domingo, 16 de julio de 2017

LA FÁBULA DEL CUERVO, EL LOBO Y LA SERPIENTE

"BLOG DE RELATOS", "CUENTOS DE ANIMALES", "FABULA", "BLOGS DE RELATOS"


    ¿Cuántas veces han aparecido en nuestras pesadillas infantiles? El cuervo, el lobo y la serpiente quizá representan nuestros miedos más profundos. Su color, su ferocidad o su veneno nos alertan, nos amenazan, pero ¿qué culpa tienen ellos? Quizá ha llegado el momento en el que nos pidan explicaciones o, incluso, un cuento de desagravio.

LA FÁBULA DEL CUERVO, EL LOBO Y LA SERPIENTE

  Más allá de cualquier camino transitado por el hombre se encontraba una cabaña recubierta de jazmines. En ella vivía un curioso personaje que podríamos llamar el Hacedor de Cuentos, pues de su pluma surgían todos los relatos que han sido, y serán, contados por abuelos, trovadores, escritores o poetas.

   Cada mañana se despertaba con el alba y esperaba con un tazón de chocolate a que llegaran los ruiseñores para darle noticia de los sucesos acaecidos en las aldeas de los humanos. Con esa información, se sentaba en su mesa de roble, asía la pluma de un pavo real y, tras mojarla en un tintero que nunca se secaba, escribía un cuento en un pergamino. Al terminar, lo enrollaba y lo ataba con un lazo rojo, encaminándose con él hasta un risco donde, bajo la luz de la luna, lo entregaba al Viento de las musas para que se lo hiciera llegar a los humanos. Después regresaba a su cabaña visualizando el momento en el que las letras escritas se separaran del pergamino convirtiéndose en pensamiento; un pensamiento que germinaría en el hombre o la mujer que fuera capaz de comprenderlo y plasmarlo en papel.

   Pero últimamente los ruiseñores contaban hechos tristes. La vida de los humanos se había vuelto demasiado complicada. El bien y el mal ya no se distinguían con la claridad de antaño y, por eso, las historias que nacían en aquella cabaña eran cada vez más oscuras y retorcidas. El Hacedor echaba de menos la sencillez de los cuentos de princesas encantadas, de esos cerditos tan peculiares, de aquel pato tan feo o de la descuidada niña que se dejaba engañar por un lobo.

   Y así fue que un día decidió escribir historias como las que había creado tiempo atrás: con animales malvados y enseñanzas de provecho para la vida. Tan inspirado se sintió que plasmó hasta tres cuentos en sus respectivos pergaminos y, con ellos bajo el brazo, marchó al risco donde los lanzó. Satisfecho, el Hacedor observó cómo se alejaban abrazados por el Viento.

   Pero sucedió que esa noche el Viento de las musas andaba un poco despistado y los dejó escapar, perdiéndolos en un bosque de pinos. Pese a buscarlos hasta el amanecer, no pudo dar con ellos, y regresó discurriendo sobre qué justificaciones o disculpas podría ofrecer al Hacedor por tamaña negligencia.

   Si el Viento hubiera estado más atento, habría observado que uno de los pergaminos se quedó enganchado en el nido de un cuervo que comenzó a picotearlo, tomándolo por un ave que quisiera dañar a sus huevos. Al observar que sólo se trataba de un papel se tranquilizó y leyó la historia que contenía.

    —¡Esto es intolerable! —graznó indignado una vez terminó su lectura.

   Desde luego, el cuervo sabía quién era el responsable de lo que había leído. Era el mismo que había escrito tantas otras en las que siempre aparecía como ave de mal agüero o mensajero de la muerte. Fue entonces que se decidió por visitar al Hacedor para pedirle explicaciones a tanta ignominia. Tras comprobar que los huevos todavía no estaban listos para eclosionar, levantó el vuelo.

   Por el camino se encontró con una serpiente que llevaba enrollado con su cuerpo un pergamino parecido al que él transportaba en sus garras. Sus ojos de reptil denotaban enfado.

   —Amiga serpiente, ¿dónde vas tan enojada? —preguntó el cuervo posándose en el suelo.

  —¡Voy a ver al Hacedor! ¡Estoy harta de ser la mentirosa, la manipuladora, la que tienta a los humanos a pecar!

  —Entonces, deja que te recoja con mis garras, pues yo también tengo reproches que hacerle y volando llegaremos más rápido.

   Emprendieron un apurado vuelo hasta que vieron a un lobo con otro pergamino entre sus dientes.

   —¡Hermano lobo! —siseó la serpiente—. ¿Acaso vas a ver al Hacedor de cuentos?

   —¡Por supuesto! ¡Es inaudito! —aulló el lobo—. Voy a quejarme por tantas historias difamatorias contra mí. ¿Acaso no tienen fin las calumnias y acusaciones de devorar corderos, abuelos y niños?

  —Compartimos tu indignación —añadió el cuervo—. Estoy cansado de volar con el peso de la serpiente y, dado que los tres vamos al mismo destino, ¿te importaría que me posara sobre tu lomo?

   —¡En absoluto! —confirmó el lobo—. He oído historias acerca de vosotros y no os dejan en mejor lugar que a mí.


  Como cada noche antes de acostarse, el Hacedor se encontraba al calor de una fogata en el jardín. Estaba muy contrariado por la pérdida de los pergaminos. Aceptó las disculpas del Viento, pero le daba rabia que un cuento cayera en el olvido. Y ese día habían sido nada menos que tres.

   De repente, observó que algo se movía entre los matorrales. Al aguzar la vista se estremeció. Ante sus ojos apareció la sombra de una extraña figura de cuatro patas, tres cabezas, alas y un rabo que se enrollaba y desenrollaba.

   —¡Hacedor, nos debes una explicación!

  —Por favor, ¡no me hagáis daño! —suplicó—. Sólo sirvo para crear cuentos que hagan sonreír, soñar o pensar.

   —¡De eso venimos a hablar! —volvió a clamar el coro de tres voces.

  Cuando la fogata iluminó al extraño ser, el Hacedor respiró aliviado. Se trataba simplemente de un lobo, con una serpiente enrollada en su cuello y un cuervo posado sobre su lomo. Sus ojos se iluminaron al comprobar que, además, portaban los pergaminos perdidos.

 —¡Ah! ¡Qué alegría! ¡Habéis encontrado mis cuentos! —exclamó ufano—. Pero, ¿y mis modales?… mejor que pasemos a mi cabaña donde sin duda habrá un delicioso chocolate caliente que ofreceros.

   Se acomodaron alrededor de la mesa de roble. El cuervo se posó sobre el tablero, el lobo se sentó en una silla, y la serpiente se enrolló sobre una de las patas de la mesa, asomando su cabeza por encima del tablero.

  —Y bien, ¿por qué estáis tan enojados? —preguntó el Hacedor tras servir a cada uno de sus invitados un chocolate bien caliente.

   —¿Por qué siempre soy el malo en los cuentos? —comenzó el lobo—. ¿Por qué he de ser el que engaña a los niños o a los pobres cabritillos para comérselos?, ¿son mis afilados dientes?, ¿es que los humanos no crían cerdos, terneros o gallinas para comérselos después? ¿Qué tiene de pecado comer cuando se tiene hambre?

   —¿Y yo? —continuó el cuervo—. ¿Qué culpa tengo de que mi plumaje sea negro y de que los humanos identifiquen este color con la muerte? Ha de saber que gracias a ese color puedo ocultarme de los depredadores por la noche. Además, ¿desde cuándo las brujas son mis amigas?

    —¿Y qué hay de mí? —finalizó la serpiente—. Mi vida es pacífica y tranquila. ¡Si hasta hipnotizo a mis presas para evitarles sufrimiento cuando las engullo! ¿Por qué he de ser yo quien tiente a los hombres a cometer el pecado? ¿Qué sé yo de la moral humana?

   El Hacedor dio un sorbo a su tazón. Estaba desconcertado. Sólo había querido escribir tres cuentos sencillos, con una hermosa y transparente moraleja. Jamás hubiera imaginado que recibiría una reprimenda por ello. Hizo memoria de todas las historias que había escrito y, en verdad, en ninguna de ellas esos animales habían salido bien parados. Nunca había pensado que pudieran ofenderse.

   —Tenéis toda la razón. Os debo una disculpa. ¿Cómo puedo compensaros? —dijo el Hacedor.

  —¡Queremos un cuento en el que aparezcamos como los buenos, los héroes y los virtuosos! —clamaron a trío los animales.

   El Hacedor se quedó pensativo antes de volver a hablar.

  —Vuestros motivos son razonables pero debéis tener en cuenta que yo creo historias para los hombres y vosotros sois símbolos elegidos por ellos para expresar sus miedos o transmitir sus enseñanzas.

  Observó que sus disquisiciones no convencían a los animales y pensó en alguna forma de poder resolver la situación. Finalmente, tuvo una idea.

   —La única manera para poder escribir el cuento que me pedís es consiguiendo que un humano os vea dignos de ello.

    —¿Y cómo podemos lograr eso? —demandaron los tres animales a la vez.

    Tras meditarlo unos instantes el Hacedor esbozó una sonrisa y se puso en pie.

   —Lobo, tú alimentaras al hambriento, así el hombre dejará de verte como una amenaza para sus reses. —El Hacedor se dirigió después al cuervo—. Cuervo, tú le darás esperanza al moribundo, así no te verá como un presagio de su muerte y… Serpiente, tú guiarás al perdido para que vuelva a la senda correcta, de esa manera no te verán como la embaucadora voz siempre dispuesta a corromper sus almas.

    —¡Eso haremos!

  Los animales salieron raudos por la puerta. El Hacedor se quedó recogiendo los tazones de chocolate, conmovido por sus justificadas quejas. Se acercó a la ventana y silbó, apoyado en el alfeizar. Tres ruiseñores acudieron a su llamado, posándose sobre sus hombros.

    —Quiero que los sigáis y me informéis de sus andanzas.

  El lobo, el cuervo y la serpiente recorrieron juntos el camino hasta que al amanecer llegaron a las aldeas de los humanos. Entonces se separaron. Tenían que buscar un hambriento, un moribundo y un perdido.

   El lobo, escondido entre los matorrales, visitó varias granjas hasta dar con un granjero que parecía un esqueleto con piel y que vestía las ropas más ajadas que hubiera visto. Tras observarlo un buen rato, concluyó que ese hombre sólo disponía de una cabra que además tiraba a vieja.

   Decidió entonces ofrecerle un ciervo como alimento. Tras cazarlo en el bosque, lo arrastró con los dientes hasta la granja. Estaba exhausto pero seguro que ese granjero recibiría su regalo con entusiasmo. Golpeó satisfecho la puerta con las patas. Sin embargo, para su sorpresa, cuando el granjero abrió lanzó un grito de terror y, cogiendo una enorme vara de madera escondida en el recibidor, lo amenazó. El lobo, al verlo así armado, apretó los colmillos y gruñó pero al recordar su propósito decidió bajar la cabeza y tocar mansamente con el hocico el cuerpo del ciervo. Mas el hombre no entendió su ofrenda, propinándole un enorme mamporro en el lomo. El lobo aulló dolorido y se marchó corriendo.

   No muy lejos de allí se encontraba el cuervo que descansaba sobre una rama. Había visitado hospitales en busca de moribundos a los que consolar pero, o bien había llegado muy pronto o demasiado tarde. Quiso la suerte que, desde allí, pudiera contemplar a un agricultor sentado junto a su azada en el suelo. Le llamó la atención que el buen hombre tuviera vendada una de sus piernas. La venda estaba sucia y ensangrentada.

   —¡Tengo que levantarme y seguir con la cosecha! —exclamó con voz febril el agricultor—. ¿Cómo alimentaré si no a mis tres hijos?

    A continuación, el hombre se levantó con suma dificultad, apoyado en la azada, y prosiguió su tarea. El cuervo se percató de que la herida estaba infectada. Sin una cura y descanso causaría más pronto que tarde su muerte. Pero el agricultor parecía que rehusaba una cosa y la otra para seguir trabajando, aunque apenas pudiera mantenerse en pie. Así que el cuervo decidió revolotear alrededor suyo para, al menos, darle ánimos con los que continuar su labor. Pero el agricultor, al verlo, levantó su azada contra él.

   —¡Márchate, pájaro de mal agüero! ¡Acaso crees que moriré por culpa de esta herida! ¡Estás equivocado si piensas que no aguantaré hasta que termine la siembra!

    En uno de esos aspavientos, la afilada hoja de la azada seccionó una de las patas del cuervo. Éste logró salir volando y adentrarse en el bosque, pese al dolor que recorría todo su cuerpo.

   Los graznidos del cuervo fueron escuchados por la serpiente que se encontraba enrollada en el tronco de un árbol. El reptil no sabía cómo cumplir con su cometido. Dar de comer al hambriento o dar esperanza al moribundo le parecían tareas sencillas, pero guiar al perdido suponía comprender la ética humana y ella sólo era un animal. Tras discurrir sobre la manera de cumplir su encargo, se decidió por esperar en un escondido recodo del bosque. Si un humano pasaba por allí seguro que estaría perdido, por lo menos en uno de los sentidos. En esas, apareció un joven, casi un niño, que corría con urgencia y necesidad, como si estuviera huyendo de algo o de alguien. Llevaba una bolsa atada a su cinturón y un cuchillo en la mano. Cuando alcanzó el árbol, donde se encontraba la serpiente, se detuvo para recuperar el resuello. Se sentó en el suelo y abrió la bolsa, dejando a la vista un montón de monedas de oro.

   —¿A dónde puedo ir ahora? —se preguntó el joven mientras oteaba el espeso horizonte.

  Ni corta, ni perezosa, la serpiente se deslizó por el tronco del árbol dispuesta a indicarle el camino hacia el pueblo más cercano. Pero, al verla, el joven dio un brinco y la amenazó con su cuchillo. Esta trató de tranquilizarlo con su mirada hipnótica mientras indicaba con su afilada lengua la dirección correcta.

   —¿Tan pronto reclama el infierno mi alma? —espetó el joven asustado.

  La serpiente irguió su elástico cuerpo, lo que asustó más aún al joven que con un rápido movimiento la atravesó con su cuchillo, partiéndola en dos. Malherida, la serpiente se internó como pudo entre los matorrales.

  Transcurrieron varios días hasta que el apaleado lobo, el cojo cuervo y la media serpiente pudieron volver a la cabaña del Hacedor. Llegaron cabizbajos pues no habían conseguido cumplir ninguna de sus encomiendas. Sin embargo, el Hacedor los estaba esperando con una sonrisa y un pergamino bajo el brazo. Tras ofrecerles un tazón de chocolate, les habló:

   —¡El pergamino que veis es la historia que os prometí!

   —¿Cómo es posible? —preguntaron al unísono el cuervo, el lobo y la serpiente.

   El Hacedor llamó a los ruiseñores que había enviado tras ellos. Estos se posaron sobre su cabeza y sus hombros, hablando de uno a uno:

  —¡Lobo! —dijo el primero—, provocaste mucho miedo en el granjero al pensar que pudieras haberte comido su única cabra y quedarse así sin sustento para vivir. Por eso, cuando te marchaste, decidió vender el ciervo que tú le ofreciste y, con el dinero que recibió, compró semillas para cultivar un huerto y con sus frutos dejó de pasar hambre.

   —¡Cuervo! —exclamó el segundo ruiseñor—, tu presencia alertó al hombre de la cercanía de su muerte. Se dio cuenta de que si no curaba su herida moriría y nadie podría alimentar a sus hijos. Se fue al médico y en una semana sanó su herida. Y, aunque ha perdido parte de su cosecha, sus hijos seguirán teniendo un padre.

   —¡Serpiente! —finalizó el tercer ruiseñor—, el joven había dejado el colegio y abandonado a sus padres para ganarse la vida como ladrón. Al verte ese día, por primera vez sintió miedo de echar a perder su alma con sus malas acciones. Devolvió el dinero robado, regresó con sus padres y volvió a estudiar.

   Fue entonces que el Hacedor pidió a los por fin satisfechos animales que le acompañaran hasta el risco. El Viento de las musas estaba esperando. Al llegar, el Hacedor lanzó el pergamino y el Viento lo acogió en su seno.

  Esta vez sí consiguió llegar a las aldeas de los humanos y las letras cobraron vida, transformándose después en un pensamiento que germinó en quien humildemente les ha ofrecido esta historia.


FIN

   ¡Habéis acertado! La música que habéis escuchado pertenece a la banda sonora de EL REY LEÓN, en concreto es el tema "The Land", compuesto por mi musa particular, Hans Zimmer. Este cuento fue escrito escuchándola y he querido compartirlo con vosotros.




 ¡Saludos tinteros!

© David Rubio Sánchez. Texto y dibujo.

72 comentarios:

  1. David, esos animales siempre se relacionan con el mal y no hay forma de cambiarles la profesión jjjj.
    Es algo que siempre me pregunté porque tienen los cuervos esa mala fama, en mi zona hay bastantes y son bonitos y no se me ocurre pensar que traen malos augurios, estos vienen con cuervos o sin ellos.
    Muy bueno el cuento y la moraleja.
    Besos
    Puri

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    1. Gracias, Puri. Eso mismo pensé en un Sant Jordi, cuando al pasar por un puesto de libros vi un librito en cuya portada aparecía un lobo malvado. No recuerdo el título, pero me vino ese flash que tanto ansiamos los que escribimos. ¿Y si algún día un lobo pidiera explicaciones por aparecer siempre como el malo de los cuentos? Cuando te viene una idea así todo es siempre más fácil para escribir... Y acompañó mucho que estuviera en casa todo un día solo. ¡Un abrazo!

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  2. A mí los córvidos me caes espacialmente bien. Mis hermanos y yo tuvimos de niños una corneja y ha sido el animal más cachondo que te conocido. De hecho, le dediqué una de las primeras entradas de mi blog. Si la quieres leer, te dejo con ELLA .
    Saludos.

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    1. Gracias, Macondo. En literatura usamos a los animales como símbolos que representan nuestros miedos más profundos. Son ideales para conseguir visualizar conceptos y los grandes clásicos del cuento tradicional fueron muy conscientes de ello, de ahí su fuerza. Me paso por tu recomendación en un ratillo. Saludos!

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  3. El otro día vi en un documental donde hablaron de los cuervos. Dijeron que son más inteligenes de lo que creemos y pueden predecir cosas que pueden pasar. No los debemos subestimar y cambiar la imágente que tenemos de ellos.
    Buen cuento y moraleja.

    Me gusta mucho la bso de el Rey León y la película muchísimo más.
    ¡Saludos!

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    1. Gracias, Ëowyn. Gracias por dejar tu comentario en el blog. Ciertamente los animales son ajenos a las consideraciones humanas, basadas en miedos atávicos. Aunque es verdad que como símbolos funcionan muy bien en los cuentos. Con este he intentado dar una vuelta de tuerca a las historias más potentes que se han escrito como son los cuentos tradicionales que han pasado de generación en generación. Saludos!!!

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    2. De nada. Tu blog es una delicida. Leerlo y comentar, es un verdadero placer. Me acabo de acordar que hay un capítulo de "Los Simpsons", titulado "El cuervo", adaptación del poema de Edgar Allan Poe.

      Me gusta cuando se le da una vuelta de tuerca a los cuentos. Y lo has hecho de maravilla.

      Saludos!

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  4. Me ha encantado esta fábula tan llena de sabiduría y con tanto mensaje, todo un canto a la Naturaleza.
    Además, esa manera de aprovechar la mala imagen de estos animales para así conseguir finalmente sus propósitos, me ha parecido magistral.
    Eres un buen Hacedor de historias, David. Enhorabuena.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Kirke. Me alegra de que te hayas quedado con eso. Creo que en este cuento hay algo de Jung, y de sus arquetipos. Los animales son imágenes muy potentes para visualizar conceptos. Por eso las fábulas o el cuento tradicional es algo que ha pasado de generación en generación. El lobo de caperucita es algo más que un lobo; el cuervo de Poe es algo más que un cuervo... En esta historia he querido mostrar toda su importancia sin desvirtuar el mensaje que personifican cada uno, hacer hincapié en la importancia de ellos para transmitir enseñanzas. Bueno, creo que me enrollo, a veces estas cosas se dicen con mayor facilidad en un cuento. Muchas gracias por el título que me has concedido, dejémoslo en aspirante a ello todavía. Un fuerte abrazo!!!

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  5. Hola David, un cuento y una fábula clásica y encantadora. Creo que les encantará tanto a los adultos como a los más pequeños. De hecho, yo se la voy a leer a mi pequeña María, pues es su gusto que le lea un cuento antes de dormir. Y es que además, encuentro que los niños tienen una especial sensibilidad hacia los animales y por ello este tipo de historias les llegan tanto. Por otra parte, las moralejas son una parte del aprendizaje para todos en general. Ha sido un placer esta dulce sorpresa en forma de cuento. Un abrazo David.

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    1. Gracias, Miguel. Conseguir que una historia nacida de mi imaginación sea considerada de valor para que un padre se la cuente a su hija es, te lo aseguro, lo más grande que me has podido decir. Eso es algo que da sentido a todas las horas de sueño, a todo el tiempo dedicado. Te prometo que me has emocionado. Un fuerte abrazo, Miguel. Espero que le guste a tu María.

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  6. Una fábula, con grandes enseñanzas. A veces, en la vida, en los relatos, en los cuentos: nada es lo que parece.

    Un buen cuento para leer junto al fuego a los niños en una tarde de invierno, o en una noche de estrellas en este verano caluroso.

    Como siempre, no dejas de sorprender de tu valía y gran imaginación. Un abrazo literario,

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    1. Gracias, Lola. Celebro haberte sorprendido con esta historia un tanto alejada a lo que suelo escribir, pero me apetecía compartirla ahora cuando ya estoy a punto de cerrar por vacaciones. Que sea digna de leerse en junto a ese fuego es algo maravilloso. La verdad es que por los comentarios hasta ahora parece que la historia ha cumplido para lo que fue escrita.
      Un fuerte abrazo!!

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  7. Hola David que entrañable cuento. Me parece una idea fantástica recuperar nuestros cuentos de antaño, fábulas. Este con su moraleja es optimista cosa que no tenían ni caperucita, ni los cerditos y otros muchos que los animales "engullían" a las personas. Felicidades, eres un artista, con esa imaginación privilegiada. Un abrazo de verano

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    1. Gracias, Emerencia. Escribir fábulas es algo precioso y que, además, suele ser un estupendo ejercicio para forzarte a pensar en modo historia, con su inicio, conflicto, nudo y desenlace. Ojalá tuviera esa imaginación que comentas, o al menos que se presentara con más asiduidad. Un fuerte abrazo!

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  8. compartido en google y facebook (no encontraba los botones y casi me los trago sin verlos) besos mil

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    1. Ja, ja, ja... Ahora se está utilizando mucho esos botones laterales que además te permiten acceder a sus estadísticas. Otros mil besos para ti.

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  9. ¡¡¡Ayyyyy adoro los córvidos!!!! Hace años tuvimos una urraca que encontramos herida y moríamos de amor con ella.
    Me ha gustado leerlo con la música de tu musa.
    Un abrazo y feliz semana.

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    1. Gracias, Gema. ¡Cuántos córvidos! Desde luego todos las criaturas son hijos de Dios, como se decía antiguamente. Es una música preciosa. Hans Zimmer es un compositor que me inspira y que suelo escuchar cuando consigo sentarme a escribir. He dudado incluirla en modo automático, pero como era cortita y relajada he pensado que no entorpecía la lectura. Un abrazo!!

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  10. Que bonito cuento y fábula.El cuervo es un animal muy inteligente.Me encanta.El lobo es precioso y puede ser buenísimo.La serpiente me da más miedo.Tus animales merecen un cuento bello para cada uno de ellos.
    Saludos

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    1. Gracias, Betty. De momento han tenido este, a la espera de que otro pensamiento ronde por ahí a la espera de germinar en otro autor capaz de darle forma de cuento. Por cierto, ¿Tienes blog? Si es así no dudes en dejarme el enlace para seguirte, o tu perfil de Google+ Saludos!!!

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  11. Te atreves con todo David, me ha encantado; sobre todo porque a Macarena le encantan las Historias, las Leyendas y las Fábulas y no dudaré en contársela.
    Has utilizado una expresión que me ha embelesado: "las letras escritas se separan del pergamino convirtiéndose en un pensamiento..." Esto es exactamente la escritura y la lectura.
    Una fábula perfectamente ejecutada. Me ha encantado.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Macarena. Una de las pocas ventajas que tenemos los escribientes o aspirantes a escritor es la libertad de poder escribir sin estar encorsetados en un género. A veces leo por ahí la importancia de una marca de escritor para captar un sector de lectores. Quizá tengan razón, pero normalmente se me ocurren pocas ideas, ¡cómo para desaprovechar una cuando pienso que puede dar para una historia! Y la verdad es que esta es de las que me han dejado más satisfecho. Esa frase que comentas es muy platónica, o al menos me parece que se asemeja a ese mundo de Ideas que parecen tener una realidad propia, independiente. A las que los humanos accedemos de tanto en tanto. Un fuerte abrazo. Espero que le guste a tu hija!

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  12. linda fabula David, soy de lima y he llegado de casualidad, me ha atrapado la historia pues sabes como llevar el hilo conductor ♥ podrias considerar agregar algunas que otras imagenes de amor? poseo un sitio que alverga imagenes de afecto y lo he relacionado con tu blog, te sigo vale? ♥

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    1. Gracias, Tamara. Bienvenida a este espacio será un placer contar con tus comentarios. Me acabo de pasar por tus imágenes de amor y es una web preciosa con un montón de dibujos para todo tipo de historias, con una estética muy de pixar. ¿Son tuyos? En alguna ocasión te prometo utilizarlos, aunque me gusta, para bien o para mal, ilustrar mis relatos con mis propios dibujos. Saludos!!!

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  13. Habrá que escribir más historias para reivindicar el buen corazón de estos tres animales. A fin de cuentas, por mucho temor que ellos nos den, sigue siendo el ser humano el peor de todos por lejos... por lejos... De hecho, el lobo tiene un dicho entre sus congéneres cuando uno de ellos actúa de manera malvada: "EL LOBO ES EL HOMBRE DEL LOBO".

    Bonita historia. Saludos y saludes!

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    1. Gracias, Julio David. Desde luego, solo se puede juzgar a quien puede decidir de acuerdo a unas opciones morales. Y de momento, solo el ser humano puede hacerlo en este planeta. Esos animales, sobre los que hemos hecho recaer nuestros temores, alucinarían si comprendieran su papel como símbolos, sin duda. Saludos!!!

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  14. Una fábula muy original, David.
    Como dice el dicho, "El lobo siempre será malo si solo escuchamos a Caperucita", aplicable también para serpientes y cuervos, en este caso.
    Me gusta cuando se le da una voz propia a los malos malísimos de los cuentos para que tengan la oportunidad de demostrar que no siempre es verdad lo que de ellos dicen.
    Y esa banda sonora maravillosa me trae muchos recuerdos y emociones, normal que encuentres en ella inspiración.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Mrs. Sofia. En el fondo estos animales han cumplido su papel habitual en los cuentos clásicos: que su presencia, o el símbolo que los humanos hemos creado de ellos, ilustre alguna enseñanza o papel. El miedo que generaron en el granjero, el agricultor y el ladrón les sirvió para cambiar el destino que se cernía sobre ellos. Pero al menos, el cuento ha servido para darles la importancia que se merecen.
      Bueno, Zimmer es un compositor de bandas sonoras inspiradoras: Origen, Interestelar, El código Da vinci, Batman, La Roca... Creo que le dedicaré alguna entrada para la nueva temporada del blog, a partir de septiembre. Un abrazo!!

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  15. Qué buena fábula, David, me encantó cómo la contaste y la moraleja inteligente del final.
    El ser humano ha proyectado sus aspectos negativos -y también alguno positivo- en los animales por su aspecto. Pero ellos son solo seres vivos que responden al instinto de supervivencia.
    Hans Zimmer es un gran compositor y tiene temas excelentes.
    Un gran abrazo.

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    1. Gracias, Mirella. Creo que cumplen su papel en el cuento tradicional, la mayor amenaza para un granjero de hace años no sería un extraterrestre, sino el lobo merodeador; la serpiente nos aterra por ser reptil y porque al poder reptar por los árboles se convertía en un peligro para cuando nuestra especie todavía vivía en ellos. También es tentadora e incita al pecado desde el Génesis, y el cuervo, con su plumaje negro, es un símbolo perfecto para la muerte o eso del pájaro de mal agüero. Pero todo ello ha servido para dotar al cuento tradicional de imágenes potentes con las que poder transmitir sus enseñanzas. Un abrazo!!!

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  16. hola1 a estas buhas le gustan los corvidos, los cuervitos, bah! y tu relato nos intereso y gusto mucho. te compartimos ene l muro, gracias y saludosbuhos. muy interesante!!!!!!

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    1. Gracias, Búho. Te agradezco muchísimo que hayas compartido este cuento y me alegra que te haya gustado. Saludos!!!

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  17. ¡Qué bonito David! Con este toque fantásticos de los cuentos donde todo puede ocurrir y con a música adecuada de fondo. No falta el bosque, no falta la fábula, no faltan los animales, ni la finalidad didáctica ni la moraleja...pero sobre todo, no falta el encanto ni el tono exacto de hechizo blanco que todo cuento debe tener.
    ¡Precioso David!

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    1. Gracias, Isabel. Un cuento como este debía ambientarse en el mundo rural e incluir esos toques mágicos. Creo que escribir este tipo de narraciones es un excelente ejercicio para afinar nuestra manera de idear las tramas. Una situación inicial con un conflicto claro frente al que los protagonistas deben actuar. Esa es la estructura clásica y al no tener que profundizar en los personajes nos enfrenta a la historia pura y dura, sin subterfugios ni adornos con los que poder ocultar la falta de una historia clara. Un abrazo!!!

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  18. Estupendo cuento y moraleja David, como siempre has sabido utilizar los recursos con maestría y has logrado mantener el interés hasta el final. Es cierto que los humanos tendemos a personalizar los animales y también las cosas inanimadas, dotándolas de personalidad propia,... a veces con poco acierto.

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    1. Gracias, Norte. O con mucho acierto, depende de para qué queremos utilizar esos símbolos. La serpiente, por ejemplo, es la encarnación del diablo en el Génesis, ¿por qué? Por el miedo atávico que como especie sentimos por esos seres que pueden atacarnos en cualquier lugar, sin posibilidad de evitarlos. Con todo, creo que son imágenes muy potentes para ilustrar según qué mensajes. Un abrazo!!!

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  19. Menuda nido de pájaros tienes por cabeza, David. Menuda capacidad para urdir historias y generar interés desde la pura originalidad. A mí me encantan las fábulas, en mi blog tengo un montón de ellas, te recomiendo una que tiene que ver mucho con tu historia aunque pensándolo bien quizás ni sea una fábula, más bien es una de esas ocurrencias que pasan como bandadas de pájaros por mi cabeza:
    http://suicidasperezosos.blogspot.com.es/2013/02/los-malvados-tambien-protestamos.html

    Un abrazo solidario

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    1. Gracias, doctor. Ja, ja, ja... Ojalá tuviera miles de pájaros más en la cabeza y tiempo y conocimiento para poder domarlos en forma de historias. En un rato me paso por tu recomendación que seguro está cargada de tu ironía habitual. Un abrazo!!

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  20. Una preciosa fábula que indica que los prejuicios humanos son difícilmente modificables, algo muy cierto, y que las buenas acciones al final se ven recompensadas, lo cual no siempre es así, jeje.
    He disfrutado con la lectura de este cuento para una audiencia sin edad.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Josep. En el fondo cada cual ocupa su lugar en el mundo y su función. Los príncipes, los genios, los héroes se llevan la cara buena; pero los malos habituales tienen un papel fundamental. Bueno, en un cuento es emocionante que las historias acaben bien, y para un final feliz que escribo, je,je,je... Un abrazo!

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  21. A mí de pequeña me encantaban las fábulas, y leyéndote me he acordado mucho de mi niñez. Es un cuento encantador y delicioso para todos los públicos (por cierto algo muy difícil de hacer). Me he gustado mucho la figura del Hacedor, y ese proceso que termina en la persona que plasmará precisamente el pensamiento en papel en forma de cuento. Y finalmente, una buena enseñanza como moraleja. ¡Cuánta tendencia tenemos los humanos en juzgar a otros (ya sean animales)!
    Preciosa entrada David, con la magnífica ambientación de los dibujos y la música.
    ¡Un fuerte abrazo!

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    1. Gracias, Ziortza. En eso de los pensamientos creo que me salió la vena platónica, al menos me he basado en ella, en esas ideas que flotan por ahí a la espera de ser descubiertas. Algo así suele decir Stephen King, cuando habla de que el escritor lo único que hace es descubrir una historia que se encuentra fuera de uno.
      Me alegra haberte devuelto a esos años, aunque haya sido solo durante la lectura. ¡Un gran abrazo!!

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  22. Gran pensamiento para hacer de él una estupenda historia, donde el desenlace es sorprendente (sobre todo para los animales) Gran hacedor de cuentos David, me ha encantado . Un abrazo.

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    1. Gracias, Salvador. Y doblemente por ese título que me reconoces, de momento me basta y me sobra con ser un contador de historias, todo lo demás, sobre todo, escritor me parece algo que todavía me tengo que ganar. Un abrazo!!!

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  23. Has escrito todo un clásico, David; se ve que el Hacedor de Cuentos te ha inspirado bien. Y encima nos regalas una de las más bellas bandas sonoras. Magnífico.
    Un abrazo, compañero cuentista.

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    1. Gracias, Bruno. La verdad es que las bandas sonoras de Zimmer me suelen acompañar para todo tipo de relatos, según el género. Los de suspense bajo la de Origen, ciencia ficción, interestelar. Las escenas de acción, La Roca... He dudado insertar la reproducción automática, ya que a veces puede resultar molesta para la lectura, pero como era tranquila y corta no he podido resistirme. Un abrazo, amigo!

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  24. No se puede luchar contra la naturaleza. El lobo come ovejas, la serpiente tiene veneno y el cuervo es negro. De ahí a considerarlos crueles, dañinos o de mal agüero solo está la superstición humana. Y tu cuento ha demostrado que, aun respondiendo a su naturaleza, esos animales pueden ser beneficiosos.
    Muy bueno tu cuento y además respondiendo a los cánones más tradicionales.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. He intentado ensalzar su valor como símbolo negativo pero que nos sirve como acicate para reaccionar, de ahí su enorme valor más allá del miedo o repelús que nos puedan dar. Si que he intentado ceñirme al esquema tradicional y, sobre todo, al mágico tres que siempre funciona para redondear las historias. Un besazo!!!

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  25. Me ha encantado la fábula David y acompañada de una musica tan bonita aun más. La verdad es que hay muchas veces que las cosas, al igual que las personas no son lo que parecen. Yo pienso que tambien tiene que haber lobos, cuervos o serpientes buenas. Además a mi siempre me han enseñado que todos somo buenos o malos, depende de quien habla de nosotros. Un saludo amigo.

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    1. Gracias, Vicenta. De todo tiene que haber en la viña del Señor, sin duda. Todo es necesario para sentirnos vivos, tanto lo bueno, como lo malo. Porque sin lo uno no puede existir lo otro. Un abrazo!

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  26. ¡Hola! ¡Qué bonita fabula! Me ha gustado muchísimo aunque me ha dolido en el alma que los animalitos salgan lastimados >.< es que leer cuentos con animales siempre me pone mal, así hayan acabado con el final feliz >.<

    Muy bonita historia <3

    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Roxana. Bueno el lobo se recuperará, la serpiente se regenerará y el cuervo, aunque cojo, siempre podrá volar. Me alegra que te haya gustado. Un abrazo!!!

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  27. ¡Qué preciosa fábula, David! No tiene nada que envidiar a las de Esopo. Y la ilustración que has realizado es encantadora. Creo que el ser humano merece también una fábula que le explique que él es el mayor monstruo al que debe temer, ya que cada una de sus acciones determina el curso de la vida en la tierra y sus decisiones pueden convertirlo en héroe o en villano.
    No sé si conoces el poema de Rubén Darío titulado "Los motivos del lobo". A mí me encantaba de pequeña y trata sobre este tema también.
    ¡Un abrazote, amigo!

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    1. Gracias, Noemí. Creo que eres un poco exagerada al compararla con las del maestro, pero se agradece igual, je,je,je... No conocía ese poema de Rubén Darío, me lo apunto!! Respecto al dibujo buena "culpa" la tienes tú, aunque los hago a lápiz y luego los escaneo fue gracias a ti que descubrí eso de vectorizar para poder colorearlos con el Paint, algo que hace que luzcan más vistos desde la pantalla. Si ves el carrusel de abajo del blog verás que desde "Viaje de ida" los hago así y se nota la diferencia con los primeros. Así que ¡Gracias a ti! Un fuerte abrazo!

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    2. Me alegro de ser la culpable, ja, ja, ja. En serio, la fábula es preciosa. Tengo el libro de las de Esopo y te aseguro que no exagero.
      ¡Un abrazote!

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  28. Gracias David por este cuento.
    Me has emocionado, muchas veces el ser humano actua, como lobos, cuervos y serpientes.
    Me encantan esos videos que no solamente entusiasman a los niños, también a los mayores y su músies preciosa.
    Un abrazo.
    Ambar

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    1. Gracias, Ambar. Quien se ha emocionado por tu comentario he sido yo. La música es obra de un grandísimo compositor de bandas sonoras de películas, Hans Zimmer, que sin duda es una de mis musas. Un fuerte abrazo!!

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  29. Precioso cuento y preciosas las ideas que transmite. Como siempre consigues, me has vuelto a hacer sonreír con tu historia.
    Gracias,
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Anaramitra. Esa sonrisa es el mejor de los regalos. Un abrazo!!!

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  30. Hola, David!
    Al leer tu fábula, me he acordado de cuando iba a la escuela primaria y las profesoras nos hacían leer en grupo hahaha.
    Es un claro ejemplo de cómo solemos juzgar a los demás.
    Me ha gustado mucho porque ha removido sentimientos 😭❤
    Muchas gracias por compartir con nosotros tus cuentos, fábulas y relatos.
    Te seguiré leyendo ✨
    Saludos :D

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    1. Gracias, Book Freak. Al contrario, gracias a todos vosotros por leer y dejar constancia de ello en los comentarios. La idea era esa, intentar una fábula lo más clásica posible con un toque un tanto moderno, pero sobre todo que oliera a cuento clásico de toda la vida, el de nuestros abuelos o el de esos libros recopilatorios que nos solían regalar por nuestro cumpleaños con bellas ilustraciones. Saludos!!!

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  31. Hola David, me has hecho sonreir, me he sentido como una niña con un cuento entre sus manos. Me ha recordado las tardes de verano que me sentaba en la puerta de la casa de mi abuela y ella me contaba las Fábulas de Samaniego, en esa época nos contaban muchas.
    Has creado una fábula muy bonita y como siempre consigues enganchar al lector (aunque sea tarde, me pasa siempre) y volver a disfrutar de la lectura.
    Un fuerte abrazo David y besos mediterráneos.

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    1. Gracias, Xus. Si te he transportado a esa época ¡objetivo cumplido! La verdad es que la estructura del cuento clásico es insuperable, engancha enseguida y fluye con una naturalidad que hace imposible dejar de leer, o de escucharla. Un fuerte abrazo!

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  32. Qué ternura de cuento. Me gustó muchísimo. Por un momento temí que los tres fuesen a morir a manos del ser humano sin cambiar nada de su propósito. Me había olvidado de los ruiseñores que los seguían.
    Precioso final y preciosa enseñanza. Incluiría en este grupo al tiburón, al que acusan de asesinar humanos en el océano y en realidad es él el cazado en cifras horribles cada año.
    Un gusto pasar por acá, como siempre.
    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Cyn. Bien visto el tiburón, quizá tenga su merecido cuento algún día. Este tipo de historias deben acabar bien, aunque yo no soy muy de finales felices. Desde luego, el ser humano es el problema de este planeta, quizá algún día nos demos cuenta de que este es el único hogar que tenemos para vivir y que si no lo cuidamos no tendremos otro. Un abrazo!

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  33. !Encantadora, sutil y magica fabula, David!
    La moraleja que nos dejas es fantástica, es una lección explícita.
    !Un abrazo!

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    1. Gracias, Yessy. Me alegra que la hayas disfrutado. Un abrazo!!

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  34. Hermosa fábula, David. A veces los prejuicios impiden ver lo bueno que tiene el otro. Y muchas veces esos prejuicios se pasan de generación en generación. Excelente moraleja.
    Felices vacaciones!

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    1. Gracias, Mirna. Aunque a veces, quizá esos prejuicios tienen un valor propio y unas consecuencias que a la larga pueden ser positivas como avisos. Un fuerte abrazo!!!

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  35. Me ha encantado este cuento David, y la manera en lo que lo has enfocado.
    Es difícil ennoblecer a estos animales ya que nos hemos encargado de estigmatizar duramente, ;) pero el intento sin duda deja un mensaje valiosísimo y una enseñanza preciosa. Salieron mal parados pero el fin justifica la causa.

    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Irene. Aunque hayan salido mal parados, su papel como símbolos de nuestros miedos es importante para ilustrar esa sabiduría popular que se transmite en los cuentos clásicos. Un fuerte abrazo!!

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