domingo, 21 de mayo de 2017

¿CÓMO ATRAPAR A UN LECTOR? (III) SIN HECHIZOS NI ENCANTAMIENTOS

"BLOGS DE RELATOS", "RECURSOS PARA ESCRITORES", "LA PRACTICA DEL RELATO", "IDEAS CREATIVAS", "NARRATIVA", "TRICOLON", "SHELDON COOPER"




 Tercera entrega dedicada a los cuatro pilares sobre los que construir una historia que atrape la atención de nuestros lectores, según la base teórica de Ángel Zapata en su libro La práctica del relato. Hasta ahora hemos visto NATURALIDAD y VISIBILIDAD. Hoy le toca el turno a la CONTINUIDAD.


CONTINUIDAD

«Una vez captado el interés del lector estoy por deciros que la obligación de un escritor o una escritora es resultar amenos. Escribir es interesar y por eso la atención del lector debe deslizarse de una frase a otra, de una acción a otra, sin un especial esfuerzo por su parte» (Ángel Zapata, La práctica del relato)

    Amenidad, interés y atención. Preguntarse qué es causa de qué casi nos llevaría al clásico «qué fue primero: el huevo o la gallina». Leo porque es interesante y por tanto me resulta ameno, con lo que atrapa mi atención; o leo porque es ameno y por tanto me llama la atención… Bueno, podríamos seguir combinando los factores pero eso sería repetirse una y otra vez. Algo que en esta entrada vamos a hacer… y mucho. Porque el tercer pilar que nos propone Ángel Zapata sobre el que construir nuestro relato es la continuidad y esta se consigue siendo redundante, repitiendo.

    ¿Cómo? ¿Pero no es la repetición la primera causa del aburrimiento? ¿No es acaso la sucesión de novedades un gancho para entretener? Sí, pero como todo en la vida, en su punto medio. Porque un lector te puede abandonar porque se aburra, o porque se sienta abrumado.

     Fijaos:
«Federico nació en Madrid. En uno de los municipios periféricos también llamados ciudad-dormitorio. Era muy tímido pero sobre todo, despistado. Conoció a Rosa el día en el que el Real Madrid volvió a ganar la Copa de Europa después de tantos años. Ella, que por aquel entonces vestía minifalda y camisetas escotadas, era amiga de Vicky la única chica con la que hablaba en clase. Era bastante floja en los estudios, pero le resultaba simpática. Su madre decía que lo importante era encontrar buenas personas. Que ello estaba por encima de la belleza. Todo lo contrario de lo que pensaban los chicos de su edad. Marcos, por ejemplo, solo se sentaba al lado de Sofía, que era de origen húngaro. Por esa razón en ese curso hicieron trabajo de Budapest que le resultó interesante. No había salido todavía de España, al contrario que su padre que a su edad ya había emigrado a Alemania, para trabajar en las peligrosas minas de carbón de Essen.»
   Vale, ya paro… Pregunta rápida: ¿Cómo era la camiseta de Vicky? Tic, tac, tic, tac… Muy bien, era escotada, ¿pero era de Vicky? Es un ejemplo que reconozco exagerado pero he intentado que sea como una terapia de shock para que se vea la importancia de la continuidad. En el texto aparecen tantos personajes, tantos datos e informaciones deslavazadas que es imposible que el lector pueda retenerlos todos. Cuando he preguntado por la camiseta de Vicky puede que hayáis vuelto a releer el texto para confirmar si era de Vicky o de Sonia o de Rosa. Eso es exigir mucho del lector. Un texto así abruma, obliga al lector a retener los detalles mientras, además, lee las nuevas informaciones. ¿Cuánto de su valioso tiempo dedicará a ello? La historia no fluye, la atención se agota, se pierde el interés y todo eso es lo contrario a una lectura amena.

    Insisto: la obligación de un escritor o escritora es resultar ameno, como se recoge en el texto de Zapata con el que he comenzado la entrada y creo que todos estamos de acuerdo. Incluso la Real Academia de la Lengua. He buscado en el diccionario de la RAE la definición de «Ameno» y fijaos lo que recoge: «Ameno: Grato, placentero, deleitable.
Escritor ameno, conversación amena». No creo que sea por casualidad que la RAE, de toda la lista de cosas amenas, haya escogido al escritor como uno de los ejemplos. Así que salvo que nuestros lectores tengan tendencias sadomasoquistas hemos de intentar que su lectura no le suponga esfuerzo, que le resulte una experiencia deleitable.

   Para conseguir esa amenidad, la historia, además de ser narrada con naturalidad y con visibilidad como vimos en las entradas anteriores, debe tener continuidad. ¿Por qué? Pues porque a excepción de los que tengan una memoria eidética, como la de Sheldon Cooper, el resto de los mortales contamos con una memoria a corto plazo limitada. En concreto, en lo que respecta al acto de atención lectora abarca unas quince palabras.

   Mientras estáis leyendo esta entrada vuestro cerebro está haciendo estos tres (curioso número, ¿verdad?) trabajos:

   1. Identifica las letras y las palabras.
   2. Asocia un significado a cada secuencia gráfica.

  3. Recompone pequeñas unidades de significado completas (lo que está leyendo) y las relaciona con la cadena significante (lo leído antes).

    Es decir, conforme leemos relacionamos los nuevos datos con los anteriores y de esa manera conseguimos comprender lo que se nos cuenta. Por tanto, si esa es la manera en la que trabaja nuestro cerebro, la manera de que la lectura sea fluida pasa porque nuestra narración contenga al mismo tiempo informaciones nuevas e informaciones conocidas para ahorrarle al lector el doble trabajo de leer y de, además, retener información.

    ¿Qué sucede en el texto que he escrito a modo de ejemplo? Pues que cada frase es una información nueva, sin un hilo conductor que la dote de fluidez, el lector debe memorizar en cada frase un dato nuevo sin saber qué es importante y qué no. Y eso le supone un esfuerzo, una traba que impide la magia de la inmersión ficcional, ese momento mágico en el que todo lo que nos rodea desaparece y por nuestra mente solo se suceden las imágenes de la historia que estamos leyendo.

    Por tanto, la obligación del escritor es conseguir que el acto de lectura sea ameno (¿cuántas veces he escrito esto ya?) y para eso debemos pensar en nuestro lector, prever dónde puede perderse, dónde podemos saturarlo, en qué punto puede decidir cerrar el libro cansado de releer, de memorizar o hasta de anotar en los márgenes del libro esquemas para no perderse. Esto último me ha pasado más de una vez, sobre todo, en las historias de Fantasía. Me he encontrado muchas en las que el escritor parece tan ansioso por mostrarnos todo el mundo ficticio que ha creado que leer un solo párrafo es agotador. Me refiero a párrafos como este ejemplo:
«Hace incontables lunas, antes de que las hordas del reino de los necromantes invadieran las límpidas tierras de los pacíficos gnómicos y que el mago oscuro Malvadal instaurara su maligna tiranía que arrasara al pueblo élfico, aquel que mantenía en la más absoluta armonía el mundo de los vivos y el Reino de las almas olvidadas, existía una pequeña aldea de enanos gobernados por Alakin. Alakin, hijo de Alakon, el que consiguió derrocar al gran dragón del volcán de Bandor, gobernaba su reino con paz y justicia. Junto a él, el mago blanco, Jernión, garantizaba la coexistencia con los espíritus de más allá del arcoíris negro que, en ocasiones, trataban de cruzarlo, siendo reprimidos mediante ritos, conjuros y hechizos de barreras o ceremonia de expulsión.
    Pero no todo era dicha en el corazón de Alakin, puesto que su hijo, el príncipe Alakito, falleció en la batalla del río de las ánimas oscuras y desde entonces el rey, otrora cercano con su pueblo, permanecía en sus aposentos rogando a los dioses de las estrellas una señal que le indicara que su hijo había alcanzado el Jumbalán».
    Puff, como en el caso anterior es un ejemplo exagerado… aunque os aseguro que he leído textos muy parecidos. Por mucho que el autor se haya esforzado en crear un mundo de fantasía (algo digno de admirar), exponerlo de esta manera abruma, te obliga a llevar una guía de personajes, lugares y hechos para no perderte. Pero por muy buena que sea la predisposición del lector no tardará demasiado en abandonar, cansado de releer para intentar asimilar toda esa información.

   
  ¿Cómo conseguir esa continuidad?

    Os propongo estos tres recursos. El primero es lo que se aconseja en
La práctica del relato, los otros dos los traigo a colación porque entiendo que pueden ser de ayuda.
  • Entender cada capítulo, cada párrafo o cada frase como una unidad de significado.

     En un relato, y no digamos en una novela, nuestro trabajo como escritores consiste en preguntarnos qué queremos decir en esta frase, en este párrafo, en este capítulo. Ni más, ni menos. Y esa idea central es sobre la que debería girar la frase, el párrafo y el capítulo. Es la redundancia. Zapata aconseja:

      1. Que la narración se apoye en palabras e ideas repetidas. ¡Ojo! No vale cualquier repetición, solo la de aquellas palabras verdaderamente importantes, aquellas que nos interesa que queden en el lector.

      2. Enfocando la misma idea de manera distinta.

     Os propongo el siguiente texto, es de Horace McCoy y con él se inicia su novela negra
¿Acaso no matan a los caballos?

«Me puse en pie. Por un instante vi nuevamente a Gloria sentada en aquel banco del muelle. El proyectil le había penetrado por un lado de la cabeza; ni siquiera manaba sangre de la herida. El fogonazo de la pistola iluminaba todavía su rostro. Todo fue de lo más sencillo. Estaba relajada, completamente tranquila. El impacto del proyectil hizo que su cara se ladeara hacia el otro lado; no la veía bien de perfil pero podía apreciar lo suficiente para saber que sonreía. El fiscal se equivocó cuando dijo al jurado que había muerto sufriendo, desvalida, sin amigos, sola salvo por la compañía de su brutal asesino, en medio de la noche oscura a orillas del Pacífico. Estaba muy equivocado. No sufrió. Estaba muy equivocado. No sufrió. Estaba completamente relajada y tranquila y sonreía. Era la primera vez que la veía sonreír. ¿Cómo podía decir pues el fiscal que sufrió? Y no es verdad que careciera de amigos.
Yo era su mejor
amigo. Era su único amigo. Por tanto, ¿qué era eso de que no tenía amigos

    
    No hacía falta, pero he resaltado en negrita todas las repeticiones de la misma idea que aparecen en el texto. ¿A que no entorpecen su lectura? Al contrario, logran un énfasis que le quedará al lector durante el resto de la lectura. Como afirma Zapata, la repetición de palabras esenciales con un tono natural y empático pasa desapercibida por el propio interés de la historia. En el texto, ¿os habéis fijado en la última frase? Es su único amigo, y la mató. A fuerza de repetirlo nos lo ha grabado en la mente, pero además, el lector da por supuesto que eso va a ser fundamental en la historia.

    Podemos utilizar figuras retóricas como la Catáfora o la Anáfora, que son las relacionan un elemento gramatical y un grupo de palabras. Si esta relación es con las palabras que se nombran después es Catáfora, por ejemplo: «
lo que dijo es esto: que renunciaba». Si es con las palabras que se nombraron antes es Anáfora, por ejemplo: «dijo que había estado allí pero no me lo creí».


  • La caracterización de los personajes.

     Bueno, esto no aparece en el libro de Zapata, pero creo que es una buena manera de conseguir esa continuidad. Antes he mencionado la memoria eidética de Sheldon Cooper, el personaje capital de la serie BIG BANG THEORY, que seguro habréis visto en alguna ocasión. Si no, os la recomiendo desde ya. De entre sus muchas manías destaca su obsesión por sentarse siempre el mismo asiento de su sofá y no dejar que nadie más ose ocuparlo; también es icónica su manera de llamar a la puerta de la guapa y rubia vecina. TOC, TOC, PENNY, TOC, TOC, PENNY, TOC, TOC, PENNY. Así, siempre llama tres veces, ojo que esta es la segunda vez que aparece el tres en la entrada. ¿Qué consiguen los guionistas con esto? Algo tan fantástico como que cuando en alguna escena veamos a alguien ocupando su asiento, ansiemos el momento en el que él aparezca y reaccione. O que cuando no se produzca esa llamada triplicada nos preguntemos por qué. En un relato, en una novela, dotar a los personajes de esos gestos o manías que todos tenemos, consigue el efecto de que la historia fluya, que las acciones sean reconocibles, que preveamos la reacción o nos preguntemos por qué no es la esperada. Y si hemos conseguido eso en el lector, os aseguro que significará que lo hemos atrapado sin remedio.

  • La regla de tres.

 Llegamos al número tres. Los tres mosqueteros, la Santísima Trinidad, los tres cerditos, los tres reyes magos, ¿recordáis esos chistes que comienzan con un inglés, un francés y un español? El tres es un número mágico en narrativa. ¿Acaso no se aconseja dividir la historia en tres partes: Inicio, nudo y desenlace? En retórica existe una figura llamada el Tricolón, que es cuando utilizamos tres elementos o palabras para configurar una frase rotunda, de esas que se quedan en la mente por los siglos de los siglos. ¿Os suenan las siguientes?

Esto costó sangre, sudor y lágrimas.

Veni, vidi, vici

Libertad, igualdad y fraternidad

Ver, oír y callar

Por tierra, mar y aire.

Oro, incienso y mirra.

Toc, toc, Penny; toc, toc, Penny; toc, toc, Penny

    Volved al texto de McCoy, en concreto a la última frase:
«Yo era su mejor amigo. Era su único amigo. Por tanto, ¿qué era eso de que no tenía amigos?»
   
    ¿Adónde voy con esto? Pues a que tengáis muy presente este número como un buen límite de información nueva por párrafo, por capítulo, por frase; a que cuando llegue esa parte descriptiva no se acribille al lector con mil detalles, solo tres, pero significativos; a que en los diálogos se intercale una acotación por cada tres frases. A que cuando haya algo en un relato, que sea importante para el final, lo avancéis en tres ocasiones. Por ejemplo, la clásica pistola de Chejov. Si vuestro protagonista va a morir al final por un disparo, que esa pistola se haya nombrado antes en tres ocasiones, ni más ni menos puesto que solo una vez pasaría desapercibido; dos, crea expectativa; tres, se cierra el triángulo, todo cobra sentido.

    Esta regla del tres, aunque es un recurso habitual entre escritores y guionistas, tampoco aparece en el libro de Zapata pero creo que es un buen recurso para objetivar el número máximo de información nueva por unidad de significado.

    En definitiva, para atrapar a un lector debemos pensar en él, en conseguir que la experiencia lectora fluya sin un esfuerzo sobrehumano. Que sea una experiencia agradable que consiga la magia de que su mente abandone el mundo real para entregarse en el mundo creado por ti. Leemos porque es una experiencia placentera, grata y deleitable. Lo dice la RAE, que algo sabrá en esto de escribir, ¿no? Así que hagamos la vida fácil a nuestro lector.

     Vale, antes de terminar la entrada voy a intentar arreglar ese texto en el que aparecía Federico y esa muchacha que vestía una camiseta escotada. Voy a centrarme en solo tres informaciones: su carácter despistado, en el colegio y en Sofía.

«Federico en su adolescencia era un joven tímido y callado. Por eso, y porque en su aula había un número impar de alumnos, siempre se sentaba solo. Aparte de ser tan reservado, también era despistado. Muy despistado. Tanto como para que, al terminar la clase, la profesora tuviera que dedicar unos minutos con él para anotarle los deberes que debía realizar en casa. La suerte fue que empezado ese curso llegó Sofía, una guapa chica húngara que vestía minifaldas y camisas escotadas. Desde entonces, Federico ya no volvió a sentarse solo y como Sofía apenas entendía castellano congeniaron enseguida. Tanto, que siguieron sentándose juntos aun cuando ella ya dominaba el idioma y él ya no era tímido y callado.
Lo malo es que Federico nunca dejó de ser
despistado, y cuando ella regresó a Hungría y él tuvo oportunidad de ir a buscarla confundió Budapest con Bucarest.»

     Caramba, al final me ha salido un micro. Bueno, el mes que viene termina esta serie basada en los consejos del profesor Ángel Zapata en su obra La práctica del relato. Esa última parte aborda nada más y nada menos que la Personalidad, a ver qué me sale.



    Si os perdisteis las anteriores entradas podéis leerlas haciendo solo un clic en el título.



  


En este artículo hablamos de la NATURALIDAD en nuestra narración evitando estilos formales, asertivo...


En esta entrada hablamos de la VISIBILIDAD de nuestro texto y de su importancia para conseguir que la mente del lector lea como si viera una película.


¡Saludos tinteros!

56 comentarios:

  1. ¡Hola! Curioso lo que mencionas de la regla de tres, nunca me había percatado de eso, aunque en un curso, un profesor nos había dicho que jugar con los números impares era algo que favorecía a la trama y elementos que agregar, nunca nos había dado un número exacto como éste y hasta se me ocuren varias cosas más, como los equipos de personajes, que usualmente son tres desde los tres mosqueteros hasta los ángeles de Charlie.

    Me ha gustado mucho, que es un dato que tendré en cuenta, especialmente en las descripciones que es lo que más me cuesta y siempre me voy a más o de menos XD

    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Roxana. Si te fijas ese tres aparece en un montón de películas, series o novelas. Cuando veas que algo se repite dos veces no dudes que aparecerá una tercera vez y será algo importante. Es curioso pero es así. Aunque es algo conocido he pensado que podría ser un dato objetivo para limitar las informaciones nuevas por párrafo o capítulo. Me alegra que te pueda ser de utilidad este artículo. Un abrazo!!!

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  2. ¡¡¡¡Hola!!!!
    Me gustan muchísimo estas entradas, la releeré como hice con la anterior porque es realmente buena. Mil gracias por compartir estas cosas.
    Un abrazo y feliz semana.

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    1. Gracias, Gemma. Esta es la tercera entrega. Queda la última: la personalidad. La verdad es que temo cuando me siente a redactarla porque es la parte más difícil de poder mostrar, raya lo innato, el instinto y ando dándole vueltas a cómo explicarla para que pueda ser útil. Gracias a ti por leerlas. Un abrazo!!

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  3. Hola David, por fin me compré el libro de Zapata, estoy terminando la Naturalidad. La verdad es que está muy bien, sobre todo los ejemplos con los que ilustra el tema.
    Volviendo a tu entrada, escribir ameno, qué fácil parece y qué difícil es..., sobre todo porque a veces pienso que lo que es interesante para unos no lo es para otros. Aunque, como dices, se trata más bien de escribir fácil y no aturullar al que lee con información (me ha gustado mucho el ejemplo de Vicky, Sonia...). Estoy de acuerdo también con lo que sucede con el género de la fantasía, a veces resulta agotador por todos los mundos nuevos que aparecen, palabras extrañas, hay que saber hacerlo, supongo que no será nada fácil.
    Te felicito de nuevo por este artículo tan útil e interesante (y ameno)
    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Ziortza. Veo que coincidimos con según que libros de fantasía. Yo es que tengo poca memoria a corto plazo, necesito visualizar las cosas para asumirlas y cuando empiezo a leer nombres extraños, ritos no explicados, pueblos no presentados... me hago un lío de mil demonios. Te prometo que en ocasiones he llevado post-it para hacerme esa guía de personajes y lugares. Al menos durante tres capítulos que es lo que aguanta mi paciencia. En cuanto a la amenidad creo que es algo que puede verse con independencia del interés sobre el tema. La clave está en que la lectura sea fluida, que el autor cuide del lector, que no le obligue a ejercitar la memoria más de la cuenta... Creo que eso se puede conseguir con independencia de los gustos. Yo huyo del género romántico, pero la película de Los puentes de Madison me atrapó, por ejemplo. Un abrazo!!

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  4. Hola, David, me pareció tan interesante la entrada, que me fui a la anterior que habías publicado. Son útiles estas sugerencias y vienen muy bien porque la literatura es, sobre todo, truco y saber hacer para que no se note el truco. La regla de los tres me recordó a la fotografía pues, además de la regla de los tercios (división del encuadre en tres partes horizontales y verticales para ubicar el objeto a fotografiar en una intersección), se ha advertido que los objetos en número de tres nos llama más la atención que en número par.
    Bueno, David, espero más consejos tan productivos. Un saludo.

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    1. Gracias, Ángeles. Bienvenida a este espacio y me alegra que te haya "atrapado" para leer las otras entradas. La práctica del relato de Zapata es un libro muy recomendable, lleno de ejemplos y contado como si estuviéramos tomando un café con el profesor. Sus consejos son muy atinados para tenerlos como guía, algo así como una luz para decirte por aquí. Y con suerte conseguir interiorizarlos a fuerza de escribir. El tres es un número mágico, me ha encantado ese apunte que enriquece la entrada. Saludos!!

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  5. Hola David!! Bueno para empezar decirte (no contesté a nadie en el post) que me alegro de que seamos casi vecinos jajaja no sabía que vivíamos tan cerquita! Quizás un día nos encontramos :)
    Y ahora vamos al lío, tus consejos son además de útiles tan ciertos que me sorprende tu capacidad de ordenar las ideas para explicarlas con claridad. Yo aprendí a escribir analizando un poco los textos, elegía párrafos y me apuntaba la manera de enlazar una frase con otra, cómo no repetir conexiones, cuándo un adjetivo no es necesario. Ahora cuando leo una novela que describe una situación mediante un par de adjetivos que además resultan ambiguos y poco concretos, me aburro un poco y pienso que por el mundo hay mucha gente que escribe mejor y permanece en el anonimato. En realidad, esto lo he encontrado en alguna novela romántica, descripciones superficiales que no dicen nada. No es que lea mucha novela romántica, solo de vez en cuando, pero la verdad es que son terribles en ese aspecto. No hace falta escribir El Quijote o Crimen y castigo hoy en día, porque los lectores quieren desconectar después de pasar horas trabajando y les apetece historias amenas, pero yo pienso que al menos mantener un mínimo de corrección sí debería ser obligatorio. Bueno, ahora me he ido del tema, que era enseñar a realizar un buen texto, y yo me he puesto a criticar los libros mal escritos!
    Resumiendo, me ha encantado tu post!! Feliz lunes y un besito :))

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    1. Gracias, María. Pues la verdad es que me hizo gracia cuando leí que eras de Badalona, seguro que si vas a Barcelona en metro nos habremos cruzado alguna vez, yo cojo la Línea 2 en Sant Adrià. A ver si un día se da que podamos tomarnos un café.
      La amenidad creo que se consigue haciendo una escritura fácil de leer, no solo por la claridad de las frases, sino, sobre todo, por la gestión de las informaciones. Si como escritor no pensamos en el lector, no nos ponemos en su lugar para prever dónde se puede perder... malo. Repetir, reiterar, siempre ayuda si se hace con gracia, es como ir hilando informaciones como el método de la cadena, ese recurso nemotécnico que consiste en encadenar imágenes. Es no aturullar, no complicar la lectura. Recuerdo los profesores de mi instituto, los buenos hilaban, relacionaban, seleccionaban la información, la dosificaban... Los malos iban a piñón, se entendiera o no. Un abrazo!!

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  6. Fascinante tu entrada. Adoro a Sheldon Cooper y uno de los triunfos de la serie es esa caracterización del personaje (no solo el de Sheldon) que hace que, como dices seamos capaces de anticipar sus reacciones. Leí hace años "El manantial" de Ayn Rand y el personaje estaba tan bien dibujado, que sabías lo que iba a responder en un diálogo antes de que lo hiciera.
    Me ha encantado lo de la regla del tres. Y me he quedado fascinada con la diferencia a la hora de captar la atención entre el primer texto que pones y el de Horace McCoy cuyo libro leeré de lo bueno que me ha parecido.
    Muy buen tu entrada.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. Coincidimos en gustos! Yo adoro esa serie, vistos unos cuantos capítulos se logra empatizar con los personajes como si fueran vecinos a los que ves a diario. Pones la tele y te dices ¿a ver qué se cuentan estos? Conseguir esto es el Santo Grial para un creador de historias.
      Como el ejemplo que pones, si el autor ha conseguido que el lector conozca tanto al personaje que pueda llegar a anticiparse a su reacción es como ganar la Champions League de la Narrativa. La novela de McCoy es muy buena, puro género negro. Además tuve suerte. Ya he comentado que todos los ejemplos de las entradas son nuevos, no aparecen en el libro de Zapata. Así que necesitaba un buen texto de un autor reconocido. ¿Te puedes creer que este fue el primero que cogí del estante? Cuando leí ese inicio pensé que eso era acertar a la primera. O no tanto, la novela negra sabe muy bien cómo atrapar a un lector.
      Lo de la regla de tres no aparece en el libro de Zapata pero es un recurso que había leído en varias ocasiones. He pensado que podría ser una buena manera de objetivar el número de informaciones nuevas antes de abrumar al lector. Un abrazo!!!

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  7. Buena y últil entrada David, muchas gracias por compartirla.
    La practica del relato de Ángel Zapata es un imprescindible para todos los que intentamos estas cosas del escribir.
    Un abrazo agradecido compañero.

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    1. Gracias a ti, Tara. La verdad es que lo que iba a ser una entrada va a convertirse en cuatro. La verdad es que yo también aprendo escribiéndolas, es una manera de poner en práctica los conocimientos leídos en el libro. La siguiente y última será la personalidad, te aseguro que ahora mismo no sé cómo enfocarla. Ya veremos. Un abrazo!!!

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  8. Hola David, he leído con atención cada entrada dedicada a Ángel Zapata y me parecen una serie de recursos y consejos que son muy de agradecer. En general he observado que la sencillez dentro de un buen nivel es fundamental para los lectores. Y es cierto, no hay hada como coger un libro y entenderlo todo desde el buen gusto. Un abrazo David y gracias por este curro que te pegas!

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    1. Gracias, Miguel. La dosificación de la información y la reiteración de la importante para que se quede grabada en el lector es algo fundamental. Más allá de la sencillez. Si yo no entiendo algo, no voy a disfrutarlo; si me pierdo, si siento que no soy capaz de retener toda la información que estoy leyendo, entonces no disfruto y la literatura, sobre todo, es ocio y evasión. Un abrazo y gracias a ti por leerlo!!!

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  9. ¡Hola!

    Toda la razón, había escuchado sobre la regla de tres, pero jamás había indagado por una explicación. Un estupendo post. ¡Siempre aprendiendo algo nuevo!

    Un abrazo!

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    1. Gracias, Mia. La verdad es que es un truquito que incluso puede servir para adelantarte a los acontecimientos en una película y parecer adivino. Un abrazo!

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  10. Otro maravilloso Post David! Me ha encantado y creo que el libro de Zapata caerá. En cuanto a los ejemplos también me han parecido muy ilustrativos, jeje. Y es cierto que muchos libros de fantasía se me han hecho cuesta arriba al principio por esos errores. Recuerdo que le compré a mi hermana hace muchos años "Cuentos inconclusos" de Tolkien y no aguanté ni un capitulo, era un horror que te avasallaba sin descanso, con datos y mas datos y mas datos, en tres páginas todavía no había ni explicado dos generaciones de antepasados del protagonista, del que olvidabas el nombre porque tras media hora de saltos, continuaba con de Idun, hijo de Gor, sobrino de su madre que mató a un murciélago borracho del legendario vino de las wirn y se lo comió, y que éste tenía un tía que se llamaba Germinio... espera... o era su padre... mierda... ¿como se llamaba el protagonista del relato? jajaja. Perdón por la parrafada que acabo de soltar, jeje. Un abrazo! ; )

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    1. Gracias, Ramón. Es curioso pero tenía la sensación de que era el único al que ese error de muchas historias de ese género le molestaba, hasta llegué a pensar que mi memoria era peor de lo que imaginaba al resultarme tan difícil retener esos datos. Comentarios como el tuyo parecen indicar que no es problema de mi memoria. Un fuerte abrazo!!!

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  11. Pues viva Zapata y David Rubio!!
    En serio, este tipo de recomendaciones tan claras y visuales (no hay nada mejor que los ejemplos para entender y comprobar ciertas afirmaciones) son tremendamente útiles. Cada vez que leo alguna que me resulta nueva, me pongo a revisar lo que tengo entre manos para ver si he metido la pata. ¡Hay tantas cosas a tener en cuenta! Solo la práctica ayuda a asimilarlas poco a poco, hasta que nos resulten obvias y naturales. Tiempo al tiempo.
    Por cierto, he picado, pues he tenido que releer todo el párrafo en busca del color de la camiseta (¿o era una blusa?)de Vicky, jeje.
    Lo de la teoría del tres es algo que descubrí hace poco, si mal no recuerdo, en una entrada en el blog de Jaume Vicent, Excentrya, y me llamó muchísimo la atención.
    Gracias, una vez más, David, por ilustrarnos de una forma tan didáctica.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Josep María. Abrumar con informaciones o con demasiados datos, o escenas atropelladas, deslavazadas es algo en lo que no solemos pararnos a pensar. Tenemos claro que no hay que aburrir. Pero parece que eso refiere a que no pase nada o que repitamos demasiado. La idea de la entrada es que nuestro texto puede contener un montón de cosas y ser aburrido por la dificultad en retener la información.
      Lo del número tres es un clásico que se me ha ocurrido incluir de manera adicional a los consejos de Zapata porque puede ser una manera objetiva de controlar nuestra imaginación y ganas de contar. Un fuerte abrazo!!

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  12. Otra entrada genial, David. Qué fácil haces que parezca aprender y poner en práctica todos estos consejos que, por otra parte, parecen lo más lógico del mundo aunque no nos hayamos parado nunca a formularlos con palabras.

    Es interesantísimo lo que comentas acerca del número tres y de la forma en que podemos usarlo como guía a la hora de escribir. Una a veces teme pasarse y otras quedarse corta con las repeticiones, pero ahora tengo una referencia estupenda.

    Gracias de nuevo por esta magnífica colección de artículos, David. Yo creo que a estas alturas podrías hacer tu propio manual para escritores en ciernes :))

    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Julia. A veces lo más evidente es lo que no vemos, je,je,je... La regla del tres es algo muy extendido y que me ha parecido interesante como límite objetivo, una vara de medir eso que comentas respecto a saber cuándo te pasas y cuándo te quedas corto. El tres. Si funciona en cuanto a la trama ¿por qué no utilizarlo en la distribución de información? Un fuerte abrazo!!!

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    2. Ah! respecto a lo último que comentas, evidentemente me falta preparación y publicaciones como para escribir un libro de consejos. Ya me siento un tanto raro con estas entradas en las que comparto cosas que me sirven a mí, como para escribir sobre narrativa en un manual. Me quedan años, novelas y méritos para que pueda hacer eso. Otro abrazo!!!

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  13. Muy interesante aunque se podría matizar algunas cosas, por ejemplo, no soy partidario de que el narrador revele los estados de ánimo de los personajes a través del abuso de adjetivos calificativos. Desde mi punto de vista debe ser el propio el propio lector el que saque sus conclusiones a través de diálogos y descripción de acciones y sin excesivas redundancias.
    Es mi punto de vista respecto a ese tema específico.
    Un abrazo

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    1. Hola doctor. Estoy de acuerdo contigo, de hecho en la entrada dedicada a la Visibilidad comento algo parecido. Siempre mostrar, nunca explicar. En esta, cuando se habla de continuidad es, sobre todo, a tener muy en cuenta la capacidad de retención de información, no es solo repetir, sino recalcar la información importante, a decir lo mismo aunque sea de distinta manera para que el lector asimile la información. En el ejemplo del texto de Fantasía, es tal la cantidad de datos que se aportan, y todos nuevos, que es muy fácil que el lector olvide y tenga volver hacia atrás para refrescar datos. Eso supone romper la fluidez, dejar de ver la lectura como placer.
      Por supuesto como dices, es el lector el que debe sacar sus conclusiones, no hay un error más grande en un texto que cuando el escritor le "ordena" cómo debe sentirse al lector.
      Un abrazo!!!

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  14. Otra estupenda entrada David,

    Como lectora, dedico mi atención al argumento, detalles, personajes,... Y mi únicas percepciones son las tres que citas al principio: amenidad, interés y atención sin reparar en las técnicas en las que ha de aplicarse el escritor para conseguir ese resultado. Pero, una vez que lo expones, se puede ver tan claro, que uno se plantea todo el trabajo que conlleva la escritura. Pareciera más una inspiración con un esquema argumental que la aplicación extra de buenas técnicas.

    Sabes que yo no escribo historias, sino crónicas de viajes, y la única técnica que utilizo es esquematizar las ideas y exponerlas para hacer lo más clara posible la lectura. Si, además, puedo añadir experiencias personales para hacerla más amena. Pero todo lo que cuentas... lo veo de complicado... Porque en la Facultad nos preparan para escribir textos no muy extensos, pero si tuviera que aplicar todas las técnicas que expones, el argumento, los personajes, captar la atención, entretener,.... Ufff ¡Muchas cosas! Me perdería.

    Me ha gustado la entrada de hoy. Un abrazo.

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  15. Gracias, Macarena. En realidad todo es más sencillo. ¿Verdad que cuando se escribe, lo que sea, no andamos dándole vueltas a la gramática? Simplemente, sale. Tenemos asimiladas las reglas y no nos damos cuenta. Es como los acentos, reparamos más en ellos cuando faltan que cuando los escribimos, sería imposible pararse en cada palabra para repasar si cumple las once reglas de acentuación.
    Narrar es lo mismo, partes de una idea inicial y un final. A partir de ahí se trata de visualizar lo que puede pasar, y escribirlo. Todas las técnicas, consejos, trucos son algo que se puede utilizar no cuando se escribe, sino cuando se revisa. Esta parte es larga, aquí se va a perder el lector, esto se repite sin sentido, aquí podría mencionar la pistola otra vez, más allá podría incorporar un flashback, este diálogo no sirve de nada, aquí vendría de perlas un frase suelta y rotunda... Pero todo esto no lo piensas cuando escribes, ahí solo cuenta la historia, sino cuando revisas.
    Tus fantásticas crónicas de viaje cumplen todos los requisitos de claridad, de amenidad al intercalar anécdotas, visibilidad, emoción... en realidad no se diferencia tanto de un texto de ficción, solo habría que añadirle un conflicto y perfectamente tienes una historia. Un fuerte abrazo!

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  16. Hola David
    Me ha encantado.
    A estudiarla con detenimiento. Nunca se acaba de aprender...

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    1. Gracias, Paola. Tu serie sobre el humor si que es para guardarla. Un abrazo!!

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  17. Traduzam se estao afim de ajudar!?N e tendo bulhugas de espanhol###

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    1. Olá, Hanna. Na coluna da direita é o gadget para traduzir a página o Português.

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  18. Dosse para traduzir (traducao) !!meus caros vcs creem que o mundo todo necessita de falar espanhol?I am sorry!

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  19. Traduzam se estao afim de ajudar!?N e tendo bulhugas de espanhol###

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  20. Muy buena entrada, David! Ya estoy esperando la próxima. Yo hice un par de cursos de escritura y la verdad no se detienen a explicarte esos trucos. Espero emplearlos con propiedad.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Mirna. Nunca he hecho ningún curso presencial, hice dos, cuando comencé a escribir en Aula de escritores, pero eran básicamente el entregarte una lección, y decirte que escribas un relato. Nada más. Creo que estos conceptos se van incorporando a uno. Como la gramática, la estudias hasta que ni te das cuenta de que la aplicas. De todas formas, habiéndote leído no sé yo si te hacen demasiada falta. Un abrazo!!

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  21. David, muchas felicidades.

    Es fantástico leerte y ver cómo haces fácil lo que es muy difícil, esos trucos que compartes con tanta generosidad y los ejemplos que ayudan a entenderlo mucho mejor, otra cosa es cuando toque pasar a la práctica lo sepa hacer, pero intentarlo, lo intentaré.
    Me has hecho pensar en una lectura de textos en l que la profesora nos decía, ¿qué recordais? y es entonces cuando una se da cuenta que a veces no pensamos en el lector, quedamos como atrapados por las palabras y lo que nos gusta a nosotros y perdemos de vista a quien lo leerá, pero darse cuenta de eso y rectificar es muy difícil y cuestión de mucha práctica.
    Muchísimas gracias por estos consejos y el tiempo que dedicas a ello, gracias compañero.
    Un beso

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    1. Gracias, Conxita. En realidad estas entradas me sirven para comprobar cuánto he podido asimilar de la lectura de un libro como el de Zapata, obligarme a explicar lo que allí se dice es la manera para poder aprenderlo. Te aseguro que yo soy el primero en errar en muchas de las cosas que aparecen en estas entradas. Te agradezco mucho tu comentario que recompensa de sobra el esfuerzo empleado. Un abrazo!!

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  22. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  23. Hola David, me pareció muy interesante todo lo que dices en esta entrada al igual que en las anteriores relativas a este tema. Al ser tan densa al información y por lo que pude leer por ahí arriba piensas hacer una cuarta parte, yo te sugiero que cuando termines con este tema edites un pequeño libro en formato digital de descarga gratuita y lo pongas a disposición de todos así uno puede echar mano de él a modo de consulta.
    Bueno es solo una sugerencia mía , no le des importancia si no te parece buena idea.
    Un abrazo amigo.
    Puri

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    1. Caramba, ¡no lo había pensado! Pues te tomo la palabra, Puri. Además me vendrá de cine para no olvidar cómo se maqueta un ebook. Muchísimas gracias por tu sugerencia, ya tengo trabajo para estas vacaciones. Un abrazo, querida amiga!

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  24. Como siempre, una entrada muy trabajada y muy buenos consejos. ¡A ver si así consigo mantener enganchados a los lectores!
    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Noemí. ¿Recuerdas que te comenté, al leer El poder del Medallón, que me encantó la manera en la que introducías la información sobre ese mundo? Pues aquí tienes la razón. En tu libro, poco a poco, vas desarrollando personajes y hasta que no te has asegurado de que el lector conecte con ellos no nos presentas a otros nuevos. Ese es el primero de los muchos aciertos de tu novela de aventuras que recomiendo otra vez. Un abrazo!

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  25. Me pasa eso de tener que llevar guías de los personajes en las novelas que leo (soy fan de la saga Geralt de Rivia y llevo un cuadernito con los personajes hasta que los asimilo bien). Te quedó muy buena la versión final del micro, confieso que con la primera dejé de leer al pasar la mitad, mi cerebro se negó a absorber semejante cantidad de datos nuevos xD
    Me gustó lo de la regla de tres, creo que es muy buena y voy a empezar a aplicarla. Lo de la repetición voy a probarlo. De paso, añado que la caracterización me gusta más cuando los detalles hablan por sí solos. El típico mostrar antes que contar. Gracias por esta guía de escritura, te ha salido espectacular.
    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Cyn. Me alegra que lo dejaras de leer, eso significa que cumplió su objetivo. Como dices respecto a los personajes, conseguir una serie de rasgos distintivos, tics, es decir, una serie de gestos que se repiten, unas manías como las que tenemos todos, que aparezcan en varios momentos es una buena ayuda para que el lector "conozca" al personaje. He recogido el ejemplo de Sheldon Cooper, un personaje famoso por esas manías que lo hacen tan reconocible. Un abrazo!!

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  26. ¡Hola David! Me encantó esta entrada y ya me han dado ganas de ir hacia las anteriores. Tienes el don que tratas de explicarnos: el de ser ameno. Todo lo que leo de ti cuenta con esa virtud. Y además, como te lo he dicho en otras ocasiones, eres muy didáctico. Es que te veo delante de una clase de alumnos con una tiza y una pizarra a tu disposición.
    Es muy interesante lo que aparece en el libro de Zapata. Me he detenido en el uso de la repetición de palabras a fin de conseguir la continuidad. ¡Qué equilibrado que hay que ser cuando uno escribe! A veces soy demasiado estricto en la eliminación de palabras repetidas, dedico mucho tiempo en la corrección de los textos a ésto. Y sin embargo tienen tanta utilidad cuando son utilizadas en forma eficaz. Me digo siempre que hay que tomarse, al menos es mi caso, mucho tiempo y paciencia para la corrección del texto. Yo hago mucho hincapié en la re-lectura de cada frase para que la idea que quiero expresar se entienda en forma correcta, no sabes el tiempo que me lleva. Y aquí tienes otro ejemplo de aplicación del equilibrio para la continuidad: que las frases reflejen con exactitud la idea pero al mismo tiempo que no sean aisladas, que hay que tener en cuenta que están formando parte de una historia y, que al lector, no hay hacerle difícil la lectura.
    Escribo esto para tratar de afirmar lo que me has enseñado compañero. Felicitaciones por tan magnífica entrada. Un abrazo.
    Ariel

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    1. Gracias, Ariel. Lo has explicado de maravilla y es un aporte perfecto para que quien haya leído la entrada y los comentarios posteriores vuelva a leer la idea central. Como dices es encontrar un punto medio, prever cuándo el lector pueda decirte: ¡espera, espera! No tenemos una memoria a corto plazo ilimitada. Hay un recurso nemotécnico, el método de la cadena que se utiliza para memorizar listas de palabras. Por ejemplo, televisión, coche, magia, sol, balón... La idea es visualizar la primera y añadirle la segunda. Por ejemplo, una televisión en el capó de un coche; después, eliminamos la televisión y nos imaginamos que ese coche lo conduce un mago; eliminamos coche. Ahora ese mago recoge un sol; eliminamos mago y visualizamos un sol alcanzado por un balón. Con este sistema utilizamos la información antigua para asimilar la nueva. Creo que el principio es el mismo. Un fuerte abrazo, Ariel!

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  27. Muchas gracias por compartir tus "truquillos", la verdad es que a ti no te hacen falta hechizos ni encantamientos para atraparnos. Como siempre es un placer leerte. Un beso

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    1. Gracias, Vicenta. No te creas, siempre hace falta la magia, o la imaginación. Sin ella, sin encontrar una historia interesante no hay manera de conseguirlo. Y hay épocas en las que no aparece por ningún lado. Un abrazo!!

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  28. Por fin te puedo comentar, David. Es alucinante la cantidad de información que puedes llegar a transmitir en estos posts. Lo que más me agrada es que compruebo que hay "cosas" que, por ponerme por caso, empleo al escribir y ni sabía que tenían nombre técnico, como el Tricolón. Siempre que he añadido una cuarte he pensado que ya no sonaba bien, y es que, en definitiva, está todo estudiado como se diría.

    Yo también creo que, como bien dices, la "aventura" de leer no ha de suponer un esfuerzo sobrehumao, porque entonces deja de ser aventura y pasa a ser un suplicio, y para estos no estamos.

    Gracias por todos los consejos, que tendré en cuenta, por supuesto.

    Un beso, David.

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    1. Gracias, Chelo. Es curioso pero leyendo teoría narrativa pones nombre, como dices, a muchas cosas que se te ocurren o que piensas que pueden utilizarse. Todo está inventado y lo bueno de este tipo de libros es que asientan muchas cosas que sabemos por intuición, pero también nos descubren otras a tener en cuenta para aplicarlas cuando las historias no salgan con la fluidez que se necesita. Me alegra que te haya sido útil. Un abrazo!

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  29. Me ha fascinado esta clase de información. Debo leer tranquilamente sin apuros para sacar provecho a la lectura. Se que debo aprender muchas cosas, técnicas imprescindibles para mejorar al escribir. No he leído el libro de Ángel Zapata, me lo llevo anotado para mi lista de libros a comprar. Gracias por tu valiosa informacion.
    Saludos

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    1. Gracias, Yessy. Me alegra que esta información pueda serte útil, desde luego los consejos que recoge Ángel Zapata en su libro son muy interesantes y hay que asimilarlos poco a poco. Un abrazo!

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  30. Hola Rubio ,
    Soy nueva en su blog, por lo que sin quererlo, he ido a parar a la tercera entrada de esta siendo ésta, la primera para mi. Lo encuentro muy útil. Algunas cosas ya la has hacía pero recojo los datos y voy a probar. Gracias por esta entrada. Un saludo!

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    1. Gracias, Keren. Lo primero, gracias por participar en este espacio con tu comentario. Bienvenida! Las anteriores entregas trataban de la Naturalidad en el estilo narrativo y la Visibilidad. El domingo publicaré la última entrega dedicada a la Personalidad, espero que me de tiempo a redactarla. Saludos!!!

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