domingo, 16 de abril de 2017

¿CÓMO ATRAPAR A UN LECTOR? (II) DA IGUAL DEL PLANETA QUE SEA

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   Estaréis conmigo en que para un escritor, o aspirante a ello, lo segundo que produce mayor satisfacción es conseguir que el lector de nuestros textos permanezca pegado a nuestro libro o a su ebook o Tablet. Podría estar escuchando música; o viendo la televisión; o tal vez un video de YouTube; o paseando; o tomándose algo en un bar. Pero está ahí, sin poder apartar la vista de las líneas que has escrito. He dicho lo segundo, a lo mejor os estaréis preguntando qué es lo primero. Os lo digo al final del post, y estoy convencido de que todos me daréis la razón.

   El mes pasado os hablé de los cuatro pilares que, según el libro de Ángel Zapata, La práctica del relato, nos permitirán atrapar a nuestros lectores. Es un libro que a mi juicio es imprescindible. Son la Naturalidad, Visibilidad, Continuidad y Personalidad.

   Ya os hablé de la Naturalidad. Este mes toca la Visibilidad.

¿Comenzamos?

VISIBILIDAD



   Si os digo que visibilidad es la capacidad de ser visto seguro que ya me estaréis apodando Perogrullo. Es cierto, tanto como que me parece uno de los personajes más sabios que he conocido. Porque lo evidente siempre parece demasiado superfluo  como para considerarlo importante.


   Cuando leéis algo que os emociona, que os hace olvidar el reloj, el móvil, el ruido que os rodea, ¿qué es lo que está pasando en vuestra cabeza? Estáis metidos en la historia. Estáis VIENDO a los personajes, no solo como una película, sino como un invitado invisible en ese mundo ficticio. Habéis sido arrastrados como un ente transparente al lado del personaje, viendo cómo se mueve, cómo sirve el té, cómo besa, cómo mira, cómo aprieta el puño mientras trata de poner buena cara ante su antagonista.

  Algo que se ha convertido casi en un tópico, a veces de manera un tanto esnob, es criticar a las películas basadas en una novela que hayamos leído. ¡El libro es mucho mejor! ¡Se han dejado un montón de cosas! ¡Así no es el personaje! ¿Por qué? Es sencillo, alguien se ha atrevido a robarnos las imágenes que habíamos creado en nuestra mente, nos ha cambiado esas secuencias que a través de la lectura se habían formado en nuestro interior. Y eso nos produce cierta repulsa. Parecida a cuando escuchamos una versión distinta de un tema musical que nos encanta. De acuerdo, otras (todavía tengo pesadillas con las adaptaciones de La casa de los espíritus y Crónica de una muerte anunciada) son realmente malas.

  Leed este ejemplo de mi cosecha:
Era un tipo detestable, egoísta, le gustaba humillar a los demás, sentirse superior. Un tipo al que había que guardar el aire, alguien que carecía de empatía. De esas personas con las que mejor no cruzarse, orgullosas, presuntuosas, encantadas de haberse conocido, incapaces de comprender el dolor ajeno o lo que es peor, disfrutaba con él.
   ¿Qué tal? Desde luego nos ha quedado claro que ese tipo es alguien definitivamente malvado. Vale, ¿pero habéis sentido la sensación de estar con él? ¿Seríais capaces de recordar, ahora mismo, cada una de las malas características de su personalidad? Seguramente no. Solo os quedará la idea de que es un mal tipo.

   Leed ahora esta segunda versión:
Cuando iba a encender un cigarrillo, observó a un mendigo que se encontraba sentado en el tranco de un comercio, envuelto en mantas y cartones. Sonrió. Se guardó el paquete en el bolsillo de su americana y se dirigió hacia él. Al llegar a su altura se detuvo. Esperó a que lo mirará. Entonces metió la mano en el bolsillo sin apartar la vista de esos ojos que seguían sus movimientos con una mirada de agradecimiento para la limosna. Fue entonces que sacó el paquete de tabaco y, lentamente, extrajo un pitillo. Se lo llevó a la boca y lo encendió mientras el rostro del mendigo mudaba a una expresión de desconcierto. Exhaló una profunda bocanada y le guiñó un ojo antes de darse la vuelta.
    Bueno, ¿qué os ha parecido este tipo? Desde luego es presuntuoso, egoísta, disfruta humillando al prójimo, es incapaz de comprender el dolor ajeno… Pero a diferencia del texto anterior lo hemos visto, su acción ha pasado en nuestra cabeza como una película. Si alguien nos preguntara cómo es, seguramente le responderemos que es un verdadero cabrón, que hizo creer a un pobre mendigo que le iba a dar una limosna solo para ver su decepción.

 Mostrar, no explicar. Ese es el primer mantra en esto de la narrativa. Y desde luego tiene varias ventajas. Sumerge al lector en el universo ficcional, lo provoca. Si volvemos al primer ejemplo, es realmente difícil que el lector sea capaz de memorizar el listado de rasgos de su personalidad. Con el segundo, provocamos en el lector una serie de reacciones. Y es seguro que por muy fino que sea el autor explicando cómo es el personaje, esas sensaciones del lector serán mucho más ricas y complejas. Serán impresiones que lo acompañaran el resto del relato, bien amarradas en su memoria. Tanto como para que cualquier acto o decisión que pueda contradecir la imagen que se ha hecho del personaje le haga preguntarse por qué. Y que el lector se pregunte cosas es algo muy bueno.

   Por supuesto, las acciones que se muestren deben ser una traducción visual de lo que queremos decir. Es decir, si queremos presentar a ese tipo con esas características, la acción, en este caso humillar al mendigo, debe ser acorde con ello. Volviendo a nuestro cabroncete, imaginad que para acompañar la descripción de su personalidad utilizáramos, simplemente, la imagen del tipo tomando un café mientras observa a un mendigo en la calle. Aunque se cumpla la norma de visualizar la narración, creo que esa imagen carece de la fuerza ilustrativa que consigue la acción de humillarlo.

 ¿Cómo conseguir que nuestro texto sea visual?


   Sales de casa. Cruzas la calle, hay bastante gente. Es sábado y los comercios están a rebosar. Pasas por la plaza. Unos chorros de agua suben y bajan en la fuente del centro. Los observan, desde los bancos, los ancianos que cuidan de sus nietos mientras los padres están de compras. Te paras frente al semáforo rojo, aunque te das cuenta de que eres el único que lo ha hecho. Cuando cambia a verde, cruzas. Visualizas el quiosco. Al lado de la entrada hay una máquina expendedora de chuches y un cocodrilo azul que funciona con monedas. Entras. Te diriges a la estantería donde se encuentran los comics. Superhéroes. Te encantan (si no, peor para ti). Encuentras uno de Alan Moore, Wachtmen. Lo abres. Ves viñetas y, en ellas, los dibujos de cosas concretas y tangibles: un tipo con gabardina y sombrero, un armario, una cama. El tipo coge una percha y la deforma para convertirla en una especie de vara. Con ella mide el fondo del armario, no le cuadra…

   Vale, vale… ya paro.

   Me he servido de este corto paseo para mostraros cómo se puede conseguir la visibilidad. Me he ayudado de la imagen de un comic para que podáis ver las herramientas que podéis utilizar:
  • Cosas, no ideas.
  • Viñetas, no conceptos pálidos.
  • Objetos tangibles, acciones plásticas.
   Y en esto, hay que reconocerlo, se puede aprender muchísimo del comic y de la manera con la que utiliza las viñetas para contar historias. Quien escriba debe servirse de palabras. Pero el concepto es el mismo.

   Por supuesto, y más en una novela, deberemos incluir partes abstractas y algunas explicaciones. Pero es conveniente basarse en imágenes para que el lector se sitúe. De acuerdo, ya he visto lo que ha hecho ese personaje con el mendigo. Ahora, cuéntame quien es, qué piensa.

   Un truco:

    Si tienes dudas sobre la visibilidad de tus textos, Ángel Zapata nos propone un sencillo ejercicio: subrayar las palabras abstractas y concretas que aparecen en él. Según las que predominen así será la visibilidad.

   Os dejo estas dos entradas que me parecen muy ilustrativas para conocer los verbos abstractos y los de acción:




¡ENORMES COCODRILOS!

   Un cocodrilo tumbado en nuestra cama nos mira con ojos golosos. Desliza su cola de reptil sobre las sábanas de raso y mueve una de sus patas como invitándonos a acostarnos junto a él.

  David, ¿qué te has fumado? Tranquilos, esto tiene su explicación.

  Para conseguir que nuestros textos sean VISIBLES no basta con mostrar a nuestros personajes haciendo cosas. Necesitamos algo más dado que nuestro cerebro es bastante perezoso. ¿Habéis oído aquello de que el mejor escondite es dejar el objeto valioso a la vista de todo el mundo? Hace años leí un relato en el que el objeto deseado se encontraba sobre la mesa del despacho de la víctima, a la vista de todos. No recuerdo ahora cuál es, diría que de Poe, pero no estoy seguro. Si lo leísteis y vuestra memoria es mejor que la mía indicádmelo en los comentarios.

  ¿Y esto a qué se debe? Como os he dicho, nuestro cerebro, con todas sus virtudes es también un poco perezoso. Y caprichoso.

1. VEMOS LO QUE ESPERAMOS VER

   En un artículo de MUY INTERESANTE de este mes se analizan, desde un punto de vista neurológico, 12 traspiés de nuestro cerebro. Uno de ellos es este. Nuestro cerebro a la vista de algo familiar, no solo tiene en cuenta la información que le llega por los ojos, también interpreta añadiendo datos previos. Según un estudio de la Universidad Carnegie Mellon, el 20% de lo que vemos procede del encéfalo y no del mundo real. Según el mismo: «El procesamiento realizado en las áreas cerebrales implicadas en la visión permite que nuestro órgano pensante rellene huecos y use experiencias pasadas para generar la imagen que espera ver, y esto genera ilusiones ópticas».

   2. LA OBJETIVIDAD NO CABE EN CABEZA HUMANA

   No somos objetivos, nuestro cerebro procesa la información según lo que se llama SESGO DE CONFIRMACIÓN, que no es otra cosa que la tendencia a filtrar los datos en busca de las pruebas y argumentos que confirmen nuestros prejuicios, a la vez que restamos importancia y credibilidad a los razonamientos y hechos que nos contradicen. De hecho, según un estudio de la Universidad Estatal de Ohio, dedicamos un 36% más de tiempo a leer aquello que confirma lo que pensamos. Pues sí, esto explica por qué para un aficionado del Barcelona los árbitros, sin ninguna duda, benefician al Real Madrid; y por qué a un merengue le resulta inconcebible no darse cuenta de que los árbitros son culés.

   Ese cocodrilo sigue mirándonos desde la cama. Mientras decidimos qué hacer con él os explico qué significa todo esto. 

  Algo muy sencillo. Como dice Ángel Zapata: LO PREVISIBLE NO ES VISIBLE. En la historia que os comenté, la del objeto en el despacho. (Ahora lo recuerdo. Es una novela de Ellery Queen, El cadáver fugitivo) Esperamos que ese objeto valioso esté escondido tras un doble fondo de armario, por eso no lo vemos encima de la mesa del despacho.

   Si las imágenes que visualizamos al leer son usuales o previsibles -o responden a nuestra idea de lo cotidiano-, nuestro cerebro desconecta. Da por sabida la información que está recibiendo y pierde el interés. Es entonces que esa película que pretende ser nuestro texto se va llenando de las imágenes provenientes de nuestro encéfalo. Pierde atención, la lectura se convierte en una mera constatación de lo que ya sabemos y es cuando se produce la lectura vertical, aquella en la que leemos de arriba abajo, localizando palabras sueltas en cada línea, a la espera de algo que nos llame la atención. Y si eso no se produce en un tiempo razonable, ¿cuánto tardará el lector en cerrar el libro?

   Toda historia gana si ocurre lo contrario a lo que se espera. Debemos intentar llenar nuestro texto de detalles peculiares, imprevistos que abran pequeñas intrigas. Zapata se vale de la imagen de un cocodrilo roncando en una cama. Lo que nos propone con ello es que observemos la realidad con ojos de escritor. Escribir es una cuestión de detalle. Nuestros personajes, objetos, acciones y escenarios deben ser únicos. HUYAMOS DE LO PREVISIBLE. 

   Fijaos:

    Abrió los ojos, y tras desperezarse se incorporó. Se puso en pie y se dirigió a la ventana para abrir la persiana. Hacia sol. Se calzó las zapatillas. Fue al lavabo. Tras lavarse la cara cogió el dentífrico y el cepillo de dientes. Cuando terminó se enjuagó la boca. Apagó la luz del cuarto de baño. Cruzó el pasillo hasta llegar a la cocina y buscó el tarro de café soluble. Cuando vertió el café y el azúcar, introdujo la taza en el microondas. Esperó a que se calentara. Al escuchar el pitido la sacó y se sentó a la mesa. Sopló un poco sobre el líquido negro antes de bebérselo. Después regresó al dormitorio para hacer la cama y vestirse.

   Es un texto muy visual, en todo momento el personaje está haciendo algo, pero todo raya en la absoluta normalidad. O al menos en ese ideal de normalidad que todos tenemos en mente. Es muy posible que tras leer las primeras dos líneas la lectura se haya vuelto vertical, como de pasada, buscando el momento en el que aparezca algo que llame la atención. Pero no lo hay. Nuestro cerebro detecta que no sucede nada distinto a lo que ya tiene guardado en el encéfalo. La escena se hace invisible.

  ¿Y ahora?

Abrió los ojos y contempló el cocodrilo que lo observaba. Como cada mañana. Sonriente. Con sus ojos de reptil haciéndole chiribitas. Se incorporó y se dirigió a la ventana para subir la persiana. Observó el reflejo del sol sobre su piel verdosa y las garras de sus patas haciendo círculos sobre las sábanas de raso. Se dirigió al lavabo. Tras cepillarse los dientes marchó a la cocina. Se tomó un café bien cargado. La sorpresa se produjo cuando regresó al dormitorio y comprobó que el cocodrilo seguía allí. Sonriente. Sobre su cama.

   Metafórico o no, la imagen del cocodrilo es suficientemente extraña como para evitar que nuestro cerebro y ojos se aparten, aunque solo sea un segundo, del texto. ¿Habéis visto a ese cocodrilo? ¿A hecho falta describir el dormitorio o detenerse demasiado en las acciones cotidianas? No, de eso ya se encarga nuestro cerebelo, podemos ahorrarnos el trabajo. Lo que nos reclama el lector es ese cocodrilo… o cocodrila.

   Tampoco es necesario algo tan extremo como ese animal. Bastan con pequeños detalles. Volvamos al texto con un montón de acciones normales y metamos algún cocodrilo.

Abrió los ojos, y tras desperezarse se incorporó. Ella no estaba. Se puso en pie y se dirigió a la ventana para abrir la persiana. Hacia sol. Se calzó las zapatillas rosas con un dibujo de Hello Kitty. Fue al lavabo. Tras lavarse la cara cogió el dentífrico y el cepillo de dientes. Cuando terminó se enjuagó la boca. Apagó la luz del cuarto de baño. Cruzó el pasillo dando pequeños saltos hasta llegar a la cocina. Allí observó una nota bajo el tarro de café soluble. Cuando vertió el café y el azúcar, introdujo la taza en el microondas. Esperó a que se calentara. Al escuchar el pitido la sacó y se sentó a la mesa. Leyó la nota. Después hizo una bola con ella y la tiró al suelo. Sopló un poco sobre el líquido negro antes de bebérselo. Regresó al dormitorio para hacer la cama y vestirse.

   ¿Veis los cocodrilos? Bueno, los he resaltado en negrita pero seguro que no habría hecho falta. Son pequeños detalles, pero nos ponen en alerta. Son cosas concretas, imágenes que el cerebro entiende que se salen de la normalidad. Y por eso se mantiene atento, sin perderse en las imágenes preconcebidas del cerebelo.

«Una narración debe apoyarse cada poco sobre detalles únicos y peculiares. La literatura trata sobre lo excepcional. Todos tenemos rarezas, el ideal de normalidad como mucho llega a la puerta del váter. La mentira es narrar que alguien haga todo con una rutinaria mecánica.» (Ángel Zapata)

   En resumen, Ángel Zapata nos aconseja tener, para que nuestros textos sean visibles, una caja de herramientas de escritor bien surtida de:

  • Palabras plásticas y concretas.
  • Viñetas.
  • Pequeñas acciones.
  • Multitud de objetos.
  • Detalles únicos y peculiares.
  • ¡Enormes cocodrilos!

   Y ya me ha vuelto a suceder. Quería incluir en esta entrada los otros pilares: CONTINUIDAD y PERSONALIDAD, pero me he quedado sin espacio. En fin, esperemos al mes que viene… 

   No, no me he olvidado, y mira que los ojos de ese cocodrilo me han desconcentrado un poco. ¿Qué es lo primero que produce más satisfacción a un escritor? Por supuesto, el punto y final de una historia. Esa sensación es como una droga, pero sin el como, para cualquiera que adore escribir.

   Para terminar os dejo el enlace al post en el que os hablaba de la Naturalidad.






¡Saludos tinteros!

50 comentarios:

  1. "La practica del relato" de Ángel Zapata es un imprescindible para todos los que intentamos esto de escribir. Tengo el libro manoseado de todas las veces que he leído sus útiles consejos.
    Estas aportaciones tuyas son estupendas David. Gracias.

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    1. Gracias, Isabel. Estoy contigo, es un libro para leer y releer. Lo habré leído entero como cinco veces. Y es curioso. Conforme pasa el tiempo y vas comprendiendo de qué va esto de narrar, comprendes mejor los conceptos que explica. Lo que más me gusta es que los explica con la cercanía de quien te habla tomando un café. Sin duda es un libro imprescindible. Un abrazo!

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  2. Gran entrada con interesantes consejos, me encanta que tú hagas los ejemplos.
    Gracias!! Abrazos!!

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    1. Gracias, Diana. Dado que el aporte teórico es del profesor Zapata ¡Qué menos que intentar aportar mi granito de arena con los ejemplos! Intento que ilustren lo que se aconseja en el libro de la manera más clara posible. Un fuerte abrazo!

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  3. Hola David.
    Como lector, hay cosas que al leer tu texto puedo comprender de una manera fácil y eficaz. Y pienso que con el ejemplo del cocodrilo, podemos visualizar de una mágnifica forma lo que es la visibilidad en la lectura. Otra cosa importante en mi opinión, es la portada, el póster o por ejemplo el dibujo que abre esta publicación. Eso, más un buen título o titular es el primer paso para enganchar a un posible lector. Me ha hecho gracia cómo explicas, lo que suele pasar con las adaptaciones cinematográficas de novelas. Todavía estoy por escuchar que alguna pelicula es mejor que el libro, ja, ja, ja, y lo cierto es que aparte de que queda mejor decir que el libro era mejor, es que realmente nos están robando nuestra imaginación y le dan otra forma a la que nosotros pensábamos. Dicho lo cual voy a pecar y pondré un ejemplo inverso : La película de El Paciente Inglés, es infinitamente mejor que la novela de Michael Ondaatje, en mi opinión claro y pidiendo perdón por la herejía ;-)
    Un abrazo David y gracias por el curro que te has pegado.

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    1. Gracias, Miguel. Pienso que esa es la razón fundamental de que nos guste más el libro. Al leerlo, establecemos una relación íntima. Visualizamos unos personajes, les ponemos cara, voz. Vemos los escenarios, padecemos con sus desgracias o disfrutamos de sus éxitos en nuestra cabeza. Todas esas imágenes, únicas, nuestras, son cambiadas e interpretadas de otra forma en la película, es, como dices, casi un robo. Se han metido en nuestra mente y nos dicen que así es la imagen de los personajes. Eso es algo que nos pone un poco a la defensiva de cara a la película, y como se ha comprobado la actitud prejuiciosa del cerebro nos lleva a ver lo malo cuando estamos predispuestos a ello.
      A mí me encantó LOS PUENTES DE MADISON, Eastwood y Streep me parecieron magníficos, la novela, ni fú, ni fá. ¡Ah! EL SILENCIO DE LOS CORDEROS infinitamente superior al libro. Un abrazo!!

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  4. Un trabajo impecable, David, y también ameno e interesante, ¡como siempre!

    Algunas de las cosas que menciones en esta ocasión yo solo las tenía por pura intuición. Si al leer mi texto encontraba que le faltaban esas "chispas" que tú has llamado cocodrilos, es que debía cambiar cosas. Ahora comprendo mucho mejor el porqué y su necesidad en un buen relato.

    Valoro mucho el esfuerzo que haces no solo al ofrecernos la teoría, sino al elaborar ejemplos que la ilustren. ¡Te lo curras un montón! Un millón de gracias, es un gustazo leer entradas tan didácticas como ésta :)

    Un abrazo y feliz comienzo de semana.

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    1. Gracias, Julia. Muchos de los consejos de narrativa, casi todos en realidad, ya los conocemos por intuición como dices. Leer, ver películas, comics... Son las primeras clases magistrales que nos van formando esa intuición para cuando nos ponemos a escribir. Es por eso que leer sobre teoría narrativa consigue que pongamos nombre a esa intuición, nos ayuda a aclarar según qué conceptos. En definitiva, interiorizarlos para que nos salgan solos. Un abrazo!

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  5. ¡Hola! Qué texto más completo, me gustan mucho los consejos que das y la forma de ejemplificarlo. He pensado en las obras de teatro donde los personajes se van conociendo por los diálogos y las acciones más que por descripciones que tienden a ir como si fueran listados de atributos que un aporte real a la trama y construcción de personajes. Intento no hacerlo, aunque mis inicios de escritora fueron así XD parecían listas de supermercados (?). Afortunadamente, aprendí de mis errores xD y de leer esto en textos ajenos, que cuando empecé a toparme con los fanfics fue que me di cuenta de lo feo que queda, porque al final, puedes terminar de leer páginas y páginas así sin enterarte de mucho o sin que sientas que aporte algo a lo que has leído —aunque algunas cosas quedan, no es lo mismo que cuando impacta al lector y recuerda con mayor precisión todo—.

    Sobre las adaptaciones... recuerdo que una vez me quejé con mi profesora de literatura porque Winston Smith no era si quiera similar a como me lo imaginaba en 1984 y ella me dijo 'y es que es imposible que se haga como todos se lo imaginan. Así lo imaginó quién hizo la película' y de verdad, nunca me habría puesto a pensar en eso si ella no lo hubiese dicho, que el encare puede variar de persona a persona e incluso, aquello que parece interesante como que no —aunque uno no perdona fácilmente cuando destruyen uno de tus libros favoritos en la pantalla (?)—.

    El fragmento donde entra el cocodrilo me ha hecho recordar a un libro que se llama 'El manuscrito samurai' de Robert Crais, creo que iría de maravilla con la descripción porque sus escenas son muy visuales, tanto así que te conoces la oficina del detective que es el protagonista, por todos los adornos que tiene de Disney —que describe uno a uno—. Ni hablar de las otras escenas, es minucioso realmente. Te lo recomiendo.

    Muy buena entrada.

    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Roxana. Me apunto tu recomendación, ¡desde luego Disney en la oficina de un detective es un Cocodrilo en toda regla! Tuviste una profesora muy sabia, el vínculo que se establece entre el lector y el libro es casi algo sagrado, íntimo. Y es por eso que miramos las adaptaciones de los libros que hemos leído de manera un tanto defensiva. Por otra parte, piensa que es seguro que más del setenta por ciento de las películas están basadas en un libro. ¡Hasta Rambo se basó en la novela PRIMERA SANGRE de David Morrell! Un abrazo

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  6. ¡¡¡Hola!!!! Qué entrada más buena y completa. Me apunto el truco de Zapata, me ha encantado.
    Y las adaptaciones...hay algunas como El nombre de la rosa, Matar un ruiseñor, El padrino o Capitanes intrépidos, que son geniales, pero el resto...el resto decepcionan, aunque sean de una novela simple y comercial, da igual, nunca e slo que nos hemos imaginado.

    Un post para guardar y releer, sin duda.
    Un abrazo y feliz semana.

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    1. Gracias, Gemma. Excelentes adaptaciones a las que se podrían añadir PSICOSIS, 2001: UNA ODISEA EN EL ESPACIO, LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ... y, por supuesto, las adaptaciones de las novelas de género negro de DASHIELL HAMMET O RAYMOND CHANDLER, con las distintas interpretaciones de BOGART o MITCHUM. Es que en realidad, son muchísimas más, las películas basadas en libros que los guiones originales. Un abrazo!

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  7. Hola David. Me parece un currazo increíble el que haces. Además ha sido muy amena la lectura y a medida que iba avanzando iba asintiendo con la cabeza porque son cosas de las que no nos percatamos (a veces) al escribir y ahí están. Reconozco que todavía no he comprado el libro de Zapata..., de esta semana no pasa.
    Mostrar no explicar, me parece algo esencial al escribir; si explicamos aburrimos, es mejor informar a partir de acciones, gestos o insinuaciones, creo que, como dices se atrapa más la atención.
    Me ha parecido muy curioso el tema de los "cocodrilos" con ejemplos muy elocuentes para ilustrar lo que quiere decir el libro(dicho sea de paso, me parece que es muy meritorio el crear los ejemplos tú mismo).
    En cuanto a las adaptaciones de libros a películas, es cierto que es difícil que los primeros superen a las segundas, sobre todo porque son mundos totalmente diferentes (el cine y la literatura), y los directores de cine tienen que aceptarlo para que les salga algo que esté medianamente bien.
    y no me enrollo más, siempre se aprenden cosas nuevas con tus entradas, lo que es muy de agradecer.
    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Ziortza. En realidad, creo que todo se reduce en conseguir que el lector llene su mente con las imágenes que le proporciona el relato. Con eso la atención está conseguida.
      En cuanto a las películas como dices son medios distintos. Y casi estoy por afirmar que las películas que son peores que el libro son aquellas que pretenden ser más fieles a él. Son dos medios distintos, con mecanismos propios por eso cuanto más libre sea la adaptación, seguramente será mejor el resultado.
      Un abrazo!

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    1. Gracias! MARS ATTACKS! de Tim Burton es seguramente la adaptación más fiel de LA GUERRA DE LOS MUNDOS de Wells. Lo que te he comentado antes, por supuesto se aleja mucho de las circunstancias concretas pero el fondo, el mensaje ecologista de Wells y la crítica social brilla con luz propia en esta adaptación. Un abrazo!

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  9. Que interesante entrada. No he leído este libro, y creo que me estoy perdiendo algo de mucho valor para leer y poner en práctica. Gracias por el tiempo, al explicar algunos consejos con tus ejemplos. La verdad es de mucha ayuda para tu lector.
    Saludos

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    1. Gracias, Yessy. Pienso que lo mejor es utilizar ejemplos, en la mayoría de los casos son más ilustrativos, visibles, que hablar de manera teórica. Saludos!

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  10. Muy bueno David, gran entrada y el trabajo que hay detrás, se agradecen un montón este tipo de entradas.
    Me apunto el libro y esos consejos. Me apunto lo del cocodrilo, felicitarte por los ejemplos que me han permitido entender muy bien de lo qué hablabas, ahora a ver si soy capaz de aplicarlos.
    Me paso a ver esos enlaces que nos has dejado.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Conxita. Si hablamos de visibilidad nada es más "visible" que los ejemplos. Me alegra que te hayan resultado útiles. Un abrazo

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  11. Esto me gustó mucho, muy bien explicado y ejemplificado. En el primer fragmento de la rutina del personaje me sentí culpable de hacer lectura vertical, y de inmediato explicaste que el cerebro pasa por alto esa clase de textos xD
    Ahora me quedé con ganas de saber qué pasa con ese cocodrilo (o cocodrila). Esos ojos brillantes debieron ser de ilusión. Me pregunto si le hubiera gustado un poco de café y la dejaron sola en la cama. Fuera de bromas, voy a tomar nota de estas cosas, son muy útiles. Espero a los siguientes posts con las demás características, no recuerdo si ya leí el primero pero por las dudas me voy a dar otra vuelta por allá.
    ¡Saludos!

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    1. Gracias, Cyn. Si leíste verticalmente ese texto es que consiguió su propósito. Me alegra de que te haya sido de utilidad y visible. Los próximos, o el próximo, tratarán de la continuidad y la personalidad. Saludos!

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  12. Hola David,
    Precisamente estoy en plena lectura del libro de Zapata, del que tuve conocimiento gracias a una de tus entradas. Debo decir, y creo haberlo indicado en alguna otra ocasión, no recuerdo si en este o en otro blog, que en prácticamente todos los libros sobre "el arte de escribir" hallo (seguramente es mi percepción) unas ligeras contradicciones que, a veces, el propio autor admite veladamente. Unas veces el consejo va en una dirección y otras en el sentido contrario. Lo que no debe hacerse so pena de parecer un escritor principiante lo hacen escritores de renombre (en el libro de Zapata se mencionan los casos de H.P. Levocraft que, en sus inicios, escribía con un estilo excesivamente enfático, y de Borges, que resultaba demasiado retórico). Yo diría que el mensaje que me queda tras la lectura de estos consejos es que "ni mucho, ni poco", y que, como en la alimentación sana, debe haber un poco de todo pero sin pasarse.
    La verdad es que cuanto más leo más confuso me siento, más complicado veo esto de "escribir bien". Es un poco lo que suele ocurrir cuando se aprende un idioma extranjero: al principio (como se parte de cero) se experimenta una gran mejoría, se aprende un montón, pero a medida que ha alcanzado un nivel "aceptable·", todo se hace cuesta arriba, los adelantos se hacen muy lentos o bien uno se siente estancado y se refugia en lo que mejor domina, sin atreverse a aplicar los nuevos conocimientos, más complejos.
    Supongo que lo aconsejable es "empaparnos" de vuestros conocimientos y experiencia en la materia, trabajarlos, hasta hacerlos propios, para luego podernos permitir saltarnos la norma cuando así lo consideremos necesario, jeje.
    Muchas gracias, David, por compartir esta valiosísima información con todos nosotros, pues no es tarea fácil la de enseñar y aconsejar en esta tarea tan compleja como es la de escribir correctamente sin abandonar el estilo propio, algo que nos diferencie de los demás. Porque a veces me da la impresión que si los aprendices de escritores o escritores noveles siguiéramos al pie de la letra los consejos que se publican sobre la materia, todos escribiríamos prácticamente igual. Creo que una vez se conocen las reglas básicas, cada uno puede, o debe, aplicarlas a su manera. A fin de cuentas, cada maestrillo tiene su librillo, ¿no?
    Un fuerte abrazo,

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    1. Gracias, Josep. Comparto tu opinión, sobre gustos no hay nada escrito y es muy difícil que un post o un libro vayan a cambiar sustancialmente nuestra manera de escribir. Eso es algo que se consigue con el tiempo, leyendo y escribiendo. Cada uno tenemos nuestro estilo, y este evoluciona, se pule, se cambia. Pero lo que estos libros nos enseñan, sobre todo, es a tener las alertas preparadas y, sobre todo, que nuestro estilo sea el que elegimos conscientemente, no porque no conozcamos las distintas posibilidades de la narrativa. En ese libro, Zapata, socarronamente, habla de un autor al que considera un mago de las letras, pero del que no ha conseguido terminar un libro de él. Pero ese autor "elige" su estilo. Es un poco como comparar a Picasso con Velazquez, ambos maestros y ambos con estilos diametralmente opuestos, pero por elección propia no porque no supieran pintar lo que quisieran. Como dices existen unas reglas que funcionan, en muchos casos opuestas, pero es bueno conocerlas. En relación a la VISIBILIDAD, por ejemplo. Si se quiere escribir de manera abstracta perfecto, tendrá su público, pero que se haga de manera consciente. Un fuerte abrazo!

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  13. Eres un auténtico genio David, o un auténtico escritor por como expones lo que quieres explicar, por los ejemplos... Lo haces fácil. Y llevas razón, el problema radica, sin embargo, y a mi modo de ver, en que todos somos diferentes y los gustos subjetivos; y muchas veces, independientemente de la técnica, uno se engancha con ciertas lecturas sin saber el motivo ¡Cosas del cerebro humano!
    Un abrazo

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    1. Gracias, Macarena. Tienes razón, no en cuanto a lo de genio que eso en todo caso sería un calificativo para el profesor Zapata, para gustos, colores. Pero como he comentado a Josep, siempre que el escritor elija desde el conocimiento qué y cómo quiere escribir. Por ejemplo, si yo quiero escribir un texto no visible que sepa que lo estoy haciendo, no porque no conozca el concepto de la visibilidad. Un abrazo!

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  14. Interesante entrada David, te felicito por el trabajo tan minucioso y los consejos que nos brindas a los que estamos en este mundillo de la escritura. Todo esto junto con la primera parte de esta entrada y algo más que seguro que tienes en la recamara te da para un libro.
    Ese cocodrilo nos cautivó a todos, jejejeje tendremos que darle vida y ver que hace metido entre esas sábanas.
    Te curraste la entrada, mi enhorabuena.
    Un abrazo amigo
    Puri

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    1. Gracias, Puri. Te cojo la palabra, a ver qué se micro se te puede ocurrir con un coqueto cocodrilo en una cama. Un abrazo, querida Puri!

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  15. Soy amigo de la espontaneidad y de saltarme las reglas aunque hay una regla que nunca falla sobre todo para los que nos gustan los relatos cortos: la importancia del primer párrafo, o de la primera frase.
    Estoy muy de acuerdo contigo en la importancia de que los calificaciones morales o éticos procedan del lector en vez de ser expuestos por el que escribe. La maldad o la crueldad es más llamativa cuando es consecuencia de la lectura e interpretada así por el que lee.
    Como en casi todo lo demás ya no son tiempos de tratar al lector como un niño pequeño al que hay que mover de un lugar al otro.

    Un abrazo

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    1. Gracias, Doctor Krapp. Y desde luego eres consecuente con tus textos, llenos de segundas intenciones e ironía. Las reglas como dices están para saltárselas desde el conocimiento de las mismas. Picasso me parece que dijo en una ocasión que a los quince años ya era capaz de pintar como los maestros, el resto de su vida lo dedicó a pintar como un niño.
      Totalmente de acuerdo con lo que comentas, una de las pocas reglas es que sea el lector el que saque sus conclusiones, personalmente me molesta cuando el texto me dice que me ponga triste, que me cabreé o indigne. Un abrazo!

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  16. La caja de herramientas de Zapata no esta nada mal así que tomo buena nota. Me ha encantado la imagen, nada mas verla me ha sacado una sonrisa, el marciano o del planeta que sea, queda genial. Un beso y nos vemos en la continuidad y personalidad.

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    1. Gracias, Vicenta. La visibilidad en los textos me parece fundamental, ya sea en ficción u otro tipo de género. Más si cabe en la época actual donde la imagen lo es todo, que el lector vea imágenes y no líneas es algo en lo que debemos esforzarnos. Saludos!

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  17. Hola David! Me ha encantado tu entrada, siempre publicas temas muy útiles y de gran ayuda. Siempre que he leído sobre consejos a la hora de describir he encontrado: hay que usar cuantos menos adjetivos mejor. Y esto va en línea con tu ejemplo. Hay que describir sin parecer que lo haces. Si yo le digo a alguien que mi vecino me cae mal me preguntará por qué. Si le contesto, porque es mala persona, estoy dando una respuesta vacía. Y me volverán a preguntar por qué es mala persona. Tendré que concretar, a mí me parecerá mala persona y quizás a otra no tanto. Pues esto es lo mismo, ¿no?
    Muy buena entrada, insisto. Feliz martes que se acaba! un besito :)
    Ahhh y a mí también me gusta whatchmen! :)

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    1. Gracias, María. El ejemplo que has puesto es magnífico. Seguramente,no diremos que ese vecino es malo, diremos: ¿sabes lo que ha hecho el imbécil de mi vecino? Eso solo ya nos garantiza la plena atención del interlocutor. En narrativa es lo mismo, no es lo mismo ver lo malo que es, que simplemente detallar una serie de características. Grande Alan Moore! Como digo en el post leer comics puede ser de una gran ayuda para que nuestros textos sean visibles. En ese en concreto las primeras páginas son mudas, solo la cadena de viñetas bien narradas nos permiten comprender qué sucede. Un abrazo!

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  18. Hola David, bueno, bueno, qué completa esta nueva entrada. Los ejemplos son estupendos, a mi me ayudan para comprender mejor el mensaje. Realmente no se debe contar, se debe describir sin escribir. No debemos dejarnos llevar en intentar justificar nuestra historia, ahí (como bien dices) es cuando conectas con el lector, yo lo voy comprobando según voy aprendiendo. Gracias. Un abrazo

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    1. Gracias, Emerencia. La verdad es que pienso que la magia de la lectura se consigue cuando VEMOS el mundo que nos muestra el escritor. En ese momento, todo lo demás desaparece. Por supuesto, es algo difícil de conseguir por más que se intente, pero esa VISIBILIDAD debe ser una guía en nuestros escritos. Un abrazo!

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  19. Me encanta esta entrada. Tus aportes son bastante fáciles de entender y te explicas que da gusto. Hubieses sido un buen profesor de literatura. ^_^ Y si, cuando leemos un libro, lo más divertido de ello, es meterte en la historia y en su mundo.

    Un beso!

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    1. Gracias, Mia. Ojalá hubiera sido así, pero me parece que habrá que esperar otra vida. Un abrazo!

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  20. Esta publicación también me la guardo, junto con la primera, porque los consejos son muy valiosos.
    Algunas cosas que cuentas, aunque puedan parecer evidentes, para mí pasan desapercibidas, debe de ser cosa de mi encéfalo, o del cerebelo, o de las meninges. Bueno, da igual. El caso es que me parece muy didáctico cómo lo has contado y traes unas herramientas muy útiles.
    Especialmente esa visibilidad que citas. Cuando me sumerjo en una historia y "veo" y "oigo" a los personajes, es cuando más disfruto de la lectura porque me siento espectadora de primera fila.
    Gracias por tan estupendas lecciones.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Kirke. Lo que comentas es el momento de la magia de la ficción. Cuando te aíslas de todo lo que te rodea y toda tu realidad desaparece, tomando el control ese mundo de ficción al que te has entregado. La visibilidad de la narración de las acciones de los personajes es algo fundamental para poder conseguirla. Otra cosa es que sea fácil lograrlo, la teoría está muy bien pero la práctica es otro cantar, je,je,je. Un abrazo!

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  21. La verdad es que tus entradas son super prácticas, curradas y didácticas. No hay una sola de ellas que no me haya parecido interesante, y además, si se trata de dar consejos a escritores noveles, o simplemente a amantes de la escritura, ¡mejor que mejor!
    Una vez más te agradezco que compartas todo esto con nosotros, como ya te han dicho en más de una ocasión, pero de verdad que es de agradecer aunque llegue a resultar repetitivo.
    La verdad es que estoy totalmente de acuerdo contigo, de hecho, uchos de los consejos que das en esta entrada son los que yo estoy intentando aplicar a la hora de escribir. De un personaje dice más un gesto que unas palabras, como de muchas personas en la vida real. A veces, resulta más útil utilizar simplemente lo que vemos que nuestro personaje hace en nuestra mente antes de empezar a escribir, que intentar meterte en su interior y descubrir lo que siente.
    ¡Lo de las imagenes me lo apunto! H entendido perfectamente lo que has querido decir con que lo evidente puede omitirse para centrarte en lo verdaderamente fantástico y especial.
    ¡Ah! Por cierto, dos cosas. La primera es de esas típicas que si no digo reviento, que mala fué la adaptación al cine de "la casa de los espíritus", vaya tela... Y la segunda, ese relato al que te refieres seguramente sea "los crimenes de la Rue Morgue", de Poe. Aunque también se me ha venido a la cabeza uno de los relatos del Sherlock Holmes de Doyle, "las gafas de oro", aunque creo que el primero es el que más papeletas tiene. El magnífico personaje de Dupin hace un recorrido increible por la evidencia de las cosas, sabiendo atar cabos que son invisibles para los ojos de los demás, claramente fué el precursor del inmortal de Doyle.
    ¡Un abrazote!

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    1. Gracias, Ana. Dado tu conocimiento de la obra de Poe, sin duda puede ser ese. La memoria me empieza a fallar! El cerebro puede ser un aliado muy bueno del escritor. Si hablamos de un bar seguro que cada uno de nosotros está imaginando uno "ideal" pues fantástico, describamos solo los elementos peculiares del bar que queremos destacar y dejemos que el cerebro del lector rellene los demás huecos. Una imagen poderosa, el resto a gusto del consumidor. O incluso vale para las sensaciones o emociones, una imagen puede transmitir muchas cosas y todas válidas, seguro que el lector "sentirá" emociones más ricas y complejas, incluso, a lo mejor, no sabrá explicarlas, mejor. Si le decimos lo que tiene que sentir o cómo debe emocionarse recortamos esa posibilidad. Mejor una escena que no un tratado psicológico. Un fuerte abrazo!

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  22. ¡Cuántos datos, amigo! Estoy segura de que volveré a leerlo más adelante cuando tenga dudas al corregir mis textos. Como siempre, te has pegado un curro increíble, así que te doy las gracias. Los consejos son muy útiles, incluso para los que ya hemos leído estos consejos en manuales Nunca está de más traerlos de nuevo a la memoria, ya que nunca se deja de aprender sobre las técnicas de escritura.
    ¡Un fortísimo abrazo, David!

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    1. Gracias, Noemí. Como dices, todo está en los manuales y existen muchos post que tratan de estos mismos aspectos. Pero no está de más reiterarlos porque esto de las técnicas de escritura pienso que se aprende a fuerza de leer, esperando que poco a poco se vayan interiorizando los conceptos con el instinto. Un fuerte abrazo!! ¡Ah! Enhorabuena por la presentación de tu libro EL PODER DEL MEDALLÓN.

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  23. Excelente entrada, David.
    Has llenado de cocodrilos las explicaciones y lo he disfrutado al tiempo que me ha servido para hacer consciente esos consejos.
    Siempre prefiero las imágenes a las explicaciones. Como en el caso del que prendía el cigarro frente al mendigo, una imagen vale más que mil palabras. Cierto es que estamos en una época en la que la imagen ganó terreno con el cine, pero en la escritura también ayuda y no sólo porque da un ejemplo concreto, te permite armar con más detalle la imagen que uno se arma del personaje cuando va leyendo.
    Cuando hablabas del relato en el que un objeto se escondía a la vista de todos pensé en un relato de Poe en el que escondía una carta sobre la chimenea del estudio del sospechoso, junto a otras cartas... no recuerdo el nombre del cuento, te lo debo.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Mirna. He intentado que el post fuera, sobre todo, visual para que además de los ejemplos y la teoría consiguiera ser vista también, me alegra que lo hayas notado. Si recuerdas el título de ese relato no dudes en comentarlo. Ana ha reseñado LOS CRIMENES DE LA CALLE MORGUE. Ay! Es tanto lo leído que ya todo se mezcla en el recuerdo. Un fuerte abrazo!

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  24. ¡Hola David!
    Me encantan tus posts, son muy divulgativos y con grandes ejemlos prácticos, muy currados y que a más de un@, nos ayuda a mejorar y aprender.
    ¡como siempre, te lo curras y mucho!! :)
    Yo sigo leyéndote, que intento ponerme las pilas, poco a poco..
    Un abrazo enorme!!!!
    P.D: MARS ATTACKS EN ACCIÓN!!! Jejeje!!!

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    1. Gracias, Gema. Te aseguro que estos post me ayudan más a mí para intentar asimilar conceptos. Un fuerte abrazo lleno de energía para recargar esas pilas. Esa película es una de mis debilidades.

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  25. Tus consejos nos da una variedad para poder escribir increible. Cuanto trabajo te lleva poder poner estos ejemplos para que nosotros los podamos ver claro. Un abrazo

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    1. Gracias, Carmen. La verdad es que pienso que los ejemplos son más visibles para mostrar conceptos. Y también me ayudan a mi para asimilarlos. Un abrazo!

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