domingo, 11 de junio de 2017

¿CÓMO ATRAPAR A UN LECTOR... SIN PROPOSICIONES QUE NO PUEDA RECHAZAR? (y IV)

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     ¿Qué significa escribir con voz propia? Ángel Zapata en su libro La práctica del relato nos propuso cuatro pilares a tener en cuenta para que nuestros textos logren lo que todos queremos: atrapar al lector. En anteriores entregas os hablé de la Naturalidad, la Visibilidad y la Continuidad. En esta entrada cierro la serie con el pilar más complicado de conseguir: la Personalidad.



PERSONALIDAD



«Personalidad es decir las cosas de un modo propio, novedoso para cualquier persona que no sea el mismo autor.» (Ángel Zapata, La práctica del relato)

  Esa es la sencilla, y hasta evidente, respuesta que nos ofrece Ángel Zapata para definir lo que es la personalidad aplicada al estilo narrativo. Y sin embargo, ¡qué difícil es conseguirla! Tanto, que la primera cuestión que me viene a la cabeza, y que seguro a vosotros también, es si es posible enseñar a escribir con personalidad.


  Sinceramente, es solo mi opinión, no. Lograr una voz propia, un estilo reconocible, es algo que no vamos a conseguir leyendo libros sobre narrativa o entradas como esta. Cada uno deberá encontrar esa voz escribiendo, palabra tras palabra, hasta que llegue un momento en el que sus textos se puedan distinguir de los de otros escritores, bien sea por el uso de una determinada paleta de adjetivos, por sus diálogos, por sus temas, por la construcción de sus frases…


   Ello nos lleva a una segunda pregunta, ¿para qué seguir leyendo esta entrada?


   Vale, una cosa es que no exista una lectura filosofal que nos dote de un estilo propio y otra es que no existan algunos consejos generales para intentar conseguirlo. Conceptos que podemos concebir como faros cuando nuestro barco de escritura zozobre en el mar de la duda (un poco cliché esta frase, ¿verdad?) Estos son los que propone Zapata:


1. Evita el perfeccionismo

   Sí algo tenemos que sentir cuando escribimos es diversión. Si no nos divierte escribir, lo mejor es buscar otra manera de pasar el rato. Crear personajes, mundos imaginarios o simplemente gozar con el mero hecho de plasmar ideas en un papel solo tiene sentido si concebimos la escritura como nuestra habitación de los juguetes.

  Juego y perfección están más cerca de ser antónimos que sinónimos. Lo aconsejable es sentarse a escribir como cuando de niños sacábamos nuestra caja de muñecas o de playmobil y los desparramábamos sobre la cama. Usando una caja de huevos como montaña, botellas de agua como naves espaciales, o reciclábamos nuestro castillo medieval en una base alienígena. Nada de estas cosas era perfecta. Pero ni falta que hacía. Escribir, sobre todo, es jugar. Y solo jugando nuestra imaginación se libera, adoptamos una «actitud espontánea y enteramente natural», evitando la previsibilidad.

2. Evita los tópicos

   ¿Cuántas veces habremos leído esta recomendación? Pero cuánto cuesta no caer en él, no solo a los escritores noveles sino a autores consagrados. El tópico siempre está al acecho, esperando un descuido para colarse en nuestro texto. No solo mediante frases tipo: La piel tersa del rostro cubierta por su pelo moreno azabache, las mañanas soleadas cuya luz iluminaban el alma; o a través de escenas manidas como la del soldado, generalmente de color, que cinco minutos antes de morir muestra la foto de su familia. Y ¿qué me decís de los thrillers que recurren a oportunas amnesias para escondernos cosas y, presuntamente, sorprendernos después; o de historias cuyo punto fuerte es descubrir que al final todo es un sueño o bien que el protagonista es en realidad un fantasma…

   Por no hablar de los ojos húmedos cuando queremos mostrar emociones en nuestros personajes: lloró cuando le dijo que la o lo quería; lloró cuando leyó una carta; lloró cuando su perro lo miró con ojos húmedos. ¿Acaso el ser humano solo tiene dos registros: llorar y estar contento? Bueno, también está el modo cabreado que se refleja frunciendo el ceño. Creo que es una buena idea proveernos de una paleta de emociones lo más amplia posible. La nieve está fría, el sol calienta y la soledad es ¿triste? Podríamos escribir páginas y páginas de tópicos como estos que si no espantan al lector, desde luego no lo enamoran e, incluso, puede conseguir que su lectura se vuelva vertical. 

   Sería divertido, y provechoso, que en los comentarios añadierais tópicos que os den mucha rabia.

  Escribir historias de ficción es reinventar la vida. El lector lo que quiere leer es lo que no sabe. Quiere sorprenderse y preguntarse, por ejemplo, por qué la nieve quema, por qué el sol congela o por qué ese solitario está dando botes de alegría. Es el juego de los contrastes lo que nos ayudará a conseguir nuestra propia voz.

3. Evitar el pudor

  Zapata nos propone jugar. Jugar con la trama, con los personajes… y por supuesto con la moral. ¿No son acaso las historias que nos plantean conflictos morales las que nos atrapan? ¿No son esas las que dejan resonancia, las que nos hacen preguntarnos qué haríamos nosotros? Y con esta idea podemos plantear cualquier cosa, puesto que el ser humano es contradictorio. No es recomendable el pudor o lo políticamente correcto en literatura. Por ejemplo, un personaje asiduo a clubs de alterne pero que adora a sus hijos y pareja… ¿Habéis pensado en un hombre? ¿Por qué no puede ser una mujer? O si nuestra historia es una crítica a la pena de muerte, ¿qué tal enfrentar a un defensor de su abolición con una situación en la que, por ejemplo, un sicópata mata y viola a su mujer e hija? ¿Cómo actuaría? No existen los príncipes ni princesas azules así que juguemos con los imperfectos, busquemos dentro de ellos esos vicios que no pueden evitar, o lo consiguen, ¿a qué precio?

   Un buen recurso para soltarnos es utilizar la ironía, tanto en nuestra historia como en nuestro manera de contarla. Por ejemplo: «Como siempre, el camarero tardó en atenderme». Es correcto, nos informa, pero no provoca ninguna otra reacción en el lector. ¿Qué tal de esta manera? «Con su habitual diligencia, el camarero me sirvió el café después de pedírselo cinco veces».

4. No escribir con la cabeza

   Déjate llevar por la acción. Deja que el personaje tome vida, ponle cara, ponle voz y suéltalo al ruedo de ese mundo que has imaginado para él. Si por el contrario escribimos de manera lógica, de la manera en la que estamos acostumbrados a que pasen las cosas, le estamos repitiendo al lector lo que por propia experiencia ya conoce. ¿Por qué le va a interesar cómo llega alguien a su trabajo por la mañana? Lo que le interesa es que en el camino se encuentre un enorme cocodrilo. ¿Os acordáis de ellos, verdad?

    Zapata recomienda desvariar, eso sí, hacia una dirección, puesto que la imaginación es la combinación del pensamiento fantaseador y el pensamiento dirigido.

Textos con personalidad

    Por los comentarios que recibí parece que gustaron mucho los ejemplos de las anteriores entradas de esta serie. Sin embargo, en la entrada de hoy he pensado que sería demasiado pretencioso que un escritor novel como yo, que todavía anda buscando su propia voz, se atreviera a escribir ejemplos de textos con personalidad. Así que he pensado en hacerlo al revés. Coger textos de grandes maestros con una personalidad fuera de toda duda y reescribirlos de una manera más impersonal. En primer lugar, aparecerá la versión del gris escritor X para después reseñar el texto del maestro. Espero que os resulte un ejercicio interesante. 

El halcón maltés de Dashiell Hammett

Versión del escritor X:
«Samuel Spade era un detective privado de cara afilada. Tenía los ojos grises, como la ceniza de sus cigarrillos y el pelo castaño coronaba su amplia frente, lo que en conjunto le daba un aspecto amable aunque su nariz fuera aguileña.»
Texto original de Dashiell Hammett con el que empieza su novela
«Samuel Spade tenía larga y huesuda la quijada inferior; y la barbilla era una V protuberante bajo la V más flexible de la boca. Las aletas de la nariz retrocedían en curva para formar una V más pequeña. Los ojos, horizontales, eran de un gris amarillento. El tema de la V lo recogía la abultada sobreceja que destacaba en medio de un doble pliegue por encima de la nariz ganchuda, y el pelo, castaño claro, arrancaba de sienes altas y aplastadas para terminar en un pico sobre la frente. Spade tenía el simpático aspecto de un Satanás rubio.»
   Desde luego la diferencia es notable y no solo por la extensión del texto. El escritor X escribe de manera correcta y desarrolla una descripción aceptable, aunque cae en tópicos adjetivos, como afilada y aguileña o comparaciones manidas como el gris y la ceniza. En el de Hammett se atreve a ponernos delante, y no una, sino varias veces la forma de la cara de Spade (¿recordáis la continuidad?) mediante la letra V. Los ojos son grises pero también extraños con ese tono amarillento y con esa comparación final, un Satanás rubio, nos hace ver que nos encontramos con alguien de buen corazón pero no exento de picardía.

El largo adiós de Raymond Chandler

Versión del escritor X
La primera vez que vi a Terry Lenox estaba borracho, recostado en el asiento trasero de un Rolls-Royce Silver Wraith con las piernas hacia fuera. El guardacoches lo miraba sin saber qué hacer.
Texto original de Raymond Chandler con el que comienza su novela.
La primera vez que le eché la vista encima, en el interior de un Rolls-Royce Silver Wraith, junto a la terraza de The Dancers, Terry Lenox estaba borracho. El guardacoches había traído el automóvil hasta la entrada y mantenía la portezuela abierta porque el pie izquierdo de Lennox seguía balanceándose fuera, como si su propietario hubiera olvidado que le pertenecía.
   En este ejemplo quiero destacar como el maestro Chandler utiliza la ironía. No dice algo tan vulgar como que estaba con las piernas hacia fuera. Dice que el pie izquierdo se balanceaba fuera del coche como si su propietario hubiera olvidado que le pertenecía. Esa frase al principio de la novela ya predispone al autor a asistir a una narración potente, se siente seguro del narrador, percibe que el escritor sabe cómo contar una historia.

Lolita de Vladimir Nabokov

Versión del escritor X
Jamás podré olvidar a alguien como Lolita, sus ojos, su mirada que hacía que me derritiera como un helado bajo el sol. Lo sé. Jamás pude resistirme a su sensualidad. Esa mirada pícara impropia de una joven adolescente. Siempre supe que no era adecuado para un hombre de mi posición fijarse en esas curvas de infarto que todavía no habían alcanzado la mayoría de edad. Pero, ¿qué podía hacer sino perderme en la lujuria de su tacto? En el dulce veneno de su piel.
Texto original de Vladimir Nabokov con el que empieza su novela
   Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde los dientes. Lo. Li. Ta.
  Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con los pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.
   El escritor X nos muestra un texto bien escrito, sin duda. Muy correcto, tanto bien escrito y tan correcto como podría ser cualquier instancia administrativa. No transmite emoción. Es solo un puñado de frases un tanto manidas e imágenes trilladas. Por el contrario, leer el texto del maestro es la mejor muestra de lo que significa tener voz propia. Se atreve a trocear el nombre y dotarlo de vida propia. Nos habla con naturalidad, con pasión. También utiliza la visibilidad, en una rápida descripción y en esa lengua que nos hace saborear el nombre, consiguiendo transmitir sensualidad. La continuidad también aparece cuando vuelve una y otra vez sobre el nombre. Nos insinúa el pecado al detallar que ella es menor, va a la escuela, y él un hombre maduro. Impresionante inicio con el que consigue que el lector se muera por conocer a Lolita.

Crónicas marcianas, de Ray Bradbury

Versión del escritor X
Cuando el cohete despegó, las oleadas de calor que desprendían los motores de combustión derritieron la escarcha de las ventanas que, a su vez, se abrieron de par en par. Todos los habitantes del pueblo quedaron extasiados al contemplar cómo el cohete abandonaba nuestro manto terrestre para cruzar el cielo azul rumbo a un incierto destino.
Texto original de Ray Bradbury con el que comienza el primer relato, El día del cohete, de la antología de relatos

   Un minuto antes era invierno en Ohio; las puertas y las ventanas estaban cerradas, la escarcha empañaba los vidrios, los carámbanos bordeaban los techos, los niños esquiaban en las pendientes; las mujeres envueltas en abrigos de piel caminaban pesadamente por las calles heladas como grandes osos negros.
   Y de pronto, una larga ola de calor atravesó el pueblo; una marea de aire cálido, como si alguien hubiera dejado abierta la puerta de un horno. El calor latió entre las casas y los arbustos y los niños. Los carámbanos cayeron, se quebraron y se fundieron. Las puertas se abrieron de par en par; las ventanas se levantaron; los niños se quitaron las ropas de lana; las mujeres guardaron en los armarios los disfraces de oso…
   Como en los anteriores nuestro escritor X nos ofrece un texto correcto, pero plano. Nada se insinúa, todo se ofrece, se explica sin ofrecer la oportunidad al lector de que poder entrever alguna cosa más que el significado de las propias frases. Peca de nuevo de normalidad, de lógica y de perfección. De inmediato nos informa de que un cohete despega y que el calor derrite el hielo de las ventanas. Poco que objetar, salvo que no dice más de lo que dice. En cambio, el texto de Bradbury comienza con una frase antológica “Un minuto antes era invierno en Ohio”. No hace falta más para despertar dos sensaciones en el lector. La primera, expectación. ¿Qué paso un minuto después? La segunda, esa sensación de que algo ha cambiado para siempre en ese estado o tal vez en la humanidad. Nos van a contar lo que ocurrió un minuto después de que todo cambiara para siempre. Creo que no hace falta reseñar que el texto, aparte de la personalidad, también utiliza la continuidad, la visibilidad y la naturalidad.


Champagne. Relato de un granuja, de Chéjov

Versión del escritor X
    Pasé mi juventud siendo jefe de una pequeña, y apartada, estación. Así que mi vida transcurrió de forma muy aburrida, tediosa hasta el infinito. Claro que me gustaba divertirme e irme de fiesta pero es que en veinte verstas a la redonda no había nada con lo que pudiera disfrutar de mi juventud. En resumen, un verdadero infierno en el que quemé mis mejores años.

Texto original escrito por Chéjov y que inicia ese relato
El año en que empieza mi relato yo era jefe de una pequeña estación en nuestras líneas ferroviarias del sudeste. Si mi vida era alegre o aburrida en aquella estación podrán ustedes adivinarlo al saber que veinte verstas a la redonda no había ni una vivienda humana, ni una mujer, ni una taberna que valiese la pena, mientras que yo, por aquel entonces, era un joven sano, de sangre ardiente, ligero de cascos y bobo.
   Bueno, creo que ya no hace falta destacar los pecados del texto escrito por nuestro escritor X, tan aburrido como la vida de un jefe de una estación aislada. ¿Qué me decís del texto del maestro? Lo primero que destaca, de nuevo, es la naturalidad. El narrador está conversando con el lector mientras le cuenta su historia, huye de la asertividad dándole al lector la posibilidad de que juzgue el aburrimiento de su vida. Y con naturalidad, se juzga a sí mismo y nos muestra lo único que le preocupaba en esa época de una manera indirecta: no había ni una mujer, ni una taberna que mereciera la pena.

La tercera de las cosas que acabaron con mi padre, de Raymond Carver

Versión del escritor X
Tras sobrevivir a Pearl Harbor, mi padre se fue a vivir a la granja de mi abuelo, cerca de Wenatchee, lugar donde murió y fue enterrado, años después de que falleciera Dummy.
Texto original escrito por Raymond Carver y que inicia su relato
Te diré que llevó a mi padre a la tumba. Lo tercero fue Dummy, la muerte de Dummy. Lo primero fue Pearl Harbor. Y lo segundo, irse a vivir a la granja de mi abuelo, cerca de Wenatchee. Allí fue donde mi padre acabó sus días. Solo que probablemente acabaron antes.
¿Recordáis uno de los consejos de Zapata que hemos visto antes? Huye de la lógica. Juega. En esta ocasión, el aplicado escritor X ha escrito un texto aseadito, ordenado. Muy ordenado. Si lo comparamos con el del maestro, ¿véis la diferencia? Lo primero que llama la atención es que la lista de tres sucesos (tres, ¿recordáis la magia de este número en la anterior entrega) aparece desordenada. Empieza por el tercero, sigue por el primero y acaba con lo segundo. Este orden no es caprichoso, enlaza con la última frase Solo que probablemente acabaron antes, eso nos lleva a Dummy, que es lo importante, tanto que se repite su nombre. El lector ya sabe que es la historia de Dummy.

El laberinto de las aceitunas de Eduardo Mendoza

Versión del escritor X
Fue una verdadera suerte que la policía no nos sorprendiera mientras cargábamos nuestro fardo en el ascensor. Tal vez esa noche estuvieran pendientes de otros actos criminales. El caso es que nos adentramos con él en la calle hasta llegar a la casa de don Plutarquete. Acto seguido llamamos con sigilo.
Texto original de Eduardo Mendoza con el que comienza uno de los capítulos de su novela.
La criminalidad, que de unos años a esta parte se ha enseñoreado de nuestras urbes tanta congoja sembrando, debía de tener muy atareada a la policía esa noche en concreto, porque no fuimos sorprendidos, como yo temía que ocurriera, mientras bajábamos el delatante fardo en el ascensor, hacíamos con él en volandas la travesía del zaguán y la calle y nos colábamos a la chitacallando en el portal de las casa de don Plutarquete, a cuya puerta tocamos con sigilo y pertinacia.
  He querido traer este texto por dos razones. La primera, porque este libro fue el primero que leí con devoción, el que me hizo descubrir que leer era divertido, que podía ser un acto agradable. Creo que tendría unos trece años y hasta ese momento solo había leído las horripilantes y tediosas que nos mandaban en el colegio. Este cayó en mis manos como regalo de una suscripción a Circulo de Lectores que un vendedor enchufó a mi madre. ¡Bendito vendedor!

   La segunda razón es para que veáis el maravilloso estilo de esta novela. Es rebuscado, con palabrejas un tanto chirriantes, pero eso es lo que dota de personalidad a ese libro y a ese magnífico personaje del que ha escrito cinco novelas más. El delatante fardo, tocar con sigilo y pertinancia... Son expresiones que no son usuales y que parecen alejarse de la naturalidad. No es así. Es la voz del personaje, es la forma en la que se dirige a nosotros con esa ironía fascinante. ¿A que no es lo mismo que lo narrado con unas palabras más normalitas por el escritor X?


La historia interminable, de Michael Ende

Versión del escritor X
La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros. Se pasaba tardes enteras leyendo, abstraído a todo lo que le rodeaba. Incluso, en ocasiones, por la noche, se guardaba una linterna para seguir leyendo bajo las sábanas cuando sus padres se iban a dormir. Se introducía de tal manera en los mundos imaginarios que leía que hasta llegaba a llorar y sentirse vacío cuando terminaba la lectura.
Texto original de Michale Ende
Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado…
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito…
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personaje con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido…
Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces.
    Bueno, no hace faltar comentar lo que transmite uno y otro, ¿verdad? Este texto de Ende es uno de esos que al leerlo sabes que te acompañará toda la vida. Uno de los mayores cantos al amor por la lectura que quizá se hayan escrito, un texto que debería iniciar todas las clases de Literatura en los colegios.
     
      ¿Qué os han parecido los textos? Un último ejercicio. Las historias de los maestros son muy distintas entre sí. Ahora leed solo los textos de nuestro ya entrañable escritor X. ¿Notáis alguna diferencia en cuanto al tono con el que narra las distintas historias? Voilá! Parece que los ha escrito alguien que se sabe un par de pasos de baile y los aplica a lo que le echen, ya sea un rock, un vals o una sevillana. Eso no es tener voz propia es ser apañado pero no transmite entusiasmo, no emociona. En cambio, los textos de los maestros... Puff!

     ¡Y ahora sí que se acabó! Lo que en principio iba a ser una sola entrada dedicada a mostrar los consejos sobre narrativa del profesor Ángel Zapata, recogidos en su libro La práctica del relato, se han convertido en cuatro. Espero que os hayan resultado unas lecturas amenas y, sobre todo, un motivo de reflexión o, al menos, unas ideas a tener en cuenta para la escritura. En lo personal, os aseguro que me han servido para interiorizar varios de ellos, pero ya sabéis que la vida es un camino plagado de errores en los que solo nosotros podemos tropezar para aprender.

      ¡Saludos tinteros!

     Si os perdisteis las entradas anteriores os dejo los enlaces.

    ¿CÓMO ATRAPAR A UN LECTOR... SIN NECESIDAD DE CUERDAS NI PISTOLAS? (I) Naturalidad
     









    ¿CÓMO ATRAPAR A UN LECTOR... DA IGUAL DEL PLANETA QUE SEA? (II) Visibilidad
 

      ¿CÓMO ATRAPAR A UN LECTOR... SIN HECHIZOS NI ENCANTAMIENTOS? (III) Continuidad
 

56 comentarios:

  1. Opino como tú David, la personalidad al escribir creo que nace y no se hace. Imagino que se puede educar, pulir, perfeccionar,... pero eso que atrapa a los lectores, eso que te hace releer lo párrafos, degustarlos como si fuese un rico pastel,... para eso tiene que tocarte la varita mágica,... Como siempre, gracias por tu generosidad!

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    1. Gracias, Norte. De los cuatro pilares que propone Zapata este me parece que no se puede enseñar, a lo sumo podemos tener una serie de ideas que sean como faros para saber qué no hacer para conseguirla. Pero solo será escribiendo y teniendo cierta predisposición natural como lo lograremos. Pero también opino que todos los que se ponen frente a un folio en blanco con pasión ya tienen esa capacidad. Un abrazo!

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  2. Grandísimos consejos los de Ángel Zapata que procuro seguir. Cuando escribo entro en "el cuarto de los juegos". El prólgo del libro de Medardo Fraile es interesante también.
    Gracias de nuevo David, son consejos muy útiles.

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    1. Gracias, Tara. He intentado que estas entradas no se ciñan solo a lo que recoge Zapata para que no resultara un mero resumen, creo que los ejemplos son bastante ilustrativos para lo que se afirma. Como dices el prólogo es fantástico también. Un abrazo!

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  3. Está genial esta entrada, y estoy de acuerdo en que hay que dejarse llevar, dejar de lado la cabeza, y volar... volar desde el corazón... plasmar lo que él nos indique... lo que nos dicte... así es como me guío siempre, desde el latido, aunque no soy escritora sino una aprendiz de letras, que lo único que plasmo son mis emociones.

    David, un placer volver a visitarte, y me encantan tus visitas a mi rinconcito perlado, gracias enormes por acompañarme.

    Nos seguimos leyendo.

    Besos y feliz tarde.

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    1. Gracias, Maria. Disfruto mucho de tus perlas sensuales. Como dices dejarte llevar es un excelente principio para conseguir esa voz propia. En los ejemplos he intentado plasmar la diferencia entre un texto correcto, pero gris, y la maestría de los autores. Un abrazo!

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  4. Tan espectacular como siempre David. Tus entradas son tan útiles como interesantes. Voy a confesar un truco que utilizo para describir a mis personajes: siempre trato de basarme en alguien conocido. No quiero decir que mis personajes sean mis amigos o conocidos, pero cuando creo un personaje le asigno tics de personas reales, y así no caigo en el cliché. Trato de reunir lo que me gusta de alguien o lo que detesto, y lo reproduzco. En cuanto a la forma de narrar, de adquirir una voz propia, creo que es algo que se aprende escribiendo mucho. La práctica proporciona la destreza. Un besito, muy buena entrada! :)

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    1. Gracias, María. Y sobre todo gracias por compartir ese truco. Escribir comienza mucho antes que cuando nos sentamos frente a la hoja en blanco. Comienza de la observación de nuestro entorno, de las maravillosas contradicciones de quienes rodean. Ver la realidad con ojos de escritor, algo que ya he comprobado que tu tienes de sobra. Un abrazo!

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  5. Genial David, un trabajo estupendo el que vuelves a presentar y que es un verdadero gusto poder degustar y aprender contigo. Y no te puedes imaginar como me gusta Crónicas marcianas del maestro Bradbury, o tal vez si :-)
    Hay otra cosa que me ha llamado mucho la atención y es cuando citas La historia interminable y ese placer que es leer de niños, con la linterna y bajo una sabana o una manta. A colación de esto me ha venido a la cabeza la última película de Steven Spielberg, -Mi amigo el gigante-, y en la que volvía a tirar de este dulce recurso que es ver a una niña con su linternita y leyendo bajo las sabanas.
    Y para no acabar con un tópico hoy te mando un beso, en vez de un abrazo, ja,ja,ja.

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    1. Gracias, Miguel. Pues fíjate que nunca hubiera imaginado que te gustara ese libro... je,je,je. Esa escena que comentas es quizá la mejor imagen de la fascinación, de la capacidad de soñar e imaginar que nunca deberíamos perder. Ese extracto lo he leído no se cuántas veces y todavía me sigue emocionando. Spielberg sin duda es un grande y cuenta con muchísimos trucos narrativos en sus películas que en ocasiones pasan desapercibidos bajo la etiqueta de la superproducción. Un abr... esto, beso de vuelta!!!

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  6. ¡Hola!
    Qué buena entrada, como siempre. La personalidad, ainnnns, es difícil, yo creo que hay que escribir y escribir siendo siempre uno mismo.
    Besos y gracias por los consejos, los iré releyendo seguro.

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    1. Gracias, Gema. De los cuatro pilares: NATURALIDAD, VISIBILIDAD, CONTINUIDAD... es la PERSONALIDAD lo que me parece más complicado conseguir estudiando libros de narrativa. Creo que en el fondo es el resultado de los tres anteriores. Escribir con naturalidad, sabiendo qué cuentas y teniendo pasión en lo que dices es un buen comienzo para alcanzarla. Un abrazo!

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  7. Un magistral trabajo. Lo mejor es dejar fluir la esencia de tu existir a través de tus escritos, si llegas al lector será por lo que tú transmites con tus letras. Cada uno siente de diferente manera, no siempre va a estar de acuerdo contigo, pero sigue ahí te lee por algo es...¿no crees?. De lo que me he dado cuenta a lo largo de estos 7 años que llevo como bloguera es que la gente pasa alguna se queda, otra viene y no deja huella, otras vienen cuando les atrae lo que has escrito o publicado. Otras se hacen amigas desde los principios, otras se quedan por siempre en el camino y nunca jamás se supo de su existencia (eso es lo más triste), pero así es la vida. A mi me gustan tus publicaciones porque dicen mucho es un aprendizaje. A mi como lectora ya me tienes conquistada. Besos y feliz semana.

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    1. Gracias, Rosana. El primer billete para conseguir esa voz propia es lo que comentas: pasión por escribir. Con ello se transmiten sentimientos, se empatiza con el lector. Por supuesto, la gramática, trucos narrativos, etc... ayudaran a que esa pasión logre ser canalizada para la comprensión lectora. Pero todo parte de ahí. En cuanto al mar de internet, bueno es así. Yo lo veo como un mar en el que todos navegamos, a veces hay tramos en los que unos autores nos acompañan para luego tomar otras direcciones y conocer otros. Pero siempre habrá un momento en el que los barcos vuelvan a cruzarse y retomar esa relación virtual. Un fuerte abrazo y te aseguro que a mi también me tienes conquistado. Un abrazo!

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  8. Hola David. De todos los consejos que has resumido en este espléndido artículo me quedo que el de evitar la perfección. Es difícil, pero hay que dejar fluir la pluma (o las teclas) y aunque suene raro dejar un poco la forma para el final (en la revisión) y centrarse en lo que uno quiere transmitir. De lo contrario puede salir algo demasiado artificial y forzado.
    Lo de los tópicos y muletillas la verdad es que es algo a tener en cuenta, pero yo reconozco que a veces los utilizo, jeje, creo que casi todos lo hacemos, quizás por ser también lectores, se nos pegan sin querer.
    Me han gustado mucho los ejemplos de que has puesto de grandes escritores (ay ese inicio de Lolita, creo que es uno de los mejores que he leído, te introduce en la novela irremediablemente. O ese detective delirante de Mendoza, cómo me he reído con él).
    Muchas gracias por esta última entrega, tan estupenda como las anteriores. Y ¡a seguir escribiendo!
    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Ziortza. Ese inicio es brutal y creo que es el ejemplo que más se ajusta a una lo comentado respecto a la personalidad. ¿Cuántos de nosotros nos atreveríamos a comenzar así una historia? Tres frases silábicas, ese canto de inicio... Eso es lo contrario a la perfección, las frases no tienen porque ser perfectas sino que deben ser comprensibles pero jugar con los puntos y aparte, romper el nombre por ejemplo... Jugar siempre es algo divertido y disfrutable y solo si disfruta el autor, disfrutará el lector. Un abrazo!

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  9. Unas sugerencias que siempre vienen bien a la hora de ponerse a escribir.
    El estilo propio es fundamental, hay que trabajar mucho en eso. Evitar los tópicos es básico... y muy difícil, los tenemos tan incorporados...
    Muchas gracias por compartirlo, David.
    Abrazo y buena semana.

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    1. Gracias, Mirella. Tópicos y clichés en cuanto a frases, pero también a tramas o argumentos es algo muy difícil de evitar, incluso en los escritores profesionales... Lo importante es tener el criterio para detectarlos. Un abrazo!

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  10. Felicidades David, creo que ya te lo he dicho pero me parece tan fantástico el trabajo que haces con estas entradas, me parece de una gran generosidad por tu parte dedicar tiempo a compartir con los que menos sabemos todo lo que tú sabes.
    De las muchas cosas que te podría destacar me quedo con ese escribir nos tiene que divertir, pasarlo bien, disfrutar, es así como siento la escritura disfrutar y que nos haga felices, si no lo hace no vale la pena seguir.
    Y sobre encontrar nuestro estilo, a mi me parece que se trata de insistir en escribir, escribir y escribir y así, con el tiempo se puede acabar encontrando nuestra voz o al menos una voz que no nos desagrada y con la que nos sentimos bien.
    Me han gustado mucho esos ejemplos y dar las gracias al escritor X por mostrar tan bien las diferencias.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Conxita. En cuanto vea a nuestro escritor X le daré las gracias de tu parte... Es que pienso que divertirse es fundamental para cualquier actividad creativa. Quien se aburre cocinando, aburrirá al comensal; quien se aburre escribiendo, aburrirá al lector; quien se aburre dibujando... La imaginación es el mayor juguete que nos ha dotado la evolución, con ella hemos creado dioses, hemos llegado a Luna, hemos soñado con la posibilidad de volar, de ser inmortales... jugar con ella no solo nos ayudará a escribir; también nos ayudará a vivir. Un abrazo!

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  11. Tienes razón, David. Los ejemplos del ESCRITOR X son correctos pero planos. Sin embargo, los prefiero en comparación al hecho de leer a esos escritores que presumen de tener una voz propia; cuando a decir verdad esa voz propia se sustenta en el cliché, las frases hechas e influencias muuuy marcadas. Quien escribe, por temor a no sonar plano, termina abusando del cliché (y por extensión, de las frases rimbombantes, vanidosas). La necesidad por mostrarse “inteligentes” los lleva a elaborar textos enredados, con adornos inútiles. Y a eso le llaman “voz propia”: a ese esfuerzo que invirtieron por sonar incomprensibles asumiendo que ahí palpita “una belleza estética”.

    Habría que buscar un equilibrio entre escribir con claridad, sencillez, pero sin perder la fuerza emotiva... Nada fácil, por lo demás jaja

    Me sumo a los agradecimientos por estos consejos literarios que nos confeccionaste.

    Saludos y saludes!

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    1. Gracias, Julio David. Desde luego esas actitudes de escritor son pretenciosas. Lo que comentas respecto a esos estilos rimbombantes y amanerados desde luego son alejados de la voz propia. Precisamente, la primera entrada de esta serie abordaba el primer pilar para atrapar al lector que es la NATURALIDAD, en ella enumero los cuatro estilos que Zapata entiende alejados a lo que denomina "conversar con el lector". Es curioso, pero en tu comentario te has referido a al menos tres de los que en esa entrada mencionaba. Saludos y gracias a ti por comentar.

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  12. Qué buena labor David, te felicito y agradezco a partes iguales.
    Una entrada muy ilustrativa.

    Me gusta la idea del juego, en cierta manera comprendo la escritura como tal, como aficionada sino disfrutara de lo que hago seguramente haría mucho tiempo que hubiera abandonado. Tenemos que empaparnos de ideas, imaginar y trazar, este es el proceso idóneo, la libertad que nos proporcionan las palabras.

    Pero si de algo fallo y mucho es el pudor, mi lacra.

    Un abrazo.

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    1. Gracias, Irene. Salvo que uno sea un poco sado lo normal es no hacer cosas que nos sean desagradables, a menos que estemos obligados para ganarnos la vida. Como la escritura no es la afición indicada para eso lo mejor es entenderla como una diversión, si no ¿qué sentido tiene?
      Si entiendes que el pudor es tu lacra ya tienes el camino hecho para evitarla. Escribe historias que te den corte, utiliza personajes que te resulten desagradables, introduce tacos en tus diálogos, se malhablada... Creo que es una buena terapia de choque. Un abrazo!

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  13. Como siempre unos buenos y practicos consejos que sin lugar a dudas voy a guardar a buen recaudo. La verdad es que esdificil tener personalidad a la horade escribir pero voy a intentarlo, seguro que tus consejos me ayudan. Un beso

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    1. Gracias, Vicenta. En realidad son los consejos de Ängel Zapata que yo solo transmito a mi manera y con ejemplos. En realidad, diría que la Personalidad más que conseguirla, se aparece de golpe en nuestros textos, de manera natural. Creo que aplicando la NATURALIDAD, LA VISIBILIDAD y LA CONTINUIDAD la personalidad vendrá sola. Un beso!

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  14. Una entrada que vale su peso en oro, David, si las letras pesaran y pesaran mucho :)) Me ha encantado esta serie en la que nos desgranas los consejos de Zapata para escribir bien, me guardo los enlaces con tu permiso :))

    Yo también creo que la personalidad a la hora de escribir no se aprende, pero es cierto que con ayuda, si se tiene, se puede encontrar. Tus abundantes y didácticos ejemplos me han deprimido un poco. Compararse con los grandes, cuando no se es más que un aficionado, puede ser duro :))

    Gracias por tu generosidad y tu buen hacer a la hora de preparar y compartir estos posts. Te debemos una.

    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Julia. Pienso como tú, la Personalidad nos encontrará a nosotros; no al revés. Es más, creo que si forzamos nuestro estilo en aras a conseguir esa voz propia lo más probable es que caigamos en los estilos amanerados e infumables. Asíc como los anteriores pilares si pueden tenerse muy en cuenta, este es algo que vendrá solo o, al menos, cuando los otros los tengamos interiorizados.
      Respecto a los ejemplos, en los comentarios a las anteriores entradas me di cuenta de que gustaron mucho. En esta sería presuntuoso para un aprendiz como yo escribir un texto con una supuesta voz propia que todavía no tengo. Así que me he decidido por esta formula, reescribir correctamente pero sin el tono de los maestros sus textos, para que se vea la diferencia entre escribir bien y emocionar. Un abrazo!

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  15. ¡Hola David!

    De todas las técnicas que hoy nos hablas y parece que tan bien manejas, me quedo con "evitar el pudor". No es que dejar de lado los tópicos, evitar escribir con la cabeza y dejar el perfeccionismo a un lado me parezcan recomendaciones accesorias; sino que creo que "hablar claro y con todas las letras" aun a riesgo de escandalizar, es la clave para el éxito de cualquier idea o pensamiento.

    En mi vida personal, y pese a mi personalidad "poco sociable" he hecho de la franqueza y la falta de pudor una de mis máximas. Me cuesta muchísimo contenerme en determinadas circunstancias, la verdad, pero me he dado cuenta de que mis amigos son "más amigos por ello" y mis detractores más enemigos por ello. Así que trasladar este referente a la escritura, al menos a mí, me parece básico.

    Te he comentado en alguna ocasión que, salvo las técnicas periodísticas que, con la práctica de los años, llego a aplicarlas de forma mecánica, las literarias me parecen complicadísimas ya que merecen una disciplina rigurosa. Yo... soy un poco más caótica al escribir. Pero me han parecido muy interesantes tus entradas dedicadas a este asunto y, ten por cierto que, a muchos escritores les gustará haberlas conocido.

    Un abrazo

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    1. Gracias, Macarena. Creo que una crónica periodística no está tan alejada a la literaria. Fíjate en Truman Capote! Lo del pudor es algo en lo que los aprendices de escritor, como yo, no solemos reparar. De repente alguien nos dice, hasta que caes en la cuenta de que tus personajes o historias son demasiado políticamente correctas. A que hay límites que no cruzamos. Pero la literatura debe provocar, plantear dilemas morales como el ejemplo que he puesto del contrario a la pena de muerte que se enfrenta al asesino de su hija. Si somos pudorosos trataremos esa historia desde el punto de vista de un preso inocente pero ello nos deja un mensaje sensiblero y muy correcto.
      La verdad es que estas entradas las he escrito, sobre todo, para asimilar conceptos y aprovecharlos para el blog. Pero la verdad es que estoy contento con la respuesta que habéis dado a estas entradas teóricas.
      Un abrazo!

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  16. Interesante post, no...lo siguiente (¿vale esto como tópico de los que hay que rehuir). Independientemente del guiño que te hago, me lo parece. Yo es escuchar o leer sobre "personalidad" y sentirme atrapada.
    Se me ha ocurrido pensar que si en este ruedo bloguero tuviésemmos que adivinar la autoría de los posts, a estas alturas de la corrida, la prueba tendría un alto porcentaje de éxito gracias, entiendo, a eso que Zapata llama "personalidad". Todos y cada uno de nosotros tenemos nuestro sello personal e inconfundible.

    Me ha encantado lo de hacernos con un "paleta de emociones" que no sean llorar o estar contento, lo de que escribir ha de ser divertido, tanto como jugar con las palabras, y lo de evitar el perfeccionismo.

    Me va a ser muy útil tu post, David. ¡Mil gracias por todo!
    Un abrazo

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    1. Gracias, Chelo. Interesante juego propones. La verdad es que sería divertido recopilar una serie de textos y averiguar su autor. Y la verdad es que creo que acertaría al menos a diez. La verdad es que de los cuatro pilares, este es el menos enseñable. Nos llegará, o no, a través de la escritura. Pienso que lo más práctico es centrarse en la NATURALIDAD, LA VISIBILIDAD Y LA CONTINUIDAD.
      Si te ha resultado interesante esa mención a la paleta de las emociones puedes acceder a la entrada en la que hablé de ella haciendo clic en esa expresión resaltada en azul en la que hablaba de las emociones y de un truquito para utilizarlas como disparador de historias. Un abrazo!!

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  17. Has dejado una entrada, con una guía magnífica para ser seguida, y lo más importante...
    Tu estilo impregna todo el escrito de principio a fin.
    Te felicito David.
    Un abrazo amigo!!!

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    1. Gracias, Humoreo. En realidad creo que todavía me falta para alcanzar ese estilo propio, pero se agradece el comentario! Un abrazo!!

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  18. Este post me ha parecido realmente espectacular. Yo me baso mucho en la gente que conozco o en otros personajes de literatura y los adapto a mi estilo. :-) Muy bueno, David!

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    1. Gracias, Mia. Un recurso estupendo, Mia. Gracias por compartirlo poner caras y voces reales es algo que da vida a los personajes. Un abrazo y me alegro que todo vaya saliendo bien!

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  19. Deberíamos tener estas recomendaciones pegadas a la pared en tamaño póster. Las leemos, las comprendemos, las compartimos, las (aparentemente) asimilamos, y las olvidamos. Al menos yo. Pero, al igual que la calumnia, algo queda.
    En los ejemplos que has puesto, de no haber leído la versión del autor original, me habría parecido perfectamente correcta la versión del autor X. Me queda mucho por aprender.
    Muchas gracias, David, por tu empeño en enseñarnos a escribir mejor de como algunos lo hacemos. Se hace camino al andar.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Josep. Te aseguro que me queda todavía mucho que aprender y estas entradas son para intentar asimilar lo que leo por ahí y compartirlo. La verdad es que para esta entrada no iba a escribir ejemplos de textos con personalidad cuando todavía soy un aprendiz así que he pensado hacerlo así para intentar mostrar lo correcto de lo magistral. Un abrazo!

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  20. De nuevo, mis felicitaciones por el trabajazo que te has dado y la ayuda que nos supone a tus lectores conocer estos truquitos. Como ya te han comentado antes, yo creo que tener ese toque, esa personalidad al escribir es algo innato, lo cual no quiere decir que no se pueda ejercitar. Uno puede tener un mínimo de talento para escribir, pero, si no lo usa lo suficiente, nunca será escritor.
    Por mi parte, no siempre me salen las cosas tan bien como tengo en la cabeza cuando escribo y creo que a veces fallo precisamente en este punto, en personalizar el relato. Pero, como siempre, sin fallos, no se puede aprender.
    ¡Gracias por esta aportación! Creo que consultaré este libro de todas formas más adelante, ya que nunca viene mal conocer manuales de este tipo.
    ¡Un abrazote!

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    1. Gracias, Noemí. Pienso que la Personalidad es algo que no se puede enseñar, yo lo veo más como el resultado de escribir con naturalidad, visibilidad y continuidad. A partir de ahí la voz propia saldrá, tarde o temprano. En tu caso, a tu edad ¡Madre mía! te quedan un montón de historias fantásticas por escribir. Ojalá yo pudiera hacer retroceder el tiempo y haber empezado antes. Un fuerte abrazo!

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  21. Yo utilizando tu método voy reducir todo esta interesantísima entrada en una única palabra: pasión. Hay que escribir con pasión.

    Un abrazo

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    1. Gracias, doctor. ¡Amen! Je, je, je... Empatamos! La verdad es que por lo que te he leído, esta entrada la tienes más que superada. Un abrazo!

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  22. Instructiva entrada, como las anteriores de la serie.
    Esa personalidad de la que hablas me parece difícil de conseguir y al mismo tiempo fácil pues se supone que el escritor cuando escribe lo hace sin clichés y sin reglas, yo al menos lo hago así.
    Las sugerencias que nos traes en esta serie me parecen muy útiles como herramientas que faciliten la escritura y no cometer errores de los que no somos conscientes muchas veces, pero también hay que dejarse llevar por lo que sale de dentro ¿no?
    El mejor piropo que me dijeron a propósito de un escrito mío fue "es muy tuyo", quien me lo dijo no entró en detalles sobre la calidad pero sabía que lo había escrito yo y eso me hizo sentir muy bien.
    En cuanto a los tópicos que me dan mucha rabia tengo varios pero ese de "la mirada perdida" siempre me hace pensar en alguien que se colocado con algo. Es deformación profesional porque hay muchas drogas que producen esos efectos en los ojos.
    Un abrazo, David.

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    1. Gracias, Kirke. Los cliches y los tópicos siempre están agazapados esperando el momento de colarse entre las líneas de tu texto. En un primer momento, cuando vas disparado, intentando que la historia tome forma es una manera de evitar perder tiempo. Se suele pensar, al menos yo, que ya lo quitaré en la revisión y en las revisiones siempre hay muchas cosas que recortar y siempre se queda alguno. Ese de la mirada perdida o la vista perdida, que yo he escrito más de cien veces, es un clásico cuando no acabas de ver la reacción del personaje pero no quieres perder el tiempo en eso no vaya a ser que la historia se te vaya.
      Un abrazo!

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  23. ¡Ah! David, qué tema difícil que es el que has traído. Lo que tú tienes que tener siempre en mente es encontrar tu propia "voz" fue lo primero que me dijo, un gran escritor, hace ya tiempo. Y eso es exactamente lo que leo al inicio de esta magnífica entrada.
    Es verdad que el talento para escribir viene o no con uno, pero no hay que bajar los brazos si lo que uno escribe no tiene atractivo para el lector. Todos los ejemplos que aquí pones, que son una maravilla de la didáctica, me dan el consuelo de que en la búsqueda de herramientas uno puede avanzar, o darse cuenta de lo que debe conservar y lo que debe descartar y tratar de evitar.
    Una de las primeras veces que te he dejado un comentario en tu blog te dije que venía a aprender, y creo que no me he equivocado. Puedo leer el libro de Zapata, pero tú has hecho aquí un ejercicio literario con tanta inteligencia y talento, que es mucho mejor que leer dicho libro. Por lo menos a mi me ha servido de mucho. Lo has comentado de un modo tan sencillo y demostrativo que es muy difícil no olvidarse de las cosas importantes que has puntualizado.
    Realmente, una entrada maravillosa, me ha encantado, me llevo muchas enseñanzas, te agradezco mucho que te hayas tomado el trabajo de hacerla. Un abrazo.
    Ariel

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    1. Gracias, Ariel. No sé si soy alguien de quien aprender cuando apenas son un principiante en esto de la escritura. Si me gusta trabajar con los libros que leo sobre teoría narrativa y preparar estas entradas me han servido para intentar asentar conceptos por aquello de que uno se da cuenta si lo ha asimilado cuando es capaz de explicarlo. Pero de quienes hay que aprender es de autores como Zapata. Un abrazo!!

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  24. Ay, David... Me has pillado con un fantasma entre mis personajes... entre otros defectos, porque no es el único seguramente.
    He disfrutado mucho de tus consejos, y la verdad es que me vienen de perlas.
    Un abrazo y espero que continúes con esta tarea hermosa.

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    1. Gracias, Mirna. Je, je, je... Si he puesto esos ejemplos es porque servidor ha caído en ellos. A mis espaldas hay unos cuantos llorones y muertos despistados, lo que me ha hecho fruncir el ceño un montón de veces. Un abrazo!

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  25. Otra gran entrada, David.
    Con sumo interes he leido cada sugerencia.Es como tener un profesor junto a ti. La creación de personajes (personalidad, aspectos, vestimenta, etc) son unas de las cosas que se me dan más complicadas. Gracias, me ayudará mucho para mejorar mis historias en lo que respecta la descripción de mis personajes.
    !Un saludo!

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    1. Gracias, Yessy. Uno de los aciertos de este libro es que consigue esa cercanía con el lector, como si estuviéramos con el autor tomando un café y nos dijera, ¡Mira, te voy a explicar un par de cosas! Un saludo!

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  26. Se me había escapado esta entrada que me pilló en una situación familiar un tanto difícil.
    He de decirte que, sin hacer de menos a los grandes maestros que pones como ejemplo, los textos de X, son también notables.
    Los tópicos pueden llegar a ser una pesadilla porque se escapan sin querer a poco que te descuides. Y no sé si se puede considerar tópico o simplemente hortera, pero hace poco encontré en una novela la frase esa que se oye tanto ahora "... no, lo siguiente". Sustituyendo los puntos suspensivos por lo que cuadre en cada momento. Es una expresión que no soporto, pero cuando la leí en una novela supe que no volvería a leer nada de esa autora (bueno ya lo sabía antes, pero eso terminó de decidirme.
    casualmente estoy a punto de publicar el reblogueo de la segunda parte de estas entradas.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. Espero que haya mejorado ese problema familiar. Bueno, la verdad es que esa expresión pienso que solo puede introducirse mediante un diálogo. Es confundir el lenguaje natural de un texto literario, con el salón de tu casa. Es como si un narrador se pone a relatar con las expresiones de Chiquito de la calzada o utilizar el "o sea", o eso de "Hola, ¿perdona?". Una cosa es que el escritor sea natural y otro que sea de andar por casa. El tono literario no puede perderse.
      Le traslado tu comentario al escritor X, seguro que le alegrará, je,je,je...
      ¡Un abrazo!

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  27. No sé cómo me perdí este post, yo venía leyendo los anteriores lo más bien. Menos mal que lo vi, porque es el que más me ha gustado y el que trata el aspecto que más me hace falta pulir. Creo que soy el escritor X en todos los ejemplos, qué horror. Lo bueno es saberlo y hacer algo para mejorar. O saber que algo hay que hacer (el qué, ya se descubrirá luego T_T).
    Crónicas marcianas es de mis lecturas favoritas, justamente por la forma de narrar lo que iba ocurriendo.
    Gracias por compartir estos consejos y espero que nos sean útiles a todos. Escribir es un aprendizaje de por vida.
    ¡Saludos!

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    1. Gracias, Cyn. Pues fíjate que pienso que la Personalidad es algo que no puede aprenderse, en todo caso es algo que aparecerá solo. En este sentido quizá esta entrada es la menos práctica de la serie. Sí que podemos trabajar y aprender a escribir con Naturalidad, Continuidad y Visibilidad y creo que son en esos aspectos en los que debemos trabajar, la PERSONALIDAD será algo que venga sola cuando dominemos los otros aspectos. O tal vez no llegue pero no todo los escritores la tienen y eso tampoco quiere decir que no puedan escribir novelas muy entretenidas o algo más. Un abrazo!

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  28. Bueno, no creo que escriba algún día un libro, pero si lo hago, desde luego que intentaré seguir al pie de la letra estos consejos. Como te podrás imaginar, el que más me ha gustado es el de evitar el pudor.
    Y los ejemplos que has puesto son muy aclaradores, el de Lolita me ha matado...
    Un saludo.

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    1. Gracias, Mary. Pues desde luego el "material" que recibes, me refiero a tu último desahogo te daría para muchos relatos. El pudor aparece en muchos aspectos. El más evidente es el sexual, pero también cuando se abordan otros temas o personajes en los que lo políticamente correcto parece ponernos límites. Por ejemplo, queda bien una historia en la que unos trabajadores se vengan de su jefe explotador. Todos nos identificamos con ellos y el malvado empresario. Pero con esos personajes, perdido el pudor, podríamos plantearnos una historia en la que los trabajadores son holgazanes y el jefe intenta sacar adelante la empresa a pesar de ellos... ¿a que este planteamiento parece darnos más reparo? Vale, a lo mejor podría darnos para un historia de ciencia ficción, pero es un ejemplo. Saludos!!

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