lunes, 12 de septiembre de 2016

LA DANZA DEL CHAMÁN

"RELATO DE TERROR", "CHAMAN", "RESURRECCION", "VENGANZA", "DAVID RUBIO SANCHEZ", "BLOG DE RELATOS"



   El rito precisaba de mí, del alma atormentada de tu madre, y aquí estoy.
   Ya resuena el ritmo hipnótico del tantán por toda la cueva. El chamán comienza a bailar alrededor del altar sobre el que yace el pútrido cuerpo. Su voz invoca, canta y grita. Su espíritu abandona esta existencia en busca de lo que es nuestro; la sombra de su danza macabra se contonea sobre las paredes escarpadas.
    Saco tu foto, aquella que te hice el día de tu graduación, y me siento en el suelo, con las piernas encogidas.
   Mi niña, papá me decía: «Tenemos que asumirlo y confiar en que la policía lo atrape». Yo le hice caso. Fui paciente. Demasiado. Llevé mi luto por ti con resignación, esperando que la justicia me ofreciera la ocasión de mirar a tu asesino a los ojos, y escupirle a la cara; anhelando el momento en el que oyera de sus labios pedir clemencia antes de que se pudriera en la cárcel el resto de su vida.
   Pero ni eso se nos concedió. No pude ofrecerte ni siquiera su condena. En su huida desenfrenada, cuando iba a ser arrestado, su coche se estrelló contra un muro. Murió rápido, sin castigo, sin dolor.
   Una niebla fantasmal se forma sobre el altar, envolviendo el cuerpo. Ese bendito chamán lo va a conseguir. No puedo imaginar qué lucha estará librando para recuperar lo que la muerte se llevó sin derecho.
   ¡Mi ángel te he fallado tanto! Con su muerte me dijeron que todo había terminado, que debía rehacer mi vida. Tuve que escuchar las palabras vacías de psicólogos y sacerdotes. Para ellos era fácil pedirme que mirara hacia delante. No habían sentido tus primeros latidos, no habían visto tu preciosa carita recién salida de mis entrañas. No podían comprender que no hay consuelo para la muerte de una hija, ni perdón para su asesino.
   Ansiaba volver a escuchar tu voz, poder decirte por última vez cuánto te quiero. Busqué entre videntes y espiritistas hasta dar con este ser que ahora bracea, que salta provocando una vorágine en sus plumas y los amuletos que cuelgan de su toga.
    Él sintió mi ira y la infamia que sufriste. Me dijo que no solo podría contactar contigo sino que sería capaz de traerte de vuelta.
    Pero necesitaba tu cuerpo.
    El golpeteo del tantán se acelera hasta llegar al frenesí. El chamán clama al cielo con los brazos levantados y la niebla penetra en el cadáver que, en ese instante, comienza a convulsionar.
    Y es ahora que lo veo cuando siento en las entrañas como si una plaga de carcoma se abriera paso a través de los intestinos. ¡Mi niña! ¡No será suficiente la eternidad para que puedas perdonarme!
    Cuando vi tu cuerpo violado, torturado, vejado, decidí entregárselo al fuego. Quise borrar así la villanía que sufriste y ofrecerte el mar como sepultura. ¡¿Cómo podía imaginar lo que yo, tu propia madre, te estaba haciendo?!
     El tantán cesa. El chamán cae desmayado. Sus acólitos lo recogen para llevárselo en silencio. El rito ha terminado. El muerto vuelve a respirar.
    Recojo mi mochila y me acercó al altar. Saco unas cuerdas. Amarro bien fuerte sus brazos y piernas. Me quedo a su lado, esperando que despierte.
    Mi vida, no podía recuperar tu cuerpo.
    Pero el de él, sí.
    No sé cómo empezaré. Lo sabré cuando abra sus ojos de asesino. Sé el precio que pagaré por habérselo arrebatado a la muerte. Pero es lo único que me queda ya por hacer.
     Y es lo justo.
     Porque, aunque no dudo de los tormentos del Infierno, su castigo, la lenta tortura que sufrirá, me pertenece.

©David Rubio Sánchez. Texto y dibujo.




24 comentarios:

  1. Tocas un tema bastante complejo. La Justicia nunca hace justicia, valga la redundancia, cuando se trata de la pérdida de un hijo, por muy dura que sea la condena, los padres pierden siempre mucho más, un trozo de ellos mismos, por no decir la vida entera.

    Un relato muy bien llevado en cuanto a la ejecución.

    Un abrazo.

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    1. Gracias, Jonh por pasar, comentar y compartir. Pienso en que lo que se lleva es perdonar, no ponerse al nivel del criminal... todo eso está muy bien, es muy razonable. Pero poco humano, al menos cuando se sufren daños tan extremos. Saludos!

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  2. Hola, David.
    No creo en el ojo por ojo, al menos no siempre... Es que si te tocan a un hijo tiene que ser tremendo. Entiendo a esa madre. Sí.
    Me ha gustado el relato.
    Un besote.

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    1. Podría decirse que la venganza es un instinto animal; la aceptación, humana; y el perdón, divino. El relato escarba en que podría llegar a hacer alguien que ha sufrido algo como lo de esta madre. Gracias por pasar y comentar, Sue. Un abrazo

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  3. Wow, qué intenso. Los recuerdos de la madre con el tantán de fondo, mientras espera por su venganza. Me ha gustado muchísimo. Hay cosas terribles para las cuales términos como justicia se quedan demasiado chicos. Muy bien escrito.
    ¡Saludos!

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    1. Es un instinto básico del ser humano el infringir un castigo a quien nos ha hecho un mal. No digamos a quien ha matado a nuestro hijo. Por mucho que intentemos racionalizar el dolor, es imposible no sentir esos deseos. Un abrazo! Gracias por el comentario.

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  4. Es un buen final... aunque poco piadoso. Yo soy demasiado piadosa en ocasiones.

    Un beso David,

    Noa

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    1. Gracias, Noa. He comentado antes que la venganza es un instinto animal; la aceptación, es algo humano, racional; y solo el perdón podría calificarse como divino. Una infamia como la sufrida por esta madre, algo inconsolable, solo puede remitirla a los sentimientos más animales. Gracias por comentar!!!

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  5. Hola David, recuerdo este texto y al volver a leerlo me sigue emocionando la forma en como esa madre busca venganza resucitando al asesino de su hija para ser ella la que decida como matarlo en venganza por lo que le hizo a su hija.
    Besos David.
    Puri

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    1. Gracias, Puri. Voy revisando textos antiguos, para darles nueva vida mientras preparo otros. Un abrazo!!!!

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  6. Un relato narrado con una realidad brutal Me ha gustado mucho y he podido meterme en la piel de esa madre. Perder de manera tan trágica a una persona, con el consecuente deseo de venganza (porque una vez que el asesino ha muerto ya deja de ser justicia) afecta a la mente hasta el punto de que puede hacer perder la cordura a una persona. ¡Enhorabuena y saludos!

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    1. Ningún padre puede superar algo así. Al menos, en su interior. Debe ser un dolor insuperable. Gracias por pasar, Noemí. Un abrazo!!!

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  7. Un relato narrado con una realidad brutal Me ha gustado mucho y he podido meterme en la piel de esa madre. Perder de manera tan trágica a una persona, con el consecuente deseo de venganza (porque una vez que el asesino ha muerto ya deja de ser justicia) afecta a la mente hasta el punto de que puede hacer perder la cordura a una persona. ¡Enhorabuena y saludos!

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    1. Gracias, Noemí. La venganza no te devuelve nada, pero es un sentimiento humano primario, no racional, pero inevitable. Un abrazo!!

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  8. David, tu relato es conmovedor. Debe ser el sueño de muchos padres que han perdido a sus hijos. Como fantasía adhiero completamente. Muy bien narrado.
    Un abrazo

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    1. Más que sueño, pesadilla. Que alguien te arrebate lo que más quieres es algo que no puede ser reparado.

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  9. Ese instinto suele despertarse cuando alguien asesina a una parte de ti o a esa misma sangre que corre por tus venas. Solemos racionalizar las cosas y prejuzgar este tipo de conductas, pero quiero ser la voz de tantas madres o padres que lo han sufrido en su vida, que han visto impotentes como otra tercera persona les arrebataba la vida de esas criaturas inocentes y no quiero ser hipócrita endulzando mis palabras o diciendo que yo no sería capaz de hacerlo, porque quien sabe lo que te puede sobrevenir en un aciago momento como este, donde manda el corazón. ¡Mejor que no nos pase a nadie! amigo David.

    Un abrazo.

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    1. Gracias, Estrella, Has radiografiado a la perfección la intención del relato. Un fuerte abrazo.

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  10. Cada persona es un mundo, y por ello es impredecible atisbar la reacción de quien pierde a un ser querido, ahí se concentra la realidad del texto. Es perfectamente real el que una persona pueda sentirse tan necesitada de venganza (ya que la justicia en las leyes no llegó a hacerse efectiva) como para hacer lo que esta madre. Ya lo han dicho por aquí, pero un relato bien acompasado entre los momentos de ritual y los de pensamiento de la madre. ¡Un saludo David!

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    1. Gracias, José Carlos! Con retraso pero con igual intensidad. Recuerdo haberte respondido, me temo que no le di a publicar. En ocasiones, la ley nunca es suficiente castigo para resarcir a quien ha perdido algo tan importante como su hija en este caso.
      Un fuerte abrazo!

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  11. Me ha encantado David, muy bueno. La venganza no es nada positiva pero en casos como los de esa madre, tal vez sea un oscuro consuelo. Me gusta como has llevado el ritmo de la narración, que va in crescendo. Al principio he pensado que deseaba resucitar a su hija, hasta que he continuado leyendo y has desvelado el misterio. Un relato genial, un abrazo! ; )

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    1. Gracias, Ramón. Precisamente esa era la idea, jugar al despiste para preparar el giro final. Un abrazo de vuelta!

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  12. "La lenta tortura que sufrirá, me pertenece".
    Son palabras que una madre, -en el dolor de la perdida traumática de una hija- puede decir por el instinto de venganza y es un colofón inmejorable, a esta historia que ha conseguido mantenerme en suspense hasta la última vocal.
    Mi felicitación por este magnifico relato David.

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    1. Gracias, Humoreo. No suelo escribir relatos moralizantes, quizá hubiera sido politicamente correcto con otro final en el que la madre lo perdone o algo parecido, pero creo que eso sería falso. Ningún padre podrá llegar a perdonar jamás a quien haya matado a su hijo, el deseo de venganza, de infringir al asesino el mismo daño es algo no solo comprensible, sino humano, muy humano, como la venganza. Es irracional, es discutible, pero quienes han sufrido algo así tienen todo el derecho a desearlo. Un abrazo!!

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