domingo, 22 de enero de 2017

SOY MAURICIO ORTEGA

"BLOG DE RELATOS", "DAVID RUBIO SANCHEZ", "RELATOS SOBRE EL ALZHEIMER", "ALZHEIMER", "QUE LE SUCEDE A UN ENFERMO DE ALZHEIMER"


  Soy Mauricio Ortega.
  Tengo 81 años.

  Hoy es 22 de febrero de 2013.
  Hace buen día. El círculo luminoso del cielo es bonito. María ha salido. Antes me ha bañado. Me gusta la suavidad del agua caliente sobre mi espalda. Esta mañana, me llevará al médico ese joven tan simpático que me llama papá. Es muy atento. Siempre me está regalando tenedores para escribir. El doctor le ha dicho a María que tengo que escribir y poner mi nombre. También mis años y el día. Eso es lo que estoy haciendo. María me cuida. No es tan guapa como esa mujer que hay en ese cuadrado de la pared. Esa mujer es guapa, toda vestida de blanco. María dice que es ella y que yo soy quien está a su lado. No sé por qué me dice esas cosas. Ese hombre también es guapo.

   Oigo el sonido ese de la puerta. María dice que no abra nunca la puerta. Pero a lo mejor es ese muchacho que me va a llevar al médico. A veces viene con esas personas pequeñas tan graciosas. Me dan besitos. Me ponen contento. María también se pone contenta cuando vienen. Voy a abrir la puerta. Siendo ellos, María no se molestará. Dejo el tenedor sobre la cosa blanca en la que escribo. No me sale su nombre ahora.


   He abierto la puerta. Era un señor que traía un paquete. Me gusta abrirlos. Pero esperaré a María. Ella se enfada si utilizo eso que sirve para cortar. Veo que tiene una hoja pequeña pegada. ¡Hoja! ¡Ahora me ha salido! Hoja es donde escribo. Me pongo nervioso cuando no me salen las palabras. Esa hojita del paquete tiene algo escrito. No se me ocurre qué más poner. El doctor dice que, cuando no sepa que escribir, copie. Ahora voy a copiar lo que pone y así llego al final de la hoja. Pone: «Para el Iltre. Sr. D. Mauricio Ortega, miembro en excedencia de la Real Academia de la Lengua». Me ha salido bien. Todo bien recto sobre la rayita del cuaderno. María se pondrá contenta. Ya la oigo. Viene gritando. No cerré la puerta.

    Y ya está, porque huelo que está mojado por dónde se hace pipí.

    Soy...

© David Rubio Sánchez

    Después de este micro, tal vez os apetezca soñar, convertiros en dioses y crear un nuevo universo en LOS OJOS DE DIOS



¡Saludos tinteros!

52 comentarios:

  1. Una situación triste y de la que ninguno estamos libres.
    Un abrazo David
    Puri

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    1. Gracias, Puri. Intenté situarme dentro de esa mente que Alzheimer destruye poco a poco. Por supuesto, eso es imposible. Seguro que la realidad es maás terrible. Un abrazo!

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  2. Qué realidad más terrible tratas en este micro, amigo David. Me ha encantado, como todo lo que escribes, pero me ha dejado muy mal cuerpo.
    Un abrazo, compañero.

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    1. Gracias, Bruno. Si es de esas historias que te dejan así, por su realidad, por su fatalidad. Ojalá algún día los médicos den con la tecla para curarla. Un abrazo de vuelta!

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  3. ¡Pero bueeeeno David! ¿Cómo te está tratando éste año nuevo?

    Parece que hemos tocado el mismo tema tú y yo con nuestros relatos. Y... me ha encantado cómo lo has hecho. Es muy original.

    Un beso,

    Noa

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    1. Gracias, Noa. Me paso por tu blog para leerte. Este mes han tocado temas muy de actualidad, desgraciadamente. En este he intentado contrastar sus logros académicos con un lenguaje escaso, con una narración torpe, costosa por culpa del Alzheimer. Un besazo!

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  4. Me ha encantado como has tratado este tema tan triste y delicado, David. En primera persona, desde el punto de vista del que lo padece. Qué puede llegar a pensar de la realidad alguien con esta dolencia. Esta enfermedad es tan cruel que no solo te quita lo que eres sino lo que has sido, tus recuerdos. Estupendo relato.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Ziortza. He optado por ese punto de vista porque me parece el que más fuerza le daba al micro, creo que así muestra toda la crudeza de esta enfermedad. Un abrazo!

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  5. Todos tememos convertirnos de nuevo en un niño sin aptitudes para aprender ni memoria que conservar. Una triste realidad para los que la sufren desde fuera. Lo único que cabe esperar, para quien acabe sufriendo esa transformación, es que se sienta feliz en su mundo irreal y, al igual que un niño de verdad, tenga sus propias ilusiones y fantasías.
    Un relato conmovedor que refleja una triste realidad.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Josep. Lo terrible de esta enfermedad es que borra tus recuerdos, y somos, fundamentalmente, recuerdos. Te convierte en una sombra pálida de lo que fuiste, y lo peor son los familiares que ven cómo su ser querido se va cada día un poquito más. Un abrazo!

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  6. Hola David,me gusta la delicadeza y sutileza con la que has afrontando un padecimiento tan injusto como son los problemas relacionados con la pérdida de memoria.
    Por desgracia he vivido y sigo viviendo casos en mi entorno familiar. El trabajo duro y sin descanso hacen que estas personas tengan mejor calidad de vida que hace diez años.
    Y ni siquiera un miembro de la Real Academia estaría libre, buen guiño.
    Un gran abrazo.

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    1. Gracias, Miguel. He pensado que de esa manera se mostraba con fuerza hasta dónde nos puede llevar esa enfermedad. Como dices ha mejorado la calidad de vida, ojalá llegue el día en el que se pueda curar. Un abrazo!

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  7. Qué ternura emanan de tus palabras y con cuánto amor describes una dramática situación real que, por desgracia, padecen muchas personas. Es una verdadera tragedia.
    Me encanta la descripción, la cadencia de las palabras, la forma de expresar los pensamientos y las acciones... En fin, que seguiré leyéndote, por supuesto.
    Un saludo, David.

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    1. Gracias, El mundo. Te agradezco tu amable comentario, espero que te sigan gustando. Saludos!

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  8. Hola David, has logrado un micro elaborado con el lenguaje escaso del anciano que padece esa enfermedad cruel, compañera del olvido y enemiga de los recuerdos, con la precariedad justa que necesita el personaje. Pero no has entrado en el lugar común de la morbosidad sino que has logrado tratar la historia con ternura, cosa que es de buen escritor, y has rescatado de ese modo ese sentimiento tan noble, tan parecido a la belleza.
    Es un gran placer leer tus cosas.
    Un gran saludo.
    Ariel

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    1. Gracias, R.Ariel. Este tipo de textos son complicados, es fácil excederte en los dos aspectos que has mencionado: ternura o morbosidad. Quise un monólogo interior con las dificultades que imagino pueden tener las personas con esta enfermedad o al menos en una fase inicial. Como bien apuntas el lenguaje debía ser parco, sencillo, con dificultad a la hora de construir las frases propia de la afasia. El placer de tu lectura es mio. Un abrazo!

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  9. David has tratado un tema que lo vivo cada día con las personas que cuido y lo he vivido con mi madre. Te puedo asegurar que ella cuando estaba en sus inicios, se daba cuenta de cuantas cosas se le olvidaban y algunas podía hacer y otras no era capaz. Es un sufrimiento continua del la persona que lo padece y de quien está a su lado. Has tratado este tema con mucha ternura, pero es muy cruel a veces y hay también por parte de quien lo sufre agresividad. Un abrazo

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    1. Gracias, Carmen. He pretendido meterme en la cabeza de las personas con esta enfermedad, aunque es seguro que lo plasmado en el texto no es ni la mitad de terrible que la realidad. Es una enfermedad, como dices, que no solo la padece el enfermo, sino los familiares. Un abrazo!

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  10. Un relato triste con el que muchas personas se sentirán identificadas. Creo que queda por pulirle un par de expresiones (no te ofendas, por fa), pero la esencia es perfecta. Me ha recordado mucho a mi abuelo, que falleció hace años al escaparse de un centro de día al que lo tuvimos que llevar a causa de su alzheimer.
    HAs tratado el tema con mucha delicadeza y desde la perspectiva del paciente. Eso me ha gustado mucho, sobre todo, cuando se conoce la profesión del paciente. Eso nos recuerda que seamos de la clase social que seamos y tengamos más o menos nivel cultural, nadie nos puede librar de las enfermedades y todos somos igualmente humanos.
    En definitiva: me ha gustado mucho. ¡Un abrazote, amigo!

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    1. Gracias, Noemí. ¡Por supuesto que puedes mencionarme aquellos errores que veas en cualquiera de mis relatos! No solo no me molesta... ¡te lo exijo! No te preocupes por eso. En este relato he intentado mostrar las limitaciones del lenguaje de esta enfermedad. Llamar tenedor al lápiz, utilizar un lenguaje pobre y repetitivo... También he construido mal algunas frases para que fuera más verosímil. Por ejemplo: "Oigo el sonido ese de la puerta"; "El doctor dice que, cuando no sepa que escribir, copie" son frases mal construidas a posta.
      De todas formas coméntame esas expresiones por pulir por si se me han escapado y corregirlas. ¡Un abrazote, querida Noemí!

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    2. Hola de nuevo! No me refería a ese tipo de expresiones, ya que se nota que es el estilo que exige este relato, sino a una expresión del tipo "ir a + infinitivo" (que a veces se pueden sustituir conjugando el verbo en infinitivo, sin necesidad de perífrasis), pero he vuelto a releer el relato y me ha parecido perfecto. No sé si lo habrás editado o es que la primera vez lo leí de forma más apresurada y vi cosas que no estaban, ya que recuerdo que aquel día leí muchas cosas en el ordenador y quizá fuera eso... En cualquier caso, mis disculpas más sinceras. Como te he dicho, lo he vuelto a releer y me ha parecido estupendo. Eso sí, si algún día veo alguna cosilla que se pueda mejorar, te lo digo, porque nos tienes acostumbrados a un nivel muy alto! Besos!

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    3. Gracias, Noemí. No tienes que disculparte de nada, te aseguro que valoro muchísimo la crítica o la corrección. No dudes jamás en comentarme todo aquello que te haga ruido o que consideres que esté mal. Te lo agradeceré de verdad. El mejor consejo que me dieron fue: "Sé orgulloso en la escritura, pero humilde en la corrección". Este mes daré a conocer una comunidad que te va a sorprender de verdad. En ella colgué varios relatos para que fueran corregidos. Este fue uno de ellos. Estoy seguro que la disfrutaras de verdad, jamás he aprendido tanto como con esas correcciones. Un fortíiiisimo abrazo!

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  11. Este relato me ha calado hondo. Esperaba algo triste, pero realmente ha sido MUY triste. Llegar a ese punto en el que apenas puedas recordarte ni a ti mismo... Ufff... Escribes muy bien. Me alegro de haberte conocido ^_^Te sigo.

    Mia

    http://sweetcoffeelatte.blogspot.com.es/

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    1. Gracias, Mia. Bienvenida a esta tu casa. Como he comentado, he intentado meterme en la cabeza de un enfermo de Alzheimer, con todas sus limitaciones lingüísticas y sus problemas de memoria. El placer de tu compañía es mio. ¡Nos leemos!

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  12. Muy bueno, está muy bien retratada esa triste realidad y el final es excelente.
    Muchos saludos.

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    1. Gracias, Mirella. Como dices es una realidad muy triste. No solo para quien la padece, sobre todo para sus familiares. Saludos!

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  13. Madre mía, que emotivo! Me ha encantado y me he llegado al corazón.
    Te sigo para poder seguir leyendo tus maravilas!!
    Un saludo!!

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    1. Gracias, María. Bienvenida a esta tu casa, espero que los próximos relatos te gusten. Un abrazo!

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  14. Muy bueno. Así, caótico y simple a la vez. Me has hecho recordar a mi abuela, que en paz descanse.
    ¡Saludos!

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    1. Gracias, Cyn. Por desgracia, creo que hay muchas personas que puedan identificarse con este relato. Un fuerte abrazo.

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  15. Uy! Unas letras que abordan un gran tema, la conciencia y el recuerdo, que finalmente es lo que somos... Siempre me ha parecido muy trágico el no llegar a reconocerte, extraviar la facultad de eso que te hace ser...
    Gracias por este micro sencillo y poderoso David!
    Abrazos!!

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    1. Gracias, Diana. El ser humana es lo que son sus recuerdos. En el fondo toda nuestra esencia es esclava de un cuerpo, de un cerebro que cuando comienza a descomponerse nos absorbe el alma, como un terrible agujero negro que atrapa nuestra luz. Un fuerte abrazo!

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  16. Conmovedor trabajo. La prosa justa para un tema específico que requiere pocas pinceladas de emoción pero gruesas para conmover e imponer la idea del relato.
    No fue un placer completo leerte pero fue un excelente hallazgo tu blog David Rubio.
    Abrazo.

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    1. Gracias, Egle. Este mes han tocado un par de relatos de un realismo dramático, como dices lo que nos conmueve no precisa de demasiadas palabras. Un fuerte abrazo!

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  17. Me ha encantado y no he podido evitar el ponerme un poco triste al mismo tiempo, David! Me gusta mucho como a través del leguaje expresas una meta historia dentro de otra, dándole dos caras a la misma moneda: por un lado la narración en primera persona, y por otra la simpleza del vocabulario y los errores de palabras, que dan un plus en la narrativa del texto, como lo de escribir con un tenedor, jeje. Es muy tierno. Un fuerte abrazo! ; )

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    1. Gracias, Ramón. He intentado que sea Mauricio quien narre, con sus limitaciones, entre ellas la dificultad de expresar según qué objetos. Un abrazo!

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  18. Un relato estupendo que, a pesar de su brevedad, dice mucho. A veces, cuando están bien escogidas, pocas palabras nos hacen evocar un mundo de sensaciones y sentimientos. Ese es el caso de tu relato, David. Me ha parecido muy triste, como debe ser...

    Un abrazo.

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    1. Gracias, Julia. Es triste, pero como dices no había otra opción. Ojalá llegue el día en el que este tipo de enfermedades puedan ser al menos paliadas. Un fuerte abrazo!

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  19. Qué sencillo parece meterse en la piel de Mauricio y sin embargo, cuando uno lo interioriza como tú lo has hecho, se da cuenta de la crueldad que representa desprenderte de tus recuerdos,... un relato simplemente conmovedor David

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    1. Gracias, Norte. Somos un 99% recuerdos, de lo que somos de lo que queremos. Lo terrible de esta enfermedad es que te vas olvidándote sin ni siquiera ser consciente de ello. Un abrazo!

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  20. Delicioso, magnifico, tierno, ocurrente, realista... conquistada quedo

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    1. Gracias, Anabel. Te agradezco mucho tu comentario tan motivador. Saludos!

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  21. Hola David dejame felicitarte por tu sitio sea nota que tiene muy buen contenido, lo descubrí a través de Google+

    Saludos y exitos!

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    1. Caramba, muchísimas gracias Celita, te agradezco muchísimo tu comentario tan motivador. Saludos

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  22. Una genialidad de micro. Emotivo y con algo de humor fino.
    Me gustó mucho, David.
    Saludos!

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    1. Gracias, Federico. Te agradezco tus palabras. Saludos!

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  23. Buen relato! A lo que podemos llegar algún día a esa edad . Es una triste realidad .

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    1. Gracias, Sharoll. Es una realidad dura, sobre todo para los familiares. Quien la sufre, al menos, tampoco es del todo consciente. Saludos!

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  24. Temas que tocan cuerdas sensibles, sentir la emoción del hombre por recordar el nombre de una hoja me ha emocionado nostalgicamente. Yo he escrito dos veces sobre perdida de memoria. Una vez en mis retos del 2016 y hace poco en los retos del 2017 que recién inicio. Me dan ternura y tristeza. Me ha encantado leerte. Saludos.

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    1. Gracias, Eredinda. Te agradezco tu comentario estos temas que tratan sobre la pérdida de la persona, o lo que es lo mismo, de sus recuerdos son estremecedores. Saludos!!

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  25. Por un momento pensé que hablabas de un niño... y claro, es la forma en que nos sentimos cuando regresamos en el tiempo por la enfermedad. Toda la dependencia y la sensación de necesitar siempre ser asistidos, la falta de palabras que no vienen a nuestra mente. Muy buen trabajo David! Emotivo y duro.
    Un abrazo

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  26. Gracias, Mirna. La vejez no deja de ser un camino de vuelta a la niñez. Un abrazo!

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