusanos, uffff.. no puedo con ellos, me muero y de verdad. Esos sí que dan miedo, jeje
    Un beso.

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    1. Gracias, Irene. Los gusanos o insectos en general nos suelen causar mucho asquito, de hecho los extraterrestres más monstruosos de las películas tienen formas insectoides. Como siempre digo, lo que cuento en estos artículos son cosas que se me ocurren tras leer sobre un tema en concreto. Un fuerte abrazo!!

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  25. Estupenda y trabajada entrada. Los miedos nos remiten a nuestro ser primordial, de ahí sale nuestro instinto de animal acosado en las junglas del paleolítico. El miedo es el puente que nos une con lo que ya fuimos a espaldas de la civilización. El ser humano asustado es el ser primitivo que no se desprende de nosotros y con el que tenemos que convivir.
    Miedo de fábrica sí, pero es el miedo que nos permitió la supervivencia en un mundo hostil por eso los estereotipos del terror nos remite con su primitivismo al mundo del ayer, al mundo tal como fue y del que la tecnología no nos puede librar.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Doctor!! Como dices el miedo, en general todas las emociones, son el resultado de lo que la evolución ha entendido válido para sobrevivir. No tener miedo, te hace imprudente, porque lo contrario al miedo no es el valor, sino la prudencia. Un abrazo

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  26. Sin palabras... Menudas entradas magistrales publicas.
    Como siempre he sido una cagueta, todo lo que implique pasar miedo lo evito bastante. Para que te hagas una idea, no he visto ninguno de los clásicos del cine de terror tipo It, el Exorcista... Solo tolero los zombies y no siempre, solo determinadas series o películas.
    Un saludo

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    Respuestas
    1. Gracias, Mary. Te agradezco mucho tu comentario. Precisamente hoy ha salido una noticia en la que un estudio habla de que ver películas de terror es bueno para la salud. Yéndome a tu especialidad un subgénero del terror es el terror erótico. Creo que ambas emociones, terror y sensualidad, son las más poderosas. Un abrazo!!

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  27. Menuda lección de miedo nos has dado David. Yo la verdad es que algun miedillo que otro si que tengo. Aunque tambien te dire quelas pelis de terror son mis preferidas. Un salduo

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    1. Gracias, Vicenta. El terror nos repele pero tiene ese punto de atracción que nos atrapa como lectores. Un abrazo!

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  28. Una magnífica entrada donde nos explicas paso a paso cómo afrontar el miedo en las narrativas. Me ha sorprendido ese bien detallado ejemplo de que nos explicas de Tiburón, David. Gracias por tu tiempo y compartir estas entradas que sin duda alguna son de muchas ayuda para nosotros tus lectores.
    Un abrazo!

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    Respuestas
    1. Gracias, Yessy. Te aseguro que yo también aprendo escribiéndolos, me gusta resumir cosas que voy leyendo por ahí y al escribir estas entradas logró interiorizarlo un poquito. Un abrazo!

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